Lección 12 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Gálatas 5:16.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Vivir por el Espíritu

II. Sentir: El conflicto espiritual interno

III. Hacer: Vivir en el amor

Resumen: Vivir por el Espíritu implica una andar diario por el camino que el Espíritu dicte. Requiere decisiones diarias que estén de acuerdo con el Espíritu en todos los asuntos y que maten nuestro yo pecaminoso.

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Solo la permanencia diaria del Espíritu Santo en nuestra vida nos permite vivir una vida que honre a Dios.
El foco no es nada sin la electricidad. Fue diseñado para iluminar, pero no puede desplazar a la oscuridad si no tiene energía. Ocurren varias cosas sencillas cuando se enciende un foco. Obviamente, el foco debe estar correctamente conectado a una fuente eléctrica. El interruptor eléctrico debe estar encendido.
Los filamentos dentro de la bombilla incandescente o los gases dentro del tubo fluorescente deben estar intactos. De igual modo, para que los cristianos iluminen, deben ocurrir varias cosas sencillas. Los cristianos deben estar correctamente conectados a la Fuente de energía espiritual (Dios). Las interrupciones en el flujo de energía (por ejemplo, los interruptores) deben estar anuladas. Es decir, las tendencias pecaminosas y los defectos habituales deben estar rendidos sin reservas al control divino. La integridad interna de la vida del cristiano también debe estar intacta. Las fisuras más pequeñas en el tubo fluorescente o las rajaduras más finas en un filamento incandescente pueden destruir la capacidad del foco de iluminar. Las fisuras pequeñas como un lenguaje cuestionable, la falta de disciplina física (por ejemplo: la glotonería, la borrachera, la holgazanería), el mal humor, la avaricia, el temperamento no controlado y muchísimas características similares eliminarán la eficiencia del cristiano. En resumidas cuentas, las condiciones principales para la efectividad espiritual son la integridad moral y la energía espiritual. Siempre que una de las dos esté ausente, la luz espiritual fallará.
Algunos miembros de iglesia ejemplifican estándares elevados de ciudadanía y de aparente integridad, pero no dan luz espiritual porque no existe una conexión con Dios. Otros miembros enfatizan encuentros sobrenaturales con Dios, pero carecen de integridad moral. Nuevamente, no se produce luz. Sin embargo, siempre que el poder del Espíritu Santo interactúe con una vida integrada moralmente, el paisaje alrededor se ilumina. Además de Dios mismo, la mayor necesidad del mundo es la de hombres moralmente íntegros, llenos del Espíritu Santo.
Actividad: Canten el himno “Esparcid la luz de Cristo” (Himnario Adventista, N° 562), y dialoguen sobre cómo la luz celestial de Cristo debe reflejarse en nuestra vida. Comparte los conceptos desarrollados arriba, concentrándote en qué es lo que deben hacer los creyentes para mantenerse conectados con el Espíritu de Dios.

{2: ¡Crea!}

• Solo para los maestros:
Para Pablo, andar en el Espíritu es lo opuesto a gratificar los deseos de la carne. A lo largo de muchas de las cartas paulinas, las metáforas de la carne y del espíritu juegan una en contra de la otra. Algunos entendieron mal las intenciones de Pablo. Los ascetas malinterpretaron estos escritos como si tuviesen la intención de condenar cada aspecto de la existencia física. Se erigieron muchos movimientos monásticos sobre la base de este recelo acerca del cuerpo o de la naturaleza física del hombre. Surgieron dos puntos de vista igualmente repulsivos. Los movimientos monásticos defendieron la postura de que el cuerpo mismo era irreparablemente malo y debía ser negado, castigado, desfavorecido y humillado para alcanzar la rectitud. La alimentación, la expresión sexual y otros placeres ordinarios fueron denegados para humillar el cuerpo y purgar la iniquidad. Los oponentes extremos enseñaban que, como el cuerpo no podía ser redimido, el tratamiento que le dieran era irrelevante. Por lo tanto, la glotonería, la borrachera, la holgazanería y varias perversiones sexuales eran consideradas aceptables ya que solo el alma, no el cuerpo, era lo que importaba.
Ningún extremo es correcto. El cuerpo y el espíritu fueron creados divinamente perfectos; por lo tanto, ninguno es malo inherentemente. El pecado entró y corrompió cada aspecto de la existencia humana. La redención divina no es meramente espiritual, sino también física y mental.

Comentario de la Biblia

I. El conflicto del cristiano
(Repasa, con tu clase, Gálatas 5:17; Romanos 7:14-24.)


El medio por el que Dios redime el espíritu y el cuerpo humano corrompido es el Espíritu Santo. En Romanos, capítulo 8, Pablo describe el trabajo del Espíritu de Dios en la vida humana. El Espíritu logra, a través de la debilidad humana, lo que la Ley nunca podría lograr. Dentro del alma humana se libran batallas a diario entre la carne, que simboliza los deseos y las propensiones autodestructivas, y el Espíritu, que representa todo lo que Dios ha invertido para liberar al individuo cautivo.
El acatamiento externo a las normas sociales de la ley para preservar la vida siempre será necesario para restringir a los que viven egoístamente para gratificar todo antojo personal sin importarles el impacto de sus acciones sobre los demás. Sin embargo, el hecho de restringir el egoísmo nunca debería equipararse con el hecho de “producir” rectitud.
La mayoría de las religiones se aparta del cristianismo en este punto. La mayoría de las religiones son mecanismos para restringir el mal y utilizan las retribuciones para fomentar la conformidad social. Se alcanza la justicia al apaciguar a la divinidad mediante la conformidad con las reglas sociales. Lamentablemente, las expresiones legalistas del cristianismo circulan por la misma ruta.
Sin embargo, el cristianismo auténtico reconoce que las reglas no tienen poder para transformar el corazón humano rebelde. Solo un reconocimiento inteligente del amor de Dios y su expresión suprema en el Calvario pueden redireccionar efectivamente de un antropocentrismo a un cristocentrismo.
No obstante, los seres humanos son impotentes contra el egoísmo innato. La educación, el desarrollo cultural y una crianza moral pueden frenar, pero nunca curar, un espíritu rebelde. Por eso, el antídoto divino es la infusión del Espíritu Santo en aquellos que sinceramente desean una transformación espiritual. Solo la cohabitación del Espíritu Santo en el hombre basta para superar la pecaminosidad innata. Sin embargo, Pablo reconoció que el egoísmo no es algo que se rinda fácilmente. Aunque la batalla no puede resolverse concentrándose en la conducta, el conflicto puede solucionarse mediante la entrega del corazón a Dios, sin reservas. Una vez que nos rendimos completamente, Dios puede cambiar, por medio de un control interno, lo que los controles externos no podrían lograr nunca.
No hay sustituto para la presencia del Espíritu; ni la filantropía, ni ser un ciudadano modelo, ni el servicio comunitario ni la automortificación. La justicia humana es simplemente como “trapos de inmundicia” (Isa. 64:6, NVI). Más aún, tal justicia no solamente es ineficaz, sino tampoco satisface. La satisfacción personal no viene por la coerción a vivir justamente, sino al sentir el deseo ferviente de vivir justamente y luego lograrlo mediante la magnificente gracia de Dios.
Considera: Cuando los creyentes reconocen sus defectos, ¿cómo deberían iniciar un cambio positivo? ¿Qué recursos ha provisto el Cielo para aquellos que sinceramente desean la justicia? ¿Cómo se puede minimizar la intensidad de la batalla espiritual? A medida que la vida del creyente se va llenando del Espíritu Santo, ¿qué se va desplazando? ¿Cómo deberían los cristianos evitar la tentación de concentrar sus esfuerzos en cambiar de conducta cuando la estrategia efectiva sería facilitar la irrupción del Espíritu Santo en nuestra vida?

{3: ¡Aplica!}

Solo para los maestros: Pablo menciona nueve virtudes, conocidas como los frutos del Espíritu, que describen la obra del Espíritu dentro de una vida entregada. Así como el fruto natural se forma mediante procesos internos de la planta que transforman los nutrientes del suelo en uvas, frutillas y mangos deliciosos, el fruto espiritual es generado por la obra del Espíritu en el corazón humano. Los experimentadores han replicado con éxito el sabor y la forma de varias frutas gracias a un cuidadoso análisis de su estructura química y de la unión externa de sus diversos componentes. Sin embargo, esos resultados nunca se han reproducido a sí mismos. Las copias artificiales carecen de algo esencial: ¡vida!
La moralidad lograda externamente tiene cierto grado de similitud con el carácter auténtico, pero si permanece sin vida es incapaz de reproducirse a sí misma. Solo el fruto espiritual generado internamente permanece para siempre y da más frutos. Por eso, la fidelidad engendra fidelidad, la bondad promueve bondad y la benignidad genera benignidad.

Actividad: Trae frutas artificiales de buena calidad a la clase, algunas que se puedan confundir fácilmente con frutas reales. Trae una fruta real que iguale a la fruta artificial que has seleccionado. Llena un recipiente con ambos tipos de frutas. El recipiente debe ser transparente para que la clase pueda ver la fruta a lo lejos. Coloca el recipiente en el lugar donde se reúnen pero a una cierta distanLección cia de donde están sentados los participantes. Lean Mateo 7:16. O, si quieres, si estos elementos no están disponibles, pide a los miembros de la clase que comparen frutas artificiales con frutas reales, que describan las diferencias, y luego lean el texto de las Escrituras y contesten las siguientes preguntas.

Preguntas para reflexionar:

¿Cómo se puede diferenciar la fruta artificial de la fruta auténtica? ¿Sería más fácil diferenciarlas si el recipiente con la fruta estuviese más cerca? ¿Qué métodos podrían utilizarse para eliminar las dudas acerca de cuál es cuál? ¿Acaso morder la fruta solucionaría la cuestión? ¿Cómo pueden los creyentes distinguir un verdadero fruto espiritual entre todo el montón? ¿Y entre ellos mismos? ¿En qué medida el hecho de “morder” circunstancias y pruebas posibilita la distinción entre un verdadero fruto espiritual y una réplica moralmente buena? ¿Cómo pueden estar seguros los creyentes de que su fruto espiritual es auténtico? ¿Cómo pueden los cristianos multiplicar sus frutos espirituales?

{4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: El cristiano más fuerte reúne fuerzas del ánimo que le dan sus compañeros en la fe.
Los cristianos principiantes necesitan más apoyo aún. Al reconocer el poder transformador del Espíritu en la vida de nuestros conocidos y al hacerle saber ese reconocimiento a la persona, se puede llegar a animar poderosamente a los demás a seguir creciendo. Recuerda, el reconocimiento es solamente la primera fase; lo que sigue es expresar ese reconocimiento.
Actividad: Reúna tarjetas de Año nuevo, tarjetas comunes de regalo u otro tipo de papelería atractiva. Si no dispones de esas tarjetas o decoraciones, consigue cualquier papel. Distribúyelo a los miembros de la clase e incentívalos a escribir notas de ánimo a alguien cuya vida fue una bendición para ellos.
Reconozcan un atributo espiritual específico que pueda estar unido a una referencia bíblica específica. En nuestro capítulo base (Gál. 5) y también en 2 Pedro 1, se encuentran dos listas largas de atributos divinos. La bendición que se presenta podría haber sido recibida de segunda mano. Por ejemplo, la nota podría estar dirigida a alguien que guio a los padres del miembro de la clase a Cristo, alguien que indirectamente contribuyó a su desarrollo espiritual. Compartan cómo esa bendición ha afectado a los miembros de la clase de forma personal y cómo ha influido en otros miembros de la familia o amigos. Comparte también cómo Cristo ha usado tu vida para bendecir a otros. (De alguna forma, esto podría ser descrito como la pirámide divina del plan de marketing: los escalones de más arriba reciben crédito por la influencia espiritual de los escalones de más abajo.) Busca la forma de recolectar esos mensajes de manera que los puedas enviar por correo, o anima a los participantes de tu clase a que ellos mismos lleven o envíen esas notas por correo.