Lección 4 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Textos clave: Juan 14:16-18; 16:5-15.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: El Espíritu Santo es tanto una persona divina como los son el Padre y el Hijo

II. Sentir: El Espíritu Santo anhela llenar a cada creyente

III. Hacer: El Espíritu Santo anhela revelar a Jesús más plenamente

Resumen: Cuando abrimos nuestro corazón al ministerio del Espíritu Santo, percatándonos de que él es el representante personal de Cristo, la tercera Persona de la Deidad, él nos revelará a Jesús en toda su hermosura y glorificará al Cristo viviente en nuestra vida. Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Juan 16:7.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El Espíritu Santo no está limitado por el tiempo ni el espacio. Cuando lo necesitamos, él está allí. Doquiera que vayamos en el nombre de Cristo, él estará allí, guiando, aconsejando, animando, fortaleciendo e inspirándonos con esperanza. Al captar la realidad de la presencia diaria y continua del Espíritu, nuestro corazón se regocija.

{{1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: La lección de esta semana analiza la personalidad del Espíritu Santo a lo largo de las Escrituras. Algunos niegan que el Espíritu Santo sea la tercera Persona de la Deidad. Creen que el Espíritu Santo es una fuerza o una esencia que procede del Padre, no un ser distinto, una persona divina. En nuestro estudio de esta semana, repasaremos sistemáticamente los pasajes de la Biblia que claramente demuestran tanto la naturaleza divina como la personalidad del Espíritu Santo. Los tres atributos básicos de la personalidad son una mente que razona, una voluntad que elige y una forma de comunicación. El Espíritu Santo posee los tres. Examinaremos los primeros dos con mayor profundidad en esta lección.

Diálogo inicial: Cuando piensas en el Espíritu Santo, ¿en qué piensas? ¿Cuán claro es tu propio pensamiento sobre la naturaleza, la función y el ministerio del Espíritu Santo? Ciertamente es mucho más fácil pensar en el Padre y el Hijo como personas divinas de lo que es pensar en el Espíritu Santo del mismo modo. A menudo igualamos visibilidad con personalidad. Es difícil imaginar a una persona que es invisible. La naturaleza del Espíritu Santo es un misterio. Las cosas infinitas son difíciles de comprender para la mente humana; pero solamente porque no comprendemos algo plenamente no significa que aquello que no entendemos completamente no exista. 50 Lección 4 // Material auxiliar para el maestro

Preguntas para dialogar:

{{2: ¡Explora!}

Solo para los maestros: Cuando abordamos los misterios de la Deidad, es importante descubrir lo que la Biblia dice y estar dispuestos a dejar sin responder aquello en lo que la Biblia no se expresa. En la lección de esta semana, nos enfocaremos en qué enseña la Biblia sobre la personalidad divina del Espíritu Santo, encontrando ánimo y fuerzas para nuestra vida hoy.

Comentario de la Biblia

I. “Llamado al lado de uno”: El Espíritu Santo como Ayudador y Consolador (Repasa, con tu clase, Juan 14-16.)

En su exposición sobre el Espíritu Santo en Juan 14 al 16, Jesús utiliza el término “Consolador” en cuatro ocasiones: (Juan 14:16, 26; 15:26; 16:7). El término griego utilizado en estos pasajes es parakletos, que literalmente significa: “Llamado al lado de uno, en ayuda de uno”.–Vine, Diccionario expositivo de palabras del Nuevo Testamento, p. 195. En una antigua corte judicial, cuando alguien era juzgado se le asignaba un parakletos, que vendría en ayuda de esa persona y proveía para sus necesidades. Estas necesidades podían ser físicas, tales como la necesidad de comida, frazadas o agua. Además, podía ayudar con las necesidades emocionales o psicológicas, tales como la necesidad de ánimo y esperanza. O podían ser necesidades legales, tales como la necesidad de un defensor o un abogado, cuando los cargos eran presentados en la corte. ¡Qué imagen para usar con el fin de describir al Espíritu Santo: uno que viene a nuestro lado para suplir nuestras necesidades físicas, mentales, emocionales y espirituales! Nunca habrá una situación que tengamos que enfrentar como hijos de Dios en la que él no esté allí. Nunca confrontaremos una experiencia que él no pueda manejar. Nuestro Ayudador divino siempre está allí, listo para auxiliar en nuestros momentos de necesidad. Considera: ¿Cuál es el término griego original para referirse al Espíritu Santo utilizado en Juan 14:16, y qué significa literalmente? ¿De qué manera ese significado nos ayuda a entender más plenamente el concepto del Espíritu Santo como Ayudador y como Consolador?

II. La persona del Espíritu Santo
(Repasa, con tu clase, Rom. 8:27; 1 Cor. 12:11.)

El apóstol Pablo usa dos términos asombrosos para describir la personalidad divina del Espíritu Santo: mente y voluntad. En Romanos 8:27, Pablo habla de la “mentalidad del Espíritu” (RVC). En 1 Corintios 12:11, él señala que el Espíritu Santo da dones espirituales a cada creyente de manera individual “según su voluntad” (RVC). La mente y la voluntad son dos funciones distintivas de la personalidad. Analicemos más de cerca el concepto de “mente” y “voluntad” en la Biblia, tal como es presentado en el contexto de los creyentes humanos y Cristo, para entender más plenamente lo que significa que el Espíritu Santo disponga de ambas.
La mente es el centro del pensamiento. Es aquí donde la razón, la conciencia y el juicio influyen en las decisiones. La Biblia usa la palabra mente para abarcar conceptos de santidad, unidad y salud mental; los creyentes son instados a aspirar y orar por estas cualidades. Por ejemplo, la Biblia nos dice que podemos tener la mente de Cristo (Fil. 2:5; 1 Cor. 2:16), lo cual quiere decir su santo carácter. Y, cuando hablamos de la necesidad de unidad entre los creyentes, la Biblia nos insta a ser “unánimes entre vosotros” (Rom. 12:16), “de un mismo sentir” (2 Cor. 13:11; Fil. 4:2). Entrar en la presencia de Cristo imparte salud y equilibrio mental, tal como lo ilustra poderosamente la historia del endemoniado. Cuando Jesús echó a los demonios, el endemoniado fue hallado “en su juicio cabal” (Mar. 5:15; Luc. 8:35), una frase que también puede ser traducida, del griego, como: “pensar con cordura, estar en juicio cabal, ser cuerdo”.–W. E. Vine, Diccionario expositivo de palabras del Nuevo Testamento, p. 720.
Así como tener una mente es una característica definitoria de la personalidad, tanto para el ser humano como para el Ser divino, también lo es la voluntad. Los animales tienen mentes. Pero la voluntad, o la habilidad de tomar decisiones racionales, nos eleva por encima de la creación animal. Tener una voluntad refleja parte de lo que significa haber sido modelados a la imagen de Dios. No somos meramente criaturas, impulsadas por instintos y deseos biológicos. Dios nos ha dado a cada uno la capacidad de tomar decisiones morales por medio del correcto ejercicio de la voluntad. Elena de White declara: “La voluntad es el poder que gobierna en la naturaleza del hombre, el poder de decisión o elección. Todo ser humano que razone tiene la facultad de escoger lo recto. En toda vicisitud de la vida, la Palabra de Dios nos dice: ‘Escogeos hoy a quién sirváis’ (Jos. 24:15).
Todos pueden poner su voluntad de parte de la de Dios, escoger obedecerle y así, al relacionarse con los instrumentos divinos, mantenerse donde nada pueda forzarlos a realizar el mal” (Ed 289). Es por medio del correcto ejercicio de la voluntad, bajo la dirección del Espíritu Santo, como se desarrolla un carácter piadoso.
Debido a que el Espíritu Santo tiene una mente divina, que piensa y razona, y una voluntad divina, que decide, por definición, debe ser una Persona divina.
No es meramente una fuerza que procede del Padre, un aspecto de la personalidad de Dios. Es una Persona separada, distinta. El Espíritu Santo piensa, razona, toma decisiones y elige. Es una Persona divina igual al Padre y al Hijo.

Considera: Define las características de una persona y por qué, basado en estos criterios, el Espíritu Santo, por más misterioso que sea, cumple con la definición de persona.

{{3: ¡Aplica!}

Solo para los maestros: Guía a tu clase en un diálogo práctico sobre el modo en que el Espíritu Santo revela la verdad de la Palabra de Dios, y cómo Jesús es “el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). Si Jesús es la “verdad”, ¿qué quiso enseñar a sus discípulos cuando dijo que el Espíritu Santo los guiaría a “toda la verdad” (16:13)?

Preguntas para reflexionar y de aplicación:

{{4: ¡Crea!}

Solo para los maestros: El Espíritu Santo es un aliado poderoso para poder vencer el pecado, y nos capacita para vivir vidas cristianas gozosas y abundantes. El Espíritu Santo está a nuestra disposición para fortalecernos cuando enfrentamos tentaciones, para animarnos en nuestros momentos de desánimo y para guiarnos cuando tenemos que tomar decisiones. Cuando le damos permiso al Espíritu Santo para que llene nuestra vida con su presencia divina, vivimos la vida al máximo en vez de estar luchando con nuestras propias fuerzas contra los ataques del maligno y viviendo vidas de derrota frustrante. Nos regocijamos en las victorias que el Espíritu Santo da.

Actividades: