10 de enero

Ejemplos destacados de oración
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Juan 15:7.

La oracicón es el medio para obtener bendiciones que no recibiriamos de otro modo. Los patriarcas eran hombres de oración, y Dios hizo grandes cosas para ellos. Cuando Jacob dejó la casa de su padre para ir a una tierra extraña, oró en contrición humilde, y en las horas de la noche el Señor le respondió por medio de una visión. Vio una escalera, brillante e iluminada; su base reposaba en la tierra, y su peldaño más alto alcanzaba el cielo más alto... Después, mien­tras regresaba a la casa de su padre, luchó con el Hijo de Dios toda la noche, hasta el amanecer, y prevaleció. Se le dio la seguridad: "No se dirá más tu nom­bre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido" (Gén. 32:28).
José oró, y fue preservado del pecado en medio de influencias que habían sido calculadas para apartarlo de Dios. Cuando fue tentado a dejar el camino de la pureza y la rectitud, dijo: "¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?" (Gén. 39:9).
Moisés, quien oraba mucho, era conocido como el hombre más manso so­bre la faz de la tierra. Por su mansedumbre y humildad fue honrado por Dios, y cumplió con fidelidad las responsabilidades elevadas, nobles y sagradas que se le habían confiado. Mientras conducía a los hijos de Israel por el desierto, vez tras vez parecía que serían exterminados por causa de sus murmuraciones y rebelión. Pero, Moisés fue a la Fuente misma de poder; colocó el caso ante el Señor...
Daniel era un hombre de oración, y Dios le dio sabiduría y firmeza para resistir cada influencia que conspiraba para atraerlo a la trampa de la intemperan­cia. Incluso en su juventud fue un gigante moral, en la fortaleza del Poderoso...

En la prisión de Filipos, mientras sufrían por los crueles latigazos recibidos, Pablo y Silas oraron y cantaron alabanzas a Dios, y los ángeles fueron enviados del cielo para librarlos. La tierra tembló bajo los pasos de estos mensajeros ce­lestiales, y las puertas de la prisión se abrieron súbitamente y dejaron libres a los prisioneros... Debiéramos continuamente ir disminuyendo la dependencia terrenal, e ir aferrándonos del Cielo —Signs ofthe Times, 14 de agosto de 1884.