Notas EGW

Lección 3

Un real sacerdocio


Sábado 8 de abril - UN REAL SACERDOCIO
La Iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el evangelio al mundo. Desde el principio fue el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia. Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria. La iglesia es la depositaria de las riquezas de la gracia de Cristo; y mediante la iglesia se manifestara con el tiempo, aun a "los principados y potestades en los cielos" (Efesios 3:10), el despliegue final y pleno del amor de Dios (Los hechos de los apóstoles, p. 9).
Cristo no reconoce ninguna casta, ni color, ni grado como necesarios para llegar a ser súbditos de su reino. La admisión en su reino no depende ni de la riqueza ni de una herencia superior. En cambio, los que han nacido del Espíritu son los súbditos de su reino. El carácter espiritual es lo que será reconocido por Cristo. Su reino no es de este mundo. Sus súbditos son los participantes de la naturaleza divina, que habrán escapado de la corrupción que está en el mundo y que se manifiesta por la concupiscencia. Y esta gracia les es dada por Dios.
Cristo no encuentra a sus súbditos preparados para su reino, sino que los califica por medio de su divino poder. Los que estaban muertos en delitos y pecados son revividos a la vida espiritual. Las facultades que Dios da para propósitos santos son refinadas, purificadas y exaltadas.
De este modo sus seguidores son guiados para formar un carácter a la semejanza divina...
Al contemplar a Jesús, al obedecer sus requisitos, aumentan su conocimiento de Dios y de Jesucristo, a quien él ha enviado. De este modo se transforman a su imagen de carácter en carácter hasta que llegan a distinguirse del mundo y se puede escribir acerca de ellos: "Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamo de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no crías pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia " (1 Pedro 2:9, 10) ( God's Amazing Grace, p. 52; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, p. 52).
Debéis ser el instrumento por medio del cual Dios hable al alma. Se os recordarán cosas preciosas, y con el corazón rebosante del amor de Jesús, hablareis palabras de vital interés e importancia. Vuestra sencillez y vuestra sinceridad constituirán vuestra mayor elocuencia, y en los libros del cielo se registraran vuestras palabras como oportunas, semejantes a manzanas de oro con figuras de plata. Dios las transformara en una corriente de influencia celestial, despertara convicciones y deseos, y Jesús añadirá su intercesión a sus oraciones, y pedirá para el pecador el don del Espíritu Santo, y lo derramara sobre su alma. Y delante de los ángeles de Dios habrá gozo por un pecador que se arrepiente (Hijos e hijas de Dios, p. 2 7 6 ) .

 


9 de Abril del 2017 - Vivir como un cristiano


El apóstol exhorto a los creyentes a estudiar las Escrituras, para que por medio de un adecuado entendimiento de ellas pudiesen realizar una segura obra para la eternidad. Pedro comprobó que en la experiencia de cada persona que finalmente obtiene la victoria, existen momentos de perplejidad y prueba; pero sabía también que la comprensión de las Escrituras podía capacitar al tentado, trayendo a la mente promesas que podían confortar el corazón y reforzar la fe en el Poderoso.
“Toda carne es como la hierba —declaro—, y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba: secose la hierba, y la flor se cayó; mas la palabra del Señor permanece perpetuamente. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. Dejando pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud: si empero habéis gustado que el Señor es benigno” (Los hechos de los apóstoles, pp. 415) .
No uséis nunca vuestra lengua y vuestra voz para descubrir y aumentar los defectos de vuestros hermanos, porque el registro del cielo idéntica los intereses de Cristo con aquellos que compro con su propia sangre. “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”. Mateo 25: 40. Debemos aprender a ser leales el uno con el otro, a ser tan fieles como el acero en la defensa de nuestros hermanos. Mirad vuestros propios defectos. Descubrid mas bien una falta vuestra que diez de vuestro hermano. Recordad que Cristo ha orado por estos sus hermanos que todos ellos puedan ser uno, como él es uno con el Padre. Tratad hasta el extremo de vuestras posibilidades de estar en armonía con vuestros hermanos, a la medida de Cristo, como está en armonía con el Padre…
“Sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 Pedro 3:8) . El verdadero valor moral no busca un lugar para sí mismo por medio del mal pensar o del mal hablar, así desvalorando a los demás. Los hijos de Dios deben rechazar toda envidia, todo celo, todo mal hablar, con la incredulidad (In Heavenly Places, p. 178 ; parcialmente en En los lugares celestiales,
p. 180).
Insto a nuestros hermanos a dejar de criticar y de hablar mal, y a acudir a Dios en ferviente oración, pidiéndole que ayude a los que se equivocan. Únanse unos con otros y con Cristo. Estudien el capítulo diecisiete de Juan, y aprendan como orar y como vivir la oración de Cristo. Él es el Consolador. El morara en sus corazones, haciendo que su gozo sea cumplido. Sus palabras serán para ellos como el Pan de Vida, y con la fuerza así obtenida serán capacitados para desarrollar caracteres que serán una honra para Dios. Un perfecto compañerismo cristiano existirá entre ellos. Se verá en sus vidas el fruto que siempre aparece como resultado de la obediencia a la verdad.
Hagamos de la oración de Cristo la regla de nuestra vida, a fin de que podamos formar caracteres que revelen al mundo el poder de la gracia de Dios. Ha de haber menos charla acerca de pequeñas diferencias, y un estudio más diligente de lo que la oración de Cristo significa para quienes creen en su nombre. Hemos de orar por la unión, y entonces vivir de tal manera que Dios pueda responder nuestras oraciones (Reflejemos a Jesús, p. 192 ).

 


10 de Abril del 2017 - LA PIEDRA VIVA

Para todos los que creen, Cristo es el fundamento seguro. Estos son los que caen sobre la Roca y son quebrantados. Así se representan la sumisión a Cristo y la fe en él. Caer sobre la Roca y ser quebrantado es abandonar nuestra justicia propia e ir a Cristo con la humildad de un niño, arrepentidos de nuestras transgresiones y creyendo en su amor perdonador. Y es asimismo por la fe y la obediencia como edificamos sobre Cristo como nuestro fundamento. Sobre esta piedra viviente pueden edificar por igual los judíos y los gentiles. Es el único fundamento sobre el cual podemos edificar con seguridad. Es bastante ancho para todos y bastante fuerte para soportar el peso y la carga del mundo entero. Y por la comunión con Cristo, la piedra viviente, todos los que edifican sobre este fundamento llegan a ser piedras vivas. Muchas personas se modelan, pulen y hermosean por sus propios esfuerzos, pero no pueden llegar a ser “piedras vivas”, porque no están en comunión con Cristo. Sin esta comunión, el hombre no puede salvarse. Sin la vida de Cristo en nosotros, no podemos resistir los embates de la tentación. Nuestra seguridad eterna depende de nuestra edificación sobre el fundamento seguro. Multitudes están edificando hoy sobre fundamentos que no han sido probados. Cuando caiga la lluvia, brame la tempestad y vengan las crecientes, su casa caerá porque no está fundada sobre la Roca eterna, la principal piedra del Angulo, Cristo Jesús (El Deseado de todas las gentes, p. 551) . Los que tienen defectos de carácter, conducta, hábitos y prácticas, deben escuchar los consejos y reproches. Este mundo es el taller de Dios, y cada piedra que pueda utilizarse en el templo celestial debe ser cortada y pulida hasta que se convierta en una piedra probada y preciosa, apta para ocupar su lugar en el edificio del Señor. Pero si rehusamos ser ensenados y disciplinados, seremos como piedras que no serán cortadas y pulidas, y que son desechadas como inútiles. Es posible que sea necesario realizar mucho trabajo en la formación de su carácter, y que usted sea una piedra tosca que debe ser cortada en perfecta escuadra y pulida antes que pueda ocupar un lugar en el templo de Dios. No necesita sorprenderse si con martilo y cincel Dios corta las aristas agudas de su carácter, hasta que usted esté preparado para ocupar el lugar que él le reserva. Ningún ser humano puede realizar esta obra. Únicamente Dios puede hacerla. Y tenga usted la seguridad de que no asestara el un solo golpe inútil. Da cada uno de sus golpes con amor, para su felicidad eterna. Conoce sus flaquezas y obra para curar y no para destruir ( Conducción del niño , p. 154). Los elegidos de Dios son un linaje escogido, un pueblo adquirido por Dios, una n a t i o n santa, para anunciar las virtudes de A q u e l que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Son la sal de la tierra, la luz del mundo. Son piedras vivas, un real sacerdocio. Son socios con Cristo Jesús. Estos son los que siguen al Cordero dondequiera que va (Testimonios para los ministros, p. 422). La Biblia está escrita por hombres inspirados, pero no es la forma del pensamiento y de la expresión de Dios.
Es la forma de la humanidad. Dios no está representado como escritor. Con frecuencia los hombres dicen que cierta expresión no parece de Dios. Pero Dios no se ha puesto a sí mismo a prueba en la Biblia por medio de palabras, de lógica, de retórica. Los escritores de la Biblia eran los escribientes de Dios, no su pluma. Considerad a los diferentes escritores.
No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados. La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual. La mente divina es difundida. La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios (Mensajes selectos, tomo 1, p. 24).
La obra de Cristo era la de restaurar al hombre a su estado original, de sanarlo, a través del poder divino, de las llagas y lesiones causadas por el pecado. La parte del hombre consiste en aferrarse por fe a los méritos de Cristo y colaborar con las agencias divinas en la formación de un carácter recto, a fin de que Dios pueda salvar al pecador y a la vez ser justo, y que su santa ley sea vindicada.
El precio pagado por nuestra redención coloca un gran deber sobre cada uno de nosotros. Es nuestro deber entender lo que Dios requiere de nosotros y lo que él quiere que seamos...
Dios se revela en su Palabra (Fundamentals of Christian Education, p. 430).
“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”. Romanos 15:4.
Decimos a cada alma: Estudien su Biblia como no la han estudiado nunca antes... Surja lo positivo de la verdad de los labios humanos, bajo la dirección del Espíritu Santo. Ruego a todos que velen y oren para que no caigan en tentación.
La obra que estamos realizando en el mundo significa mucho para todos nosotros. Hoy ocurre lo mismo que sucedió en los días de Noé, cuando se dio la invitación para que todos los que quisieran entraran en el arca. No sabemos cuán pronto se dará el último mensaje de amonestación y nuestros casos estarán decididos para la eternidad. Pero el Señor es misericordioso y extiende la invitación: “Venid, que ya todo está preparado”. Lucas 14:17 (Cada día con Dios, p. 54).


Martes 11 de abril - EL PUEBLO DEL PACTO DE DIOS

Al renovarse el pacto poco después del nacimiento de Isaac, el propósito de Dios en favor de la humanidad se expresó nuevamente con claridad. Acerca del hijo prometido el Señor aseguro que serían "benditas en él todas las gentes de la tierra" (Génesis 18:18). Y más tarde el visitante celestial volvió a declarar: " En tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra" (Génesis 22:18).
Las condiciones de este pacto que abarcaba a todos eran familiares para los hijos de Abrahán y para los hijos de sus hijos. A fin de que los israelitas pudiesen ser una bendición para las naciones, y para que el nombre de Dios se conociese " en toda la tierra" (Éxodo 9:16), fueron librados de la servidumbre egipcia. Si obedecían a sus requerimientos, se verían colocados muy a la vanguardia de los otros pueblos en cuanto a sabiduría y entendimiento; pero esta supremacía se alcanzaría y se conservaría tan solo para que por su medio se cumpliese el propósito de Dios para "todas las gentes de la tierra" (Profetas y reyes, p. 273).
El cristiano debe ser un representante de los principios del cielo. Está comprometido por sagradas obligaciones a presentar la verdad con su virtud y su bondad. La gentileza, la amabilidad y la estricta veracidad debieran caracterizar sus palabras y actos. Consagrado a Dios, apartado para su servicio, siempre honrara su fe religiosa. Ni una sola hebra de egoísmo debe estar entrelazada con su carácter. Debemos educarnos para revelar el Espíritu de Dios en toda la obra de nuestra vida. El Espíritu Santo nunca desviara las pisadas de los hijos del Señor. Gracias al poder que imparte podemos extirpar de nuestras vidas todo lo dudo. Si queremos salir de las tinieblas que rodean al alma que carece de fe para ubicarnos donde descienda plenamente sobre nosotros la clara y resplandeciente luz de la Palabra de Dios, seremos guiados paso a paso por el sendero que conduce a la santidad . . .
Tenemos el privilegio, al estudiar fervientemente la Palabra, de ser conscientes de si estamos manifestando o no sus principios en nuestra vida diaria. Y así como el espejo revela nuestros defectos, mediante la oración ferviente y la fe debemos tratar de eliminarlos y alcanzar la norma que se nos ha propuesto. Al tratar de llegar a la perfección que Dios desea que logremos, se ira manifestando para nosotros insensiblemente la imagen de Dios mediante nuestras palabras, nuestros actos y nuestro espíritu . El ser humano recibirá el molde del Ser divino (Cada da con Dios, p. 279). Cuando aceptamos a Cristo como nuestro Redentor, aceptamos la condición de ser colaboradores juntamente con Dios. Hicimos un pacto con el por el cual nos entregábamos plenamente al Señor; como mayordomos fieles de la gracia de Cristo debíamos trabajar para la edificación de su reino en el mundo. Cada seguidor de Cristo promete dedicar todas las facultades de la mente, del alma y del cuerpo a Aquel que ha pagado el precio del rescate por nuestras almas. Hemos prometido ser soldados, entrar en el servicio activo, soportar pruebas, vergüenza y reproches, pelear la batalla de la fe, y seguir al Capitán de nuestra salvación (Mensajes selectos, tomo 2, p. 142).


Miercoles 12 de abril - UN REAL SACERDOCIO


Aquel cuya mente ha sido iluminada porque la Palabra de Dios se abrió a su entendimiento, comprenderá su responsabilidad ante el Señor y ante el mundo; y sentirá que sus talentos deben desarrollarse de una manera tal que produzca los mejores resultados; porque ha de manifestar “las virtudes ” de Aquel que lo ha llamado “de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9). Mientras crezca en la gracia y en el conocimiento del Señor Jesucristo, comprenderá sus propias imperfecciones, sentirá su verdadera ignorancia, y procurara constantemente conservar y emplear a fondo sus facultades mentales, a fin de llegar a ser un cristiano inteligente (Consejos para los maestros, p. 36).
Dios quería hacer de su pueblo Israel una alabanza y una gloria. Se dio a ellos toda ventaja espiritual. Dios no les negó nada favorable a la formación del carácter que había de hacerlos sus representantes.
Su obediencia a la ley de Dios había de hacerlos maravillas de prosperidad delante de las naciones del mundo. El que podía darles sabiduría y habilidad en todo artificio, continuaría siendo su maestro, y lo ennoblecería y elevaría mediante la obediencia a sus leyes. Si eran obedientes, habían de ser preservados de las enfermedades que afligían a otras naciones, y habían de ser bendecidos con vigor intelectual. La gloria de Dios, su majestad y poder, habían de revelarse en toda su prosperidad. Habían de ser un reino de sacerdotes y príncipes. Dios les proveyó toda clase de facilidades para que llegaran a ser la más grande nación de la tierra.
En una forma muy definida Cristo, mediante Moisés, les había presentado el propósito de Dios, y había aclarado las condiciones de su prosperidad: “Tu eres pueblo santo a Jehová tu Dios —dijo el—: Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la haz de toda la tierra… Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta las mil generaciones… Guarda por tanto los mandamientos, y estatutos, y derechos que yo te mando hoy que cumplas. Y será que, por haber oído estos derechos, y guardado y puesto los por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres; y te amará, y te bendecirá, y te multiplicará y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y tu grano, y tu mosto, y tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juro a tus padres que te daría. Bendito serás mas que todos los pueblos… Y quitara Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú sabes, no las pondrá sobre t i ” (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 230, 231).).