Notas de E. G. White |
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Sábado 3 (Audio ) El Señor Dios del cielo es nuestro líder. Es un líder a quien podemos seguir con seguridad pues no comete errores. Honremos a Dios y a su Hijo Jesucristo mediante el cual se comunica con el mundo. Fue Cristo quien dio a Moisés la instrucción que el Salvador dio a los hijos de Israel. Fue Cristo quien libertó a los israelitas de la servidumbre egipcia. Moisés y Aarón fueron los líderes visibles del pueblo. El líder invisible dio a Moisés Instrucciones para que las transmitiera al pueblo.
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| Notas de E. G. White Lección 2 CONTROL DE LAS ENFERMEDADES |
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Domingo 4 (Audio ) En la enseñanza que Dios dio a Israel, la conservación de la salud fue objeto de particular cuidado. El pueblo, que había salido de la esclavitud contagiado por los hábitos de desaseo contrarios a la salud que aquélla suele engendrar, recibió la más estricta educación en el desierto antes de entrar en Canaán. Se le enseñaron los principios de higiene y se le sometió a leyes sanitarias. Durante su viaje en el desierto y su morada en tiendas, se les requería a los israelitas observar reglas específicas y ser muy cuidadosos con respecto a la limpieza, tanto del campamento como de sus hábitos personales. Y en estos asuntos, el Señor no requiere ahora menos cuidado que en la antigüedad (Review and Herald, mayo 6, 1884). A fin de ser aceptables a la vista de Dios, los dirigentes del pueblo debían prestar estricta atención al estado sanitario de los ejércitos de Israel, aun mientras salían a la guerra. Cada uno, desde el comandante en jefe hasta el más humilde soldado del ejército, tenía la obligación sagrada de preservar la limpieza de su persona y de lo que lo rodeaba, pues los israelitas habían sido escogidos por Dios como su pueblo peculiar. Tenían la sagrada obligación de ser santos en cuerpo y espíritu. No debían ser descuidados ni negligentes de sus deberes personales. En todo respecto habían de preservar la limpieza. No habían de permitir que hubiera nada sucio ni malsano en su ambiente, nada que pudiera mancillar la pureza de la atmósfera. Había de ser puros interna y externamente (Comentario bíblico adventista, t. 1, p. 1133). | |
| Notas de E. G. White Lección 2 CONTROL SOCIAL |
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Lunes 5 (Audio) No constituye ninguna degradación para el hombre el inclinarse ante su Hacedor y confesar sus pecados, y rogar por el perdón a través de los méritos de un Salvador crucificado y resucitado. Es algo noble reconocer la maldad ante Aquel que ha sido herido por la transgresión y la rebelión. Es algo que nos eleva ante los hombres y los ángeles; porque "el que se humilla será exaltado". Pero el que se postra ante el hombre caído y se explaya confesando los pensamientos y las imaginaciones secretas de su corazón, se deshonra a sí mismo degradando su hombría y rebajando todo noble instinto de su alma. Al desplegar los pecados de su vida ante un sacerdote corrompido por el vino y el libertinaje, su norma de carácter se rebaja, y como resultado se contamina. Dios se degrada en su mente hasta asemejarse a la imagen de la humanidad pecaminosa, por cuanto el sacerdote está como representante de Dios. Es precisamente esta confesión degradante del hombre ante el hombre caído lo que es responsable del mal creciente que está contaminando el mundo y preparándolo para la destrucción final. Si queremos ofrecer oraciones aceptables, tenemos que realizar una obra de confesión mutua de nuestros pecados. Si he faltado contra mi vecino de palabra o acción, debo confesárselo. Si él me ha agraviado, debería confesármelo. Hasta donde sea posible, el que ha agraviado a otros debe hacer restitución. Luego, arrepentido, debe confesar su pecado a Dios, cuya ley ha transgredido. Al pecar contra nuestro hermano, pecamos contra Dios, y debemos buscar su perdón. Cualquiera que sea su pecado, si nos arrepentimos y creemos en la sangre expiatoria de Cristo, seremos perdonados (A fin de conocerle, p. 262).
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| Notas de E. G. White Lección 2 FIDELIDAD MATRIMONIAL |
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Martes 6 (Audio ) ¿Qué ordenó Dios a Moisés que hiciera con los que eran culpables del adulterio? Debían ser apedreados hasta morir. ¿Terminaba allí el castigo? No, pues deberán morir la segunda muerte. El sistema del apedreamiento ha sido abolido, pero la penalidad por la transgresión de la Ley de Dios no ha sido abolida. Si el transgresor no se arrepiente de corazón, será castigado con la separación eterna de la presencia del Señor (Testimonios acerca de la conducta sexual, p. 152). El matrimonio es una unión para toda la vida y un símbolo de la unión entre Cristo y su iglesia. El espíritu que Cristo manifiesta hacia su iglesia es el espíritu que los esposos han de manifestar el uno para con el otro. Si aman a Dios en forma suprema, se amarán el uno al otro en el Señor; siempre se tratarán con cortesía y obrarán en cooperación. En su abnegación mutua y sacrificio de sí mismos, serán una bendición el uno para el otro (El hogar cristiano, p. 82). Dios quiere que el hogar sea el lugar más feliz de la tierra, el mismo símbolo del hogar celestial. Mientras llevan las responsabilidades matrimoniales en el hogar, y vinculan sus intereses con Jesucristo, apoyándose en su brazo y en la seguridad de sus promesas, ambos esposos pueden compartir en esta unión una felicidad que los ángeles de Dios elogian (El hogar cristiano, p. 87). "No cometerás adulterio" (Éxodo 20:14).
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| Notas de E. G. White Lección 2 PERSONAS COMUNES CONSAGRADAS |
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Miércoles 7 (Audio ) El propósito de Dios para sus instituciones hoy puede leerse también en el propósito que trató de realizar mediante la nación judía. Quería impartir ricas bendiciones a todos los pueblos por medio de Israel. Así quería preparar el camino para la difusión de su luz en el mundo entero. Al seguir costumbres corruptas, las naciones del mundo habían perdido el conocimiento de Dios. Sin embargo, en su misericordia Dios no quería raerlas de la existencia. Se proponía darles oportunidad de conocerle por medio de su iglesia. Quería que los principios revelados por su pueblo fuesen el medio de restaurar en el hombre la imagen moral de Dios. Y no bastaba que el niño prometido recibiera de sus padres un buen legado. Éste debía ir seguido por una educación cuidadosa y la formación de bueno hábitos. Dios mandó que el futuro juez y libertador de Israel aprendiese a ser estrictamente temperante desde la infancia. Había de ser nazareo desde su nacimiento, y eso le imponía desde un principio la perpetua prohibición de usar vino y bebidas alcohólicas. Las lecciones de templanza, abnegación y dominio propio deben enseñarse a los hijos desde la infancia.
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| Notas de E. G. White Lección 2 LA ORACIÓN DE AARÓN |
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Jueves 8 (Audio ). En completa soledad, Moisés repasó las vicisitudes y penurias de su vida desde que se apartó de los honores cortesanos y de su posible reinado en Egipto, para echar su suerte con el pueblo escogido de Dios. Evocó aquellos largos años que pasó en el desierto cuidando los rebaños de Jetro; la aparición del ángel en la zarza ardiente y la invitación que se le diera de librar a Israel. Volvió a recordar los grandes milagros que el poder de Dios había realizado en favor del pueblo escogido: las plagas en Egipto; el cruce del Mar Rojo; la columna de nube y de fuego que era el símbolo de la presencia divina; el agua que brotaba de la roca y el maná que descendía del cielo; las victorias que el Señor les había dado sobre sus enemigos y la morada tranquila y segura en medio del vasto desierto. Y al recordar la gloria y majestad de la presencia divina que se le había permitido contemplar, fue sobrecogido con el sentimiento de la bondad y el poder de Dios y su fidelidad en cumplir sus promesas a Israel cuando éste había sido fiel y obediente (Signs of the Times, marzo 31, 1881). Durante el peregrinar de los hijos de Israel en el desierto, Jesús, quien era igual al Padre, fue su dirigente y su guía. Oculto en la columna de nube durante el día y en la de fuego durante la noche, manifestaba su continua presencia con ellos. Juntamente con los sacrificios, esas manifestaciones eran símbolos de un Salvador presente que se comunicaba con Moisés para impartirles sus bendiciones. |
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