Lección 6
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Enseña a tu clase a : |
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Bosquejo de la lección |
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| I. Saber: Dios prescribe la obediencia Aunque Israel fue castigado por rebelión, Dios seguía dándole instrucción al bosquejar cuidadosamente cómo debía responder adecuadamente en adoración agradecida. ¿Qué otras instrucciones le dio Dios con respecto a los extranjeros, los pecados deliberados y los inadvertidos, y cómo vestir, como recordativos de su ley? II. Sentir: La importancia de la experiencia individual ¿Qué podemos aprender de la distinción que hace Dios de los pecados deliberados y los inadvertidos, y el cuadro chocante de una comunidad que apedrea a un hombre? III. Hacer: De nuestra vida en Cristo, un aroma agradable Pablo nos recuerda que, al vivir nuestra vida en Cristo, el aroma de su sacrificio es el que asciende al Padre en nuestro favor. ¿Qué podemos hacer cada día para recordar el sacrificio que hizo Dios, por medio de su Hijo, por nosotros? | |
Resumen |
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Podemos estar agradecidos para siempre porque nuestro Dios es un Dios de orden y detalle, tanto en la misericordia como en la justicia. | |
Paso 1 ¡Motiva!
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Paso 2 ¡Explora!
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Comentario de la BibliaI. Gratitud (Repasa, con la clase, Núm. 15:1-21; Rom. 12:1; 2 Cor. 2:15, 16; Efe. 5:2). Aunque algunas religiones consideran al cuerpo como algo desdeñable o del cual deberíamos escapar, el cristianismo considera al cuerpo y todos los aspectos físicos de la creación como dones de Dios, sobre los cuales nos ha puesto como administradores (mayordomos). Las promesas de Dios adquieren dimensiones físicas: tierras, riqueza material y salud física. Considera: Cuando escuchamos una apelación pidiendo una ofrenda, ¿estamos tentados a pensar: "Oh, ellos solo quieren mi dinero"? ¿Cómo cambiaría nuestra actitud si reconociéramos que nuestra salud física y nuestra riqueza material son dones inmerecidos confiados a nosotros por un Dios que misericordiosamente perdona nuestra falta de fidelidad? II. El extranjero que está dentro de tus puertas (Repasa, con la clase, Núm. 15:14-16; 1 Rey. 8:31-43; Isa. 56:1-8; Luc. 10:25-37; Gál. 3:26-29; Efe. 2:11-18; Col. 3:11). Cuando el corazón humano reconoce la profundidad de la misericordia de Dios y acepta el perdón que él ofrece libremente, la respuesta más inmediata es agradecer a Dios por todo lo que él ha hecho. La siguiente parte de nuestra respuesta a la gracia involucra a los demás seres humanos. Si Dios nos ha perdonado -y aun el pecado "más pequeño" es digno de la condenación eterna-, ¿qué derecho tenemos a elevarnos por sobre los demás seres humanos? ¿Podríamos hacerlo con derecho sobre la base del color de la piel, la extensión de las posesiones materiales, el idioma, las conexiones familiares, o cualquier otra característica superficial? ¿No es cierto que yo estoy naturalmente más cerca de una persona de una piel que contrasta con la mía pero que comparte mi compromiso con Jesús, de lo que estoy con respecto a alguien de piel idéntica a la mía pero que rechaza al Señor? Considera: ¿Qué pasos puedo dar, en la vida real, para practicar la aceptación de aquellos que no son parecidos a mí, aun de aquellos que me han herido? III. Pecados de ignorancia, pecados de provocación (Repasa, con la clase, Núm. 15:22-36; Luc. 12:42-48). Aquí, como muestra Números 15:22 al 36, Dios establece un principio de la ley, que se refleja en las leyes de las naciones modernas hasta el día de hoy. Se consideran el motivo y la actitud cuando se establece el grado de culpabilidad. Considera: Cuando se distribuyen las facturas por el pecado, no solo el pecador recibe la factura sino también la familia y los amigos. ¿De qué manera debería esto afectarnos cuando estamos confrontados con la tentación? | |
Paso 3 ¡Practica! | |
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Solo para maestros:
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Paso 4 ¡Aplica! |
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Solo para maestros:
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