Lección 7 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Textos clave: Job 11:7, 8; 2 Pedro 3:5-7.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Juicio retributivo

II. Sentir: Las cosas profundas de Dios

III. Hacer: Encontrar un equilibrio

Resumen: Bildad y Zofar usan un tono cada vez más áspero ante la afirmación de Job de su inocencia. Aunque en la Biblia hay juicios divinos retributivos directos, los caminos de Dios no son los nuestros, y no nos toca determinar cuándo Dios castiga directamente. Nuestra tarea es aliviar el sufrimiento, cualquiera sea la causa.

Ciclo de aprendizaje Texto destacado: 2 Pedro 3:5-7.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Habrá un día de juicio final en el que Dios destruirá todo lo malo, y a su originador. Es importante reconocer a Dios como el que está involucrado en este proceso, y quien ha dado abundante evidencia histórica en toda la Biblia para asegurarnos el resultado final del Gran Conflicto. Sin embargo, no todo sufrimiento es un castigo retributivo de Dios, y esta es la suposición en la que se equivocaron los amigos de Job.

{{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: A menudo, puntos de vista extremos desafían la unidad de nuestra iglesia. Pero los que presentan estos extremos alegan que cualquier determinación, a menos que se guíe por su punto de vista, equivaldría a poner en compromiso la verdad. Es muy difícil para nosotros encontrar un enfoque equilibrado, un terreno medio que sostenga la unidad.

Diálogo inicial: Todos conocemos la triste historia de la masacre de los niños en Belén que siguió al nacimiento de Jesús (Mat. 2:13-18). Solo los niños que tenían tres años o más sobrevivieron; todos los infantes menores fueron muertos por los esbirros de Herodes. Hay profecías mesiánicas cumplidas (Mateo cita del libro de Jeremías), de protección divina (José y su familia huyen a Egipto, alertados por un sueño divino) y del intento de Satanás de matar al Mesías infante. Sin embargo, Juan Crisóstomo (349-407 d.C.), un padre de la iglesia temprana y arzobispo de Constantinopla, sugirió que la masacre de Herodes proporciona un texto que prueba de manera excelente la doctrina de la Trinidad: solo los niños de tres años sobreviven, es decir, quienes creen en la doctrina de la Trinidad (los niños de tres años simbolizan a un Dios “trino”). Los niños de dos años mueren (estos representan la idea “binitaria” de Dios), al igual que los niños de un año (símbolos del concepto “unitario” de Dios, que lo define como una sola persona). Para entender esta interpretación, necesitamos ponerla en su contexto histórico correcto: Crisóstomo vivió en un siglo marcado por el gran debate arriano sobre la Trinidad (Arrio sugería, en el siglo III d.C., que Cristo estaba subordinado a Dios, y fue creado por él). Esta idea de Crisóstomo es una interpretación alegórica. Aunque nosotros, al igual que Crisóstomo, creemos en la Trinidad, no la buscaríamos en la historia de la masacre de Herodes. ¿En qué se equivocaron tanto Crisóstomo como los amigos de Job? 86 Lección 7 // Material auxiliar para el maestro

{{ 2: ¡Explora!}

• Solo para los maestros: Uno de los principios de interpretación bíblica más importante es el tema del contexto. Tanto Bildad como Zofar cometieron el error de no considerar el contexto del sufrimiento de Job. Obtuvieron una comprensión limitada de Dios, sin tomar en consideración un contexto cambiante. Aunque el juicio divino sobre Sodoma y Gomorra es un ejemplo del castigo retributivo divino directo, la situación de Job demanda considerar un contexto completamente diferente. Aquí hay un hombre recto que sufre. Pero ¿cómo sabrían los amigos de Job algo más acerca de esto? Al no considerar el cuadro más amplio, pasaron por alto el problema verdadero y pecaron con sus palabras, que los llevaron a la necesidad de que Job intercediera por ellos al final del libro. Comentario de la Biblia Existen numerosas afirmaciones verdaderas e importantes en los discursos de Bildad y Zofar, aunque ásperos y dañosos, que vale la pena considerar. Aunque no describen a Dios correctamente, y no proporcionan alivio a los sufrimientos de su amigo, sin embargo tienen una comprensión parcial de Dios. Pero, una comprensión parcial puede a veces ser más dañina que no tener ninguna, en lo que se refiere a la Biblia. I. Palabras ásperas (Repasa, con tu clase, Job 8:1-20; 11:1-20.) El discurso de Bildad, en Job 8:1 al 20, responde al apasionado razonamiento de Job en defensa de su inocencia en los capítulos 6 y 7. Él presenta su respuesta de una manera calmada y analítica, aunque contiene palabras mordaces, descartándolas como “viento impetuoso” (Job 8:2). Para Bildad, no hay dudas de que Dios hace dos cosas: a) siempre castiga a los impíos (vers. 13), y b) siempre prospera a los justos (vers. 20). A fin de apoyar su argumento, recurre a la lógica (vers. 3-7), a la tradición (vers. 8-10) y a analogías de la naturaleza (Job 9:5-9). La imagen de la planta de papiro que se marchita cuando no tiene humedad es interesante (Job 8:11, 12), siendo que Moisés, quien escribió el libro de Job, estaba muy familiarizado con esta planta, que crecía profusamente en el delta del río Nilo, de donde él había huido. La lógica de Bildad y su análisis ácido lo desensibilizaban ante el sufrimiento de Job, reduciendo a Dios a un ejecutante mecánico de su propia justicia. Zofar, después de escuchar el razonamiento desesperado de Job en defensa de su inocencia (Job 9, 10), lleva la teología de la retribución a su cruel conclusión: Job debe de haber pecado, y por eso sufre (Job 11:1-4). Como consecuencia, Job debería ser castigado aún más, porque no admite su culpa (vers. 5, 6). Sin embargo, en medio de toda esta palabrería teológica, hay una declaración verdadera acerca de los “secretos de Dios” (Job 11:7, 8): Dios es insondable y 87 Material auxiliar para el maestro // Lección 7 misterioso. Este hecho habla irónicamente contra la teología mecánica de la retribución de Bildad y de Zofar, dejando espacio para una relación inesperada entre el sufrimiento y la justicia. Considera: ¿De qué maneras has experimentado el hecho de que Dios no reaccionó de la manera en que “se suponía que” debía hacerlo? II. Defender a Dios (Repasa, con tu clase, Mar. 15:3-5.) Los amigos de Job sentían que debían defender a Dios; sus argumentos son el prototipo de la apologética cristiana. Sin embargo, en su apasionada defensa, se olvidaron de que Dios no necesita de nuestros débiles esfuerzos por defenderlo. Vemos esta verdad más grande en el Evangelio de Marcos (15:3-5). Jesús está ante Pilato, acusado y azotado. Dos veces, Marcos registra que Jesús no dijo nada. De una manera semejante, cuando Dios al fin comienza a hablar, en Job 38, no responde a ninguna de las muchas preguntas que Job le planteó. Permanece silencioso respecto de esas preguntas. Hay una cita, que ha sido atribuida a Martín Lutero, a Oswald Chambers y a Charles Spurgeon: “El evangelio es como un león enjaulado. No necesita ser defendido, solo necesita que lo saquen de su jaula”. No necesitamos defender a Dios. Todos los intentos de hacerlo están condenados a un fracaso miserable, o son solo una autodefensa de nuestras teologías retorcidas. Necesitamos dar razón de nuestra fe, como nos enseña la Biblia (1 Ped. 3:15). También necesitamos una apologética cristiana, sin convertirnos en defensores –humanos– del Todopoderoso, cuyos límites no podemos alcanzar (Job 11:7-9). Considera: ¿Cuándo sentiste alguna vez la necesidad de defender a Dios? ¿Cómo te fue?

III. Dios castiga activamente a los impíos (Repasa, con tu clase, Éxo. 15:7; 22:22; 32:10; Núm. 16; Apoc. 18:8; 19:15.)

Hay muchas personas que discrepan con historias como las de Sodoma y Gomorra, la destrucción de los hijos de Coré, las plagas del Éxodo (o las plagas del fin del tiempo), en las que Dios parece involucrado directa y activamente en el castigo de los impíos, descargando su ira sobre los que se le han opuesto deliberadamente, hasta que su misericordia se agota. A fin de reconciliar este cuadro con un Dios de amor, debemos entender la ira de Dios en términos de las consecuencias impersonales e inevitables del pecado. Esta idea implica considerar el castigo como una consecuencia directa del pecado, en la que el único rol de Dios es quitar su protección al pecador. Este modelo plantea una serie de preguntas: ¿Quién es el único que pudo establecer esa ley de castigo impersonal y universal, sino Dios mismo? ¿Qué pasa 88 Lección 7 // Material auxiliar para el maestro con las descripciones activas de la ira de Dios en la Biblia, que él impone sobre los castigados? En el Gran Conflicto, el pecado se originó a un nivel personal con Satanás. El fin del pecado –por castigos directos que prefiguran el juicio final, o la solución final del pecado al final del tiempo- también es traído por un ser personal, un Dios que está activamente involucrado en la obra de la salvación. Y no olvidemos: el juicio de Dios está siempre conectado con su misericordia. Considera: ¿Cómo te sientes respecto al hecho de que Dios castiga a los impíos con su ira? ¿Por qué te sientes así?

{{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: Hay un aspecto muy práctico en la idea de que Dios castiga, y es cómo relacionamos su rol activo como castigador del pecado, con un Dios amante. Preguntas para reflexionar: 1. ¿Cómo te sientes con respecto a que Dios destruirá a Satanás y todo el mal al final, en la segunda resurrección? 2. ¿De qué forma puedes integrar el castigo divino con la imagen de un Dios amante?

{{ 4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: A nuestro alrededor hay sufrimiento, no tenemos que ir muy lejos para descubrirlo. ¿Qué tal si saliéramos de nuestro lugar de confort para descubrirlo más a menudo? Esto podría evitarnos caer en la tentación de la teología de la retribución. Actividades: 1. Visiten un lugar de sufrimiento en la comunidad (p. ej., un hospital o un hospicio) y acérquense a las personas que experimentan ahora mismo el sufrimiento. 2. ¿Qué palabras o acciones compartiste que dieron esperanza a las personas con quienes tuviste contacto? Comparte esto con tu clase la semana próxima.