Lección 7
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Enseña a tu clase a : |
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Bosquejo de la lección |
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I. Saber: Cómo evitar las "trampas" al hacer el bien Hacer el bien nos expone a dos posible peligros: un falso orgullo y la salvación por las obras.
II. Sentir: Los beneficios positivos de hacer el bien III. Hacer: Ayudar activamente a otros Dios es bueno. Está escrito que Jesús fue ungido por Dos con el Espíritu Santo y "anduvo haciendo bienes, [...] porque Dios estaba con él" (Hech. 10:38).
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Resumen |
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Las buenas obras demuestran la vida cristiana. Hechas en forma abnegada, constituyen una bendición para quien las hace y para quien las recibe. Los actos de bondad pueden ser aparentemente pequeños a los ojos del mundo, pero son grandes a los ojos de Dios cuando se hacen para su honra y gloria. | |
Paso 1 ¡Motiva!
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Paso 2 ¡Explora!
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I. ¿Cómo sabemos que Dios es bueno? (Repasa con tu clase Sal. 34:8). La ilustración más importante de la bondad de Dios proviene de la vida de Jesús. Jesús vino para mostrar el brillo de la gloria de Dios. Sin embargo, él no describió a Dios por medio de una presentación brillante y deslumbrante de todo el poder y la riqueza de Dios. Solo la alimentación de millares en las colinas era razón suficiente para incitar a la gente a coronarlo como rey, pero Cristo no estaba buscando gente que lo siguiera por esas razones. El Reino de los cielos que Cristo quería que sus amigos experimentaran y aceptaran era un reino del corazón. "Vengan a mí", dice Jesús. "Tomen mi yugo sobre ustedes. Coman mi cuerpo, el pan de vida, y beban mi sangre, mi vida derramada por ustedes. Actúen basados en mis palabras. Y yo les daré descanso y paz y la plenitud de la vida eterna". (Paráfrasis de Mat. 11:28-30; Juan 6:53-58. Considera: ¿Qué es lo bueno acerca de Dios? ¿Qué hizo Jesús para ayudar a la gente a ver cuán bueno era su Padre? II. ¿Es buena la ley? (Repasa con tu clase Sal. 19:7-14).
Los Salmos están llenos de expresiones de alabanza a los caminos de Dios, a sus palabras, y a su ley. Con frecuencia se compara la ley con el sol, señales camineras, mapas para la vida, oro, diamantes engarzados entre esmeraldas, y frutillas en la primavera. La ley da calor al corazón, armoniza nuestras vidas y muestra el sendero del gozo. No hay superlativos suficientes para describir la maravilla y la grandeza de la ley de Dios. Considera: ¿De qué modo Cristo propuso salvarnos? ¿Por qué él es el único que puede hacerlo? III. La meta de Dios para nosotros (Repasa con tu clase Juan 15:1-7).
Como un manzanos, fuimos creados para dar fruto. Fuimos designados para hacer buenas obras, pero por nosotros mismos, debemos permanecer en Cristo. Cuando unamos nuestra debilidad con la fortaleza de Cristo, nuestro vacío con su abundancia, entonces tendremos la mente de Cristo. Esto no significa tener conexiones intermitentes. La comunicación de la vida de Cristo a nosotros, su fortaleza y su poder para producir fruto, es tan constante como la savia que fluye continuamente desde las raíces hasta los extremos de sus ramas. Considera: ¿Cuál es la obra individual que Dios te ha dado para que hagas para él? ¿Cómo puedes llevar ese fruto para él? | |
Paso 3 ¡Practica! | |
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Aplicaciones a la vida: Compara y contrasta Mateo 7:21 al 29 y Mateo 25. ¿Cuál es la diferencia entre los que hacen buenas obras que Dios no reconoce y los que sirven a Cristo por medio de sus buenas obras hacia otros? Considera esta cita: "Dios reclama la fortaleza del cerebro, de los huesos y de los músculos; pero demasiado a menudo no le es entregada a Dios, sino que es entregada al mundo" (T 4:613). ¿Qué clases de buenas obras has estado haciendo que han sido entregadas al mundo en vez de ser entregadas al servicio de Dios? Testificación: ¿Cómo puedes usar tus propias experiencias con Dios para ayudar a alguien a comprender lo que significa gustar y ver que Dios es bueno? | |
Paso 4 ¡Aplica! |
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3. Siendo que Cristo reclama tu cerebro, tus músculos y tu tiempo, ¿cómo puedes reconocer la prioridad de sus mandatos esta semana en tu trabajo? Considera: A menudo, cuando nuestros corazones están llenos de la bondad de Dios hacia nosotros, rebalsan en salmos y cantos. Concluye tu lección de la escuela sabática con un salmo, que podría ser el Salmo 8, el 9, el 23 o el 34. Si tienen la posibilidad, canten del Himnario Adventista, por ejemplo, el himno Nro. 67, "Señor, mi Dios". | |