Solo para maestros: ENFATIZA QUE, SEA DENTRO DE NOSOTROS MISMOS O EN NUESTRAS RELACIONES CON OTROS, LO QUE BUSCAMOS SE DESCRIBE COMO PAZ. Y, NO OBSTANTE, LA PAZ PUEDE SER MÁS DIFÍCIL DE LOGRAR QUE CUALQUIER OTRA COSA. DE ACUERDO CON LA BIBLIA, ¿CUÁL ES LA RAÍZ DE NUESTRO FRACASO DE ESTAR EN PAZ? ANALIZA ESTA IDEA.
Comentario de la Biblia
I. La paz en el Antiguo Testamento (Repasa con tu clase Isa. 26:2-4; Eze. 37:26; y Deut. 28).
La palabra para paz, en casi todas las ocasiones en que se usa en el Antiguo Testamento, es shalom. Puede referirse a la paz en la vida persona, en las relaciones dentro de la sociedad, entre los pueblos y naciones, y es la relación ideal con Dios. La paz era considerada necesaria para la salud y la seguridad, tanto personales como colectivas, y para la prosperidad económica, todo lo cual se veía como los resultados de una relación correcta con Dios.
Un ejemplo de esto puede verse en Deuteronomio 28, donde las bendiciones por la obediencia eran esencialmente bendiciones de paz, mientras que las maldiciones por la desobediencia involucraban guerras; interrupción del orden personal, natural y social; y el caos.
La palabra shalom, así como las palabras similares en otros idiomas semíticos de la región, también implicaba un estado completo o integral. Esto está vinculado con la salud o, literalmente, con la "cualidad de estar sano". Paz significaba estar en armonía con uno mismo, con los otros y con el ambiente que lo rodeaba. Por ejemplo, la paz en el sentido literal de adversario potencial. La integridad corporal o paz significa que el cuerpo estaba "entero", que todas las partes actuaban juntas para garantizar un estado óptimo de salud y de sus funciones.
El hecho conmovedor es que las personas en el Antiguo Testamento idealizaban la paz y la integridad aunque la lograban solo raramente y en forma muy breve. La historia de Adán y Eva en el Génesis puede verse, entre otras cosas, como una explicación de por qué la paz es tan rara y breve. Esto fue, por supuesto, porque el estado original de integridad y unidad que Dios quería que hubiera en su creación fue interrumpido por el primer acto de desobediencia.
Considera: ¿Cuán central es la idea de la paz en las promesas del Antiguo Testamento, y cómo se cumplieron estas promesas en el Nuevo?
II. La paz en el Nuevo Testamento (Repasa con tu clase Rom. 5:1-11; 12:18).
La palabra griega para "paz" que se usa en el Nuevo Testamento (y en el Antiguo Testamento en griego, la Septuaginta) es eiréne. Como es una palabra común en griego, tenía un significado mucho más limitado que la palabra hebrea shalom, al referirse exclusivamente a la ausencia literal o al cese de la guerra o de las hostilidades. No obstante, en la Septuaginta y en el Nuevo Testamento se usaba de la misma manera que la palabra hebrea.
Como en el Antiguo Testamento, la paz puede verse como el requisito previo de todas las cosas buenas, así, vemos que Jesús siguió la costumbre universal de su tiempo y lugar, al saludar a discípulos, seguidores y otros con deseos de paz (Mar. 5:34; Luc. 7:50; Juan 20:19-21). Muchas epístolas en el Nuevo Testamento también comienzan con deseos de paz para los lectores u oyentes.
El Nuevo Testamento explicita lo que está solo implícito en el Antiguo Testamento. Este claramente reconoce que la presencia de la paz era una señal de la presencia de Dios (Núm. 6:26, por ejemplo). El Nuevo Testamento va más allá y reconoce que la ausencia de paz típica de la experiencia humana es una señal de que la humanidad está literalmente en un estado de hostilidad o guerra con Dios, del cual origina toda otra falta de paz. Al ver que la humanidad no estaba lista para tomar la iniciativa, Dios dio el primer paso al enviar a su Hijo (Rom. 5:1-11). Al hacer la paz con nosotros, Dios nos hace pacíficos y también pacificadores (Rom. 12:18). (Adaptado de "Peace in the OT", "Peace in the NT", The Interpreter's Dictionary of the Bible, t. 3, pp. 704-707).
Considera: ¿De qué modo el Nuevo Testamento expande y profundiza el ideal de paz como también se halla en el Antiguo Testamento? (Ver Mat. 5:43, 44).
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