Notas de E. G. White |
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Sábado 10 (Audio ) Dios quería hacer de su pueblo Israel una alabanza y una gloria. Se dio a ellos toda ventaja espiritual. Dios no les negó nada favorable a la formación del carácter que había de hacerlos sus representantes. |
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| Notas de E. G. White Lección 3 LA CONSAGRACIÓN DEL ALTAR |
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Domingo 11 (Audio El servicio diario consistía en el holocausto matutino y el vespertino, en el ofrecimiento del incienso en el altar de oro y de los sacrificios especiales por los pecados individuales. Además, había sacrificios para los sábados, las lunas nuevas y las fiestas especiales. En cada sacrificio estaba implícita una lección e impresa en cada ceremonia, solemnemente predicada por el sacerdote en su santo ministerio, e inculcada por Dios: que sólo por medio de la sangre de Cristo hay perdón de los pecados. Nosotros ¡cuán poco sentimos en conjunto la fuerza de esta gran verdad! ¡Cuán raras veces, mediante una fe viviente y real, hacemos que penetre en nuestra vida esta gran verdad: que hay perdón para el pecado más pequeño, perdón para el pecado más grande! (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 944). Para muchos ha sido un misterio por qué se requerían tantas ofrendas de sacrificio en la dispensación antigua, por qué se llevaban tantas víctimas sangrantes al altar. Pero la gran verdad que se presentó al hombre para que imprimiera en su mente y en su corazón es ésta: "Sin derramamiento de sangre no se hace remisión" (Hebreos 9:22). Cada sacrificio sangriento representaba "al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (S. Juan 1:29) (La maravillosa gracia de Dios, p. 155).
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| Notas de E. G. White Lección 3 COMUNIÓN CON DIOS |
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Lunes 12 (Audio) En el Templo celestial, la morada de Dios, su trono está asentado en juicio y en justicia. En el Lugar Santísimo está su ley, la gran regla de justicia por la cual es probada toda la humanidad. El arca, que contiene las tablas de la ley, está cubierta con el propiciatorio, ante el cual Cristo ofrece su sangre a favor del pecador. Así se representa la unión de la justicia y de la misericordia en el plan de la redención humana. Sólo la sabiduría infinita podía idear semejante unión, y sólo el poder infinito podía realizarla; es una unión que llena todo el cielo de admiración y adoración. Los querubines del Santuario terrenal que miraban reverentemente hacia el propiciatorio, representaban el interés con el cual las huestes celestiales contemplan la obra de redención. Es el misterio de misericordia que los ángeles desean contemplar, a saber. que Dios puede ser justo al mismo tiempo que justifica al pecador arrepentido y reanuda sus relaciones con la raza caída; que Cristo pudo humillarse para sacar a innumerables multitudes del abismo de la perdición y revestirlas con las vestiduras inmaculadas de su propia justicia, a fin de unirlas con ángeles que no cayeron jamás y permitirles vivir para siempre en la presencia de Dios (El conflicto de los siglos, pp. 467, 468). Cristo era su instructor. Como había estado con ellos en el desierto, seguiría siendo su maestro y guía. En el Tabernáculo y en el Templo, su gloria moraba en la santa shekina sobre el propiciatorio. Él manifestaba constantemente en su favor las riquezas de su amor y paciencia (Profetas y reyes, p. 13). El arca de Dios era un cofre sagrado, confeccionado para contener los Diez Mandamientos, que eran una manifestación de Dios mismo. Se consideraba que esta arca era la gloria y la fortaleza de Israel. La señal de la presencia divina se manifestaba sobre ella de día y de noche. Los sacerdotes que servían delante de ella eran dedicados a su santo oficio mediante ritos sagrados. Usaban un pectoral adornado con piedras preciosas de diferentes materiales, los mismos que constituyen los doce fundamentos de la ciudad de Dios. Sobre el pectoral se encontraban los nombres de las doce tribus de Israel, grabados en piedras preciosas engarzadas con oro. Era una prenda muy rica y hermosa, suspendida de los hombros de los sacerdotes, y que les cubría el pecho (La historia de la redención, p. 187). Cristo ha provisto los medios por medio de los cuales podemos tener constante comunión con él durante toda nuestra vida, pero esa sensación de una continua presencia de Cristo sólo se alcanza mediante una fe viviente. El yo debe quedar escondido con Cristo en Dios y debe existir una consagración personal a él. Entonces la gracia fluirá constantemente como una ofrenda de gratitud a Dios. Mediante esta unión Cristo se identifica con los seres humanos frente al universo celestial. "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (S. Juan 1:12). Nuestros pecados son colocados sobre Cristo y su justicia nos es imputada; entonces somos hechos justicia de Dios en él. Por causa de su sacrificio expiatorio, nuestras oraciones se elevan hacia el Padre llevadas por la fragancia del carácter de Cristo y, unidos a él, somos aceptos en el Amado (The Watchman, junio 11, 1907).
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| Notas de E. G. White Lección 3 LUZ EN EL SANTUARIO |
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Martes 13 (Audio ) En el primer departamento, o Lugar Santo, estaban la mesa para el pan de la proposición, el candelero o la lámpara y el altar del incienso. La mesa del pan de la proposición estaba hacia el norte... Al sur, estaba el candelero de siete brazos, con sus siete lámparas. Sus brazos estaban decorados con flores exquisitamente labradas y parecidas a lirios; el conjunto estaba hecho de una pieza sólida de oro. Como no había ventanas en el tabernáculo, las lámparas nunca se extinguían todas al mismo tiempo, sino que ardían día y noche (Patriarcas y profetas, pp. 359, 360). Estos sagrados compartimientos no tenían ventanas que permitieran entrar la luz. El candelabro hecho de puro oro se mantenía encendido de noche y de día, y proporcionaba luz para ambos compartimientos. La luz de las lámparas del candelabro se reflejaba en las tablas recubiertas de oro que se hallaban a ambos lados del edificio, como asimismo sobre los muebles sagrados y sobre las cortinas de hermosos colores con querubines bordados con hilos de oro y plata, cuyo aspecto era tan glorioso que no se lo puede describir. No hay lengua capaz de expresar la sagrada hermosura, el encanto y la gloria que se veían en esos compartimientos (La historia de la redención, pp. 158, 159). La comunicación constante del Espíritu Santo a la iglesia es representada por el profeta Zacarías por otra figura, que contiene una admirable lección de ánimo para nosotros...
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| Notas de E. G. White Lección 3 CONSAGRACIÓN DE LOS LEVITAS: Parte I |
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Miércoles 14 (Audio ) Dios había honrado a los levitas para que prestaran servicio en el Tabernáculo porque no tuvieron parte en hacer y adorar el becerro de oro y debido a su fidelidad en ejecutar la orden de Dios sobre los idólatras. También se les asignó a los levitas el oficio de erigir el Tabernáculo y de acampar alrededor del él, mientras que las huestes de Israel armaban sus tiendas a una distancia del mismo. Y cuando viajaban, los levitas desarmaban el Tabernáculo y lo transportaban junto con el arca y todos los artículos sagrados del mobiliario (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 379). Dios espera de los que llevan el nombre de Cristo, que lo representen. Sus pensamientos han de ser puros, sus palabras nobles y elevadoras. La religión de Cristo se ha de entretejer con todo lo que hagan y digan. Han de ser un pueblo santificado, purificado, santo, que comunique la luz a todos aquellos con quienes lleguen a tratar. Es propósito de Dios, que ejemplificando la verdad en su vidas, sean una alabanza en la tierra. La gracia de Cristo basta para producir esto. Pero recuerde el pueblo de Dios, que únicamente en la medida en que crea y ponga por obra los principios del evangelio, podrá cumplir su propósito. Únicamente en la medida en que entregue al servicio de Dios las capacidades que él le ha dado, gozará de la plenitud y del poder de la promesa en la cual la iglesia ha sido invitada a confiar.
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| Notas de E. G. White Lección 3 CONSAGRACIÓN DE LOS LEVITAS: Parte II |
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Jueves 15 (Audio ). El creer en la próxima venida del Hijo del hombre en las nubes de los cielos no inducirá a los verdaderos cristianos a ser descuidados y negligentes en los asuntos comunes de la vida. Los que aguardan la pronta aparición de Cristo no estarán ociosos. Por lo contrario, serán diligentes en sus asuntos. No trabajarán con negligencia y falta de honradez sino con fidelidad, presteza y esmero. Los que se lisonjean de que el descuido y la negligencia en las cosas de esta vida son evidencia de su espiritualidad y de su separación del mundo incurren en un gran error. Su veracidad, fidelidad e integridad se prueban mediante las cosas temporales. Si son fieles en lo poco, lo serán en lo mucho. Todos los que se mantienen intrépidamente en el frente de batalla deben sentir la lucha especial de Satanás en contra de ellos. Cuando se dan cuenta de sus ataques, escapan a la Fortaleza. Sienten la necesidad del vigor especial que viene de Dios, y trabajan con su fuerza; por consiguiente las victorias que ganan no los exaltan a ellos, sino que los llevan en fe a apoyarse con más seguridad en el Poderoso. En sus corazones despierta una profunda y ferviente gratitud a Dios, y están gozosos en la tribulación que experimentan mientras se sienten acosados por el enemigo. Estos siervos bien dispuestos están logrando una experiencia y formando un carácter que honrará la causa de Dios (Testimonios para la iglesia, t. 2, pp. 452, 453).
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| Notas de E. G. White Lección 3 ( Audio ) |
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Ver los siguientes textos: Gén. 48:8, 9, 13, 14, 17-20; Núm. 27:18-23; Mat. 19:13-15; Hech. 13:1-3. |
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