4 de febrero

Santificación santa
Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Apocalipsis 3:17.

Estimado hermano: Nos duele enterarnos de la condición del hermano B [A. W. Bartlett], y saber que Satanás lo está empujando para que cause insatisfacción en la Asociación de Indiana, bajo el pío disfraz de la santidad cristiana. Tanto usted como nosotros creemos plenamente que es necesaria la santidad de la vida a fin de capacitarnos para la herencia de los santos en luz. Argüimos que este estado debe alcanzarse según la Biblia. Cristo oró para que sus discípulos fueran santificados a través de la verdad, y los apóstoles predica­ron de la purificación de nuestro corazón por la obediencia a la verdad.
La iglesia profesa de Cristo está llena de un elemento espurio, y una evi­dencia clara de esto es que a medida que los miembros beben más del espíritu de la santificación popular, menos aprecian la verdad presente. Muchos de los que han sido oponentes abiertos del sábado de Dios, el mensaje de los tres án­geles y la reforma pro salud se encuentran entre los "santificados". Algunos de ellos han llegado a la conclusión casi desesperada de que no pueden pecar. Por supuesto, estos ya no necesitan la oración del Padrenuestro, que nos enseña a orar por el perdón de nuestros pecados; y muy poco necesitan de la Biblia, ya que profesan ser guiados por el Espíritu...
¡Qué terrible engaño! Creen que están completos en Cristo, y no saben que son miserables, ciegos, pobres y desnudos...
Advertimos a nuestros hermanos de la Asociación de Indiana y de otras partes: Nuestra posición siempre ha sido que la verdadera santificación, aquella que soportará la prueba del juicio, es la que viene a través de la obediencia a la verdad y a Dios...
Dios dirige a un pueblo, pero Satanás siempre ha hecho el esfuerzo de in­ducir a ciertas personas para que juzguen contra el juicio del cuerpo [de la igle­sia], y apartarlos [de la iglesia] y llevarlos a la ruina segura. Así es que han caído almas engañadas a lo largo de la historia del mensaje del tercer ángel. Quienes son guiados por el fanatismo, se sentirán gradualmente en armonía con los que rechazan enteramente la verdad, y a menos que pueda detenerse su curso, tarde o temprano estarán en las filas de nuestros opositores más fieros. (Carta firmada por Jaime y Elena White) -Review and Herald, 6 de junio de 1878.