Lección 9 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Textos clave: Job 13:15, 16; 14:7; Santiago 2:20-22.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: La esperanza de la resurrección

II. Sentir: Esperanza y fe

III. Hacer: Hablar esperanza

Resumen: En medio de los aparentemente interminables discursos de los amigos de Job y sus respuestas desesperadas, hay repentinos rayos de esperanza. Esta lección trata de estos rayos, que apuntan a una esperanza en la resurrección que Job llamó suya. En última instancia, la razón de esta esperanza se puede encontrar solo en la resurrección de Cristo.

Ciclo de aprendizaje
Texto destacado: Proverbios 17:28.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La lengua es una herramienta poderosa o, en algunos casos, un arma altamente destructiva. Esta parte del cuerpo puede producir un impacto fatal al último esfuerzo por la vida que se escapa, o puede infundir palabras de ánimo que pueden señalar el comienzo de una recuperación del sufrimiento y el dolor. La interacción de Job con sus amigos muestra el poder perjudicial de la lengua. Pero también muestra que, en medio de toda esa palabrería teológica llena de críticas, Job encontró esperanza que no estaba basada en palabras humanas, sino en Yahvé y en la resurrección de los muertos. Debemos aprender del “antiejemplo” de los amigos.

{{ 1: ¡Motiva!}

Solo para los maestros: La iglesia adventista del séptimo día no es inmune a caer en el chisme, las conversaciones críticas y aun en la difamación. De hecho, cada comunidad estrechamente vinculada que comparte gozos, tristezas y luchas personales, es susceptible de parloteos y murmuraciones. Podría ser una buena oportunidad para dialogar con la clase acerca de cómo las murmuraciones y los chismes afectan a la iglesia o la congregación, aun si esto resulta ser un ejercicio doloroso.

Diálogo inicial: Un padre recordaba con frecuencia a sus hijos que hay dos cosas que no pueden volver atrás: una flecha lanzada, y una palabra pronunciada. Generalmente, mencionaba estos proverbios cuando ellos decían algo que deberían haber pensado mejor antes de expresarlo, o cuando emitían una palabra que provocó dolor a alguien. Es casi imposible deshacer el daño que las palabras ásperas pueden causar en el alma de alguien. La comparación con una flecha es muy apropiada. Las palabras pueden atravesar la última pizca de estima propia que tiene una persona, o apagar la última chispa de esperanza a la que alguien se aferra. Los amigos de Job, sucesivamente, parecen especializados en esta clase de guerra verbal, y la resistencia de Job a sus ataques constantes parece casi sobrehumana.
¿Cuándo experimentaste el poder destructor de palabras negativas? O, desde el lado positivo, ¿cuándo sentiste el impacto inspirador de esperanza de una palabra dicha en el momento oportuno (cf. Prov. 25:11)?

{{ 2: ¡Explora!}

• Solo para los maestros: La esperanza es el hilo de oro que corre por todas las Escrituras. Desde el momento de la caída, en Génesis 3, Dios responde con un mensaje de esperanza, en el versículo 15. La simiente de la mujer ha sido tomada como una referencia del Mesías. Aunque fuera herido por Satanás (“herirás en el calcañar”), el Mesías destruiría el poder del enemigo (“herirá en la cabeza”) por medio de su muerte y resurrección. Es interesante que la más antigua de las traducciones del Antiguo Testamento anteriores a la era cristiana, la Septuaginta, ya entendía que esta referencia señalaba a una persona, el Mesías, puesto que hay una falta de concordancia gramatical en el griego entre la simiente, spérma (género neutro), y el pronombre personal autós (género masculino). De este modo, desde el principio, la esperanza en la salvación futura era el remedio para los momentos más oscuros de la humanidad; y todavía lo es. Comentario de la Biblia Es interesante notar los indicios de esperanza que también corren por el libro de Job. Aunque aparecen pocas veces dentro del tono generalmente desesperado de los protagonistas principales, están allí, conectando la suerte de Job con el Mesías futuro, ya que él llega a ser la garantía de la humanidad. I. “Aunque me matare...” (Repasa, con tu clase, Job 13:1-16.) Después del discurso de Zofar, en el capítulo 11, concluye el primer ciclo de discursos en los capítulos 12 al 14. El capítulo 13 comienza con una respuesta de Job a sus amigos en la que finalmente caracteriza las palabras de ellos como “refranes de ceniza” (vers. 12), una comparación no muy halagadora. Sentado sobre cenizas, rascándose sus llagas, es exactamente la forma en que ellos encontraron a Job cuando vinieron a visitarlo. Él bien pudo haber acompañado sus palabras con un puñado de cenizas, arrojado al aire y dispersado por el viento. Pero después de desechar el consejo de sus amigos, Job se vuelve a Dios. Especialmente los últimos versículos del capítulo 13 tienen un mensaje poderoso. El texto hebreo del versículo 15 ha producido confusión, como lo reflejan algunas traducciones modernas que transforman el texto en algo negativo: “Vean, él me matará; no tengo esperanza” (p. ej., RSV en inglés). Esta inversión es el resultado de dos lecturas diferentes del texto original, sugerido por un grupo de antiguos eruditos hebreos llamados “masoretas”. Sin embargo, las siguientes palabras de Job, en el versículo 16, proporcionan una clarificación en cuanto a la realidad de su esperanza. Se refiere al Dios de su salvación, señalando la esperanza porfiada que él tiene, a pesar de sus circunstancias, que lo motiva a seguir adelante hasta que pueda encontrar vindicación ante el Juez del 111 Material auxiliar para el maestro // Lección 9 universo (vers. 17-19). Job anhela una respuesta de Dios como la única manera de entender su situación.

Considera: ¿Cómo encontró Job esperanza, a pesar de las palabras desesperadas de sus amigos?

II. Esperanza porfiada
(Repasa, con tu clase, Gén. 22:8; Dan. 3:16-18; Sant. 2:20-22; 1 Cor. 15:11-20.)

La Escritura está llena de historias que exhiben el increíble poder de una esperanza que está obstinadamente fija en Dios, contra todas las circunstancias. Tenemos a Abraham, calmando la perturbadora pregunta de su hijo con un resonante: “Dios se proveerá” (Gén. 22:8), que prepara para Isaac a acostarse con fe sobre el altar en la cumbre del Monte Moriah. También están los tres amigos de Daniel ante un Nabucodonosor airado, pronunciando un desafío nunca oído al hombre más poderoso del mundo durante los tiempos babilónicos, cuando él los amenazó con el horno de fuego: “Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses” (Dan. 3:18). Otro ejemplo es el ladrón en la cruz, quien, reconociendo la divina Majestad que colgaba junto a él entre el cielo y la Tierra, expresó tímidamente un humilde deseo al final de su inútil vida: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” (Luc. 23:42). La lista podría seguir, pero la pregunta realmente es: ¿Dónde encontraron estas personas la base para una esperanza tan porfiada, que podía resistir las amenazas mortales de sus circunstancias presentes? Sea como fuere, la respuesta final necesita ubicarse en el hecho histórico de la resurrección de Jesucristo, que provee la base para todas sus esperanzas, y específicamente para aquellas que nos permiten ver más allá de los confines de la muerte. Pablo apoya la verdad de toda su predicación en el hecho de la resurrección (1 Cor. 15:11-20). Santiago apunta a la delicada relación entre la fe y las obras en relación con Abraham, que realmente se hace tangible en la esperanza en medio de circunstancias extremas. Job tenía la misma esperanza que estaba fundada en un Dios justo (aunque por el momento, no era comprensible) que podía ayudarlo aún más allá de la tumba (cf. Job 19:25, 26). Considera: ¿Cuál es la base de tu esperanza?

III. Hipócritas
(Repasa, con tu clase, Job 13:16; Prov. 11:9.)

Una definición popular dice que un hipócrita es alguien que predica una cosa y hace otra. Especialmente en la esfera religiosa, los hipócritas pueden causar mucho daño, aunque todos somos susceptibles a la hipocresía.
El uso que hace Job de la palabra hebrea janáf en 13:16, como una referencia implícita a sus amigos, es muy fuerte, y podría también traducirse como “profano, irreligioso, impío, ateo, pervertido”. De hecho, como adjetivo, aparece más frecuentemente en el libro de Job (ocho veces, y cinco veces en el resto del Antiguo Testamento). De este modo, hipocresía es realmente más que solo dejar de hacer lo que uno predica; es una forma de impiedad, que pervierte el carácter de Dios. Esta impiedad es lo que Job detecta en sus amigos (cf. Job 8:13; 15:34; 17:8; 20:5; 27:8; 34:30; 36:13). Solo podemos pedir a Dios que nos proteja de ser culpables de lo mismo.

Considera: ¿Por qué parece tan fácil caer en la trampa de la hipocresía?

{{ 3: ¡Aplica!}

Solo para los maestros: La esperanza de Job ha sido ganada duramente, y esta semana vemos un poco de las profundas luchas por las que pasa a fin de alcanzar esta esperanza. Pero se aferra a ella porfiadamente.

Preguntas para reflexionar:

{{ 4: ¡Crea!}

Solo para los maestros: La esperanza en medio de la tormenta es algo que a menudo desafía la lógica humana. Solo podemos asombrarnos ante ella.

Actividades: