6 de febrero

El secreto de la vida espiritual
El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Juan 3:5.

Con frecuencia se hace la pregunta: ¿Por qué no hay más poder en la igle­sia? ¿Por qué no hay más piedad vital? La razón es que las demandas de la Palabra de Dios no son satisfechas de hecho y en verdad; no se ama a Dios por sobre todo, ni a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esto abarca todo. De estos dos Mandamientos dependen toda la Ley y los profetas. Sean estos dos mandamientos de Dios obedecidos explícitamente, y no habrá discordia en la iglesia; no habrá desarmonía en la familia. En muchos, la obra es demasiado superficial. Las formas exteriores ocupan el lugar de la obra interior de la gra­cia... La teoría de la verdad ha convertido la cabeza, pero el templo del alma no ha sido limpiado de sus ídolos.
Cuando el Mandamiento llegó a la mente y el corazón de Pablo, él dice que "el pecado revivió, y yo morí". En estos días de pretensiones, hay muchas con­versiones fingidas. La verdadera convicción de pecado, la aflicción real del cora­zón por causa de la maldad, la muerte del yo, la superación diaria de los defectos de carácter y el nuevo nacimiento, representan las cosas antiguas que Pablo dice que han pasado, y he aquí todas son hechas nuevas. De esta obra muchos no saben nada. Injertaron la verdad en sus corazones naturales, y luego siguieron como antes, manifestando los mismos rasgos desdichados de carácter...
Plante un buen árbol y tendrá, como resultado, buenos frutos. La obra del Espíritu de Dios en el corazón es esencial para la piedad. Debe ser recibido en los corazones de quienes aceptan la verdad, y crear en ellos corazones limpios, antes que uno de ellos pueda guardar sus Mandamientos y ser hacedor de la Palabra...
No se estudia la Biblia tanto como se debiera; no se convierte en la regla de la vida. Si se siguieran concienzudamente sus preceptos, y fueran la base del ca­rácter, habría un propósito firme sobre el cual ninguna especulación comercial o asunto mundanal podría influir seriamente. Un carácter así formado y soste­nido por la Palabra de Dios soportará el día de la prueba, de las dificultades y de los peligros. La conciencia debe ser iluminada y la vida santificada por el amor a la verdad recibida en el corazón, antes que la influencia sea salvadora para el mundo -Review and Herald, 28 de agosto de 1879; parcialmente en Reflejemos a Jesús, p. 200.