CUARTA LECCIÓN ACERCA DE LA VIDA TRANSFORMADA Sométase toda persona a bs autoridades gobernantes, porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, fueron establecidas por Dios. Romanos 13:1. esde Romanos 12:1, 2


Pablo ha estado explicando la vida del cristiano en el mundo de la realidad cotidiana. ¿Qué significa vivir una vida transformada, la vida del "sacrificio vivo"? Hasta aquí, el apóstol ha presentado el uso fiel y humilde de los dones de Dios (vers. 3-8), las características del amor genuino (vers. 9-16), y las relaciones de los cristianos con quienes los maltratan (vers. 17-21). Pablo ha estado presentando un estilo de vida radical, que paga el mal con bien y honra a los demás con preferencia a sí mismo. Tales actitudes son propias del reino de Dios. Reflejan la metamorfosis (transformación) que ha ocurrido en el corazón, la mente y la vida de un cristiano que ha nacido de nuevo. El apóstol no está bromeando, ni usando una figura del lenguaje cuando habla del cristiano como un "sacrificio vivo". Describiendo en forma muy específica qué significa ser un cristiano en situaciones difíciles, se dirige a los que han sido justificados por gracia y de este modo han adoptado una nueva colección de principios que llevan a una nueva forma de vida.
En Romanos 13:1-7 Pablo provee para nosotros una cuarta lección en cuanto a vivir la vida transformada. Esta vez envuelve la relación del cristiano con el gobierno civil.
Una de las lecciones más obvias que se desprenden del texto de hoy es que los cristianos tenemos el deber de obedecer al gobierno civil porque Dios lo estableció en primer lugar. De este pasaje parece desprenderse la conclusión de que, según Pablo, aun los gobiernos malos son preferibles a no tener nada.
Ese punto parece expresar la lección principal del libro de Jueces. Los capítulos 19 al 21 contienen algunas de las peores historias de la Biblia. En ellos, el relato de un "clérigo" maleado contiene asesinato, atropello sexual y un vasto catálogo de perversiones. Leámoslo si tenemos tiempo. Pero al hacerlo, notemos que el pasaje está encerrado entre dos afirmaciones paralelas, de que "en esos días no había rey en Israel" Cueces 19:1; 21:25). Y Jueces 21:25 añade el corolario del libro, pues, a continuación de informar que no había rey en Israel, afirma que "cada uno hacia lo que le parecía bien". El gobierno civil puede no ser perfecto, pero es mejor que la anarquía. Dios lo estableció para el bien de la humanidad. Sin gobierno civil, la vida pronto cae bajo el influjo de la ley de la selva.
—- ¿DEBO OBEDECER SIEMPRE? — Quien se opone a la autoridad, resiste a lo que Dios estableció. Y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Romanos 13:2.
Pablo es claro. Los que desobedecen al gobierno civil son, por definición, rebeldes, y merecen ser castigados, porque Dios ha establecido tal gobierno. La Revised English Bible [Biblia inglesa revisada] expre- —— sa el pensamiento con tanta claridad como las palabras lo puedan expresar: "Por lo tanto, cualquiera que se rebela contra la autoridad está resistiendo a una institución divina, y los que resisten tienen ellos mismos la culpa del castigo que reciban". ¿Significa esto que siempre es un error oponerse al gobierno civil? ¿Qué de mi maestro que, durante la segunda guerra mundial, les robó a los nazis unas máquinas de escribir? En esos dias él ayudaba a redactar la revista Señales de los tiempos en noruego. Antes de la guerra, la casa publicadora adventista habia comprado seis nuevas máquinas de escribir, con el fin de preparar el mensaje de Dios para su pueblo. Pero después de la invasión, las fuerzas alemanas de ocupación "cambiaron" esas máquinas nuevas por seis viejas y maltrechas que ellos tenían, con el fin de poder escribir sus informes y enviarlos a Berlín. A medida que avanzaba la guerra, mi maestro y sus colegas de la casa publicadora adventista se hicieron parte de la defensa civil. Durante los ataques aéreos, todos tenían que correr a los refugios, excepto los operadores de los cañones antiaéreos y el personal de la defensa civil. En medio de un bombardeo, seis de los hombres de la casa publicadora tomaron tres camillas y tres frazadas, y salieron en una misión de rescate. Lo que "rescataron" fueron seis nuevas máquinas de escribir, de un edificio de oficinas alemán (dos en cada camilla). Hasta el fin de la guerra las máquinas produjeron mensajes espirituales. Pero, ¿dónde conseguían papel durante la guerra? Sencillo. Durante las horas de oscuridad obligatoria, los camiones debían viajar sin luces. A veces, vehículos que transportaban papel para el gobierno se salían del camino. Y a veces, los conductores hacían contacto con mi amigo. Naturalmente, él y sus colegas estaban siempre muy dispuestos a "ayudarles" a los alemanes con su papel. Y desde luego, usaban el papel "liberado" para imprimir mensajes cristianos. ¿Es alguna vez apropiado resistir al gobierno? Y si lo es, ¿sobre qué base? Estas no son preguntas académicas. Durante buena parte de la historia, han estado al centro de la vida diaria de una proporción significativa de la población del mundo. Quizás tú, lector o lectora, nunca hayas vivido en una situación semejante. Pero algún día puede suceder. ¿Cómo debieras tú servir entonces a Dios y al gobierno civil?
UNA MIRADA MÁS DE CERCA AL ESTADO — Porque los magistrados no están para atemorizar al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres no temer la autoridad? Ha% lo bueno, y tendrás su alabanza. Romanos 13:3.
Es cierto eso? Los que hacen el bien ¿nunca tienen que temer a las ^ autoridades civiles? ¿Los alabará siempre el gobierno? » ¿Qué de Sadrac, Mesac y Abednego, alli en Daniel 3? Hicieron lo correcto al rehusar inclinarse delante de la estatua de oro del rey Nabucodonosor. ¿Y qué hizo el rey? ¿Los alabó? No, los echó en el horno de fuego. ¿Cómo puede Pablo decir que "los magistrados no están para atemorizar al que hace el bien"? ¿Y qué diremos de los primeros mártires cristianos, que perdieron sus vidas bajo los emperadores romanos Decio y Diocleciano? Los emperadores habían mandado que los ciudadanos romanos los adoraran, bajo pena de muerte. Todo lo que tenía que hacer un cristiano era inclinarse ante la imagen del emperador, y maldecir a Cristo. Esas eran las órdenes directas del gobierno romano. Después de todo, ¿no eran una y la misma cosa el patriotismo y la religión? Los Césares habían llegado a creer que la obediencia de la población al gobierno era la base de la salud del estado. ¿Es acaso tan mala esa teoría? ¿Qué gobierno puede perdurar si los ciudadanos no son patrióticos? Es necesario decir dos cosas acerca del versículo de hoy. La primera es que Pablo no está tratando de cubrir toda situación en cuanto a todo gobierno. Después de todo, ¿no habían perseguido al mismo Pablo por su fe los gobiernos judío y romano? Y ¿no había sido él mismo un agente de las autoridades judías para matar cristianos antes de su propia conversión? En vez de tratar de abarcar toda situación posible, el apóstol presenta el caso de una situación ideal, en la cual una autoridad legítima hace una demanda legítima de sus ciudadanos. En tiempos normales, el apóstol esté en lo correcto. El gobierno recompensa a los que hacen el bien, y castiga a los que hacen el mal. Por eso, el apóstol aconseja a los cristianos en su carta que deben obedecer al gobierno en sus demandas legítimas. Esto nos lleva a un segundo punto. ¿Qué es legítimo? ¿Quién define lo que es bueno o malo? ¿Quién decide qué es digno de alabanza y qué acciones debieran ser castigadas? ¿Está Pablo diciendo que el Estado tiene autoridad total? ¡No, en absoluto! Lo que hace es recordarnos que todo cristiano tiene una responsabilidad bien definida ante el gobierno bajo el cual vive. Para el cristiano, la obediencia al estado no es opcional. Como lo expresa T. W. Manson, "es malo resistir a la autoridad legítima ejercida legítimamente".
EX TEXTO FAVORITO DE HLTLER — Porque el magistrado es un servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano ¡leva la espada, porque es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace el mal Romanos 15:4.
Hay dos pasajes bíblicos que le gustaban en especial a Adolfo Hítler. El U primero era Romanos 13:1-7 y el segundo, 1 Pedro 2:13, 14. "Por jJ causa del Señor, estad sumisos a toda autoridad humana. Al rey —^ como a soberano; y a los gobernantes como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien". Todos los años, y en cada iglesia del Tercer Reich, había que predicar un sermón acerca de uno de estos dos textos. En esa ocasión, había "observadores" para asegurarse de que los textos eran "correctamente interpretados". Es interesante el concepto de Hitler como "ministro" o "siervo" de Dios. Quería que todos supieran que tenía autoridad directa de Dios para esgrimir la espada, y que Dios lo había designado como su agente. Por lo tanto, según la teoría, cualquier cosa que hiciera, estaría bien.
Esta forma de pensar podría parecer convincente, pero no es lo que el texto enseña. Pablo dice que Dios ha designado las autoridades civiles (13:1) para que sean su siervo. Por lo tanto, los gobernantes terrenales no son supremos, sino que operan con autoridad delegada. Deben actuar sólo en calidad de siervos de Dios, y nada más, no importa cuán exaltada sea la opinión que puedan tener de ellos mismos. Desde la perspectiva paulina, los jefes de estado no son agentes libres. Y su función es hacer el bien. Desde luego, ese "bien" debe estar de acuerdo con la perspectiva de Dios, y no la de Nobucodonosor, César, Napoleón, Hitler, o aun del presidente o primer ministro del momento.
El gobernante es un siervo de Dios [literalmente, "diácono"], sugiere León Morris, y su función es "permitir que los otros siervos de Dios se dediquen a cumplir su tarea de hacer la voluntad de Dios". Les incumbe por lo tanto a dichos dirigentes, exhibir una conducta responsable. Es en este espíritu que Pablo le escribe a Timoteo: "Ante todo, insto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acción de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos en quietud y paz, con tuda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador, t|ue desea que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad" (1 Timoteo 2:1-4).
Una de las funciones que los gobiernos, en su calidad de siervos de Dios, tlttben desempeñar, es establecer y mantener la ley y el orden, de modo que •I evangelio pueda ser predicado. Como cristianos, necesitamos orar cada día |x>r nuestros gobernantes. Hacer eso forma parte de nuestra responsabilidad i iMIona.
CUANDO DIOS Y EL GOBIERNO — ESTÁN EN DESACUERDO Por lo cual\ es necesario que le estéis sujetos, no sólo por causa del castigo, sino por la conciencia. Romanos 13:5.
na de las enseñanzas más notables de Cristo aparece en Mateo 22:21: "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".
Si bien este pasaje no exige la separación entre la iglesia y el estado, si sentó las bases para ello. Hasta ese punto en la historia del mundo, la sociedad siempre unió la religión y el patriotismo. Los judíos no habían tenido problema con eso, mientras vivían en un estado judío. Pero ahora se hallaban bajo Roma. ¿Qué relación debían mantener con un estado pagano?
Es aquí donde Cristo se volvió revolucionario. Aseveró que aun Roma tenia derechos, por ser un gobierno, y que los cristianos tenían una responsabilidad para con el estado, aunque el gobierno mantuviera puntos de vista erróneos en cuanto a la religión. En Romanos 13, Pablo se hace eco de la enseñanza de Jesús, y nos recuerda que todo cristiano debe cumplir su responsabilidad para con el gobierno.
Pero Cristo señaló también en Mateo 22, como también lo hace Pablo en Romanos 13, que la autoridad del gobierno no es absoluta. Hay un territorio que le corresponde a Dios, y que por lo tanto se halla fuera de la jurisdicción de los gobiernos terrenales.
Cristo enseñó que la iglesia y el estado son dos esferas separadas, y que el cristiano es responsable ante ambas. Pero no dijo que ambos terrenos eran iguales, ni tampoco señaló en Mateo 22 cuál es el más importante. Eso sí, estableció que los cristianos tenían cierta responsabilidad para con Roma, lo cual era un punto de interés práctico para los destinatarios de la carta de Pablo.
Pero —podrá pensar alguno— si tengo deberes tanto para con Dios como para con el gobierno, ¿qué debo hacer si las órdenes de ambos están en conflicto? Los discípulos debieron afrontar muy temprano ese problema. Después de Pentecostés, su predicación se había extendido por toda Jerusalén. Las autoridades judías se habían molestado a tal punto que echaron a la cárcel a los principales apóstoles, y les prohibieron predicar.
Al día siguiente, sin embargo, otra vez estaban proclamando a Cristo. Una vez más se vieron arrastrados ante los gobernantes judíos, que les preguntaron por qué seguían causando disturbios, cuando se les había mandado específicamente que no lo hicieran. La respuesta de Pedro fue: "Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29). Cuando las leyes del gobierno entran en conflicto con las de Dios, el deber de los cristianos es claro.
CIUDADANOS DE DOS REINOS — Por eso pagáis también los impuestos; porque las autoridades son funcionarios de Dios, que dedican todo su tiempo a su oficio. Romanos 13:6.
~VT OS cristianos deben ser buenos ciudadanos del pais en que viven. jj| Esto podría no parecerle revolucionario ni profundo al lector. Sin I] embargo, lo era para algunos de los individuos a quienes Pablo escri- Era sumamente importante que el apóstol hiciera énfasis en la obediencia civil, porque como pueblo, los judíos habían sido notoriamente rebeldes. En el primer siglo, Palestina se mantenía en un constante estado de rebelión. Los líderes eventuales fueron el partido de los celotes, que estaban convencidos de que los judíos no debían tener rey fuera de Dios.
Los celotes se negaban a pagarle impuestos al gobierno romano, y propiciaban su derrocamiento por medios violentos. Eran cualquier cosa menos pasivos. Conocidos como los "cuchilleros", se dedicaban al terrorismo, hasta el punto de asesinar a otros judíos que pagaran tributo al gobierno romano. Pablo, en obediencia a lo que Cristo ordenara, de darle al César lo que es del César, presenta un concepto completamente distinto del estado romano. Según él, el Imperio Romano tenía una función divinamente ordenada, la cual consistía en salvar al mundo del caos. Sin el imperio, el mundo mediterráneo estaría desintegrado en numerosos fragmentos. Era, de hecho, la pax romana (la paz romana) lo que les había permitido a Pablo y los demás misioneros cristianos de su tiempo, moverse libremente de una región a otra, de tal modo que en pocas décadas-habían evangelizado buena parte del imperio. En ese sentido, el estado romano había funcionado como siervo de Dios para el «vanee del evangelio.
Los gobiernos civiles no son perfectos (y algunos son peores que otros), pero son mejores que la ley de la selva. No sólo proveen estabilidad, sino también muchos otros servicios (como tratamiento de los desechos, agua, protec- (lón policial, etc.) que serían imposibles si cada persona fuera autosuficiente.
A Pablo no le cabe la menor duda de que el gobierno (aun h\ gobierno pagano que había crucificado a Cristo y que años más tarde lo iba a martirizar también a él) es algo bueno, y que los cristianos tenemos el deber de respetar la Autoridad civil.
Nosotros, que vivimos en el siglo 21, podemos obtener de esto nuestras propias lecciones. Somos ciudadanos de dos reinos-, el de Dios, y el territorio on el cual vivimos. Por lo tanto, tenemos la responsabilidad, no sólo de tolerar «I gobierno civil, sino en cuanto nos sea posible, contribuir positivamente a su mtnbilidad.
OTRA MIRADA AL PAGO DE IMPUESTOS —— Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. Romanos 13:7.
E s casi imposible leer el texto de hoy sin pensar acerca del encuentro II ^ entre Cristo y los dirigentes judios en torno al tema del pago de los impuestos a Roma. Mateo nos dice que los fariseos querían "sorprender a Jesús en alguna palabra". Con eso en mente, prepararon una pregunta capciosa: "¿Es correcto dar tributo al César, o no?" (Mateo 22:15-17).
Esa pregunta le presentó a Jesús un verdadero dilema. Si decía que era ¡legal pagar impuestos al César, ellos podrían informar inmediatamente a las autoridades romanas, que lo arrestarían sin pérdida de tiempo. Por otra parte, si decía que era correcto pagar impuestos al César, perdería influencia ante el pueblo. Los judíos mantenían que el único Rey era Dios, y que pagarle impuestos a cualquier gobernante humano equivalía a admitir la validez de sus pretensiones reales, y por lo tanto era un insulto a Dios. Como resultado, cualquier respuesta que Jesús les diera a sus detractores, lo pondría en dificultades.
Podemos medir cuan peligrosa era la situación, al ver que los fariseos y los herodianos habían decidido colaborar en ese esfuerzo. Los dos grupos ocupaban extremos opuestos en el espectro político judio, y en general se oponían amargamente unos a otros. Los fariseos, vigorosamente ortodoxos, se resentían de tener que pagar impuestos, mientras que los herodianos colaboraban con el gobierno romano.
La respuesta de Jesús fue sabia y original. Les pidió que le mostraran una de sus monedas, y después de hacerlos admitir que tenía el retrato del César grabado en ella, estableció que tanto el César como Dios debían recibir lo que les correspondía. Esa respuesta notable terminó con el ataque. Los líderes judíos se dieron cuenta rápidamente que Jesús había evitado la trampa que con tanto cuidado le habían preparado.
Jesús no sólo escapó de la trampa, sino que estableció una enseñanza que ha plasmado las actitudes cristianas hacia el gobierno civil durante dos milenios. Esta enseñanza, que Pablo toma y expande en Romanos 13, ha establecido la ciudadanía respetuosa y el pago honesto de los impuestos como obligaciones religiosas entre los cristianos.
No siempre es fácil vivir de acuerdo con esta perspectiva. Es demasiado fácil, por ejemplo, que los cristianos introduzcan cierta imprecisión en sus informes de impuestos... hasta que recuerdan las palabras de Jesús y de Pablo. Entonces todo se aclara, cuando se dan cuenta de que el gobierno civil también tiene un papel que desempeñar en la providencia de Dios.
QUINTA LECCIÓN ACERCA DE — LA VIDA TRANSFORMADA No debáis a nadie nada, sino amaros unos a otros. Romanos 13:8.
En el texto de hoy se nos presenta una quinta lección acerca de la ^ vida transformada. De hecho, en los versiculos 8-10 se asienta lo que t podríamos considerar como el fundamento mismo de la vida transfor- — m a d a . Ese fundamento es el significado central de la ley de Dios, el atributo cristiano del amor. Poco antes, en Romanos 12:20, se nos mandaba amar a nuestros enemigos y dejarle a Dios la venganza. Aquí en Romanos 13:8-10, Pablo vuelve al tema del amor, con su énfasis en amar a nuestros semejantes. Entre el fin del capítulo 12 y el pasaje de hoy, el apóstol trata del papel del gobierno civil como uno de los agentes de Dios para administrar venganza sobre los que hacen el mal (12:19-21; 13:4). Termina su referencia al estado presentando el deber que tiene el cristiano, de pagar impuestos (13:6, 7). Hasta aquí, en Romanos la idea de las deudas ha surgido varias veces. En Romanos 1:14 menciona la deuda de compartir el evangelio; en 8:12-17 alude a la deuda que los cristianos le deben al Espíritu Santo, consistente en vivir una vida santa, y en el capítulo 13:6, 7 señala que estamos en deuda de impuestos con el estado por los servicios que éste nos presta. De esta deuda para con el gobierno, Pablo pasa a la deuda que tenemos para con nuestros semejantes. Aquí el apóstol pasa de la deuda oficial, a una deuda privada. Entre las dos hay una importante diferencia. Los impuestos son una cantidad concreta. Recibimos un cobro, y si lo pagamos, no quedamos debiendo nada. La deuda está satisfecha, hasta el próximo cobro. La deuda de amor, en cambio, es infinita. Nunca podremos satisfacerla plenamente. El cristiano no puede dejar de amar a alguien y decir: "He amado lo suficiente". Pablo explica que el amor siempre será una deuda no satisfecha. Esto me pone incómodo. Yo quiero eliminar mis deudas para poder descansar y sentirme a gusto. Me gusta saber los limites, aun tos del amor. Por ejemplo, sería muy agradable saber cuándo se cumple mi deuda de amor para con ese molesto miembro de iglesia, de modo que ya pueda decirle todo lo que pienso de él. La respuesta de Pablo a ese deseo es la misma que Jesús le dio a Pedro i urindo éste le preguntó en qué momento se podía dejar de perdonar al prójimo. La respuesta es, nunca. Tal como el amor de Dios por IM¡ es infinito, asi Imnbién mi amor y cuidado por los que rne rodean debe ser sin fin. Señor, te ruego que me concedas ni hacia par.. "Mr Amén.
— LA LEY SOBRE LA CUAL SE BASAN —— TODAS LAS LEYES El que ama al prójimo cumple la ley. Romanos 13:8.
Yo nunca olvidaré la sacudida mental que experimenté cuando descubría el decálogo no era la verdadera ley. De hecho, en el contexto I de la historia universal a través de toda la eternidad, podemos considerar que el Decálogo es un invento reciente. Tomemos, por ejemplo, el cuarto mandamiento. Dice claramente que Dios puso el sábado como memorial de la creación del planeta "fierra. El ciclo de siete días de 24 horas apunta a la creación de nuestro mundo y sistema solar como determinantes de la ley en cuanto al sábado que hallamos en el Decálogo.
¿Piensas tú, lector, que Dios tuvo que decirles a los ángeles que no cometieran adulterio con ninguno de sus prójimos, o que honraran a su padre y a su madre? ¿Tendrían siquiera padre o madre?
Elena de White ha sugerido que "la ley de Dios existía desde antes de la creación del hombre. Los ángeles eran gobernados por ella... Después del pecado y caída de Adán, nada fue quitado de la ley de Dios. Los principios de los Diez Mandamientos existían antes de la caída, y eran de carácter apropiado para la condición de un orden de seres santos" (Spiritual Gifts, tomo 3, pág. 295; énfasis añadido). En otro lugar señala que después de la transgresión de Adán, los principios de la ley "fueron definidamente ordenados y expresados para responder a las necesidades del hombre en su condición caída" (Mensajes selectos, tomo 1, pág. 270; énfasis añadido).
Fue aparentemente cuando Adán cayó que Dios expresó por primera vez la ley en su forma negativa, como la conocemos ahora. El Señor tuvo que decirles específicamente a los seres humanos pecadores y egoístas, qué era el mal. Debido a sus naturalezas humanas caídas, tuvo que instruirlos a no codiciar a la esposa o esposo ajenos, no hurtar las pertenencias ajenas, y respetar a sus padres. Esos no eran puntos de interés para los ángeles no caídos. Pero los principios de la ley eran tan importantes para ellos como lo son para nosotros.
¿Cuáles son esos principios universales? Jesús los hizo claros cuando se le preguntó cuál era el gran mandamiento de la ley. Su contestación fue: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y toda tu mente. Este es el primero y el mayor Mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos Mandamientos penden toda la Ley y los Profetas" (Mateo 22:37-40). Con Jesús obtenemos una vislumbre de la ley que es la base de todas las leyes, la ley que da forma y significado a los diez mandamientos'
LA RELACIÓN ENTRE EL DECÁLOGO Y LA. LEY. Porque, "no cometerás adulterio, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás", y todo otro Mandamiento, en esta sentencia se resumen: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Romanos 13:9.
EI cristianismo no es tan sólo una mejora de la vida antigua. Es una ^ transformación total de la manera de pensar, actuar y vivir. No sólo el cristiano está en Cristo, sino también Cristo está en él, por el poder transformador del Espíritu Santo. Podemos saber que estamos seguros en Jesús cuando su principio de amor se convierte en el motivo guiador de nuestras vidas.
Uno de mis textos favoritos es Juan 13:35: "En esto —dijo Jesús— conocerán todos que sois mis discípulos, si guardáis el sábado".
Prediqué en cierta ocasión acerca de este texto, distorsionado así para ilustrar mi mensaje, y un adventista recién convertido se me acercó y me dijo: "¡En mi Biblia, Juan 13 no incluye ningún texto así! ¿Dónde lo puedo encontrar?" Quería conseguir el máximo texto adventista. En su exuberancia, pasó por alto el énfasis que yo había puesto en la redacción correcta: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros". La manera como tratamos a nuestro prójimo es la prueba de fuego del cristianismo. Basta ya de aplicar Juan 14:15: "Si me amáis, guardaréis mis Mandamientos", al Decálogo. Leamos Juan 13, 14 y 15, y veamos cuál es el contexto. Una y otra vez, Jesús dice en estos capítulos: "Un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros".
Amo a mi prójimo porque amo a Dios. Y Pablo nos dice que ese amor a Dios y al prójimo tiene relación directa con los Diez Mandamientos. * Por cuanto amo a Dios, no quiero deshonrar su nombre.
* Por cuanto amo a Dios, amo a mi prójimo.
* Por cuanto amo a mi prójimo, no hurtaré nada que le pertenezca.
* Por cuanto amo a mi prójimo, no lo puedo usar como objeto de mi placer sexual.
* Por cuanto amo a mi prójimo, quiero compartir con él o ella las delicias del sábado. 1
El amor a Dios y a nuestros semejantes es el centro del cristianismo.
Refleja la Ley que sirve de base para todas las leyes divinas.
Cuando los individuos tratan de guardar las leyes sin tener en sus corazones la ley de Dios, sucede una verdadera tragedia. Por ejemplo, he visto guardadores del sábado que son peores que el mismo diablo. Eso sucede cuando l.i gente quiere obedecer la ley sin tener en su corazón el principio de amor i|iie le da a ésta su significado.
SEXTA LECCIÓN ACERCA DE LA VIDA TRANSFORMADA Y haced esto conociendo el tiempo, que ya es hora de levantarnos del sueño; pues ahora nuestra salvación está más cerca que cuando creímos. Romanos 13:11.
H asta este punto en Romanos 12 y 13, Pablo ha estado mostrando cómo debieran vivir los creyentes justificados. Deben demostrar la vida transformada de un sacrificio viviente (12:1, 2), al usar humildemente sus dones para Dios, en respetuosa armonia con el gobierno civil, y en amor cristiano.
Pero, ¿por qué? Primero, porque cada uno de ellos ha sido justificado libremente por la gracia de Dios (Romanos 1-11). Segundo, porque Cristo volverá. La forma como Phillips rinde el texto de hoy, revela muy bien esta conexión: "¿Por qué poner tanto énfasis en la conducta? Porque... cada dia se acerca más la salvación de Dios". La sexta lección acerca de la vida transformada se refiere a la vida del que espera la Segunda Venida. Podemos así considerar que Romanos 13:11-14 es motivacional. Como cristianos, necesitamos despertar, porque esta vida no es toda la existencia disponible.
Al referirse Pablo a la salvación en Romanos, lo hace en tres aspectos distintos. Uno de ellos, la justificación, pertenece al pasado. Otro, la glorificación, es futuro. Y el tercero, la santificación, es una realidad presente. Si bien se piensa a menudo que Romanos es un libro relativo a la justificación, Pablo dedica una cantidad impresionante de espacio (capítulos 6-8 y 12-15) a la santificación, lo cual significa vivir la vida en la cruz ( 6:1-4), la vida transformada (12:1, 2).
En la Epístola a los Romanos, la base de la vida santificada es el hecho de haber sido justificados, y la esperanza de que la glorificación que vendré es segura. Emil Brunner expresa bien el pensamiento al escribir que "el recuerdo de lo que la misericordia de Dios en Cristo Jesús ha hecho por nosotros es un poderoso impulso de la nuéva vida; el otro, que se halla inseparablemente vinculado con el primero, es la segura expectativa de lo que hará. Cuando la fe en Cristo mira al futuro, se vuelve esperanza... El futuro ya se halla en proceso de suceder... La fe, en verdad, no es otra cosa que vivir b la luz de lo por venir".
De este modo, los cristianos vivimos entre dos grandes sucesos. El primero es el comienzo del reino de Dios, que Cristo aseveró haber inaugurado al comenzar su ministerio terrenal (Mateo 4:17). El segundo es la consumación del reino, cuando Cristo vuelva, redima nuestros cuerpos (Romanos 8:23), y lleve a los creyentes a vivir con él. Ese suceso, afirma Pablo, debiera motivarnos para vivir la vida transformada.