Notas de E. G. White |
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Sábado 17 (Audio ) Cristo era el dirigente de los hijos de Israel en sus peregrinaciones por el desierto. Él los dirigió y guió rodeados por la columna de nube de día y la columna de fuego de noche. Los preservó de los peligros del desierto, los llevó a la tierra prometida, y a la vista de todas las naciones que no reconocían a Dios, estableció a Israel como su posesión escogida, la viña del Señor (Palabras de vida del Gran Maestro, p. 230). Cuando la compasión humana se mezcla con el amor y la benevolencia, y el espíritu de Jesús la santifica, es un elemento que puede producir mucho bien. Los que cultivan la benevolencia no sólo están haciendo una buena obra para otros, y bendiciendo a los que reciben su buena acción, sino que también se están beneficiando a sí mismos, al abrir sus corazones a la benigna influencia de la verdadera benevolencia. Cada rayo de luz que brilla sobre otros, será reflejado sobre nuestros propios corazones. Cada palabra bondadosa y llena de compasión que se dirija a los dolientes, cada acción que tienda a producir alivio a los oprimidos, y cada don que supla las necesidades de nuestros prójimos, dado y realizado para la gloria de Dios, resultará en bendiciones para el dador. Los que trabajan de esta manera están obedeciendo una ley del cielo, y recibirán la aprobación de Dios. El placer que se siente al hacer bien a otros, imparte un resplandor a los sentimientos que se irradia por los nervios, estimula la circulación de la sangre e induce salud mental y física (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 60).
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| Notas de E. G. White Lección 4 EN MEMORIA DE MI |
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Domingo 18 (Audio La Pascua recordaba la liberación de los hijos de Israel en el pasado, pero también señalaba a Cristo, el Cordero de Dios, que sería sacrificado para redimir al ser humano caído. La sangre esparcida sobre el dintel de las puertas prefiguraba la sangre expiatoria de Cristo y la continua dependencia del pecador en esa sangre que le aseguraba la victoria sobre el poder satánico y finalmente le brindaba la redención. Cristo comió la Pascua con sus discípulos antes de su crucifixión y en esa misma ocasión instituyó la Cena del Señor para ser observada en memoria de su muerte. Hasta entonces, la Pascua se celebraba para conmemorar la liberación de los hijos de Israel de la esclavitud en Egipto; desde entonces, se habría de celebrar para recordar los eventos de su crucifixión... Aunque la institución de la Pascua apuntaba hacia el pasado, a la liberación milagrosa de los hebreos, también apuntaba hacia el futuro, mostrando la muerte del Hijo de Dios antes que sucediera. Durante la última Pascua que el Señor celebró con sus discípulos, instituyó la Cena del Señor en lugar de la Pascua, para que se observara como recordativo de su muerte. Ya no tendrían más necesidad de la Pascua, porque él, el gran Cordero representado, estaba listo para ser sacrificado por los pecados del mundo. En la muerte de Cristo la figura se encontró con la realidad (Exaltad a Jesús, p. 25). Las instrucciones que Moisés dio acerca de la Pascua rebosan de significado, y se aplican a los padres y a los hijos en esta época del mundo... | |
| Notas de E. G. White Lección 4 EL PRINCIPIO GUIADOR |
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Lunes 19 (Audio) Durante todo el peregrinaje de Israel, Cristo, desde la columna de nube y fuego, fue su guía. Mientras tenían símbolos que señalaban al Salvador que vendría, también tenían un Salvador presente, que daba mandamientos al pueblo por medio de Moisés y que les fue presentado como el único medio de bendición (Patriarcas y profetas, p. 321). Cristo promete. "El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (S. Juan 8:12). Si se sigue la voluntad divina, el camino resulta claro. No hay lugar para dudas e incertidumbre, ni para andar a tientas buscando el camino.. Jesús no nos deja solo en frente de bifurcarnos confusas o pasos peligrosos. Si seguimos sus pisadas nos lleva con seguridad hacia adelante. Aquel que dirigió al antiguo Israel desde la columna de nube y de fuego dirigirá a su pueblo en este importante período de la historia del mundo. El camino no es incierto; está claramente marcado y ordenado por el Señor.
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| Notas de E. G. White Lección 4 SEÑALES DE PLATA |
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Martes 20 (Audio ) Se me hizo volver la mirada a los hijos de Israel. Muy pronto después que dejaron Egipto fueron organizados y disciplinados cabalmente. En su providencia especial, Dios había calificado a Moisés para que se pusiera a la cabeza de los ejércitos de Israel. Había sido un poderoso guerrero en su conducción de los ejércitos egipcios, y en su liderazgo ningún hombre lo sobrepasaba. El Señor no dejó que su santo Tabernáculo fuera llevado indiscriminadamente por cualquier tribu que quisiera hacerlo. Fue sumamente cuidadoso, al punto de especificar el orden que quería que se observara en el transporte del arca sagrada, y designar una familia especial de entre los levitas para llevarla. Cuando convenía para bien del pueblo y para la gloria de Dios que levantaran sus tiendas en cierto lugar, Dios les revelaba su voluntad haciendo que el pilar de nube descansara directamente sobre el Tabernáculo, donde permanecía hasta que él decidiera que debían continuar la marcha. En todas sus jornadas se requería de ellos que observaran perfecto orden. Cada tribu llevaba un estandarte con el signo de la casa de su padre sobre él, y se requería que cada tribu acampara bajo su propio estandarte. El Señor designó a los levitas como la tribu en cuyo medio se debía transportar el arca sagrada. Moisés y Aarón marchaban justo al frente del arca, y los hijos de Aarón los seguían de cerca, cada uno de ellos llevando una trompeta. Debían recibir las instrucciones de Moisés, y comunicarlas al pueblo por medio de las trompetas. Esos instrumentos producían sonidos especiales que el pueblo. En todo el peregrinaje de Israel, "el arca de la alianza de Jehová fue delante de ellos... buscándoles lugar de descanso" (Números 10:33). Llevada por los hijos de Coat, el arca sagrada que contenía la santa ley de Dios había de encabezar la vanguardia. Delante de ella iban Moisés y Aarón; y los sacerdotes, llevando trompetas de plata, se estacionaban cerca. Estos sacerdotes recibían instrucciones de Moisés, y a su vez las comunicaban al pueblo por medio de sus trompetas. Los jefes de cada compañía tenían obligación de dar instrucciones definitivas con respecto a todos los movimientos que habían de hacerse, tal como se los indicaban las trompetas. Al que dejaba de cumplir con las instrucciones dadas, se le castigaba con la muerte.
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| Notas de E. G. White Lección 4 "NOS SERÁS EN LUGAR DE OJOS" |
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Miércoles 21 (Audio ) El registro de la historia sagrada declara que Dios es un Dios de justicia, estricto con la iniquidad y dispuesto a castigar al pecador. Pero también lo muestra como un Dios de compasión y abundante misericordia. Sus juicios caen sobre los transgresores de su ley y los enemigos de su pueblo, a la vez que protege a quienes respetan sus estatutos y muestran bondad hacia sus escogidos. ¡Qué maravillosa reverencia hacia la vida humana expresó Jesús en la misión de su vida! No anduvo entre la gente como un rey, exigiendo atención, reverencia y servicio, sino como uno que anhelaba servir y elevar a la humanidad. Dijo que no había venido para ser servido, sino para servir... Dondequiera que Cristo veía a un ser humano, veía a uno que necesitaba simpatía humana. Muchos de nosotros estamos dispuestos a servir a ciertas personas en particular -a aquellos que honramos- pero pasamos por alto, como indignas de ser notadas, a esas mismas personas a quienes Cristo quisiera bendecir por medio de nosotros, si no fuéramos tan fríos de corazón (Nuestra elevada vocación, p. 178).
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| Notas de E. G. White Lección 4 ¿RUMBO AL HOGAR? |
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Jueves 22 (Audio ). En todos los viajes debía ir a la cabeza del pueblo el arca que contenía la ley de Dios. El lugar para acampar lo señalaba el descenso de la columna de nube. Mientras ésta descansaba sobre el Tabernáculo, permanecían en el lugar. Cuando se levantaba, reanudaban la marcha. Tanto cuando hacían alto como cuando partían, se hacía una solemne invocación. "Cuando el arca se movía, Moisés decía: Levántate, oh Jehová, y sean dispersados tus enemigos... Y cuando ella se detenía, decía: Vuelve, oh Jehová, a los millares de millares de Israel" (Números 10:35, 36) (La educación, pp. 38, 39). Con su presencia, el Señor mostró que aceptaba la construcción del Tabernáculo como su morada. Desde entonces, cada vez que los hijos de Israel acampaban, la columna de nube durante el día y la de fuego durante la noche les aseguraba su presencia. Si la nube ascendía, sabían que debían continuar su marcha; si se detenía, podían descansar de su peregrinaje. El pueblo aceptó con gratitud y reverencia esta manifestación de su gloria. No hubo demostraciones ruidosas de gozo sino lágrimas de agradecimiento y suaves palabras de gratitud a Dios por haber aceptado su trabajo y haber condescendido a morar entre ellos.
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| Notas de E. G. White Lección 4 |
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