Lección 1- El amor

MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO

Texto Clave: 1 Corintios 13:13.

Enseña a tu clase a :

  1. Saber que Dios es amor y que Jesús es la máxima expresión de ese amor.
  2. Sentir la diferencia entre el amor humano y el amor divino abnegado y que abarca todo.
  3. Hacer que se manifieste el amor de Dios en nuestras vidas mediante Cristo.

Bosquejo de la lección

I. Necesidad de amar (Gén. 1:26))

A. Una paráfrasis de la Biblia traduce este texto así: “Hagamos seres humanos [...] que reflejen nuestra naturaleza”. Por cuanto reflejamos la naturaleza de Dios, y siendo que Dios es amor, nosotros deberíamos reflejar este amor mediante nuestros actos. ¿Cómo podemos hacer esto en nuestras vidas?

B. Como seres humanos, todos tenemos la necesidad de amar y de ser amados. ¿En qué se diferencia el amor de Dios del amor de otros seres? ¿Puedes reemplazar el uno con el otro? ¿Por qué sí o por qué no?

II. Experimentar el amor (1 Juan 3))

A. El amor extraordinario de Dios se destaca en todas las Escrituras. La Creación, el don del sábado, el plan de salvación y el Espíritu de Profecía, todos afirman la naturaleza amante de Dios. Comenta maneras específicas en que has experimentado el amor insondable de Dios.

B. El don de la vida eterna es la demostración máxima del amor. ¿Qué otros ejemplos existen del amor de Dios?

III. Reflejar el amor (Mat. 22:35-40))

Nuestra reacción al amor de Dios debería ser el amor hacia los demás. Esto puede ser difícil de hacer en un mundo lleno de pecado. ¿De qué manera puedes reflejar mejor el amor de Dios?

 

Resumen

Dios es amor. Cuando permitimos que Cristo permanezca dentro de nosotros, este amor se revelará en nuestras vidas.

Paso 1 ¡Motiva!

Concepto clave para el crecimiento espiritual:

El amor es el atributo que define a Dios. Todas las acciones de Dios, desde la Creación hasta la Redención, son motivadas por su amor abnegado e incondicional por nosotros.

Solo para los maestros: En esta lección, nos concentramos en el amor de Dios hacia nosotros. Ayuda a tus alumnos a comprender la importancia central del amor en nuestras relaciones con Dios y en nuestra vida cristiana. ¿Cómo podemos reproducir el amor de Dios en nuestras relaciones con otros?

Celso, uno de los muchos críticos en la antigüedad tanto de los cristianos como del cristianismo, escribió irónicamente: “Estos cristianos se aman mutuamente antes de conocerse”.–Ketcherside: In the Beginning. Celso encontraba al amor cristiano como absurdo. ¿Cuánto más absurda sería para Celso la idea de que Dios, aunque ya nos conoce y sabe que no somos dignos de ser amados, nos ama de todos modos?

Considera: Como sugiere la cita de Celso, probablemente hay tantos conceptos diferentes del amor como hay personas. Pide a cada miembro de tu clase que defina lo que significa el amor y que den un ejemplo. ¿Cómo se comparan estas definiciones con el amor de Dios por nosotros? ¿De qué modo nos ayudan a comprender mejor el amor de Dios?

 

Paso 2 ¡Explora!

Solo para los maestros: La Biblia dice que Dios es amor y que el amor es el mayor de todos los dones espirituales. Sin él, los otros no significan nada. No obstante, algunos de nosotros encontramos que es difícil definir el amor. En cambio, preferimos concentrarnos en cosas que son menos problemáticas. Pero ¿por qué es tan importante definir el amor, aunque sea lo que nos resulte posible definir? Analiza tu respuesta.

Comentario de la Biblia

Panorama general: En 1 Corintios 13, se nos revela que el amor es la fuente de todo lo que es importante en la vida cristiana. En cierto modo, esta vislumbre tiene implicaciones que más bien nos acobardan cuando las pensamos en detalle: Aunque tenemos el control sobre la mayor parte de las cosas que hacemos, no podemos obligarnos a amar. Como sucede con nuestra salvación, nuestra capacidad de amar y de ser amados es un acto de la gracia de Dios.

I. “El mayor de ellos”
(Repasa con tu clase 1 Cor. 13.)
Al comentar acerca de la importancia del amor, Pablo lo compara con el don de lenguas, el de profecía y el martirio. Para los primeros cristianos, estos dones y experiencias eran evidencias tangibles de que estaban en el sendero correcto, a pesar de la oposición y el ridículo que les presentaba el mundo. Pero los dones no son el punto central. ¿Cuál es, entonces? El amor: El amor de Dios por los seres humanos, el amor de los seres humanos hacia Dios y el amor de los seres humanos entre sí. Los milagros, los misterios y lo que parecen actos sobrehumanos de devoción surgen del amor, y sirven a los propósitos del amor. De otro modo son solo trucos y fingimientos vacíos. Considera: En 1 Corintios 13, Pablo describe la clase de persona que da la apariencia de hacer todo bien. ¿Te encuentras alguna vez haciendo solo los ademanes? ¿Cómo podemos evitar el caer en la simulación?

II. El Dios del A ntiguo Testamento versus el Dios del Nuevo: ¿Una Personalidad divina con un “desorden de personalidad dividida” o un caso de mala comprensión humana?
(Repasa con tu clase Gén. 1:26-31; 2:21-25; 3:15; e Isa. 53.)
A algunas personas les resulta difícil conciliar al Dios del Antiguo Testamento con el Dios del Nuevo Testamento. Declaran que el Dios del Antiguo Testamento es un Dios de ira, que envía plagas y ángeles destructores, y que le gustaría más borrar el nombre de su pueblo de su libro de la vida que perdonarlo. Del mismo modo, opinan que el Nuevo Testamento nos presenta un retrato radicalmente diferente de Dios: un Dios de amor, que se sacrifica a sí mismo y que acepta a todos. ¿Cómo sabemos que el Dios del Antiguo Testamento es el mismo Dios de amor que vemos en Jesucristo, en el Nuevo Testamento? Tal vez, lo que necesita conciliarse no son dos partes de Dios, sino cómo lo vemos a Dios. Haríamos bien en recordar que el mismo Dios que envió ángeles destructores también envió el maná. El Dios del Antiguo Testamento no solo nos creó y nos preservó –como se observa en los textos citados arriba– sino también puso el fundamento de nuestra redención. ¿Cómo siquiera podríamos saber que Jesús era el que pretendía ser a menos que el Antiguo Testamento primero nos dijera cuándo, dónde y cómo debíamos esperarlo? Considera: Jesús dijo que las Escrituras del Antiguo Testamento testifican de él (Juan 5:39). ¿Qué nos sugiere esto acerca de la unidad de los dos Testamentos para transmitir el mensaje de amor de Dios?

III. Una respuesta de amor
(Repasa con tu clase Deut. 6:5; Mat. 5:44; 22:37-40; 1 Ped. 1:22.)
La Biblia –el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento– nos habla de amar a Dios y amarnos unos a otros. Pero, como si decirnos eso no fuera suficiente, Dios en Jesucristo proveyó un ejemplo (Fil. 2:5-7), dio la motivación (2 Cor. 5:14, 15) y los medios (Juan 16:12-15). Todo lo que queda es permitirle que él nos cambie. Considera: Es fácil amar a las personas con quienes tenemos algo en común, o a la gente que nos hace sentir bien con nosotros mismos. Después de todo, como dijo Jesús en Mateo 5:46, aun los recolectores de impuestos –que eran el ejemplo máximo de la inmoralidad en ese tiempo– podían hacer lo mismo. ¿Qué diremos acerca de los que nos parecen extraños o extranjeros, o que nos frustran o se oponen a nosotros? ¿Qué ejemplos podemos obtener de Jesús, de su vida y su ministerio, acerca de cómo amó a los que no eran queribles ni dignos de ser amados?

 

Paso 3 ¡Practica!

Solo para los maestros: Usa la pregunta que sigue para ayudar a los miembros de tu clase a comprender que el amor es vital para la vida misma y que en Dios vemos amor en su forma perfecta.

Preguntas para reflexionar:

  1. Pablo afirma que de los dones espirituales –la fe, la esperanza y el amor– el mayor es el amor (1 Cor. 13:13). ¿Por qué es el mayor? ¿Cuál es su relación con los otros dos dones? 2. Cuidar a alguien o algo porque al hacerlo de algún modo nos beneficiamos es una definición –o práctica– más bien cínica del amor humano. ¿De qué modo definirías el amor humano? ¿Qué relación tiene el amor humano con el amor divino? ¿Están ambos relacionados, aun cuando el amor humano es decididamente imperfecto? ¿Difieren en clase o solamente en grado? ¿Qué pueden enseñarnos las relaciones humanas acerca del amor de Dios, y viceversa? Preguntas de aplicación: 1. En Juan 13:34 y 35, Jesús afirma: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Él deja pocas dudas de que el cumplimiento de esta orden habría de ser la característica definitiva de iglesia. ¿Es el amor realmente lo que caracteriza a la iglesia como la vemos hoy? Si no es así, ¿por qué no? ¿Cuál es nuestro lugar, como personas, en hacer que la iglesia sea más amante y menos dispuesta a criticar a otros y a enredarse con políticas triviales?
  2. Como cristianos, queremos ganar personas para el evangelio. Cultivar una actitud amante hacia otros es una manera de hacerlo. No obstante, en muchos casos, Jesús mismo –la corporización máxima del amor– no pudo ganar a muchos de sus oyentes. ¿Cuál fue su reacción en tales situaciones? ¿Cómo podemos aplicar su ejemplo?

Paso 4 ¡Aplica!

Solo para los maestros: Esta semana hemos aprendido cuán importante es el amor para el mensaje y la vida del cristiano. Sugiere los siguientes escenarios a tu clase para determinar qué sería una reacción amante en tales contextos. Asegúrate de recordarles que la respuesta no siempre es “sonríe y sopórtalo”. Cuando respondan, pide a los miembros de tu clase que recuerden esta pregunta importante: ¿Cuándo el silencio es la respuesta más sabia y cuándo una respuesta firme pero amante es una oportunidad para abrir la puerta a fin de que alguien pase por ella para encontrarse con Jesús?

Solo para los maestros: Puedes presentar estos párrafos como preguntas o situaciones hipotéticas, o puedes representarlas, si te parece que así harían un impacto mayor.