IN1RODUCCIÓN
Los profetas:

Un mundo de contradicciones

Nuestro mundo está lleno de contradicciones, que pueden ser tan reales y crueles que en algún momento nos hagan cuestionarnos el porqué de las experiencias que nos tocan vivir. Sin embargo, a veces tenemos miedo de preguntar, no queremos que parezca que estamos "faltos de fe" o que somos irreverentes. No obstante, conforme conozcamos los escritos de los doce amigos de los cuales hablamos en este libro, nos daremos cuenta de que estamos en buena compañía.
Al enfrentar el sufrimiento en mi vida personal y en la de los que me rodean, he sido sacudido por esas contradicciones. Dios promete vida y salud, pero experimentamos enfermedad y muerte... ¿Por qué?
Algunas inquietantes preguntas a Dios son las que tratan de con­testar estos profetas que han sido agrupados en el "Libro de los Doce", como denominan los judíos a la colección de escritos que los cristianos equivocadamente han etiquetado como "profetas menores". Estos doce profetas vivieron durante algunos de los momentos más cruciales de la vida del pueblo hebreo, y plantean serias preguntas al Cielo. Fueron contemporáneos de los "profetas mayores", pero sus escritos fueron más breves, aunque no de menor calidad o importancia. Las palabras de estos profetas son penetrantes y sus preguntas, incómodas. Para la mayoría es difícil aceptar que estos personajes no siempre ofrezcan respuestas; aunque siempre nos dejan esperanza. Tanto a ellos como a nosotros Dios nos invita a buscarlo y vivir.
Para entender a estos profetas, resul ta esclarecedor conocer el contexto en el que vivieron. Si solo leemos algunos de sus versículos de forma ais­lada, como se ha hecho comúnmente, o si los desligamos de su realidad política, social, económica y religiosa, obtendremos buena literatura, pero perderemos la fuerza de sus escritos. Para experimentar el poder de sus mensajes, debemos abrir las ventanas al mundo de estos profetas. En las siguientes páginas mostraré cómo abrí personalmente esas ventanas leyendo a estos profetas durante los meses venideros. Desde Haití, Cen- troamérica y los Estados Unidos, hasta las orillas de Galilea y Jerusalén. Abriré esas ventanas como arqueólogo, pastor y creyente, cuya fe ha sido sacudida. Eso implicará revivir algunas de mis experiencias íntimas, así como de personas que están a más de dos mil años de distancia y en circunstancias muy diferentes de las nuestras.

Estos profetas vivieron entre el siglo VIII y el siglo V a. C, unos en el norte (reino de Israel) y otros en el sur (reino de Judá), y responden a di­ferentes realidades políticas y económicas. Vivieron tiempos de crisis con Asiría, Egipto, Babilonia y Persia. Algunos experimentaron prosperidad y decadencia moral, mientras que otros vivieron dificultades económicas y reavivamiento. Es importante leerlos en el contexto de su mundo, para poder entender cabalmente sus mensajes. Invito a los lectores a abrir las ventanas al mundo de los profetas y a escucharlos en medio de la plaza, el burdel, la Corte de justicia, el palacio, el Templo y en los campos de cultivo. Vamos a adentrarnos en su mundo y a entender un poco del porqué de su "tono", para saborear su esperanza. Escuchemos al amante Padre cuya invitación es permanente: "Buscadme y viviréis".