Lección 3
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Texto Clave: :Apocalipsis 5:12
Resumen: La agonía y el horror del sufrimiento de Cristo en la cruz y el dolor del Padre al enviar a su Hijo a ese tormento ilustran tanto el terrible costo del pecado como el ilimitado amor de Dios, que lo indujo a tomar sobre sí mismo la penalidad por nuestras transgresiones.
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Concepto clave para el crecimiento espiritual: La justicia de Dios se revela en su ira contra el pecado. Su misericordia se revela en los extremos a los que tuvo que llegar con la intención de asegurarse que no tuviéramos parte en el destino del pecado.
{ 1: ¡Motiva! }
• Solo para los maestros: Enfatiza la importancia de una comprensión equilibrada del acto redentor de Cristo. El hecho de nuestra redención no es una excusa para tomar el pecado a la ligera sino, más bien, es un llamado a una obediencia agradecida y una alabanza a Dios, quien reveló su carácter en los poderosos actos de su Hijo.
Las personas cínicas a menudo se divierten por el uso que hacen los cristianos de la cruz como un símbolo; especialmente, cuando lo usan como una joya o de otro modo la embellecen, o la vulgarizan y banalizan en el arte popular cristiano. Ellos pueden señalar que esto es como usar una silla eléctrica estilizada, como un símbolo de cualquier otro instrumento de ejecución o de tortura. En cierto modo, tienen razón. La cruz fue un instrumento de ejecución y de tortura. Solamente podemos preguntarnos por la mente de quién pasó primero la idea de matar a sus enemigos o los criminales de este modo. ¿Qué podría ser más diametralmente opuesto a lo que Jesucristo representó y quería para sus hijos que un instrumento de muerte que no solo mataba, sino también lo hacía con mucho dolor e ignominia durante días, y alistaba las fuerzas de la naturaleza misma (el sol, la lluvia, etc.) en su obra?
Los primeros cristianos sabían mucho acerca de esto. Eran muy ambivalentes acerca del uso de la cruz como un símbolo, aunque comprendían muy bien, como nosotros, el sacrificio de Cristo. O aún mejor, en la iconografía cristiana de los primeros siglos, rara vez se encuentra algo como la cruz, o el crucifijo, moderno. Se simbolizaba a Cristo con un pez o un ancla, pero casi nunca con este instrumento de tortura y de muerte. Aun el símbolo favorito del emperador Constantino no fue la cruz sino el Ji Ro, las primeras dos letras del nombre de Cristo.
Pero, en su muerte expiatoria, Cristo tomó la cruz, que debió ser un símbolo de todo el mal que sobrevino al mundo como resultado del pecado, y la convirtió en un símbolo de lo opuesto: del bien último y de la abnegación por amor. Si él pudo hacer eso por la cruz, ¿qué podrá hacer por nosotros?
Analiza con la clase: Podemos trivializar la cruz a menudo, especialmente si vivimos en un lugar en el que la mayoría de la gente se identifica como cristianos; podemos verla, pero sin mirarla. ¿Qué significa realmente la cruz, para nosotros?
{ 2: ¡Explora! }
• Solo para los maestros: Es demasiado fácil, para nosotros, gloriarnos en nuestra redención en Cristo sin comprender plenamente el costo real de ello, o por qué fue necesaria tal redención. Enfatiza que el pecado no es una cosa trivial ni una broma, como cuando decimos que un trozo de chocolate es "pecaminosamente delicioso". Si hubiéramos quedado solos, seríamos destruidos por el pecado. Nuestra redención fue lograda por medio de la muerte dolorosa y solitaria del Hijo de Dios.
I. ¿Está Dios enojado contigo?
(Repasa, con tu clase, Romanos 1:18.)
La ira de Dios es un concepto difícil para muchos. Si pudiéramos, muchos de nosotros la desterraríamos del Antiguo Testamento. Y, no obstante, aquí aparece este concepto, cerca del comienzo de un libro (Romanos) que la mayoría de la gente asocia con el amor y la gracia de Dios. Así, ¿qué es la ira de Dios? ¿Contra quién o contra qué está dirigida? ¿Es realmente lo que pensamos que es la ira, o el enojo, o es solo una manera de referirse a las consecuencias naturales del pecado?
Primero, todos experimentamos enojo, y vimos personas airadas. Casi por definición, la experiencia no fue positiva. Tal vez, el enojo era justificado, o tal vez fuese arbitrario o injusto. En cualquier caso, la ira de esta clase es una emoción humana; en este sentido, la ira de Dios es enteramente diferente de la ira, o enojo, humano.
La ira descrita en este pasaje está estrechamente vinculada con el juicio de Dios; por lo tanto, no es el resultado de un golpe impulsivo de enojo. Dios juzgó el pecado y la injusticia, y los ha destinado a la destrucción. Al mismo tiempo, este pecado o injusticia no aparece del vacío: es la "injusticia de los hombres". Así que, necesariamente, la ira se dirige contra quienes la viven y la practican sabiendo que hay cosas mejores, "porque detienen con injusticia la verdad".
Pablo también usa la frase "se revela" o, aún más al punto, "está siendo revelada" en relación con la ira de Dios. En un aspecto, esto se refiere a los resultados naturales del pecado. El pecado tiene ciertas consecuencias, en el mundo real, que todos pueden comprobar, si lo desean. Las consecuencias también serán reveladas en el juicio final de Dios, en el que el pecado y la injusticia serán destruidos.
En pocas palabras, Dios no está enojado contigo; él está airado contra el pecado. Él anhela que te separes de él, y aceptes el don de la vida y la justicia, que también está revelado. No hay necesidad de que ninguno de nosotros se aferre al pecado y comparta su suerte.
Considera: Dios ha revelado su ira, pero también cómo escapar de ella. ¿Te estás aferrando de la injusticia? Si es así, ¿qué te será necesario hacer, para lograr separarte de ella?
II. "¿Quién ha creído a nuestro anuncio?"
(Repasa, con tu clase, Isa. 53.)
La mayoría de nosotros estamos familiarizados con la doctrina de la justificación, por la que el sacrificio de Cristo hace que su justicia sea atribuida a nosotros. En cierto sentido, hace que Dios nos considere como si poseyésemos las virtudes de Cristo. ¡ Nos gusta esta idea! Para que eso ocurra, Cristo tuvo que permitirse llevar nuestra pecaminosidad; esto es un poco más difícil de aceptar. Isaías 53 comienza con una nota de incredulidad, que culmina en desaliento. Retóricamente, el profeta pregunta: "¿Quién ha creído a nuestro anuncio?" La respuesta es: muy pocos.
Los contemporáneos de Jesús lo miraron en la cruz y vieron, en el mejor de los casos, a una víctima en las peores circunstancias posibles de la vida. No sabían qué decir; tal vez tenían miedo de que su mala suerte y su desdicha se les "pegaran". O, tal vez, él realmente había hecho algo muy malo como para merecerlo. Se apartaban, y trataban de olvidarlo.
Otros probablemente lo miraron, y vieron lo que sus autoridades religiosas y los principales poderes del mundo querían ver: un criminal, un blasfemo; posiblemente, un desquiciado. Después de todo, él fue juzgado y convicto por los hombres más sabios e influyentes de la nación, elegidos de entre cada una de las facciones influyentes. ¿Cuándo fue la última vez en que estuvieron de acuerdo en algo? En cualquier caso, mejor era no involucrarse; mejor sería ni siquiera mirar...
Considera: Todos hemos oído la frase "gracia barata"; y, sin duda, todos somos culpables de actuar como si la gracia fuera barata. ¿De qué modo el meditar en la verdadera importancia del sacrificio de Cristo afecta esas ideas?
{ 3: ¡Aplica! }
• Solo para los maestros: Usa los siguientes interrogantes para ayudar a tus alumnos a comprender la importancia del plan de la salvación, y cómo surge de la misma naturaleza y carácter de Dios.
Preguntas para reflexionar:
Solo para los maestros: La historia de la redención es aun otra área en la que tendemos a hacer una falsa distinción entre un Dios "airado", del Antiguo Testamento, y un Jesús del Nuevo Testamento "misericordioso". La actividad siguiente debería capacitar a tus alumnos para comenzar a poner en duda esas falsas distinciones y desarrollar un concepto más equilibrado de Dios.
Actividad: Ya sea manualmente o con la ayuda de la tecnología digital, busca pasajes del Antiguo Testamento que se refieran a la misericordia de Dios, o que muestren ejemplos del perdón de Dios o de sus providencias hacia las personas; aun para con aquellos que podrían haber sido considerados "de afuera". Buenos ejemplos de esto podrían incluir: Rahab (Jos. 2; 6:17-25); Rut; o hacia los ninivitas arrepentidos, del libro de Jonás. Pide a tus alumnos que busquen y lean en sus Biblias estos pasajes en voz alta. También, nota profecías de la redención venidera, tales como Jeremías 31:31 al 34. Deja en claro que Dios el Padre no necesitaba ser adulado o convencido para redimirnos, como parecería que la imagen popular indica.
Enseña a tu clase a : |
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Bosquejo de la lección |
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Resumen |
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Paso 1 ¡Motiva!
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Paso 2 ¡Explora!
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Paso 3 ¡Explora! |
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Paso 4 ¡Aplica! |
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