68. COMPARTIENDO LOS GOZOS DE LOS REDIMIDOS


Hay una recompensa para los obreros íntegros y abnegados que entran en este campo, y también para los que contribuyen voluntariamente a su sostén. Los que trabajan activamente en el campo, y los que dan sus recursos para sostener a estos obreros, compartirán la recompensa de los fieles.

Cada mayordomo sabio de los bienes confiados a él, entrará en el gozo de su Señor. ¿Qué es este gozo? "Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente" "(Luc. 15: 10). Habrá una bendita alabanza, una santa bendición, para los fieles ganadores de almas. Se unirán a los que se regocijan en el cielo, que dan la bienvenida a la cosecha al entrar ésta en el hogar.

Cuán grande será el gozo cuando los redimidos del Señor se reúnan en las mansiones preparadas para ellos. ¡Oh, qué gozo para todos los que hayan sido obreros imparciales y abnegados juntamente con Dios en la tarea de promover su obra aquí en la tierra! Qué satisfacción tendrá cada segador cuando la voz clara y musical de Jesús diga: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo" "(Mat. 25: 34). "Entra en el gozo de tu Señor".

El Redentor es glorificado porque no ha muerto en vano. Con corazones gozosos, los que han sido colaboradores con Dios ven el trabajo de su alma en favor de los pecadores destinados a perecer y morir. Las horas ansiosas que pasaron, las circunstancias que les causaron perplejidad, la aflicción del corazón debida a que algunos rehusaron ver y recibir las cosas que habrían podido dar paz, todo eso queda olvidado. La abnegación que practicaron a fin de sostener la obra ya no es más recordada. Cuando contemplan las almas que procuraron ganar para Jesús, y las ven salvadas, salvadas eternamente como monumentos a la misericordia de Dios y al amor del Redentor, hacen resonar en las bóvedas celestes exclamaciones de alabanza y agradecimiento.- RH, oct. 10, 1907.

La realidad es más grande que la expectativa

Cristo aceptó la humanidad y vivió en esta tierra una vida pura y santificada. Por esta razón ha recibido la designación de Juez. El que ocupa la posición de juez es Dios manifestado en la carne. Qué gozo será reconocer en él a nuestro Maestro y Redentor, llevando aún las marcas de la crucifixión, de las que salen rayos de gloria, lo que dará un valor adicional a las coronas que los redimidos recibirán de sus manos, las mismas manos que se extendieron para bendecir a sus discípulos cuando él ascendió. La misma voz que dijo: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" "(Mat. 28: 20), da la bienvenida a los redimidos.

El mismo que dio su preciosa vida por ellos, quien por su gracia movió sus corazones al arrepentimiento, quien los despertó a su necesidad de arrepentimiento, los recibe ahora en su gozo. ¡Oh, cuánto lo aman! La realización de su esperanza es infinitamente mayor que su expectativa. Su gozo es completo, y ellos toman sus refulgentes coronas y las arrojan a los pies de su Redentor.- RH, junio 18, 1901.

La segura promesa

Durante mucho tiempo hemos esperado el regreso de nuestro Salvador. Pero no por eso la promesa es menos segura. Pronto nos encontraremos en nuestro hogar prometido. Allá Jesús nos guiará junto a las aguas vivas que fluyen del trono de Dios, y nos explicará las enigmáticas disposiciones a través de las cuales nos guió a fin de perfeccionar nuestros caracteres. Allí veremos en todas partes los hermosos árboles del paraíso, y en medio de ellos contemplaremos el árbol de la vida. Allí veremos con una visión perfecta las hermosuras del Edén restaurado. Allí arrojaremos a los pies de nuestro Redentor las coronas que él había colocado en nuestras cabezas, y, pulsando nuestras arpas doradas, ofreceremos alabanza y agradecimiento a Aquel que está sentado sobre el trono.- RH, sept. 3, 1903.

Sólo un poquito más

Transcurrirá sólo un poquito más de tiempo antes de que Jesús venga a salvar a sus hijos y a darles el toque final de la inmortalidad. "Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad" "(1 Cor. 15: 53). Los sepulcros se abrirán y los muertos saldrán victoriosos, y exclamarán: "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?" "(1 Cor. 15: 55). Nuestros seres amados que duermen en Jesús resucitarán revestidos con la inmortalidad.

Y cuando los redimidos suban al cielo, las puertas de la ciudad de Dios se abrirán de par en par, y entrarán los que han guardado la verdad. Una voz más armoniosa que música alguna que hayan escuchado los oídos mortales, se oirá decir: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo" (Mat. 25: 34). Entonces los justos recibirán su recompensa. Sus vidas correrán paralelas con la vida de Jehová. Echarán sus coronas a los pies del Redentor, pulsarán las doradas arpas y llenarán todo el cielo de música armoniosa.- Signs, abril 15, 1889.

Para un Estudio Adicional

Los benevolentes contribuyen a su propia felicidad, 4 T 59-61.

Cada donativo es una bendición para el que lo da, 4 T 56.

Una inversión segura en bolsas sin agujeros, JT 1, 468.

Valores más allá de todo cálculo, DMJ 112, 114.

Deberíamos estar satisfechos al recibir la riqueza celestial en proporción a nuestra inversión en bonos celestiales, 4 T 119.

La prosperidad espiritual está estrechamente relacionada con la liberalidad cristiana, HA 276, 277.

El dinero que rehusamos a la obra no producirá interés en el banco del cielo, JT 3, 350.

Las riquezas terrenales pronto serán destruidas en la gran conflagración; sólo las riquezas depositadas en el cielo estarán seguras, 4 T 49.

Cada oportunidad de manifestar generosidad que se aprovecha, añade al tesoro celestial, 3 T 249, 250.

Seguridad de protección divina durante la época de hambre, 1 T 173, 174.

Cada sacrificio es recompensado de acuerdo con la abundancia de la gracia divina, DTG 213, 214.

Cien veces tanto ahora, JT 2, 138.

El gozo de ver a las almas salvadas, 9 T 59.