1 agosto
Dios cumplió sus promesas
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo. Gálatas 4:4.

Cristo vino a este mundo para revelar al Padre, para darle a la humanidad un conocimiento verdadero de Dios. Vino a manifestar el amor de Dios. Sin un conocimiento de Dios, la humanidad estaría eternamente perdida... Aquel que hizo el mundo debe impartir vida y poder.
La promesa hecha en el Edén de que la simiente de la mujer heriría la ca­beza de la serpiente era la promesa del Hijo de Dios, cuyo poder era el único medio para cumplir el designio de Dios e impartir su conocimiento.
Dios hizo la promesa a Abraham: "Serán benditas en ti todas las familias de la tierra" (Gén. 12:3). A Abraham se le reveló el propósito de Dios para la redención de la raza... Cristo declaró: "Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó" (Juan 8:56).
Jacob declaró: "No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos" (Gén. 49:10).
Dios habló a Moisés cara a cara, como se habla con un amigo. La luz acerca del Salvador brilló sobre él. Le dijo al pueblo: "Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis" (Deut. 18:15).
Los sacrificios y las ofrendas contaron la historia del Salvador venidero, quien habría de ofrecerse por los pecados del mundo. Señalaban hacia un ser­vicio mejor que el suyo, cuando Dios sería adorado en espíritu y en verdad, y en la belleza de la santidad.
En el servicio judío se representaba la expiación demandada por la Ley quebrantada. La víctima, un cordero sin mancha o defecto, representaba al Redentor del mundo, quien es tan santo y eficiente que puede quitar el pecado del mundo.
A David se le dio la promesa de que Cristo reinaría para siempre, y que su reino no tendría fin.
Los hebreos vivían con expectación, anticipando al Mesías prometido. Mu­chos murieron en la fe, sin haber recibido las promesas; pero habiéndolas visto de lejos, creyeron y confesaron que eran extraños y peregrinos sobre la tierra —Youth's Instructor, 13 de septiembre de 1900.