CAPÍTULO 4
LA JUSTIFICACIÓN: EL FUNDAMENTO DE LA UNIDAD CRISTIANA
(GÁLATAS 2:14-21)

“[Sabiendo que] el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gálatas 2:16)
Gálatas 2:14 al 21 no es el pasaje más fácil de comprender. Es más “difícil decidir en qué punto de la cita de Pablo termina su reprensión de Pedro, y pasa a su exposición general del principio en juego”. 1 Algunos concluyen la cita al final del versículo 14; otros la terminan en el versículo 16; y aún otros, al final del versículo 21. La última opción parece ser la mejor, ya que toma en cuenta que Pablo tiene un argumento bien elaborado, que se extiende desde el versículo 14 hasta el final del capítulo.
La razón por la que la mayoría de la gente encuentra difíciles los versículos 14 al 21 es que dejan de ver su propósito en su contexto. La mayoría de nosotros estamos tentados a acercarnos a ellos como un análisis acerca de cómo una persona es justificada; por fe, más bien que por obras.
Pero eso no es lo que Pablo está haciendo. Él no habla de cómo se salva una persona, aun cuando lo que dice ciertamente informa nuestra comprensión de la justificación por fe. Más bien, él se ocupa de un problema social entre judíos y gentiles. Como observa Charles Cousar: “La afirmación de Pablo sobre la justificación surge de su reflexión y sobre la entrada de los gentiles, y su defensa de ella, no de su reflexión sobre la cuestión de cómo la culpa personal de alguien es aliviada [...]. El contexto es un ambiente social. El punto específico que Pablo quiere mostrar es que el contexto es lo que el juicio favorable de Dios en Cristo significa por su misma naturaleza, que los gentiles están incluidos en la comunidad cristiana en un nivel no diferente del de los judíos ni en términos diferentes que ellos. Ambos pertenecen a la misma mesa. Para ponerlo en términos negativos, tratar a los gentiles como ciudadanos de segunda clase al alejarse de 'las comidas comunes' descansa sobre una forma de justificación por obras (es decir, la circuncisión y la observancia de otras costumbres judías), y de ese modo, una forma de justificación por obras y así una negación del evangelio. Lo que Pedro deja de reconocer en Antioquía es que los judíos pueden ser justificados solo de la misma forma que los gentiles”. 2 Si se necesitara algo más que la fe, entonces Cristo murió en vano (versículo 21).
El problema planteado es serio. Las raíces de él retroceden hasta la reunión entre Pablo y los apóstoles de Jerusalén, en los versículos 1 al 10, que en efecto habían implicado que “los judíos seguirían viviendo como judíos, observando la circuncisión y la Ley, pero que los gentiles estaban libres de estas observancias”.3 Obviamente, el asunto no podía continuar de ese modo, porque terminaría en dos formas diferentes y mutuamente excluyentes de cristianismo. El problema culminó cuando Pedro se retiró de la mesa de compañerismo con los gentiles, en los versículos 11 al 13. Recordando ese contexto muy importante, podemos comenzar a analizar la lógica de los versículos 14 al 21, paso a paso.

ANÁLISIS DE LA LÓGICA DE PABLO (GÁLATAS 2:14-21)

1. En el versículo 14 comienza el mensaje de Pablo a Pedro. En efecto, le está diciendo: Pedro, “compartiste la mesa con los gentiles; comiste y viviste como ellos lo hicieron; por lo tanto, aprobabas, en principio, que hay un camino igual para judíos y gentiles. ¿Cómo puedes revertir toda tu decisión? Estabas dispuesto a vivir como un gentil; y ahora te has dado vuelta, y quieres que los gentiles sean circuncidados y tomen la Ley sobre sí mismos y lleguen a ser judíos”, antes de comer a la misma mesa con ellos. 4 Esto no tenía lógica, para Pablo. 2. En los versículos 15 y 16, está diciendo a Pedro que aun cuando ambos habían nacido como judíos (vers. 15), ambos habían acordado dos puntos. Primero, que ninguna persona (judía o gentil) podía ser justificada o puesta en armonía con Dios mediante esfuerzos humanos u obras de la Ley. Segundo, habían compartido la convicción de que la única manera de ser justificados era por fe en Jesucristo (versículo 16). Si eso es así, implica el argumento, entonces, ¿qué función desempeñan la circuncisión y otras observancias judías? La respuesta obvia es: “Ninguna'”. El hecho claro es que todas las personas, tanto judías como gentiles, reciben la justificación exactamente de la misma manera. ¿Sobre qué base, por lo tanto, hay necesidad de separarnos en las comidas? Ninguna, es otra vez la única conclusión. 3. El versículo 17 aleja el argumento de Pablo de su exposición de cómo tanto los judíos como los gentiles son justificados por fe, y pasa a refutar uno de los argumentos principales contrarios a él por los que se concentraban en la Ley. Su firme rechazo de la salvación por obras de cualquier clase hacía surgir el temor, entre algunos, de que él no tenía ninguna preocupación por una vida recta. O, dicho de un modo algo diferente, “siendo que Dios no insiste en buenas obras como una condición para la salvación, ¿significa eso que él estimula el pecado?” 5 Pablo rechaza esa sugerencia con un explosivo "En ninguna manera". 4. Como enseña el versículo 18, no servirá volver a creer en alguna clase de salvación por obras, que tanto él como Pedro rechazaban. Esa posición había sido destruida porque la Ley puede señalar el pecado pero no tiene poder para salvar (ver Romanos 3:20-25). Todo lo que hizo la Ley, para Pablo, era probar que él era transgresor. Pero también, como lo notará más tarde, le señala a Cristo y al verdadero camino de salvación (ver Gálatas 3:23-25).
5. Eso lleva a Pablo a un punto absolutamente crucial en su argumento en Gálatas 2:19 y 20: su unión con Cristo no lo conduce a la desobediencia sino, muy por el contrario, a que Cristo viva sus principios en la vida de Pablo.
En pocas palabras, Pablo ha pasado por una transformación total. Ha muerto a la observancia de la Ley como camino a la justificación. Esa tentación había sido crucificada (versículo 19).
Pero, como en Romanos 6:1 al 8, también hubo una resurrección a una nueva manera de vivir. Era Cristo quien ahora vivía su vida y sus principios por medio del apóstol. De este modo, la vida que Pablo vivía ahora estaba fijada en la fe “en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

UNA NOTA SOBRE LA JUSTIFICACIÓN

A fin de comprender plenamente la enseñanza de Pablo en los versículos 16 al 20, necesitamos captar más plenamente su concepto de justificación. Demasiado a menudo la gente la ha descrito meramente en términos de un tribunal de justicia que condena a la gente, o la declara culpable, pero que luego la justifica o declara no culpable, o justa.
Esa solución es cierta hasta donde llega, pero no aprecia el uso pleno que hace Pablo de esa palabra. La justificación, en el pensamiento judaico, es un concepto de pacto. Así, ser justo significa que se está en una relación correcta con Dios. En el Antiguo Testamento, nota Alister McGrath, la justificación es mucho más que una norma impersonal de justicia; es un concepto personal: “es esencialmente el cumplimiento de las demandas y las obligaciones de una relación entre dos personas. [...] Ser 'justo delante de Dios’”; por lo tanto, “es confiar en sus promesas gratuitas y obrar en armonía con ellas”. 6 Ese aspecto de relación subyace a una de las frases clave en Romanos: “'la obediencia a la fe” (Romanos 1:15; 16:26). En pocas palabras, la obediencia no conduce a una relación salvífica con Cristo pero fluye de ella cuando Cristo vive su vida en nosotros (Gálatas 2:20). La justificación, para Pablo, siempre conduce a una vida ética. Él ha establecido todo el libro de Gálatas sobre esta base, y los capítulos 3 y 4 subrayan la justificación por la fe, y los capítulos 5 y 6 se concentran en el resultado ético de la fe salvífica.
Por demasiado tiempo los teólogos se concentraron en la distancia entre la justificación y la santificación en los escritos de Pablo. Una lectura cuidadosa de sus obras demuestra su conexión más bien que su separación. 7
Pero Gálatas 2:21 demuestra que el hecho de que exista una relación estrecha entre la justificación por fe y una vida ética por fe no significa que debamos confundirlas o agruparlas juntas.
En ese punto, Pablo es bastante claro en su afirmación final a Pedro en el versículo 21. La gracia es el único camino, para Pablo.
“pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo”. La única razón por la cual murió es porque los seres humanos no podían alcanzar la justificación por sus propios esfuerzos. Su muerte sustitutiva, como la ve Pablo, era una parte absoluta mente esencial en el plan de salvación. Siendo esto así, todas las personas, tanto judías como gentiles, son justificadas por medio de la fe. No existe otro camino. Como resultado, hay una sola mesa de compañerismo, y Pedro y sus asociados estaban completamente equivocados al separarse ellos. Hacerlo socavaba no solo la igualdad ante Dios en la justificación, sino además la misma naturaleza de la iglesia.
1 Bruce, The Epistle to the Galatians, p. 136. 2 Cousar, Galatians, pp. 56-58. 3 Barclay, The Letters to the Galatians and Ephesians, p. 20. 4 lbíd., p. 21. 5 Morris, Galatians, p. 87. 6 Alister E. McGrath, Justification by Faith (Grand Rapids , MI : Zondervan, 1990), pp. 24, 28; cf. George R. Knight, Sin and Salvation: God 's Work for and in Us (Hagerstown, MD: Review and Herald, 2008), pp. 83, 84.