INTRODUCCIÓN
EN EL PRINCIPIO DEL PRINCIPIO

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Abre tu Biblia en el primer libro, primer capítulo, primera línea. Nota: no dice nada sobre la muerte de Cristo por nuestros pecados, nada acerca de su segunda venida, nada de su resurrección corporal del sepulcro. No dice nada sobre el estado de los muertos, el Día de la Expiación o, incluso, acerca del sábado del séptimo día.
Las primeras palabras de la Biblia no hablan de esas enseñanzas porque ellas, y las verdades asociadas con ellas, no tienen sentido separadas de lo que afirman las primeras palabras de la Biblia, es decir: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra".
La creación es la verdad fundacional de la Escritura. Todas las demás en­señanzas bíblicas -la Encarnación, la Cruz, la Segunda Venida y también toda otra enseñanza bíblica- están fundadas sobre la verdad de que nuestro mundo fue creado por Dios.
Por esto, la creación aparece no solo en las páginas iniciales de la Biblia, sino en los primeros cinco libros de Moisés, en los profetas, en los Salmos, en los Evangelios, en las Epístolas, en Hechos y en Apocalipsis. Y, en casi todos los casos, el contexto teológico demanda que sea tomada literalmente.
Por ejemplo, Pablo escribió que "reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir" (Rom. 5:14). Pablo no solo vincula un Adán literal a un Jesús literal, sino su contexto en Romanos 5 une ese vínculo al plan de salva­ción, una doctrina vital que entendemos en el sentido más literal también: somos seres caídos que afrontamos la destrucción eterna o la vida eterna, ¡literalmente!
Y aquí está Jesús mismo citando Génesis 1 y 2: "Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne" (Mat. 19:4-6). Si Jesús aceptó y enseñó el informe de la creación como literal, ¿cómo pueden quienes pretenden ser sus seguidores hacer otra cosa?
Nuestro nombre mismo, adventistas del séptimo día, da un testimonio directo en favor de una creación en seis días. Aunque algunas voces pueden instarnos a incorporar el evolucionismo en nuestra teología, el adventismo del séptimo día y el darvinismo son intrínsecamente contradictorios. Lógicamente, uno no puede sostener ambos puntos de vista al mismo tiempo.
Por eso, las lecciones de este trimestre ahondan en la doctrina de la creación como se presenta en Génesis 1 y 2, y exploran sus implicaciones para muchas de nuestras creencias, incluyendo la moralidad, el pecado, el matrimonio, la mayordomía y otras. Aunque trabajamos con la premisa de que la historia es literal, el trimestre mostrará, una y otra vez, cómo el mensaje central de la Biblia está edificado sobre la verdad histórica de la historia de la creación.
Toma, por ejemplo, el evangelio. De acuerdo con la Escritura, los humanos fueron creados mejores de lo que son ahora. Jesús vino para rescatarnos de la muerte producida por el pecado de Adán y Eva. Sin embargo, en un modelo evolucionista, Dios se habría encarnado en un mono antropomorfo, creado por medio del maligno y doloroso ciclo asesino de la selección natural, para abolir la muerte, "el postrer enemigo" (1 Cor. 15:26). Pero ¿cómo podría la muerte ser el "enemigo" si hubiera sido uno de los medios escogidos por Dios para crear a los humanos, según el evolucionismo? Dios tendría que haber gastado muchos Homo erectus, Homo heidelbergensis y Homo neanderthalensis que murieron para finalmente obtener uno a su propia imagen (Homo sapiens). Si el evolucionismo fuera cierto, entonces Jesús habría venido para salvar a la humanidad del proceso que Dios había usado para crearla en primer lugar.
Podemos ver aquí que mezclar las verdades bíblicas con conceptos no bí­blicos genera absurdos lógicos que deberían ser de preocupación al buscador honesto de la verdad. Al avanzar en el trimestre veremos aun más razones por las que una creación literal en seis días es esencial para todo lo que creemos, y por qué el comprometer el creacionismo es socavar la base del evangelio y las enseñanzas que nos hacen lo que somos.

L. James Gibson es director del Instituto de Investigación en Geociencias en Loma Linda, California (www.grisda.org). Ha escrito numerosos artículos sobre la relación entre la creación y la ciencia.