26 de enero
Familias que oran juntas
Basado en Mateo 5:6
"En la tarde, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz" (Salmo 55:17).

Si DESEAMOS disfrutar de salud espiritual, cada día tendremos que apartar un tiempo para estar a solas con Dios. Para muchos, el mejor momento para la me­ditación personal es a primera hora de la mañana. Algunos se sienten incómodos ante la idea de estudiar la Biblia por la sencilla razón de que no les gusta estudiar. Si usted es uno de ellos, ¿qué le parecería la ¡dea de leer la Biblia? A la mayoría de la gente, la idea de leer la Biblia no le resulta incómoda. Hay quienes se proponen leer la Biblia de tapa a tapa, como si de una novela se tratara. Pero no es extraño que se queden encallados en Levítico. Si ese es su caso, puede que le resulte útil leer la Biblia "a la carta"; es decir: un poco de aquí y otro poco de allí...
Además de tener su propio tiempo para estar a solas con Dios, los miem­bros de la familia que tienen hambre y sed de justicia también deberían de­dicar un tiempo al culto familiar diario. He descubierto que hay más de una manera de ponerlo en práctica. Algunas familias tienen niños muy pequeños. En otras hay adolescentes, mientras que los hijos de otras tienen edades in­termedias. Si yo tuviera a mis hijos en casa preguntaría a otros padres cómo organizan el culto familiar. Seguro que obtendría algunas buenas ideas sobre cómo desarrollarlo en mi casa.
Otra posibilidad de oración en familia es la oración con ei cónyuge. Una parte importante del ministerio pastoral es orar por los demás. Un día me pasó por la cabeza la idea de que oraba con todo el mundo menos con mi esposa; es decir, que no oraba a solas con ella, ella y yo y nadie más. Asi que decid! que desde ese día también oraría con ella. No se trata de sustituir las oraciones para pedir la bendición de los alimentos o las del culto familiar; es otra cosa, totalmente distinta y especial. Los esposos que oran juntos, per­manecen juntos. Cada noche, mi esposa y yo oramos juntos inmediatamente antes de dormir.
Si usted está casado y todavía no tiene el hábito de orar junto con su pareja, le invito a hacerlo. ¿Por qué no esta misma noche?