Reacción

Uno de los grandes pensadores de los siglos XVIII y XIX, Pierre Laplace, escribió un libro acerca del movimiento de los planetas. Lo llamó Mecánica celeste, y presentó en persona un ejemplar del libro al emperador Napoleón. Alguien le había dicho anticipadamente, a Napoleón, que el libro nunca mencionaba a Dios. El Emperador tomó el libro y dijo: “Sr. Laplace, me dicen que usted escribió este libro grande sobre el sistema del universo, y que ni siquiera mencionó a su Creador”. Laplace, resueltamente, respondió: “No tengo necesidad de esa hipótesis”. Este incidente es una metáfora para lo que ha sido conocido como “la Era Moderna”, una era en la cual la lógica, la razón y la ciencia han formado el fundamento de toda verdad. De acuerdo con este concepto, toda la realidad se puede reducir a fórmulas, leyes y a predicciones científicas. Si algo no se puede explicar por medio de la lógica, la razón y la ciencia, entonces no es real.

 

  1. Dios es amor. Cuando permitimos que Cristo permanezca dentro de nosotros, este amor se revelará en nuestras vidas.

  2. Nuestra experiencia de fe debería servir como una guía a lo largo de la vida. Al estudiar la Biblia y desarrollar una relación con Cristo, podemos permitir que nuestra fe se manifieste en todos los aspectos de nuestra vida.

  3. La esperanza que tenemos en Cristo es un elemento integral de la fe cristiana. Sin ella somos miserables. Permite que tu esperanza realmente afecte tu visión de la vida.

  4. Esta semana nos concentramos en la vida “abundante”, o “plena”, que se encuentra en Jesucristo. Es una vida vivida en forma responsable, que atiende nuestra vida física de la mejor manera posible. También es una vida de relaciones, pues Dios diseñó a los seres humanos para vivir en comunidad con otros. Pero, sobre todo, es una vida totalmente renovada en Jesús, una vida que será transformada por la gracia de Dios y que crecerá en ella.

  5. Dios nos ama tanto que desea tener un diálogo permanente con nosotros. Él nos habla de muchas maneras, la más poderosa de las cuales es Jesús.

  6. En un mundo terrible, repleto de pecado, Dios en su misericordia nos ofrece una salida por medio de Jesús. Acepta este don y vive en armonía con esa aceptación.

  7. Cristo murió para que podamos tener vida eterna. Sin él, estamos perdidos.

  8. El sábado es un día santo, puesto aparte del resto de la semana. Es el tiempo para que descansemos y tengamos comunicación con Dios.

  9. Jesús aseguró a sus discípulos que él iba a “preparar lugar” para ellos. Cuando el desánimo y el pesimismo se introducen en tu vida, recuerda que tu Creador está preparando el cielo para ti.

  10. La vida de un discípulo está llena de la presencia de Dios. Es una devoción que dura toda la vida. Haz o renueva este compromiso y consérvalo presente a pesar de las pruebas.

  11. La mayordomía es vital para el discipulado. Pon en tu vida las responsabilidades y los valores en orden de prioridad, y vive de acuerdo con el plan de Dios.

  12. Como miembros del cuerpo de Cristo, tenemos el privilegio de servirlo como familia de la iglesia. Debemos esforzarnos para recordar nuestro propósito y mantener la verdadera unidad en Cristo.

  13. Es nuestra responsabilidad participar en la Comisión Evangélica. Comprométete a aceptar el desafío

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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