7 agosto
Los negocios de mi Padre
¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Lucas 2:49.

Los padres de Jesús visitaban Jerusalén todos los años, en cumplimiento de la ley judía. Su hijo Jesús, de doce años de edad, los acompañaba. Al regresar a su casa, después de un día de camino, se llenaron de ansiedad al notar que Jesús no estaba... Regresaron apresurados a Jerusalén, con sus corazones cargados de pesar...
Mientras los padres de Cristo lo buscaban, vieron que muchas personas se congregaban en el Templo; al entrar, la voz conocida de su Hijo les llamó la atención. No podían verlo por causa de la multitud, pero sabían que no se equi­vocaban, porque no había otra voz como la suya, caracterizada por una solemne melodía. Los padres contemplaron asombrados la escena: su hijo, en medio de los doctores y los escribas serios y cultos, daba evidencia de un conocimiento superior, por sus preguntas discretas y sus respuestas. Sus padres se sintieron complacidos de verlo honrado de tal manera. Pero, la madre no podía olvidar la pena y la ansiedad que había sufrido por causa de su tardanza en Jerusalén, y en tono de reprensión le preguntó por qué se había comportado así con ellos, y compartió los temores y el dolor que él le había causado.
Jesús le dijo: "¿Por qué me buscabais?" Esta pregunta perspicaz sugería que si ellos hubieran estado al tanto de su deber, no se habrían marchado de Jeru- salén sin él. Entonces añadió: "¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?" Entretanto que ellos habían descuidado la responsabilidad encomendada a ellos, Jesús estaba ocupado en la obra de su Padre. María sabía que no se refería a su padre terrenal, José, sino a Jehová...

Jesús decidió regresar de Jerusalén solo con sus padres, porque al viajar solos, su padre y su madre tendrían más tiempo para meditar en las profecías que se referían a sus sufrimientos y su muerte futuros... Después de la celebración de la Pascua, lo buscaron entristecidos durante tres días. Cuando le tocara ser herido por los pecados del mundo, sería separado de ellos [sus seguidores], perdido para ellos, durante tres días. Pero después se les revelaría, ellos lo encontrarían y su fe dependería de él como el Redentor de la raza caída, su abogado para con el Padre —Review and Herald, 31 de diciembre de 1872.