Lección 10 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Romanos 8:26, 27.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: La promesa del Espíritu

II. Sentir: La presencia del Espíritu

III. Hacer: El poder del Espíritu

Resumen: Dios anhela llenar nuestra vida de su Santo Espíritu. El Espíritu Santo es el Embajador personal de Cristo y su más precioso don. Al dedicar tiempo a estar con Jesús en oración y el estudio de la Biblia, con corazones humildes y actitudes sumisas, él nos llena de su Espíritu. Al rendir nuestra vida a Cristo, creer en su Palabra y reclamar por fe sus promesas, vivimos en su presencia. El Espíritu Santo llena nuestra vida. El secreto de recibir al Espíritu Santo en la plenitud de su poder no es un secreto en absoluto. Cuando sometemos nuestra vida a Cristo, buscamos su gloria, no la nuestra. Al orar, cree y reclama la promesa del Espíritu; será derramado sobre ti en abundancia.

Ciclo de aprendizaje Textos destacados: 1 Juan 5:14, 15.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Hay muchos cristianos que malinterpretan el verdadero propósito de la oración. No oramos solamente porque queremos algo para nosotros. Oramos porque estamos tan llenos del amor de Cristo y apreciamos tanto lo que él ha hecho por nosotros que anhelamos tener una relación con él. Estar en su presencia es un deleite. Disfrutar de su compañerismo es el deseo de nuestro corazón. La oración es el ambiente en el cual el Espíritu de Cristo habla a nuestro corazón y somos atraídos más cerca de él. Cuando el deseo de nuestro corazón es conocerlo a él, estamos abiertos para recibir las más ricas bendiciones. Nuestro Señor es el dador de toda buena dádiva (Sal. 84:11; Sant. 1:17). Así como un padre anhela dar buenas cosas a sus hijos, nuestro Padre celestial anhela dar buenas dádivas en abundancia a cada uno de nosotros. Al pedir con fe, creyendo que lo recibiremos y reclamando sus promesas, nos volvemos destinatarios de las bendiciones más ricas del Cielo.

{{1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: Una de las formas más significativas de experimentar una vida devocional más profunda es mezclar la oración con el estudio de la Biblia. Cuando oramos, estamos hablando con Dios. Cuando leemos su Palabra, él nos está hablando a nosotros. Anima a tu clase a arrodillarse ante el Señor con sus Biblias abiertas. Comienza con una sección de los Salmos o uno de los evangelios. Sugiere que lean una porción de las Escrituras y luego hablen en silencio con Dios acerca de lo que han leído. El Espíritu Santo impresionará sus mentes con aspectos de su vida que necesitan crecer espiritualmente. Él revelará mensajes de la Palabra de Dios que los acercarán más a Jesús. Elena de White nos da este consejo práctico: “Si investiga las Escrituras con espíritu dócil y deseoso de aprender, sus esfuerzos serán bien recompensados. ‘Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente’ (1 Cor. 2:14). La Biblia debe estudiarse con oración” (RP 25). Pide a tu clase que siga este consejo inspirado por Dios de combinar el estudio de la Biblia con la oración durante esta semana y que el sábado próximo cuenten al resto de la clase las diferencias que produjo en su vida devocional.

Diálogo inicial: Aunque la oración es sumamente significativa para muchos cristianos, para otros es más un deber que un deleite. Se ha convertido en una monotonía de repetir las mismas frases una y otra vez. Dios parece silencioso y lejano. ¿Qué has descubierto para hacer más significativa tu vida de oración? ¿Tienes un lugar favorito para orar donde te sientes especialmente cerca de Dios? ¿Tienes un horario fijado con anticipación para orar a diario, una cita con Dios que deseas no perderte? ¿Cuáles son algunos aspectos de tu vida de oración personal que te gustaría compartir con la clase? Cuando observamos a Jesús en oración, notamos por lo menos cuatro cosas. 1. Jesús reconoció que la oración era esencial para su vida espiritual. A lo largo de los evangelios, muy seguido lo vemos en oración (Luc. 11:1). 2. Jesús tenía lugares específicos donde oraba y momentos específicos para orar (Mar. 1:35). 3. Jesús a menudo oraba en voz alta (Heb. 5:7, 8). 4. Jesús estaba completamente rendido a la voluntad del Padre en todas sus oraciones (Mat. 26:39). Preguntas para dialogar: 1. ¿Cómo puede la vida de oración de Jesús ser un modelo para la nuestra? 2. ¿Por qué es importante mezclar la oración con el estudio de la Biblia? 3. ¿Qué papel juega la fe en las oraciones contestadas? ¿Por qué piensas que la fe es tan importante en nuestra vida de oración?

{{2: ¡Explora!}

Comentario de la Biblia

I. Orar por las promesas de Dios (Repasa, con tu clase, 1 Juan 5:14, 15.) En 1 Juan 5:14,

Juan nos da esta seguridad: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”. Nota dónde está nuestra confianza. No está en nuestras oraciones. No está en nuestros buenos actos u obras de bien. Ni siquiera está en nuestra fe.
Está en Jesucristo. El pasaje dice: “Esta es la confianza que tenemos en él”.
Nuestra confianza está en Cristo, quien no puede mentir y cuyas promesas son seguras. Podemos tener confianza absoluta en que él es capaz de cumplir lo que ha prometido.
La palabra griega para confianza es parresia. El significado original de esta palabra era libertad de expresión, la libertad de cualquier sociedad verdaderamente democrática de hablar abierta y osadamente. A los ojos del Cielo, tenemos esta perfecta libertad. No necesitamos retener ni esconder nada de aquel que nos conoce mejor que nadie y aun así nos ama. Dios nos invita a venir a él y hablar libremente acerca de cualquier cosa que haya en nuestra mente.
En uno de los pasajes más asombrosos alguna vez escritos sobre la oración, Elena de White declara: “Presentad a Dios vuestras necesidades, tristezas, gozos, cuidados y temores. No podéis agobiarlo ni cansarlo. El que tiene contados los cabellos de vuestra cabeza no es indiferente a las necesidades de sus hijos.
‘Porque el Señor es muy misericordioso y compasivo’ (Sant. 5:11). Su amoroso corazón se conmueve por nuestras tristezas y aun por nuestra presentación de ellas. Llevadle todo lo que confunda vuestra mente. Ninguna cosa es demasiado grande para que él no la pueda soportar, pues sostiene los mundos y rige todos los asuntos del universo. Ninguna cosa que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeña que él no la note. No hay en nuestra experiencia ningún pasaje tan oscuro que él no lo pueda leer, ni perplejidad tan grande que no la pueda desenredar. Ninguna calamidad puede acaecer al más pequeño de sus hijos, ninguna ansiedad puede asaltar el alma, ningún gozo alegrar, ninguna oración sincera escaparse de los labios, sin que el Padre celestial lo note, sin que tome en ello un interés inmediato” (CC 100).
Se nos anima a acercarnos confiadamente al Trono de la gracia (Heb. 4:16). Dios está esperando que vayamos. Él está allí, siempre escuchando, encantado cuando sus hijos acuden a él son sus alegrías y tristezas, sus esperanzas y temores, y sus victorias y derrotas.
Juan afirma correctamente que el gran principio de la oración es pedir según la voluntad de Dios. No oramos: “Señor, sea cambiada tu voluntad”, sino: “Señor, hágase tu voluntad”. En su comentario de la Biblia sobre las epístolas de Juan, William Barclay presenta este concepto sucintamente: “En última instancia, la única oración verdadera es la oración que dice: ‘Hágase tu voluntad’, y cuyo único pedido es por gracia para aceptar esa voluntad y fuerza para llevarla a cabo”.–Barclay’s Bible Commentary, The Letters of John and Jude, p. 137.

Preguntas para dialogar: ¿Cuál es la única fuente verdadera de nuestra confianza? ¿Qué significa tener confianza plena en Cristo cuando oramos? ¿De qué manera el significado original de la palabra confianza en griego nos ayuda a profundizar nuestra comprensión de lo que significa venir a Dios sin temor ni reserva alguna? ¿Qué significa orar según la voluntad de Dios?

{{3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: Guía a tu clase en un diálogo práctico sobre reclamar las promesas de Dios. Invita a los miembros de tu clase a compartir sus promesas favoritas de la Biblia. Quizá desees pedirle a alguien que haga una lista de las diez promesas favoritas de la clase y compartirlas con la clase entera el próximo sábado.

Preguntas para reflexionar:

Preguntas de aplicación:

{{4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: Hay fuerza espiritual verdadera cuando el pueblo de Dios busca unido el derramamiento del Espíritu Santo. El Espíritu Santo vino con gran poder cuando los discípulos oraron pidiendo unidad. La iglesia del Nuevo Testamento era una iglesia que oraba. Los creyentes reconocían su absoluta incapacidad, sin el poder del Espíritu Santo, para enfrentar las tentaciones de Satanás y llevar a cabo la misión de Cristo de evangelizar el mundo.

Actividades: