Lección 8 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Textos clave: Job 15:14-16; Hebreos 11:1.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: La naturaleza humana pecaminosa

II. Sentir: El sufrimiento y el pecado

A. ¿Cómo reaccionas ante el inmerecido sufrimiento infligido por la guerra, el terrorismo, los desastres naturales, etc.? B. ¿Cuál es tu reacción hacia alguien que acusa a Dios de permitir que sucedan todas estas atrocidades y desastres?

III. Hacer: La fe y el sufrimiento

Resumen: Si consideramos el sufrimiento no merecido en nuestro mundo, no podemos sino retroceder ante todo el horror que presenciamos en los medios. Sin embargo, el sufrimiento inocente nunca es inocente. Es parte de un mundo lleno de pecado que está en el proceso de ser destruido por Satanás, y habitado por personas intrínsecamente pecadoras.

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Mateo 2:13-18.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Historias como la registrada en Mateo 2:13 al 18 nos muestran el horror del pecado en este mundo. La masacre de los bebés en Belén por parte de Herodes, es realmente el intento de Satanás de matar al joven Mesías. ¿Por qué tuvieron que morir estos niños inocentes, y qué sucede con los padres traumatizados que quedan atrás? Simplemente no hay explicaciones satisfactorias a esta clase de atrocidad, excepto mirar con fe las cosas que no podemos ver, y aceptar todo aquello que no podemos comprender, sabiendo que Dios resolverá todas las cosas.

{{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: Toda clase de tecnologías nos bombardean. Teléfonos celulares, tabletas, computadoras y otros dispositivos nos muestran horribles noticias de muerte y destrucción en este mundo, en tiempo real. Es interesante cómo la sobreexposición al sufrimiento humano global puede desensibilizarnos al sufrimiento que ocurre a nuestro alrededor. Utiliza esta oportunidad para dialogar con la clase sobre los sutiles efectos que los medios producen sobre nuestra vida diaria. Diálogo inicial: Un artículo reciente en un diario sugería que muy probablemente el 4% de las personas encarceladas que recibieron pena de muerte en los Estados Unidos han sido erróneamente sentenciadas, aunque solo el 1,6% fue exonerado (lo que significa que el 2,4% fueron ejecutados equivocadamente). Por ejemplo, un hombre de Texas fue acusado de asesinar a su esposa. Después de 25 años de haber pasado detrás de las rejas, fue liberado de la prisión porque aparecieron nuevas evidencias de la escena del crimen que mostraban claramente que otra persona fue responsable del femicidio. Piensa en esto, ¡25 años en prisión, llorando la pérdida de un ser amado, habiendo sido sentenciado y repudiado por esa muerte! La historia de Lindy Chamberlain-Creighton, de Australia, es muy triste. Ella fue acusada en 1980 de haber matado a su bebé durante las vacaciones. La madre pasó tres años en prisión, hasta que salieron a la luz nuevas evidencias que apoyaban su afirmación de que un dingo (un perro salvaje) había robado a su bebé de la carpa. Su historia fue llevada con éxito a la pantalla, y apeló a la necesidad universal de que se hiciera justicia a aquellos que sufren injustamente. Lamentablemente, en otros casos la exoneración ocurre después de la ejecución. Nuestro mundo está lleno de historias tristes como estas, de injusticias inmerecidas y de falsas acusaciones. Una cosa es ver que alguien sufre sin saber las razones; pero otra, muy diferente, es ver que una persona inocente sufre por causa del error ajeno. ¿Cómo te sientes frente a todo este sufrimiento innecesario en este mundo?

{{ 2: ¡Explora!}

• Solo para los maestros: Hasta aquí nos hemos referido en forma consistente a la inocencia de Job en todo el sufrimiento que experimentó. De hecho, el libro de Job clarifica en forma repetida, desde el comienzo, que Job era “perfecto y recto” (Job 1:1, 8; 2:3). La palabra hebrea que se usa para “perfecto” (tam) significa “ser completo, tener integridad, estar sano, ser inocente”, aunque no implica necesariamente no tener pecado. Como todo otro ser humano que vivió después de la caída (Gén. 3), Job era un pecador que llegó al arrepentimiento al final del libro (Job 42). Es importante recordar la realidad del pecado, aún en la vida de Job, al estudiar la lección de esta semana. De hecho, esa idea acerca un poco a Job a nuestra propia realidad. Comentario de la Biblia Toda la humanidad vive con las consecuencias de la caída. El pecado ha llegado a ser parte de nuestro ADN. El desesperado clamor a Dios, en el capítulo 10, es un eco de su quebranto. Aun en sus angustiadas afirmaciones de inocencia, son las palabras amargas de una persona que, aunque sufre injustamente, es todavía un pecador, como todos los seres humanos. I. Dios, ¿por qué? (Repasa, con tu clase, Job 10:22.) En su discurso registrado en el capítulo 10, Job se vuelve de su respuesta a Bildad (Job 9) a Dios. Aunque esto está expresado como algo hipotético: “diré a Dios” (Job 10:2), es bastante diferente de lo que Job le dice a Dios cuando le habla en forma directa (Job 40:3-5; 42:1-6). En este momento, Job está lleno de amargura, que ha saturado todo su ser (del hebreo néfesh; Job 10:1). Él pregunta por qué Dios continúa “oprimiéndolo”, una palabra que se usa en otra parte de la Biblia para referirse a las acciones de aquellos a quienes Dios condena (cf. Eze. 22:29). Afirmando una vez más su inocencia (Job 10:7), Job comienza a preguntarse acerca del carácter de Dios quien, no obstante, lo “persigue” implacablemente (10:13-16). Aunque Dios lo creó y formó con belleza (10:8-12), Job ahora experimenta a un Dios que actúa sin sentido. Uno no puede menos que preguntarse si Job mismo creía en la teología de la retribución –la parte positiva de la ecuación (o sea, Dios bendice a los justos)-, y ahora está sacudido hasta lo más íntimo cuando las cosas no salen de ese modo. Considera: ¿Te has imaginado alguna vez qué podrías decirle a una persona considerada importante por los hombres, en un momento específico de tragedia? ¿Qué le dirías a Dios, el Ser más importante de todos? 99 Material auxiliar para el maestro // Lección 8 II. La naturaleza pecaminosa y la fe (Repasa, con tu clase, Rom. 3:10-20; Job 15:14-16; Heb. 11:1.) Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo son claros acerca de la naturaleza pecaminosa de la humanidad. Pablo, en Romanos 3:10 al 20, cita el Antiguo Testamento por lo menos ocho veces, mayormente el libro de los Salmos (Sal. 5:9; 10:7; 14:1-3; 36:1; 53:1-3; 140:3; Prov. 1:16; Isa. 59:7), cimentando profundamente su teología de la naturaleza pecaminosa de la humanidad en la cosmovisión del Antiguo Testamento. Dios creó a Adán y Eva a su imagen (Gén. 1:26-28), pero con la caída, la imagen de la primera pareja quedó arruinada y todos sus descendientes comparten la naturaleza caída, nacidos con debilidades y tendencias al pecado (Sal. 51:5; Rom. 5:12-17). Aunque no participamos del pecado de Adán ni lo heredamos, como sostiene la doctrina del Pecado Original, originada por Agustín –que en buena medida ha llegado a ser la doctrina de la Iglesia Católica–, hemos heredado la tendencia a pecar y de ese modo nacimos en un estado de corrupción. Allí está la diferencia entre nosotros y Cristo: aunque él nació con el degradado estado de la humanidad (Heb. 2:17), no nació con la propensión a pecar (Heb. 4:15). Job es parte de esta larga cadena de humanidad caída que va desde Adán hasta nosotros. Aunque él era inocente en su sufrimiento, no obstante era un pecador como lo somos nosotros. ¿Cómo podía presentarse ante Dios? Solo por fe. Esta es una de las respuestas que el libro de Job puede darnos. Dentro de la corriente histórica interminable del pecado humano y del sufrimiento, ya sea inocente o autoinfligido, hay solo una perspectiva que nos ayuda a tratar con este tema, y es la perspectiva de la fe. De acuerdo con la definición bíblica en Hebreos 11:1, la fe mira más allá de la realidad inmediata e inminente, aferrándose a la realidad distante y trascendente del futuro reino de Dios, donde todas las lágrimas serán enjugadas y donde ya no habrá sufrimiento (Apoc. 21). Considera: ¿De qué modo el conocimiento de la naturaleza pecaminosa de la humanidad cambia tus ideas acerca del sufrimiento? III. La creación (Repasa, con tu clase, Job 10:8-12; Sal. 139:13-16; Jer. 18:5-12; Isa. 53:5.) En alguna parte, escondida entre la desesperada amargura del discurso imaginado de Job a Yahvé, en el capítulo 10, hay una hermosa vislumbre del comienzo de la vida. En lenguaje poético, Job describe cómo Dios forjó a cada persona en el vientre de su madre, y cómo modeló en forma experta a cada uno de nosotros en conformidad con su imagen. En un mundo que continuamente, y a veces de manera cruel, pasa por alto el valor de la vida humana desde su concepción hasta la vejez –desde los abortos innecesarios hasta los casos injustificados de eutanasia-, Job nos da una descripción notable del diseño cuidadoso y amante que hace Dios. Él afirma que Dios asignó un valor 100 Lección 8 // Material auxiliar para el maestro tan alto a la vida humana que aun envió a su propio Hijo para morir en la cruz por esta frágil humanidad, sufriendo más intensamente de lo que podemos imaginar (Isa. 53:5). Considera: ¿Qué significa para ti que Dios ponga un valor tan alto a cada vida humana?

{{ 3: ¡Aplica!}

Solo para los maestros: Aunque no proporciona una respuesta al tema del sufrimiento, esta lección comienza a mirar más allá del sufrimiento.

Preguntas para reflexionar:

{{ 4: ¡Crea!}

Solo para los maestros: A través de los siglos, muchas personas inocentes han sido perseguidas por su fe en Dios. Las historias de la perseverancia de ellos nos inspiran en los momentos en que nos sentimos perseguidos como Job.

Actividades: