PREPÁRECE PARA LA LLUVIA TARDÍA
Alza tus ojos 30 de septiembre


Vosotros también, hijos de Sión, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Joel 2: 23.
El Espíritu de Dios es un poder que convence. Cuando la iglesia lo viva, habrá un cambio radical en su eficiencia espiritual. El Señor Dios está listo a dar, pero muchos no comprenden su necesidad de recibir. Son débiles cuando deberían ser fuertes, incapaces, cuando deberían ser poderosos al recibir la eficiencia del Espíritu
Santo. . .
Desde aquellos que ven la luz y la verdad, el mensaje debe salir con un poder que no tienen y que no sienten que sea imprescindible tener. Cuando se aferren realmente con firmeza del Poderoso por una fe viva, cuando la verdad sea para ellos una realidad viviente, entonces verán realizada una obra que en la actualidad ni imaginan. Existe una soñolienta indiferencia hacia la gente que está en los bordes mismos del mundo eterno. Tienen obra misionera que realizar, testimonios decisivos que llevar. La trompeta ha de emitir un sonido cerrero de advertencia, reproche y súplicas. Todos deberían realizar esfuerzos fervientes para procurar salvar a las almas que perecen.
¿Qué significa esta insensibilidad? ¿Qué significa este espíritu egocéntrico? ¡El tiempo pasa! ¡El fin está cerca! ¿A quiénes están tratando de salvar del infierno de la destrucción? Oh, si Dios vivificara a estas almas que tienen mente mundana; oh, si pudieran sentir en las profundidades de su ser que deben velar en oración, que tienen talentos que les han sido confiados para usarlos ahora, justamente ahora, cuandoquiera el Señor necesite sus dones para el progreso de su obra en nuestro mundo. ¿Escuchan la voz de Dios que dice: "Vosotros sois la luz del mundo"? Imaginación, sueños y el conocimiento de la verdad lo son suficientes. Cada creyente ha de encender su lámpara en el altar divino. Todos han de brillar, porque la luz de la verdad ha descendido sobre ellos, y no pueden dejar de iluminar en medio de las tinieblas morales del mundo. . .
Hay almas que necesitan ser reavivadas; muchos deben recibir el gozo de la salvación dentro de sus propias almas. Ellos han errado, no han estado edificando un carácter correcto, pero para el Señor es motivo de regocijo restituirles aun el gozo de su Ungido. Esto proveerá eficiencia, felicidad y una seguridad santificada; un testimonio vivo. Digan a los pobres y desalentados que se han apartado del sendero recto que no necesitan desesperar. Hay sanamiento y purificación para toda alma que vaya a Cristo, Hay bálsamo en Galaad, hay allí médico (Carta 93, del 30 de septiembre de 1896, dirigida a A. T. Robinson, un pionero misionero y administrador en África del Sur). 286

 

Diciembre 16. EL SELLAMIENTO Y LA LLUVIA TARDÍA *


Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 2 Tim. 2: 19.
Antes que sea completamente terminada la: obra y finalice el sellamiento del pueblo de Dios, recibiremos el derramamiento del Espíritu Santo de Dios. Ángeles del cielo estarán en nuestro medio.
Nuestro Padre celestial no exige de nuestras manos lo que no podemos realizar. Desea que su pueblo trabaje fervientemente para cumplir el propósito que le ha asignado. Han de orar en busca, de poder, esperar poder y recibir poder, a fin de que puedan crecer hasta la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús.
No todos los miembros de la iglesia están cultivando la piedad personal; por lo tanto, no comprenden su responsabilidad personal. No comprenden que es su privilegio y su deber alcanzar la alta norma de la perfección cristiana... ¿Estamos esperando la lluvia tardía, aguardando confiadamente un día mejor en que la iglesia ha de ser dotada con poder de lo alto y habilitada así para la obra? La lluvia tardía nunca refrigerará y vigorizará a los indolentes que no usen las facultades que Dios les ha concedido.
Nos hallamos en gran necesidad de la atmósfera pura y vivificadora que nutre y fortifica la vida espiritual. Necesitamos un fervor cada vez mayor. El solemne mensaje que se nos ha entregado para darlo al mundo ha de ser proclamado con mayor ardor, con una intensidad que conmoverá a los incrédulos, induciéndoles a ver que el Altísimo está obrando con nosotros, que él es la Fuente de nuestra eficiencia y fortaleza...
Estáis empleando todas vuestras facultades en un esfuerzo por traer las ovejas perdidas al redil? Hay miles y miles sumidos en la ignorancia que podrían ser advertidos. Orad como nunca habéis orado antes por el poder de Cristo. Orad por la inspiración de su Espíritu, a fin de que podáis ser henchidos con el deseo de salvar a los que perecen.
Ascienda al cielo la oración: "Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros; para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación" (Sal. 67: 1-2)