CAPÍTULO 4
JUSTICIA SOCIAL EN EL
ANTIGUO TESTAMENTO
- PARTE II -
CASA AMAR – LLEVAR UNA VIDA NUEVA
A LOS DESESPERADOS SIN HOGAR

La vida de un trabajador migratorio o migrant es difícil. Pero la vida de uno de ellos sin hogar, sin trabajo y sin las necesidades básicas de la vida es aún peor. Casa Amar, “Casa de amor”, es un lugar de refugio para las personas sin casa y necesitadas en Nuevo Laredo, una ciudad en el extremo norte del Estado mexicano de Tamaulipas. Del otro lado del Río Grande, frente a Laredo, Texas, EE.UU., Nuevo Laredo fue anteriormente parte del asentamiento original de Laredo, que ahora está en Texas. Después de la guerra México-norteamericana en 1848, Nuevo Laredo se separó de Laredo, y llegó a ser parte de México. En esta ciudad fronteriza, donde los cárteles de drogas tienen guerras entre sí por el control del negocio de drogas hacia Estados Unidos, Casa Amar es un hogar amante que provee abrigo de emergencia y protección para los trabajadores migratorios que vienen de Honduras, El Salvador, Guatemala, México y otros países.
El pastor Ervin Ortiz y su iglesia en Laredo, Texas, se extendieron “a través de la frontera” para ayudar al residente de Nuevo Laredo y miembro de la Iglesia Adventista Aarón Méndez a cumplir su sueño de comenzar y mantener un refugio para los peones migratorios en Nuevo Laredo. Al principio, Aarón recibió a cuatro personas. Cuando escribía esto, él y su personal atendían a 80. Al principio, Aarón trabajaba en su tarea regular en la mañana, pero pasaba las tardes cuidando a estas personas desesperadas. Después de seis meses, Aarón decidió dedicarse tiempo completo al Centro Migratorio Casa Amar. Depende de donaciones personales para sostener su ministerio vital.
Aarón considera Casa Amar como un lugar para atender las necesidades físicas, mentales, sociales y espirituales. No sólo procura proveer un hogar temporario para sus huéspedes sobre la Tierra, sino que además les proporciona oportunidades para prepararse para su hogar celestial eterno.
El programa diario en Casa Amar está estructurado. A las 6:00 los residentes se despiertan, a las 6:30 sigue un culto de adoración y a las 7:00 se sirve el desayuno. Después del desayuno se espera que todos los huéspedes salgan y hagan algo. Generalmente, ese “algo” es buscar trabajo. Dentro de la Casa no se les permite a los huéspedes usar alcohol, drogas ilegales o tabaco, pero tampoco en cualquier lugar donde estén mientras sean huéspedes de la Casa; la meta es llevarlos a un estilo de vida más sano y responsable. Todos los huéspedes participan en el mantenimiento de la Casa y ayudan en preparar los alimentos, servirlos y limpiar.
A las 16:00 (4:00 PM) la Casa se abre para recibir a los huéspedes que regresan del trabajo. El culto vespertino se realiza a las 18:30 (6:30 PM); generalmente, un orador invitado presenta enseñanzas bíblicas, y los huéspedes oran, aprenden los Diez Mandamientos y leen juntos la Biblia. Por la gracia de Dios, muchas vidas se transformaron con estas disciplinas espirituales. Los que viven en la Casa o la visitan, dicen que es un lugar donde se puede sentir la presencia del Señor.
Los huéspedes saben que el sábado es el día del Señor. Al comienzo de la existencia de la Casa Amar los llevaban a la Iglesia Adventista local cada sábado. Al crecer el número de huéspedes, Casa Amar llegó a ser una iglesia separada. Cada tres meses hay un bautismo. La mayoría de los trabajadores migratorios decide hacer de Cristo el Señor de sus vidas y se bautizan después de una semana de evangelismo de cosecha.
Al escribir esto, Casa Amar ha estado abierta por cuatro años. Sus 80 huéspedes reciben dos comidas, ropa y un lugar para dormir. Se da la bienvenida a familias, a mujeres, a hombres y a menores; una vez nació allí un bebé. Los huéspedes pueden quedarse el tiempo que necesiten, pero el promedio es un mes.
Después de dos años, Casa Amar se registró como una organización sin fines de lucro. El gobierno local ha reconocido la buena obra de Casa Amar y les ayuda financieramente, como también lo hacen otras organizaciones y comercios locales. Actualmente, Casa Amar alquila un edificio; sin embargo tiene planes de comprar un sitio y construir un edificio cuando hayan reunido los 100.000 dólares necesarios.
Casa Amar ha producido un impacto profundo en su ciudad; por medio de sus esfuerzos se han transformado muchas vidas. Es un lugar de esperanza, donde los trabajadores migratorios encontraron a su mejor amigo: Jesús. Muchas personas están sirviendo ahora a Cristo porque Casa Amar los sirvió en su nombre en el tiempo en que tuvieron su mayor necesidad.
Estos trabajadores migratorios de Nuevo Laredo, México, habían estado desconectados, impotentes, sin hogar y sin esperanza, así como estuvieron los cautivos israelitas en Babilonia, quienes habían sido desconectados y privados de sus hogares. Ezequiel 37 describe a los cautivos como huesos muertos y secos sin aparente esperanza de vida. Dios los trajo de nuevo a la vida, y ¡fueron revividos para una misión! Lee Ezequiel 47. Estos huesos “casa de Israel”, muertos, secos y aparentemente sin esperanzaban cambiado de muerte a ser dadores de vida. Sigue leyendo el resto de la historia.
TRAER VIDA A UN VALLE MUERTO
Dos grupos fueron arrancados de Jerusalén. Mientras Daniel y sus amigos eran enviados a Babilonia, un gran número de pobladores de las ciudades de Judea fueron enviados a trabajar en un canal que partía del río Eufrates, al sudeste de Babilonia. Estos cautivos habían perdido sus tierras, su ciudad capital, su rey el templo de Dios y su identidad como pueblo. La desesperanza a menudo los llevaba a considerar que, como nación, estaban muertos. Dios escuchó sus ruegos pidiendo una respuesta a su desesperación, y él envió al profeta Ezequiel para llevar esperanza a los cautivos en las excavaciones del canal donde trabajaba la mayoría de ellos. Entre los mensajes dirigidos a los cautivos está la visión de los huesos secos en Ezequiel 37.
Después de haber sido puesto en medio de un valle lleno de huesos secos y esparcidos, se le hizo una pregunta a Ezequiel y se le dio una orden. La pregunta era sencilla, aunque difícil de contestar: “Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?” Posiblemente no queriendo involucrarse, Ezequiel sabiamente resolvió dejar la respuesta a Dios, al replicar: “Señor Jehová, tú lo sabes” (versículo 3). La orden que Dios le dio entonces debió haberlo tomado por sorpresa: “Profetiza sobre estos huesos” (versículo 4). La improbabilidad de que los huesos muertos y esparcidos respondieran a un sermón profético sólo destaca el hecho de que este es un mensaje de Dios con una promesa divina, del Creador de todas las cosas.
Pero, ¿cuál podría ser el significado de este mensaje extraordinario para los cautivos en Babilonia y para nosotros hoy? La promesa en el versículo 5 es que el aliento de Dios entraría en ellos y vivirían. ¿Pero cómo? El versículo 6 provee una respuesta críptica. Dios dice: “Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis”.
Tomando cada uno de los elementos de esta promesa como importante para la comprensión de los primeros que oyeron la profecía, ahora necesitamos tomar cada uno en forma directa. Primero de todo, los tendones son un tipo de tejido conectivo. Su función es mantener juntas las cosas, o sea, hueso con hueso o hueso con músculo. ¿Podría ser que el primer paso en la fórmula de Dios para el reavivamiento de esos huesos esparcidos está expresado en una promesa de que los atraerá para estar juntos?
El segundo elemento de esta profecía de reavivamiento es la carne. La carne está mayormente asociada con los músculos. Los huesos ligados son inútiles sin las fibras musculares que proporcionan contracciones y relajaciones opuestas para producir movimiento y proveer fuerza. Para una nación impotente, convencida de que había llegado el fin de su identidad nacional, esta promesa de poder proporcionó la esperanza de que Dios tenía un propósito para ellos. Poder y fuerza para los débiles; ¡qué regalo!
El tercer elemento de esta profecía es la piel. La piel es el mayor órgano del cuerpo, con una superficie total de unos 2 metros cuadrados (20 pies cuadrados). La piel nos protege de los microbios y otros elementos; ayuda a regular la temperatura del cuerpo, y permite las sensaciones del tacto, del frío y del calor. Este órgano protector envuelve cada parte del cuerpo humano. Aísla los delicados tejidos musculares, los cuales a su vez protegen los órganos importantes del cuerpo que, si quedaran desnudos, caerían en traumas, infecciones y muerte.
Después que entró el pecado en el mundo e infectó la naturaleza humana, Dios “hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” (Génesis 3:21). ¿Sería posible que la cubierta de piel que Dios ofrece a los cautivos en Babilonia sea similar a las túnicas de pieles que ofreció a Adán y a Eva? Si fuera así, ¿sería posible que Dios ofrezca a toda la humanidad la cubierta protectora de la justicia? ¿Y podría esta justicia protectora tener algo que ver con las “vestiduras blancas” que Cristo ofrece a la Iglesia de Laodicea en los últimos días (Apocalipsis 3:18)? ¿Podría ser?
El cuarto elemento de esta profecía que ofrece esperanza a los huesos esparcidos en este valle es el aliento de Dios mismo; el ser llenados con su Espíritu; la fuente de la vida misma. Para que ellos lleguen a ser el vasto ejército de Dios, el Espíritu debe traerlos a la vida. Así como Adán fue formado del polvo de la tierra y Dios sopló en él el aliento de vida y el hombre llegó a ser un ser/alma viviente (Génesis 2:7), se necesita el Aliento/Espíritu que llene nuevamente a cada miembro del ejército reconstituido de Dios.
Después de esta experiencia asombrosa se recuerda a Ezequiel que no es sólo Dios el que sabe si esos huesos vivirán. Dios dice: “Y sabréis que yo soy Jehová” (37:6). Esta experiencia ahora hace que sea de conocimiento corriente que Dios puede revivir lo desconectado. El pueblo de Dios en cautividad vivirá otra vez, y regresará a adorar en su templo. El mensaje de reavivamiento en Ezequiel 37 es la promesa condicional de Dios de restablecer a su pueblo reavivado y también su templo (ver los versículos 25-28).
Ahora que los cautivos en Babilonia tenían la promesa de su reavivamiento y la restauración de su identidad nacional, así como el restablecimiento del templo de Dios, la pregunta era: ¿Reavivados para qué? ¡El reavivamiento no es suficiente! ¿Cuál es el propósito de Dios al llevarlos de nuevo a Jerusalén? ¿Cómo usará Dios a un pueblo a quien él ha reconstituido (Ezequiel 37) y a quien él ha ofrecido un corazón nuevo (Ezequiel 36:26)? Ezequiel 47 ayuda a responder a esta pregunta.
UN RÍO DE VIDA EN UN DESIERTO Y EL MAR MUERTO
En Ezequiel 47 se da una profecía nueva: anticipa un templo ya reestablecido en Jerusalén. En la visión, Ezequiel vio el templo de Dios en Jerusalén. La presencia de Dios había regresado otra vez a su templo. Pero vio una grieta: “Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente” (Ezequiel 47:1).
Cuadro de texto: 13 mi  22 km
Si uno mira un mapa de la parte del mundo donde vivía Ezequiel, verá que al este de Jerusalén está el Mar Salado (también conocido como el Mar Muerto por el elevado contenido de sal que impide que cualquier cosa pueda vivir allí), el cuerpo de agua más bajo de la Tierra.

 

Entre Jerusalén y el Mar Muerto hay aproximadamente 22 km (13 millas) de una región mayormente desierta. Ezequiel vio que el mar fluía desde debajo del umbral del templo a través del desierto hasta el Mar Muerto. En contraste con los ríos destructores, vemos que el río que fluye del templo se describe como un centro y fuente de salud y prosperidad para la comunidad.
Sin embargo, para que el templo de Dios sea la fuente de salud y prosperidad para una comunidad, el río que fluye de él tiene que provenir de una fuente saludable y que da vida. Años después de las profecías de Ezequiel, el profeta Zacarías declaró que “habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia” (Zacarías 13:1). Elena de White, comentando este pasaje, dice: “Las aguas de esta fuente contienen propiedades medicinales que sanarán tanto las enfermedades físicas como espirituales. Desde esta fuente fluye el poderoso río que Ezequiel vio en visión [Ezequiel 47]”.
A una distancia de mil codos del templo, el agua de la “grieta” debajo del umbral llegaba hasta el tobillo (Ezequiel 47:3), y en mediciones similares posteriores el río llegaba a la rodilla (versículo 4), hasta la cintura (versículo 4) y finalmente era demasiado profundo para pasarlo (versículo 5).
Los versículos 6 al 9 contienen un cuadro que entusiasma:
“Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río. Y volviendo yo, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado. Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, las aguas recibirán sanidad. Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraron estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allí estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río”.
El río que fluye del Santuario corría hacia el lugar más bajo de la tierra: el Mar Muerto. ¿Sientes alguna vez que vives en el lugar más bajo del planeta Tierra? ¿Te hace sentir muy abajo algún problema de salud, de finanzas, de divorcio, o algún otro mal? El río sanador se dirige hacia allá.
Dondequiera que fluye el río desde el templo de Dios hay vida (versículo 9). ¡Qué testimonio de la función que tiene la iglesia de Dios! Y el río se vuelve más ancho y más profundo a medida que entra en el “mar muerto”.
Pero el “mar muerto” ya no está muerto. El versículo 10 nota que hay pescadores a la orilla del anterior Mar Muerto. El río sanador creó un medioambiente ideal para muchos peces. Tú dices: “¡Es imposible! ¡Nada puede vivir en el Mar Muerto!” Pero nadie ni nada está más allá del alcance de la gracia de Dios.
Los pescadores tienen una parte en esta historia asombrosa. Debemos ser intencionales acerca de tener pescadores efectivos en nuestro cuadro del ministerio de la iglesia; de otro modo, todo lo que estaremos haciendo es influenciar a “los peces”. Por cuanto somos llamados “pescadores de hombres” (Mateo 4:19), debemos atraer a estos peces del mar revitalizado –invitarlos a hacer una decisión en favor de Jesús– al Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14:6).
La historia continúa en Ezequiel 47: “Junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del Santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina” (versículo 12).
Los árboles que reciben sustento del río, llegarán a ser alimentadores y sanadores también, llevando vida abundante a quienes los rodean. El mensaje profético también promete que algún día el pueblo de Dios, a quienes él habrá sanado y revivido, será transferido al lugar donde hay otro río, el río final que fluye del trono de Dios. Allí no habrá desiertos: ni sequía, ni muerte. Este es el Edén restaurado, que también tenía un río de vida al principio (Génesis 2:10).
Para el pueblo de Dios en cautividad esta era una gran noticia. No obstante, tenemos el privilegio de mirar más adelante en el futuro. En la revelación de Jesucristo, por medio del apóstol Juan, leemos del río de agua de vida que fluye del trono de Dios (Apocalipsis 22:1, 2).
Los habitantes de esta Tierra hermosa están descritos en Apocalipsis 7:16 y 17 (NVI):
“Ya no tendrán hambre ni sed.
“No los abatirá el sol “ni ningún calor abrasador.
“Porque el Cordero que está en el trono “los pastoreará
“y los guiará a fuentes de agua viva;
“y Dios enjugará toda lágrima “de sus ojos’’.

Entretanto –mientras esperamos esa bendita realidad– Dios quiere que nuestras iglesias sean “iglesias-ríos” de las cuales fluya sanidad y vida a la comunidad que está a su alrededor. Él quiere trabajar por medio de nosotros para revitalizar y transformar los desiertos y Mares Muertos en nuestros territorios. Jesús, por medio de nosotros, llegará a la gente que nos rodea y les dará vida abundante (Juan 10:10), ¡que es el holístico mensaje adventista en una cápsula!

Cuadro de texto: PASO DE ACCIÓN  Considera las agendas y actas de la junta de tu iglesia. Si están concentradas mayormente en acciones hacia adentro en vez de “fluir hacia afuera”, para llevar sanidad integral a tu vecindario, es tiempo de cambiar la forma de pensar y de trabajar de tu iglesia.

 

De acuerdo con un diccionario norteamericano, migrant es un “trabajador itinerante que viaja de un lado a otro en procura de trabajo”. En español se diría “un trabajador migratorio

Otros pasajes bíblicos implican que, cuando la presencia de Dios está con su pueblo, “será como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan" (Isaías 58:11). Jesús llamó al agua que él da (por intermedio de la iglesia, su pueblo) “agua viva” (Juan 4:10). “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán nos de agua viva” (Juan 7:38).

Elena de White, Testimonios para la iglesia, tomo 6, pp. 230, 231.

Un codo es la primera unidad de longitud registrada, y se usaba cuando la gente utilizaba su cuerpo como elementos de medición. Un codo generalmente es la distancia desde la punta de los dedos hasta el codo; en otras palabras, el antebrazo.

La cursiva fue añadida.

Muchos miembros del pueblo de Dios están todavía fuera de la iglesia. Es tu privilegio ayudarlos a descubrir que son pueblo de Dios, y que Dios los ama y quiere que gocen la vida abundante que él ofrece.