Siempre Gozosos Experimentando el amor de Dios

Juan O. Perla

Enero 1

Ten ánimo, Dios está contigo

Ahora, así dice Jehová, creador tuyo, oh Jacob, y formador tuyo, oh Israel. No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. ISAÍAS 43: 1

Dios tiene preparadas buenas cosas para ti en este nuevo año. Las condiciones durante los trescientos sesenta y cinco días que siguen se anticipan excelentes. No importa lo que suceda, todo, absolutamente todo, obrará en tu favor. Así lo afirma la Sagrada Escritura: «A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» (Rom. 8: 28).
Debemos saber que Dios tiene un plan para nuestra vida. De otra manera, la existencia sería una tragedia incomprensible. A menos que, al crearnos, Dios haya tenido un propósito, las cosas que nos ocurrieran no podrían explicarse; la vida sería un misterio. Entender esto nos ayudará a enfrentar la vida con valor y confianza. Muchas cosas serán inexplicables, pero será motivo de consuelo saber que Dios tiene un propósito para tu vida y que el final es lo que cuenta. Será motivo de consuelo creer que Dios sabe lo que está haciendo. No importa que la ruta que tome, o la manera en que trabaje, sea difícil de aceptar. Para llevarlo a ser gobernador de Egipto y salvador de su familia, Dios condujo a José a través del desprecio, la esclavitud, el maltrato injusto, y la cárcel.
Quizá pienses que Dios solo tiene un plan para los misioneros, o para los que hacen grandes cosas, pero no es así. Tú fuiste creado con diseño exclusivo. El molde en que fuiste formado nunca más se volvió a usar. Eres una creación única, traída a este mundo con un propósito único. Es posible que muchas veces no entiendas el plan de Dios, y no sepas a dónde quiere guiarte. Puede ser que en algún momento sientas que solo te ocurren cosas malas. Pero recuerda que todas las cosas en las manos de Dios redundarán para tu bien.
La larga espera para el matrimonio te traerá un buen esposo o una buena esposa. Los muchos años de paciencia sufriendo injusticias finalmente terminarán, y él «exhibirá tu justicia como la luz y tu derecho como el medio día» (Sal. 37: 6). Dios no pierde el control cuando ocurre la tragedia. Tampoco pierde el control cuando cambian las circunstancias. Las cosas suceden porque Dios tiene un propósito para nuestra vida. Cada día de este nuevo año manten en tu mente el mensaje del profeta Isaías: «Ahora, así dice Jehová, creador tuyo, oh Jacob, y formador tuyo, oh Israel» (Isa. 43: 1). Has sido creado por designio divino. Hay un plan divino para tu vida y todo lo que suceda obrará en tu favor.


Enero 2

Su presencia es para siempre

Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén. MATEO 28: 20

A pesar de que los buenos deseos y las mejores esperanzas están en el ambiente al comenzar el nuevo año, es inevitable que el temor y la incertidumbre aparezcan como fantasmas en nuestras mentes. Se suscitan interrogantes que revelan preocupación y miedo. Surgen preguntas como: ¿Qué me traerá el nuevo año? ¿Recibiré buenas o malas noticias? ¿Seré sorprendido por algún acontecimiento inesperado o desagradable? Los pronósticos de algunos que pretenden conocer el futuro perturban e inquietan nuestro espíritu con sus terribles augurios de guerras, crisis financieras, accidentes aéreos, ataques terroristas, terremotos, violentos huracanes y muchas otras cosas que incrementan el temor.
Al dar el primer paso en el sendero de este año, lo que más anhelamos son buenas noticias. Necesitamos escuchar algunas cosas que nos traigan ánimo y seguridad, algo que nos reanime el espíritu, tranquilice la mente, y nos impulse a avanzar con paso firme en este nuevo año.
Desde hace mucho tiempo aprendí que el único lugar seguro al que acudir en busca de seguridad y buenas nuevas es la Palabra de Dios. Las palabras del Señor siempre son contemporáneas, sin importar los miles de años transcurridos desde que fueron escritas. La palabra de Dios es eterna y se aplica a cada uno de nosotros, en todo tiempo, en cualquier lugar, en cualquier circunstancia.
La promesa de Jesús hecha a sus discípulos antes de retornar a su Padre, «He aquí yo estaré con vosotros todos los días», trae seguridad, fortaleza y tranquilidad al corazón de cada uno de los hijos de Dios. Aunque cada vez que abrimos el periódico o escuchamos las noticias se nos recuerde que este mundo es un lugar peligroso y que no hay ni un sitio seguro humanamente hablando, los hijos de Dios sabemos que sí hay un lugar seguro.
El único lugar seguro está en el centro de la voluntad de Dios, allí donde se reconoce su presencia, donde se acepta su señorío, donde se recuerdan sus palabras: «He aquí yo estoy con vosotros». La presencia de Dios hace de cualquier sitio un lugar seguro, a pesar de los peligros, porque el Señor está siempre en el centro de control y está presente en todas las circunstancias.
Ten ánimo en el Señor durante este día. La presencia de Dios estará contigo cada uno de los trescientos sesenta y cinco días del año, para darte seguridad y paz.

Enero 3

Dios viaja en el mismo bote que tú

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. SALMO 46: 1


La situación era difícil para uno de los miembros de mi iglesia. Su corazón estaba destrozado. La prueba había estremecido hasta los mismos cimientos de su fe. Habían secuestrado a uno de sus hijos, prominente abogado. El secuestro duró Virias semanas. Cada día de ausencia del hijo amado se convirtió en una horrenda pesadilla. Se pagó una suma considerable por su rescate. Sin embargo, los días pasaron y el joven no aparecía. De pronto, recibió una llamada telefónica que le dio la desgarradora noticia de que su hijo había sido asesinado por los secuestradores. Habían hallado su cuerpo en estado de descomposición, sepultado a escasos centímetros de la luperficie de la tierra.
La visita pastoral que le hice a aquel hermano para consolarlo fue una de las más difíciles que recuerdo. Tan pronto tomé asiento en la sala de su casa, me dijo:
—Pastor, no me hable de Dios. Él no está con sus hijos durante la hora de la prueba. No sé dónde está. No siento su presencia.
¿Podemos experimentar la presencia de Dios en tiempos de necesidad? ¿Cuando la angustia golpea el corazón? ¿Cuando nace ese hijo enfermo? ¿Cuando el negocio fracasa? Dios nos habla hoy a través de su Palabra para que sepamos que siempre está de nuestra parte. Aunque seamos responsables en un ochenta por ciento de las dificultades que afrontamos, él no se cruza brazos ni nos dice: «¡Te lo dije! Es culpa tuya. Lo que te ocurre solo es resultado de tus decisiones». Dios no es así. Está contigo, no contra ti.
¡Qué alentador es saber que Dios es nuestra fortaleza! La verdad que enseña el Salmo 46 es que Dios siempre está con nosotros. ¡Cuan diferente seria nuestra reacción ante el temor si de verdad supiéramos que Dios está con nosotros! Él es la fuente de esperanza y poder en la prueba. Nuestro constante ayudador.
Hay tres maneras en que Dios nos apoya. En primer lugar, es un refugio, un lugar de protección adonde podemos correr y en el que podemos hallar seguridad. En segundo lugar, es nuestra fortaleza; es poder para hoy, no consuelo para mañana. Dios da fortaleza ahora. Momento tras momento. Es fortaleza en el momento de necesidad. En tercer lugar, es nuestro ayudador, siempre disponible durante la prueba. No importa cuan sorprendente, difícil o inesperada sea, podemos experimentar la presencia del Señor. Está en el mismo bote que tú cuando viene la tempestad y las aguas rugen con furor.
Confía en Dios. Él es nuestro amparo y fortaleza.

 

Enero 4

No se desanimen

Por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria. EFESIOS 3: 13

El temor, la angustia y el desánimo invadían el corazón de los cristianos de la iglesia de Éfeso. ¿Cuál era la causa? ¿Por qué el desánimo? ¿Cuál era la razón para que sus corazones estuviesen deprimidos? Era que su amado pastor, el apóstol Pablo, se encontraba prisionero. Ellos pensaban que si esa era la suerte del hombre de Dios, ¿qué sería de ellos?
Pero Pablo les escribió desde la prisión, diciéndoles: «Por lo cual os pido que no desmayéis». No se desanimen. No se angustien. No desmayen. ¿En qué basaba el apóstol este mensaje de ánimo? Hay tres razones por las cuales Pablo pidió a los efesios —y pide a todo cristiano— que no desmayasen.
Pablo dice: «Soy prisionero de Jesucristo, no tengo por qué desalentarme. No soy prisionero del César». No se encontraba en aquellas circunstancias por el capricho, los deseos o los planes de los hombres. Eran la voluntad y los planes de Dios. Las adversidades en la vida del cristiano no son accidentes, no son producto del destino, no son resultado de la mala suerte o el azar. Son los propósitos de Dios para su vida. San Pablo era feliz y estaba en paz donde Dios quería que estuviera. Lo mismo debe ocurrimos a nosotros.
Pablo no desmayaba porque consideraba que Dios está por encima de todas las cosas. Por eso dice que de Dios «toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra» (Efe. 3:15). No hay nada que supere a Dios; nada lo incapacita; nada lo inhabilita. Él es el vencedor del sepulcro. Está por encima de la muerte. Está por encima del cáncer y de cualquier enfermedad incurable.
Pablo estaba enraizado en lo más profundo del corazón de Dios. Por eso dice: «A fin de que arraigados y cimentados en amor, seáis capaces de comprender» (Efe. 3:17). Estaba tan escondido en el amor de Dios que no temía ni la prisión ni la muerte. Sabía que, aunque tuviera que ir al descanso, el amor de Dios jamás lo olvidaría. No tienes por qué desanimarte. Si el dolor del abandono del esposo embarga tu corazón, no te desalientes hasta el punto de perder tu fe. Si has escuchado el diagnóstico de una enfermedad incurable, no te desanimes. Tu Dios dirige tu vida. Él es más grande que las circunstancias. Dios te lleva en lo más profundo de su corazón. No te desanimes; no desmayes. Confía en Dios.

Enero 5