Lección 3 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: 1 Pedro 1:2.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Reconocer la importancia espiritual del Espíritu Santo como miembro de la Deidad

II. Sentir: Atesorar el papel del Espíritu Santo en el proceso de redención

III. Hacer: Aplicar en nuestra propia vida la verdad divina de quién es el Espíritu Santo

Resumen: Cuando entendemos el papel del Espíritu Santo como la tercera Persona de la Deidad, podemos apreciar mejor su ministerio y cooperar con él al tomar las decisiones de cambio positivas que él señala en nuestra vida. El captar la realidad de la divinidad del Espíritu Santo produce una apreciación de corazón por quién es él y un deseo de que él nos transforme.

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: 1 Corintios 6:19, 20.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Así como el Tabernáculo terrenal era el lugar donde moraba la shekinah (gloria) de Dios, también nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, diseñado para revelar la gloria de Dios a través de una vida piadosa. La verdad increíble de las Escrituras es que el Dios del universo anhela morar en nuestro corazón por medio de la persona del Espíritu Santo.

{{1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: La lección de esta semana es crucial para nuestro entendimiento del ministerio del Espíritu Santo en la vida de cada cristiano. Entender que el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Deidad, con los atributos del Padre y del Hijo, marca una diferencia importante en cómo recibimos la obra del Espíritu Santo en nuestra vida. El Espíritu Santo no es una fuerza que puede ser usada. No es un poder del que hay que apropiarse. Es un miembro divino de la Deidad, a quien abrimos nuestro corazón y rendimos nuestra vida. No hemos de usar al Espíritu Santo. Él ha de usarnos para testificar de la gloria del Cristo crucificado, resucitado y próximo a venir. Los atributos de Dios son los atributos del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es omnisciente, todopoderoso, omnipresente y eternal (1 Cor. 2:10, 11; Sal. 104:30; 139:7; Heb. 9:14). Estar lleno del Espíritu es estar lleno de la presencia de Dios. La presencia del Espíritu es la presencia del Padre en el templo de nuestro corazón. Es Dios habitando en nosotros por medio de su Santo Espíritu. Diálogo inicial: A lo largo de la Biblia, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo aparecen ligados en una unión indisoluble (Mat. 28:18, 19; 1 Ped. 1:2; 2 Cor. 13:14). Cooperan en la obra de la Creación y la Redención. ¿De qué manera la obra de cada uno es similar? ¿En qué aspectos su obra es diferente? ¿Cuál de estos tres es prominente en la era del Antiguo Testamento? ¿Cuál de los tres aparece con mayor prominencia en los cuatro evangelios? ¿Por qué? ¿Cuál de ellos aparece en primera plana en el libro de Hechos? Algunos han llamado al libro de Hechos “Los hechos del Espíritu Santo”. A lo largo del libro de Hechos y las epístolas de Pablo, el Espíritu Santo está presente como la tercera Persona de la Deidad, convenciendo el alma de pecado, instruyendo en justicia, testificando de Jesús y cambiando vidas. Escribiéndole a Tito, el apóstol Pablo declara que fuimos salvos “no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tito 3:5). Es por medio del Espíritu Santo que nuestro corazón es renovado, nuestra vida es transformada y nuestra alma es refrescada.

Preguntas para dialogar:

{{2: ¡Explora!}

Solo para los maestros: A lo largo del Nuevo Testamento se describe al Espíritu Santo como el agente divino regenerador, santificador, transformador de vidas y dador de vida (Tito 3:5; 1 Ped. 1:2; 2 Cor. 3:6). En Romanos 8, el apóstol Pablo habla acerca de vivir en la carne y vivir en el Espíritu. Vivir en la carne es el intento vano de vivir la vida cristiana por nuestra propia fuerza en vez de por el poder del Espíritu Santo. Vivir en el Espíritu es vivir una vida de entrega a las convicciones y aseveraciones del Espíritu. Es morir diariamente a los deseos del corazón carnal y ser renovados por la gracia santificadora del Espíritu.
La crucifixión es una muerte sumamente dolorosa. La crucifixión de Cristo ciertamente lo fue. Cristo murió por nuestros pecados, pero por medio del Espíritu Santo nosotros morimos al pecado. El pecado ya no es un modo de vida para el corazón convertido. El deseo de nuestra alma es complacer a Jesús, y este deseo se logra por el poder santificador del Espíritu Santo.

Comentario de la Biblia

I. Entender la divinidad del Espíritu Santo (Repasa, con tu clase, 1 Ped. 1:2; Rom. 15:9.)

¿Cuáles son las características de Dios? ¿Qué hace que Dios sea Dios?
Primero, Dios es eterno. No tuvo un principio y nunca tendrá final. Él es el gran “YO SOY” (Éxo. 3:14). Él es el “que es y que era y que ha de venir” (Apoc. 1:4).
El hecho de que Dios haya existido desde la eternidad lo separa de todos los seres creados en el universo. Él también es omnisciente (Dan. 2:20-22). No hay nada que un Dios omnisciente no sepa. Su conocimiento no es limitado ni parcial. Es omnipresente y también omnipotente. Su presencia puede percibirse en todo lugar (Sal. 139). Su poder es ilimitado. Es el Dios eterno, que todo lo sabe, todopoderoso y presente en todo lugar. La idea de que el futuro esté “abierto”, en el sentido de que hay algunas cosas que Dios no puede conocer antes de que ocurran, es ajena a la Biblia.
Aquí hay una verdad asombrosa. Las mismas cualidades que se atribuyen a Dios en las Escrituras también se atribuyen al Espíritu Santo. El Espíritu Santo también es eterno (Heb. 9:14). Todo lo sabe, es todopoderoso y omnipresente (1 Cor. 2:10, 11; Rom. 15:19; Sal. 139:7). El Padre y el Hijo están presentes con nosotros, proveyendo todos los recursos del Cielo por medio del ministerio del Espíritu Santo.
Como hijos de Dios, se nos ha prometido la sabiduría y el poder del Espíritu. Por medio del Espíritu, tenemos la seguridad de la vida eterna y esperanza más allá de la tumba (Rom. 8:12-17). Si el Espíritu Santo no fuera divino, ¿cómo podría ofrecernos la sabiduría, la gracia, el poder que cambia vidas y la esperanza eterna de Dios? Si el Espíritu Santo fuera una mera fuerza, ciertamente no nos podría ofrecer la seguridad de la vida eterna. La naturaleza eterna de la Deidad es absolutamente crucial en nuestra comprensión de la importancia del Espíritu Santo para la vida cristiana.
Explora con tu clase las implicaciones prácticas de que el Espíritu Santo sea eterno, omnisciente, todopoderoso y omnipresente. ¿Qué significan sus atributos en la vida cristiana diaria?<
br> Considera: ¿Por qué estos atributos del Espíritu Santo son tan importantes al enfrentar las tentaciones del maligno? Algunos teólogos declaran que la creencia en el Espíritu Santo es una de las verdades más malentendidas de la Biblia y que, si tuviéramos una mejor comprensión de quién es él y cómo experimentar su poder transformador, el dominio del pecado en nuestra vida sería roto. ¿Por qué crees que afirman esto?

{{3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: A menudo luchamos durante años con las mismas actitudes egoístas, los mismos hábitos dañinos y las mismas tendencias pecaminosas. Ayuda a tu clase a entender el poder renovador, santificador y transformador del Espíritu Santo como la tercera Persona de la Deidad.

Preguntas de aplicación:

{{4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: La lección de esta semana está diseñada especialmente para ayudar a cada miembro de la clase a entender el poder divino del Espíritu Santo como la tercera Persona de la Deidad. Ayuda a tu clase a entender con claridad esta verdad vital para la vida cristiana.

Actividades: