Lección 2 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Gálatas 1:10.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: La defensa de Pablo

II. Sentir: La pasión de Pablo

III. Hacer: El llamado a la defensa ferviente hoy

Resumen: Pablo comienza su carta a los Gálatas con una referencia autoritativa y sucinta de la supremacía de los dones de la gracia de Dios y una firme denuncia de cualquier doctrina contradictoria.

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El evangelio predicado por Pablo sigue siendo la base inconmovible de la fe cristiana de hoy. Toda nuestra vida debe estar sujeta a su autoridad.

{1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: Enfatiza el hecho de que, si bien Pablo defendía su propia autoridad para enseñar, dirigía la atención de las personas a la única autoridad verdadera: Jesucristo.
Internet y otras formas de tecnología moderna han hecho posible que los que están en más sintonía con nosotros tengan acceso a una increíble batalla de información. A su vez, este acceso ha hecho que sea más factible que nunca “hacer desaparecer” las voces con las que estamos en desacuerdo o que nos desafían. De esa forma, nuestra visión del mundo está moldeada por las autoridades a quienes decidimos considerar dignas de confianza.
El mundo en el que Pablo escribió Gálatas no era muy diferente. Había mucha gente que decía tener autoridad y daba todo tipo de razones plausibles de que sus oponentes no tenían autoridad alguna. Los oponentes de Pablo, que abogaban por un evangelio que no lo era, atacaban a Pablo al menospreciar sus pretensiones de autoridad y al sembrar confusión y sospechas dentro de la iglesia. Pablo respondió basando su autoridad no en sus cualidades personales, sino en el fundamento más seguro de todos: su encuentro con Jesucristo y el mensaje recibido, el evangelio.

Diálogo inicial: Pablo depositó toda su confianza y su fe en el evangelio que había sido llamado a predicar y en quien lo había enviado a esa tarea. ¿Dónde depositas tu confianza? En última instancia, ¿quién o qué es tu autoridad?

{2: ¡Explora!}

Solo para los maestros: En la iglesia primitiva, así como en la actualidad, la esencia de la enseñanza se encontraba en una persona, Jesucristo, y en su vida y su ministerio. En ese entonces, la iglesia primitiva no tenía la colección completa de documentos que hoy conocemos como Nuevo Testamento, pero sí tenía a los apóstoles (gente que había conocido a Jesús y había caminado con él durante su existencia en la Tierra) aún vivos. Esto les confería, necesariamente, un grado significativo de confianza y autoridad. Enfatiza la importancia del papel de Pablo como apóstol y las implicaciones de hacer esfuerzos por cuestionarlo o minimizarlo.

Comentario de la Biblia

I. “Según la sabiduría que le ha sido dada…”
(Repasa, con tu clase, 2 Pedro 3:15, 16.)

La mayoría de los alumnos bien informados son conscientes de que los primeros cristianos no conocían la Escritura más allá del Antiguo Testamento y de que el Nuevo Testamento, tal como lo conocemos hoy, no se terminó de conformar hasta el siglo segundo, como mínimo. Sin embargo, 2 Pedro se refiere a las cartas de Pablo como parte de las Escrituras, o al menos da a entender ese estatus al equipararlo con “las otras Escrituras”. Algunos eruditos han propuesto, por lo tanto, una fecha posterior para 2 Pedro e incluso han negado la autoría de Pedro. Se preguntan cómo podría saber el autor que a las cartas de Pablo se les otorgaría el estatus de Escrituras.
En primer lugar, la iglesia primitiva reconocía notoriamente la presencia de la inspiración viva en medio de ella. Los apóstoles, Pablo incluido, no eran simplemente personas muy espirituales y carismáticas con algunas ideas buenas y una comprensión ágil, como consideraríamos a algún pastor o profesor hoy. Parte de la estima en que los tenían se debía a que se habían encontrado con Cristo, lo habían conocido o caminado con él y habían sido hallados dignos de representarlo ante el mundo.
Con esas características, lo que los apóstoles escribían o enseñaban portaba una autoridad adicional. Queda abierto al debate la cuestión de que esos escritos o enseñanzas fuesen considerados del mismo nivel que el Pentateuco o que los profetas de la normativa del canon del Antiguo Testamento. Pero indudablemente se los consideraba poseedores de una autoridad plena.
Este aspecto nos lleva a la situación específica que Pablo aborda en Gálatas. La mayor diferencia entre Pablo y sus oponentes era que Pablo podía aseverar (y de hecho lo hacía) que era un apóstol, y ellos no. Calculamos que habrían dicho algo así si lo hubiesen podido fundamentar, o incluso si los miembros de iglesia no hubiesen sabido demasiado para refutarlo o cuestionarlo. Pero evidentemente su falta de estatus era bien sabida. Todo lo que les quedaba era decir: “¡Ey! Quizá no seamos apóstoles, pero Pablo tampoco es realmente un apóstol con todas las letras”.

Considera: ¿Cómo se ve hoy, en los intentos de minimizar la autoridad de las Escrituras, la actitud que mostraron los oponentes de Pablo hacia él?

II. La autoridad de Pablo
(Repasa, con tu clase, Gálatas 1:11-24.)

Como hemos visto, los oponentes de Pablo lo atacaron en cuanto a sus cualidades personales, y la solidez de su llamado y sus enseñanzas. Superficialmente, sus ataques pudieron haber sido llamativos para la gente del siglo I, en el entorno grecorromano. Pablo nunca había conocido a Jesús mientras vivió en esta Tierra; él mismo lo admitió. Por lo tanto, quiérase o no, bien podía no ser considerado de la misma manera que a Pedro, por ejemplo.
Además, los oponentes judaizantes de Pablo hablaban a favor de la tradición. El respeto a la tradición era algo en que judíos, romanos y griegos estaban de acuerdo. Al contrario de la creencia moderna que se estaba desarrollando, la gente de esa época creía que la Edad de Oro (literal) había tenido lugar en el pasado y que las cosas habían ido en decadencia a partir de ese momento. Entonces, las cosas que podría decirse que habían sido transmitidas desde un pasado inmemorial eran superiores a aquellas que habían salido a la luz recientemente. Muchos griegos y romanos se burlaban de la tradición judía y la consideraban rara, desagradable o antiética para el sentido común. Pero, casi la misma cantidad de personas la veía con cierto asombro, como una revelación de una era en la que sus propios ancestros habían emergido del barbarismo. Algunos de ellos incluso creían en los judíos helenísticos, como Filón de Alejandría, quien decía (entre otras cosas) que Platón sacó todas sus ideas de Moisés. En síntesis, las innovaciones no eran valoradas. Y a Pablo se lo consideraba, con o sin razón, un innovador.
¿La respuesta de Pablo? Sus oponentes tenían toda la razón. Él no había recibido sus doctrinas por un contacto personal con el Jesús histórico durante su ministerio en la Tierra. Las había recibido del Jesús resucitado, quien ahora vivía a la diestra del Padre en los cielos. Esta revelación era tan obviamente poderosa y auténtica que aun aquellos que habían caminado con Jesús durante su ministerio en la Tierra se sentían impulsados a reconocerlo y, de hecho, “glorificaban a Dios” por esto (vers. 24).
En cuanto al trasfondo de las tradiciones judías en la interpretación bíblica y la práctica religiosa, claro que Pablo lo tenía, e incluso mucho más que sus detractores. Y este conocimiento no le había servido de mucho. Lo había guiado por el camino equivocado, que lo llevó a la persecución de los mismos judíos cristianos que ahora decían que él no poseía suficientes raíces en el judaísmo.
De hecho, para convertirse en el apóstol que era, tuvo que desechar muchas de las trampas que lo hubiesen hecho más creíble a la vista de sus detractores.
Considera: En su ministerio, Pablo no podía depender de muchas de las cosas que otros podrían usar para asegurarse de su propio valor y autosuficiencia.
¿En qué basas la seguridad de tu llamado y la presencia de la gracia de Dios en tu vida?

{3: ¡Aplica!}

Solo para los maestros: Usa las siguientes preguntas para desafiar a tus alumnos a basar su vida en la autoridad del mismo Cristo de quien Pablo dependía para su autoridad al enseñar y predicar.

Preguntas para reflexionar:

1. Los oponentes de Pablo fundamentaban sus enseñanzas en lo que básicamente era un llamado a la tradición. ¿Cuál es el lugar de la tradición en la vida de la iglesia y en la vida espiritual de cada uno? 2. Probablemente, al principio, el apostolado de Pablo fue difícil de aceptar para los “pilares” de la iglesia de Jerusalén. Pero se nos dice que a la larga alabaron a Dios por ello. Ni aun los detractores de Pablo en Galacia atacaron frontalmente las aseveraciones de Pablo. ¿Qué tenía el ministerio de Pablo que mostraba claramente su autenticidad aun cuando los oponentes aparentemente podrían haberle dicho que estaba imaginando cosas?

Preguntas de aplicación:

1. Nuestra vida, ¿cómo puede demostrarles a los escépticos la veracidad de Dios? 2. Pablo habla acerca del evangelio verdadero y de “otros evangelios” falsos. A veces la diferencia es bastante sutil. ¿Cómo podemos saber que somos guiados por un evangelio verdadero, aun cuando los evangelios falsos suenan plausibles?

{4: ¡Crea!}

Solo para los maestros: Gálatas analiza en profundidad por qué creemos en lo que creemos, algo que es una cuestión de autoridad. Enfatiza que en la vida cristiana hay una sola autoridad final, que es Jesucristo y el evangelio que él vivió y predicó. Somos atraídos a esta autoridad por la forma en que se manifiesta a sí misma en nuestra vida y experiencias, así como las aseveraciones de Pablo se manifestaban en su ministerio efectivo y en el cambio radical de su vida. La siguiente actividad desafiará a tus alumnos a evaluar las autoridades que ellos aceptan, y a tener a Dios y su palabra en primer lugar en su vida. Pregunta a tus alumnos cómo adquirieron lo que saben. ¿Por qué creen en la existencia de la Antártida, por ejemplo? ¿Cuántas veces han estado allí? Quizá conozcan a alguien que ha estado allí, pero ¿cómo saben que esa persona es digna de confianza? Después de que tus alumnos enumeren las evidencias respecto de la verosimilitud de las autoridades que aceptan, compáralas con las Escrituras.