10 junio
Jesús nos ama

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8.


Me encanta hablar de Jesús y de su amor incomparable. No tengo duda del amor de Dios. Sé que él es capaz de salvar hasta lo sumo a todos los que vienen a él. Su precioso amor es una realidad para mí, y no tienen efecto en mí las dudas expresadas por quienes no conocen al Señor Jesucristo... Tome a Jesús como su Salvador personal. Vaya a él tal como está, entréguese a él, aférrese de su promesa por la fe viva, y él será para usted todo lo que usted desea...
Los que le dan a Cristo su corazón, encontrarán reposo en su amor. Tene­mos una muestra de la magnitud de su amor en sus sufrimientos y su muerte... Jesús soportó tal agonía... porque se convirtió en el sustituto y garante del pecador. El mismo llevó el castigo de la Ley, que los pecadores merecían, de manera que ellos tuvieran... otra oportunidad para demostrar su lealtad a Dios...
Hay solo dos grupos en todo el universo: quienes creen en Cristo y cuya fe los lleva a guardar los Mandamientos de Dios, y los que no creen en él y son desobedientes...
Usted tiene toda razón para creer que él puede salvarlo y que lo hará. ¿Por qué? ¿Porque usted no tiene culpa? No; porque usted es un pecador, y Jesús dice: "No he venido para llamar a justos, sino a los pecadores, al arrepentimien­to" (Mat. 9:13). El llamado es para usted, y cuando Satanás le dice que no hay esperanza, dígale que sí la hay. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16)...
La mano que fue clavada en la cruz por usted se extiende para salvarlo. Crea que Jesús oirá su confesión, recibirá sus pedidos, perdonará sus pecados y lo hará miembro de la familia real. Usted necesita la esperanza que Jesús le dará, para alegrarlo en toda circunstancia...
Los que aceptan la verdad encontrarán que su amor por las cosas terrenales será desplazado. Ven la gloria superior de las cosas celestiales y aprecian la ex­celencia de aquello que se relaciona con la vida eterna. Son encantados por lo invisible y eterno. Sueltan las cosas terrenales; fijan sus ojos con admiración en las glorias invisibles del mundo celestial. Advierten que sus pruebas consiguen para ellos un "cada vez más excelente y eterno peso de gloria" (2 Cor. 4:17), y en contraste con las riquezas que pueden disfrutar, las cuentan como aflicciones ligeras y momentáneas —Review and Herald, 23 de junio de 1896.