DEMOS EL SEXTO PASO CON PABLO -

"Asi, hermanos..." Romanos 12:1.

La palabra "asi", tiene importancia. Con ella Pablo señala no sólo que j|\ está cambiando de tema, sino que el nuevo tópico se relaciona direc- 11 tamente con el argumento que ha venido desarrollando en los prime- - ros 11 capítulos de Romanos.
Hasta ahora, hemos pasado casi nueve meses acompañando a Pablo en cinco pasos importantes a través de Romanos. El primero (1:1-17) nos puso en contacto con Pablo, su misión y los destinatarios de su carta. El segundo paso (1:18-3:20) nos puso en contacto con la profundidad y amplitud del problema del pecado. Por el camino, Pablo nos hizo ver que todos —judíos y gentiles— han pecado, y están bajo condenación.
El paso número tres (3:21-5:21) proveyó una visión panorámica del remedio que Dios ha preparado para el problema del pecado, por medio de la cruz de Cristo y de nuestra aceptación por fe de la justicia de Jesús. El cuarto paso (6:1-8:39) nos expuso el camino de la piedad, qué significa caminar con Jesús en los principios de Dios. El quinto paso (9:1-11:36) nos mostró cómo judíos y gentiles entran en el programa divino de "misericordia para todos" (11:32). "Así" el texto de hoy (12:1), señala el comienzo del sexto paso. Pablo ha establecido su teología. Ahora esté listo para analizar sus implicaciones éticas.
El término "así" indica que nuestra manera de vivir depende de lo que creemos.
Primero viene la salvación, y luego, nuestra respuesta a esa salvación.
De este modo, en cierto sentido el apóstol está todavía ocupado con la salvación por la fe, porque en su mente hay un hecho fundamental, a saber, que es imposible que un individuo que ha sido justificado viva en la misma forma que un pecador impenitente. En los capítulos 6 al 8, Pablo ha tocado el punto, pero ahora está listo para dedicar tres capítulos al análisis casi exclusivo de este tema.
Ahora el apóstol está listo para hablar del gran tema secundario que comienza y concluye la epístola: "la obediencia de la fe" (Rom. 1:5; 16:26). El legalista exclama: "¡Haz estoy vivirás". Pero Pablo nos dice: "Vive, y harás estas cosas". Según Pablo, la teología precede a la ética; la salvación viene antes de la conducta santificada. La gente camina con Cristo en armonía con la ley de Dios porque ya han sido salvos. Para el apóstol, el orden es fundamental. Demasiada gente trata de obedecer sin haber sido primeramente salvos. El resultado final es el legalísimo, la dureza, el orgullo espiritual y la perdición.


— SACRIFICIOS VIVIENTES — Así, hermanos, por la tierna misericordia de Dios, os ruego que presentéis vuestro cuerpo en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto espiritual. Romanos 12:1.
ste pasaje contiene varias palabras y frases clave. La primera es "herj manos". Pablo deja ahora atrás la distinción de judíos y gentiles, de * ramas naturales y ramas injertadas, que lo ha ocupado en los tres —^ capítulos anteriores. Ahora se dirige a todos los creyentes como integrantes de la familia de Dios. Todos, no importa cuál sea su raza u origen étnico, tienen el deber de ser santos, fieles, humildes, amorosos y leales. Todos tienen el deber de vivir expresando el amor de Dios, y de tratarse unos a otros como hermanos y hermanas. El segundo término clave es "misericordia", palabra que nos lleva de vuelta a Romanos 1-11. Dios espera que vivamos expresando su amor, debido a que su misericordia nos ha unido en una fe común. La tercera palabra, que quizás sorprenda a algunos, es "cuerpo". Ningún griego habría dicho eso, porque para ellos el cuerpo era una prisión que se debía trascender a cambio de una existencia espiritual/mental. Pero el cristianismo no es así. El cuerpo del cristiano es importante. Es el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19), y será resucitado en el día final (1 Corintios 15). La vida santa incluye nuestra conducta como seres físicos (Romanos 12:1), así como el reino de la mente y el espíritu (vers. 2). La cuarta frase clave es "sacrificio vivo". A primera vista, parece una contradicción de términos. Después de todo, en los días de Pablo un sacrificio era algo que se llevaba a un templo para que allí se le diera muerte en forma ritual. Sugerir que los cristianos debieran ser sacrificios vivientes provee una imagen gráfica de gran vividez. A menudo he pensado que sería más fácil morir por Cristo que vivir por él. Después de todo, por difícil que sea morir, basta con armarse de valor una sola vez, y luego todo se termina. Pero convertirse en un sacrificio viviente significa dedicarse a Cristo cada día, por el resto de nuestra vida. Y según Pablo y Jesús, eso significa una crucifixión continua de nuestro yo rebelde. Exige la ofrenda continua a Dios de todo lo que somos y todo lo que tenemos. Para vivir la vida de un sacrificio continuo, debemos recibir gracia cada día. Pero esa clase de vida, Pablo se apresura a decir, es tanto un acto de "culto espiritual" (12:1 NRV), como "servicio racional" (versión inglesa del Rey Jacobo [King james]), cuando nos damos cuenta de lo que Cristo ha hecho por nosotros.

DE GUSANO A MARIPOSA
Y no os conforméis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestro entendimiento, para que podáis comprobar cuál es la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta. Romanos 12:2.


Transformaos". ¡Interesante palabra! Viene de dos términos griegos. El primero significa "cruzar" y el segundo "forma". En castellano esta expresión es usada en el término "metamorfosis".
¿Y qué significa metamorfosis? Es el proceso por el cual una oruga que se arrastra llega a ser mariposa. A mi modo de ver, esta es una de las ilustraciones más gráficas de lo que le sucede a una persona cuando se encuentra con Jesús.
Dios nos alcanza en nuestros caminos egoistas, orgullosos y rapaces, y nos toma para transformarnos. ¡Ese si que es milagro! Quizás sea el más grande de los milagros.
Dios quiere tomar a un gusano como yo, y enseñarme a volar. Dios anda en busca de gusanos feos para pintarlos con bellos colores y proveerlos de alas.
Y lo más maravilloso es que tiene el poder de hacerlo. ¡Bendito sea Dios, que quiere transformarme! Quiere que yo llegue a tener un carácter como el suyo. Es decir, quiere transformarme en algo que no soy. Anhela hacer de mí una nueva criatura conforme a la imagen de Jesús.
Pablo no es el único que presenta esta idea de una transformación. Jesús la describe como el proceso de nacer de nuevo (Juan 3:3, 5). Además, Pablo repite, en 2 Corintios 5:17, que los cristianos son una nueva creación. Se niegan a conformarse a este mundo. J. B. Phillips rinde el texto de hoy: "No dejéis que el mundo que os rodea, os fuerce a entrar en su propio molde, sino dejad que Dios os renueve de modo que vuestra actitud mental cambie completamente. Así comprobaréis en forma práctica que la voluntad de Dios. . . es buena".
Karl Barth se refiere al acto de llegar a ser cristiano como "un gran disturbio", ya que la conducta humana se ve inevitablemente sacudida por el pensamiento de Dios". El acto de transformarse en cristiano cambia todo aspecto de la vida. El sistema de valores del cristiano se opone al del mundo. Así, es imposible que el cristiano se conforme a los valores y estilos de vida de la época actual. Dios ha transformado la mente del cristiano, quien permite que su mente renovada guíe todas sus actividades. En Romanos 12:3-15:13, Pablo, en su aplicación del evangelio transformador a la vida diaria, enfoca los diversos aspectos de la actividad cristiana.
PRIMERA LECCIÓN DE LA VIDA — TRANSFORMADA Por la gracia que me es dada, digo a cada uno de vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con moderación, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Romanos 12:3.
Pensar de sí mismo en forma exageradamente positiva parece ser parte de la condición natural de la humanidad. Según hace notar James Denney, todo miembro de iglesia necesita el consejo del versículo de hoy, porque "en su propia opinión, cada individuo es, en cierto sentido, la persona más importante del mundo, y siempre [se requiere] mucha gracia para ver cuánto valen los demás, y guardar así un sentido de proporción moral" entre nosotros y ellos.
En Romanos 12:3-8, Pablo expone la primera lección sobre cómo vivir la vida transformada, el sacrificio vivo a que se refiere en los versículos 1 y 2. Parte de esa vida transformada implica desarrollar el grado correcto de estimación propia en el contexto de la iglesia y sus ministerios. Según Pablo, los cristianos ya no pueden pensar en ellos mismos con el orgullo que los poseía antes de venir a Cristo. Ya no pueden conformarse a ese patrón mundanal, sino que deben permitir que Dios los transforme por medio de su Espíritu, hasta que demuestren verdadera humildad cristiana.
El versículo de hoy nos trae a la mente Fílipenses 2:5-7, donde Pablo urge a los miembros de la iglesia de Filipos, diciendo: "Haya en vosotros el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús. Quien, aunque era de condición divina, no quiso aferrarse a su igualdad con Dios, sino que se despojó de sí mismo, tomó la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres". El tener la mente de Jesús nos libra de la exaltación propia, y nos permite autoevaluarnos desde una perspectiva de dependencia total de Dios. Un punto de vista así no nos permitirá pensar mejor de nosotros mismos que lo que sea correcto. En cambio, nos llevará a un nivel sobrio de estima propia, en relación con el servicio para el cual Dios nos ha capacitado con sus dones (12:3).
Pablo tenía el don del apostolado, y según nos dice en Romanos 12:4-8, otros miembros de la iglesia también tienen dones para ministrar. "El peligro —hace notar Ernest Best— es que se sientan tan admiradosVJe [sus dones], que se vuelvan engreídos, y no los usen para bien de todos, sino para obtener la admiración de los demás. Por tanto, y volviendo a la ¡dea de la renovación de sus 'mentes' (vers. 2), Pablo los amonesta a pensar de sí mismos con sobriedad".
Nunca deja de sorprenderme cuán repugnante me parece el orgullo cuando lo veo manifestarse en los demás, y cuán indulgente soy conmigo mismo en lo que respecta a ese vicio especifico. La admonición de hoy es algo que todos necesitamos recibir cada día. Cerremos nuestra meditación volviendo a leer Romanos 12:3.