Lección 13 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: 2 Corintios 1:7

"Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación"
  1. Saber que, por definición, los discípulos son personas que organizan su vida según la de su Maestro.
  2. Sentir el deseo de llevar adelante una vida de servicio, dedicando su vida para Jesús, así como Jesús dio su vida para servirnos.
  3. Hacer: Llevar una vida de discipulado; que tiene sus propias recompensas, tanto ahora como en el futuro.


Bosquejo de la lección:

  1. Saber: Las personas no habrían seguido a Jesús si él no hubie­ra tenido una personalidad magnética.
    1. ¿Cómo se conoce a los cristianos en tu comunidad? ¿Se los admira o son, meramente, tolerados? ¿Por qué crees que es así?
    2. Si Jesús fue tan universalmente admirado, ¿por qué fue arrestado y muerto? ¿Por quiénes y por qué lo permitió?
  2. Sentir: La vida de discipulado presenta desafíos. Sí, pero tam­bién se caracteriza por aspectos positivos.
    1. ¿Qué te gusta más acerca de ser un discípulo de Jesús?
    2. Sé realista: ¿qué probabilidad hay de que sufras por tu fe? Da las razones para tu respuesta.
    1. Hacer: Acepta cada día como una nueva oportunidad de re­presentar a Cristo ante las personas con las cuales te encuen­tres.
      1. ¿Cuál es tu forma elegida para demostrar el gozo del Señor ante la gen­te con la que entras en contacto?
    2. ¿Qué saben tus vecinos acerca de Jesús, como resultado de tu interacción con ellos?


    Resumen: Todos esperamos los cielos nuevos y la Tierra Nueva, que Dios ha preparado para nosotros. Sin embargo, como discípulos de Cristo, pode­mos vivir ahora los principios de su Reino: amor, gozo, paz, misericordia, justicia y pureza. ¿Estamos viviendo así? ¿De qué modo?


    Ciclo de aprendizaje


    Texto destacado: 2 Corintios 1:7
    Concepto clave para el crecimiento espiritual: Una vida de disci­pulado tiene sus propias recompensas, tanto ahora como en el futuro.


    { 1: ¡Motiva!}

    Solo para los maestros: Cuando aceptamos el rol de discípulos, esta­mos diciendo que aceptaremos cualquier disciplina que se requiera para honrar a nuestro Maestro. No obstante, la disciplina de la que hablamos aquí no es severa ni autoritaria. Nos referimos a la clase de disciplina adoptada por un atleta que se entrena, o por un estudiante en una rigurosa carrera en leyes, música, medicina o ciencias, en las cuales si no se estudia, se fracasa.

    Actividad/diálogo inicial: Si alguien en tu clase trabaja en una ocupa­ción que requiere mucha habilidad o conocimientos (digamos, un abogado o un médico), pregunta qué sacrificios tuvo que hacer para llegar a su grado de eficiencia.
    Y si alguien en tu clase se ha adiestrado para un evento atlético, como una maratón o un triatlón, pregúntale acerca del entrenamiento al que se sometió, a fin de estar listo para la competencia. O dialoguen sobre la disciplina que practican los atletas olímpicos o de competencias mundiales. Casi todos tienen una idea acerca de lo que implica.
    El punto es que, en cada caso, la disciplina que soporta una persona es, mayormente, impuesta por ella misma. En otras palabras: a fin de obtener el mejor resultado, tenemos que disciplinarnos. ¿Qué correlación existe entre ese entrenamiento, los sacrificios y el tipo de disciplina practicada por los cristianos como discípulos de Cristo?


    { 2: ¡Explora!}

    Solo para los maestros: El mundo ha cambiado mucho desde que los primeros discípulos pagaron con sus vidas el haber vivido para Cristo. Sin embargo, todavía hay naciones en el mundo cuyo fanatismo religioso es tan virulento que la violencia se practica entre los creyentes de diferentes confesiones.

    Tal vez, más insidioso es el estado en el que se encuentran muchos, por el que no importa cómo practican su fe las personas, o siquiera si lo hacen. En muchos países del mundo, el surgimiento del secularismo y del materialismo da poco lugar para mantener una auténtica espiritualidad.
    ¿De qué manera nos mantenemos fieles frente a esas circunstancias?


    El camino de la cruz (Repasa, con tu clase, Mat. 16:24-26.)


    "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mat. 16:24). Con estas palabras, Jesús dio a sus discípulos una visión previa de lo que tenían por delante. Cuando pronunció esas palabras, los discípulos no tenían idea de que Jesús pronto moriría pendiendo de una cruz. Pero, sin duda, sabían qué era la cruz, y que esta representaba la muerte de un criminal.
    Entonces, Jesús añadió: "Porque todo el que quiera salvar su vida, la perde­rá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará" (vers. 25). En otras palabras, en el discipulado, se obtiene la vida entregándola. Esto se demostró en forma suprema en la vida, el ministerio y la muerte de Jesucristo. Y la mayoría de sus discípulos, e incontables miles de creyentes durante los dos últimos milenios, han experimentado la realidad de este hecho.
    Piensa en esto: muchos de nosotros dedicamos nuestro tiempo, talentos, recursos financieros e influencia a una causa que nos trae muy pocas recom­pensas en esta vida. Lo hacemos porque ese es el ejemplo que nos dejó Cristo.
    Considera: Desde el mismo comienzo, los primeros cristianos afrontaron diferentes formas de persecución. A pesar de eso, la iglesia primitiva creció y hasta prosperó. Y, a lo largo de los siglos, los cristianos, viendo por fe la re­compensa que les esperaba, voluntariamente arriesgaron sus vidas por causa de su fe en Cristo. Sin embargo, es probable que la señal de nuestra dedica­ción no sea que, literalmente, entreguemos nuestras vidas, sino que demos nuestras vidas en servicio a otros. ¿Para hacer qué cosa sientes que Dios te llama? ¿En qué sentido el llamado de Dios podría ser considerado un "perder la vida"?

    La carrera de la vida - (Repasa, con tu clase, 1 Cor. 9:24-27.)


    La razón por la que muchos no somos atletas olímpicos es que la mayoría no tenemos la disciplina de dedicar el tiempo y la energía que se requieren para ser competidores de clase mundial. Las personas que compiten en ese nivel, hacen muy pocas actividades aparte de eso. Casi cada hora que están despiertos la dedican a ser más rápidos, más fuertes, a llegar más alto. La gente común, como nosotros, no tiene ese tiempo.
    ¿Qué diremos de los discípulos? ¿Qué clase de disciplina es necesaria para "terminar la carrera"?
    Pablo escribió: "Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire" (1 Cor. 9:26, NVI). Él vivía con un propósito; todo lo que hacía estaba diseñado para hacer de él un discípulo mejor.
    Algunos parecen creer que, a fin de ser verdaderamente disciplinados, los cristianos tienen que sumergirse en prácticas espirituales todo el día, cada día. Eso podría ser práctico, si viviéramos en monasterios o conventos; pero, la mayoría de nosotros tenemos que ganarnos la vida; la mayoría de nosotros vivimos en el mundo real, no en un país de fantasía, donde nunca tenemos ningún pensamiento secular.
    Jesús sabía que las experiencias en la cumbre de un monte son buenas. Pero, él no se quedaba en esas cumbres, ni permitió que sus discípulos cons­truyeran unas enramadas (Mat. 17:3-5). Su ministerio era trabajar entre la gente, en cualquier aldea donde pudiera hacer el mayor bien. Jesús es honrado cuando sus discípulos hacen lo mismo.
    Considera: Los cristianos bien equilibrados no solo tienen pensamientos espirituales, sino también están ocupados en ser buenos cónyuges, padres, colaboradores y amigos. Toman en serio las palabras de Jesús: "Vosotros sois la sal de la tierra" (Mat. 5:13); y no temen ocuparse en la sociedad. Siguen practicando las disciplinas espirituales del estudio de la Biblia, la oración, la testificación y el servicio. Y, por causa de eso, influyen sobre el mundo más de lo que el mundo influye sobre ellos. ¿Cómo estás "sazonando" al mundo que te rodea? En otras palabras: si algo te sucediera, ¿qué pérdida sentirían tu familia, tus vecinos, tus amigos y tus colaboradores porque no estés allí? ¿De qué maneras sabe la gente que Cristo es una realidad en tu vida? ¿De qué forma se nota esto?


    III. El resto de nuestras vidas (Repasa, con tu clase, Mat. 11:28-30.)


    La vida del discípulo es, por definición, una vida de disciplina. Y sí, en siglos pasados (y aún ahora, en algunos países) ser cristiano significaba arriesgarse a ser perseguido, e incluso muerto. Sin embargo, hoy el desafío que enfrenta la mayoría de los cristianos, por lo menos, en los países secularizados e in­dustrializados, es vivir como discípulos espiritualmente fuertes y vibrantes. En demasiados ambientes, el cristianismo está cubierto con tantas tradiciones inútiles, añejas y sin vida que lo vuelve casi irreconocible para esa primera generación de cristianos que trastornaron el mundo (Hech. 17:6).
    ¿Quiénes son los cristianos que se levantarán y se olvidarán de sí mismos, por una tarea con consecuencias eternas? Los valores del Reino de Cristo -amor, gracia, misericordia, justicia, libertad- son tan opuestos a los valores que el mundo aprecia que, cuando nos ocupamos de tal labor, parece que estamos nadando contra la corriente. No obstante, Jesús prometió: "Venid a mí [...] y yo os haré descansar" (vers. 28).
    Considera: Jesús dijo: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí [...] y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mat. 11:29, 30). Si eso es cierto, el discipulado, al fin y al cabo, no es costoso; al contrario, es redituable, tanto ahora como en el futuro.


    Preguntas para dialogar:

    1. ¿De qué forma mides el costo del discipulado? ¿Qué sacrificios hiciste para seguir a Cristo?
    2. En el lugar donde vives, ¿cuál es la parte más difícil de ser un cristiano?
    3. ¿Qué demandas de Cristo encuentras difíciles de aceptar?

    { 3: ¡Aplica!}


    Solo para los maestros: Los miembros de tu clase deberían terminar las lecciones de este trimestre sintiéndose desafiados por la responsabilidad de ser uno de los seguidores de Cristo; y también seguros de que Dios no solo tiene un lugar para que ellos sirvan, sino también que los equipará para el éxito. Reparte trozos de papel con el texto que sigue (tomado de la paráfrasis The Message, de Eugene Peterson), que aparece en la siguiente actividad.


    Actividad: Guarda este texto en tu Biblia, y memorízalo cuando puedas. Aunque solo es una paráfrasis de la Biblia, capta su mensaje:
    "¿Estás cansado? ¿Agotado? ¿Consumido por la religión? Vengan a mí. Alé­jate conmigo, y recuperarás tu vida. Te mostraré cómo tomarte un descanso real. Camina conmigo y trabaja conmigo; observa cómo lo hago. Aprende los ritmos no forzados de la gracia. No pondré nada pesado o incómodo sobre ti. Sigue en mi compañía, y aprenderás a vivir ligera y libremente" (Mat. 11:28-30, The Message).