7 de enero

La oración modelo
Señor, enséñanos a orar. Lucas 11:1.

El Redentor del mundo frecuentemente se aislaba para orar. En una ocasión, sus discípulos no estaban lejos y pudieron escuchar sus palabras. Quedaron profundamente impresionados por su oración, porque estaba cargada de un poder vital que alcanzó sus corazones. Era muy diferente de las oraciones que ellos mismos ofrecían, y diferente de cualquier oración que hubiesen oído de la­bios humanos. Después de que Jesús se les unió nuevamente, le dijeron: "Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos"...
Orar a nuestro Padre celestial tiene un gran significado. Venimos a ofrecer nuestro imperfecto tributo de acción de gracias a sus pies en reconocimiento de su amor y misericordia, de la cual no somos totalmente merecedores. Venimos a dar a conocer nuestros deseos, a confesar nuestros pecados y a presentarle sus propias promesas...
Jesús nos ha dado una oración en la cual cada expresión está llena de signi­ficado, para ser estudiada y aplicada a la vida práctica... Es una oración que ex­presa los temas esenciales que necesitamos presentar a nuestro Padre celestial...
En el Padrenuestro, la solidez, la fortaleza y el fervor se unen con la humil­dad y la reverencia. Es una expresión del carácter divino de su Autor...
Las largas oraciones en una congregación son tediosas para aquellos que escuchan, y no preparan los corazones de la gente para el sermón que seguirá. La oración de Cristo guardaba un marcado contraste con estas largas oraciones, con sus muchas repeticiones. Los fariseos pensaban que habrían de ser escu­chados por hablar mucho, y hacían oraciones largas, tediosas e interminables...
La oración modelo de Cristo guarda un contraste marcado con las oracio­nes de los paganos. En todas las religiones falsas, las ceremonias y las formas han sustituido la piedad genuina y la piedad práctica...

Cristo reprobaba a los escribas y los fariseos por sus oraciones llenas de justicia propia... Las oraciones de este tipo, que son hechas para ser escuchadas por los hombres, no producen bendición de parte de Dios... Pero la humildad siempre es reconocida por Aquel que dijo: "Pedid, y se os dará; buscad, y ha­llaréis; llamad, y se os abrirá" (Luc. 11:9) -Review and Herald, 28 de mayo de 1895.