Lección 10 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Textos clave: Job 32:1-5; Ezequiel 28:12-17.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Las trampas de la ira juvenil

II. Sentir: Lo inexplicable

III. Hacer: Practicar la humildad

Resumen: Cuando Eliú entra en la escena, parece que con él llegara una brisa de aire fresco. Él es joven y está enojado, esperando que llegue su turno de hablar. Sin embargo, también carece de humildad y, al final del día, sus palabras no son diferentes de las de los otros amigos de Job. El mal sigue siendo inexplicable, y solo una fe humilde puede darnos esperanza.

Ciclo de aprendizaje

Textos destacados: Job 28:28; 32:1-5.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El discurso de Eliú promete ser diferente, pero cae en la misma trampa en que cayeron los otros amigos de Job: la teología del concepto de la retribución. Sus palabras son airadas, hirientes y están caracterizadas por un orgullo espiritual que realmente lo pone en las manos del enemigo de Dios, cuya caída inicial fue causada por la falta de humildad y el orgullo. Solo un enfoque humilde del tema del sufrimiento puede dar respuestas honestas que están cimentadas en el temor de Dios.

{{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: Al observar a nuestras iglesias en todo el mundo, podemos percibir que se desarrolla un conflicto generacional. Los estudios han demostrado que la iglesia en América del Norte no es muy sencillo cautivar a la generación del milenio (aquellos que llegaron a ser jóvenes adultos alrededor del año 2000). En otros lugares del mundo, hay muchos jóvenes en la iglesia, pero muy pocos de ellos participan en el liderazgo de la iglesia, reservado para los mayores que tienen experiencia. Dialoga con tu clase acerca de cómo se desarrolla la relación entre jóvenes y mayores (y los que están en el medio) en tu iglesia local. Diálogo inicial: ¡Finalmente hay sangre joven con perspectivas nuevas! ¡Por fin alguien pondrá las cosas en orden y luchará contra el círculo gobernante en teología! Este es el sentimiento que se percibe cuando Eliú, hijo de Baraquel Buzita, aparece imprevisto, y comienza airadamente su discurso. La ira a menudo ha sido el poder motivador de los jóvenes. El enojo contra las opiniones establecidas sobre la guerra, la segregación racial, la economía, la injusticia social, etc., ha motivado movimientos de protesta en todo el mundo, iniciados principalmente por generaciones más jóvenes. Muchos de estos movimientos han resultado en cambios positivos para la sociedad. La agenda no es política, sino teológica. Su enfoque fue el enojo junto con una buena dosis de impaciencia (Job 32:4, 5). Su aparición, definitivamente, produjo agitación. ¿Cómo te sientes por el poder de los jóvenes que se desarrolla en tu iglesia? ¿Qué pueden hacer los jóvenes que los mayores no pueden realizar? ¿Qué papel desempeña aquí el enojo?

{{ 2: ¡Explora!}

• Solo para los maestros: Elena de White tiene algunas declaraciones importantes acerca del “ejército de jóvenes” en nuestra iglesia, que se pueden resumir con la siguiente cita: “Con semejante ejército de obreros como el que nuestros jóvenes, bien preparados, podrían proveer, ¡cuán pronto se proclamaría a todo el mundo el mensaje de un Salvador crucificado, resucitado y próximo a venir!” (Ed 271; cf. SC 39). Sería interesante ver cómo este “ejército de jóvenes” está presente en tu iglesia. ¿Cuán visible es, y en qué dirección está marchando? Lee algunas de las otras citas del Servicio cristiano en tu clase. Comentario de la Biblia El mensaje de Eliú abarca seis capítulos del libro de Job (Job 32-37), el discurso continuo más largo de todo el libro. Es pronunciado después de que terminaran las palabras de Job (Job 31:40) y fue motivado por una cuádruple declaración acerca de su enojo en la introducción (en prosa) a su discurso (Job 32:1-5), que merece un comentario: Eliú entiende el reclamo de inocencia de Job como un intento de autojustificación arrogante. También está enojado con los tres amigos que no llegan a convencer a Job de su culpa. Es decir, todo su discurso surge del enojo, y ese no es un punto de partida bueno para comenzar ninguna discusión, aun si se presentara como una “ira santa y justa”. I. El discurso de Eliú (Repasa, con tu clase, Job 32-37.) La aparición de Eliú está señalada por una ascendencia ilustre que posiblemente lo conecta con Abraham (Buz fue un sobrino de Abraham, Gén. 22:21), y aun resultó ser un antepasado de David (Ram fue un antepasado de David, Rut 4:19). Definitivamente es un hebreo, en contraste con los tres amigos, que eran idumeos (o edomitas). De este modo, Eliú comienza su discurso afirmando tener inspiración divina directa (Job 32:6-10), que finalmente lo impulsa a hablar contra el hombre mayor y, presumiblemente, más sabio (Job 32:11-22). En el capítulo 33, Eliú resume los discursos previos de Job y promete restaurarlo, si escucha lo que él tiene para decir. El suspenso es casi insoportable en este punto, y uno espera las respuestas a todos los sufrimientos de Job. Sin embargo, el capítulo 34 es casi anticlimático porque presenta la solución de Eliú que, en último análisis, coincide exactamente con lo que los otros tres amigos sugirieron: Dios recompensa a cada uno de acuerdo con sus actos (Job 34:10- 15). ¡Otra vez la teología de la retribución! Y peor aún, Eliú añade la rebelión a los pecados de Job (Job 34:36, 37) al insistir en su inocencia. Los capítulos 35 y 36 pintan un cuadro lúgubre de Dios, describiéndolo como un Ser distante, muy alejado de la esfera humana, que no se interesa en su vida personal. Es interesante que Eliú usa imágenes obtenidas de tormentas en el último capítulo de su discurso (Job 37), afirmando que él habla de parte de Dios, hasta que es corregido por Yahvé, en los capítulos 38 al 41, desde una verdadera tormenta divina (Job 38:1). Al final del discurso de Eliú uno no puede menos que pensar: muchas palabras, mucho 123 Material auxiliar para el maestro // Lección 10 aliento, pero nada sustancial que pudiera proporcionar respuestas... Una gran desilusión. Considera: ¿Se justificaba el enfoque airado de Eliú? ¿Por qué sí, o por qué no? II. Sin sentido (Repasa, con tu clase, Eze. 28:12-17.) Generalmente se usa Ezequiel 28 en conexión con Isaías 14 para estudiar el origen del mal, así como la caída de Satanás. De hecho, en las Guías de Estudio de la Biblia se han analizado estos pasajes en este contexto. Sin embargo, hay otro aspecto que surge de este lamento épico, que inicialmente parece describir al rey de Tiro (una ciudad fenicia que era famosa por su participación cruel en la trata de esclavos en el Mediterráneo); pero luego adopta un tono universal y cósmico que va mucho más allá de la descripción de un rey terrenal. Llega a ser una descripción de Lucifer en el cielo, el ser más perfecto alguna vez creado. El texto no deja ninguna duda acerca de la increíble belleza del “querubín protector” que reside en el santo monte de Dios. Esta escena se describe, entonces, en marcado contraste con la caída más profunda que algún ser creado podría experimentar. Desde la misma presencia de Dios a las profundidades de la depravación demoníaca, la suerte de Satanás terminará finalmente en un milenio solitario y la destrucción final (Apoc. 20; 21). ¡Esto no tiene sentido! Y ese es realmente el punto. El pecado y el sufrimiento no tienen sentido, son absurdos. Podríamos racionalizarlos, pero hacerlo sería excusar o defender el pecado. De este modo, todas las intenciones de los tres amigos, más Eliú, de encontrar sentido al sufrimiento de Job, están destinados al fracaso. De hecho, Dios finalmente declara que ellos pecaron por medio de sus discursos. Tal vez tampoco nosotros deberíamos seguir tratando de explicar lo absurdo. Considera: ¿Por qué racionalizar el pecado y el sufrimiento podrían conducirnos finalmente al pecado a nosotros mismos? III. Humildad y verdad (Repasa, con tu clase, Sal. 45:4; Sant. 4:6.) Un hermoso Salmo desea las siguientes características para el recién coronado rey: “de verdad, de humildad y de justicia” (Sal. 45:4). La búsqueda de la verdad necesita estar conectada con la humildad, y solo los humildes encontrarán la verdad, porque están listos para que se los corrija. Eliú exhibe la cualidad opuesta; es decir, arrogancia y orgullo, y precisamente ellas le impiden (como a los otros tres amigos) acercarse más a la verdad. Dios da gracia a los humildes, pero resiste a los soberbios (Sant. 4:6). El orgullo nos lleva nuevamente al querubín caído. 124 Lección 10 // Material auxiliar para el maestro Considera: ¿Es posible pretender tener la verdad, como a veces lo hacemos los adventistas del séptimo día, y aun así ser humildes? Explica.

{{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: El extenso discurso de Eliú es una gran desilusión, aunque comenzó siendo prometedor. Necesitamos encontrar maneras prácticas para evitar la trampa en la que cayó Eliú, o de otro modo también seguiremos caminando en círculo. Preguntas para reflexionar: 1. ¿De qué forma podemos diferenciar la ira justa de la ira de justicia propia? 2. ¿De qué manera podemos evitar de caer en la misma trampa en que cayó Eliú, que solo repitió los argumentos de los otros amigos, y añadió la ira de justicia propia?

{{ 4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: El joven radicalismo de Eliú fue más una ilusión que una realidad, y su largo discurso terminó siendo una gran desilusión. Actividad: Lleva a la clase un recipiente hermoso (por ejemplo, una copa de plata con tapa), y permite que los alumnos lo admiren. Luego ábrelo y muestra su interior, que debería estar preparado de antemano con algún alimento en descomposición. Lee Mateo 23:27 y 28, y dialoga con tu clase sobre su reacción al levantar la tapa.