9 de abril

La oposición puede beneficiarnos
Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia. Lucas 8:15.

Pero si el amor al mundo, si la estima propia o cualquier pensamiento o acción contaminante, obtienen la victoria sobre nosotros, ¿perderemos la confianza en Jesús o en nosotros mismos? ¿Será que Jesús nos falló y no nos suplió de su gracia? No; se debe a que no hicimos lo que el Señor nos dijo que hiciéramos: "Velad en oración"; "Orad sin cesar" (1 Ped. 4:7; 1 Tes. 5:17).
¿Cómo puede su alma estar saludable si usted se aparta de la oración y no tiene una conexión con Cristo, la Fuente de toda luz espiritual, vida y poder? Debemos tener una conexión constante con Cristo, porque él es nuestro sus­tento. El es el pan que descendió del cielo. Entonces, seamos hacedores de su Palabra, y tendremos vida y poder espirituales. Debemos ponernos ante Dios como suplicantes, porque la oración trae el alma a un contacto inmediato con Dios, por medio de Jesucristo. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Si los cris­tianos fracasan, es porque no obedecen las órdenes de su Capitán. Bajaron la guardia; no son semejantes a Cristo. Descuidar la oración es desastroso para el alma, porque usted será llevado a ceder descuidadamente a la tentación. Pero si usted cede, no por esto descarte su confianza en Dios; pierda confianza en sí mismo, y aférrese más del costado de Cristo.
Cristo no ha de ser culpado por los resultados de la negligencia y la indeci­sión. El que dio su vida para salvar a los hombres y las mujeres caídos aprecia el valor del alma. Él nunca dejará al errante, al tentado y probado en el conflicto. "Bástate mi gracia" (2 Cor. 12:9). "Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir". Él pesa y mide cada prueba antes de permitir que nos llegue...
La oposición que encontramos puede resultarnos beneficiosa de muchas maneras. Si se la soporta bien, desarrollará virtudes que nunca habrían apare­cido si el cristiano no tuviese nada que soportar. Y la fe, la paciencia, la con­ciencia celestial, la confianza en la Providencia y la simpatía por el errante son el resultado de pruebas bien llevadas...
Si se recibe la Palabra en corazones buenos y honestos, el alma caprichosa será sometida, y la fe, al aferrarse de las promesas y depender de Jesús, resultará triunfante -Review and Herald, 28 de junio de 1892.