Sábado 12 de julio 2008

El pasado como guía de una buena relación

¡Quién me volviese como en los meses pasados,como en los días en que Dios me guardaba, cuando hacía resplandecer sobre mi cabeza su lámpara, a cuya luz yo caminaba en la oscuridad Job 29 2,3

A muchos cristianos les gusta vivir en el pasado. El recuerdo del "primer amor" tiende a avergonzarlos por el cambio habido en su experiencia cristiana. ¡La comunión con Dios era tan placentera, tan absoluta la confianza en la dirección divina, tan vivificante la presencia de Dios en la vida. Ante tales experiencias, el presente parecería no tener nada deseable para el cristiano.
La Pregunta de Job indica una confianza en Dios a pesar de sus dificultades. Job aprendió a no depender de su propia fuerza, sino a depender constantemente de Dios y dejar que Dios dirigiera su vida. Reconocía que las cosas no eran como antes, pero también reconocía que solamente en el Señor podía él encontrar solución a sus desafíos.que lamentaba su triste estado, aunque no lograba entender la razón de su situación, Job reconocía a Dios. Volvía siempre a su fuente de poder, porque sabía que Dios tenía la respuesta. Job podría haber usado las palabras de Jesús: "Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" Tales palabras no son señal de rebelión, sino una manifestación de la seguridad de que Dios tenía la respuesta. Job estaba confiado en que Dios lo podía ayudar a entender las cosas.
Conocemos que, en el caso de Job, su situación no se debía a fallos en su vida. Pero hay otros casos donde podemos encontrar en nosotros mismos la razón de tal sentimiento de separación del Padre. La falta de una vida constante de oración, los quehaceres de la vida que tienden a apartar a Dios de nuestras actividades preferentes, la forma como nos relacionamos con las cosas del mundo, la lucha por la existencia, un descuido que ni se notó cuando entró en la vida..., son todas cosas que tienden a matar el "primer amor" Si esto te sucediera, no busques el camino de la rebelión o el abandono de Dios. Como Job, manifestemos con humildad y fe: "¡Quién me volviese como en los meses pasados!" La respuesta se puede encontrar en la certeza de saber que el que me dio la primera experiencia quiere que la renueve cada día. Confiemos en el Señor siempre.

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Job 29:1-31:40; Marcos 12:1-44


Domingo 13 de julio 2008

La generación sandwich

Yo decía: "Los días hablarán, y la muchedumbre de años declarará sabiduría". Job 32:7.

Se dice que "la experiencia se puede comprar solamente en el almacén de los viejos". Es como si hubiera una confianza en que los viejos saben más.
Así solía ser. Sin embargo, en la era tecnológica que nos ha tocado vivir, nos damos cuenta de que los jóvenes tienen mayor conocimiento de las nuevas tecnologías y hay veces que superan a los de mayor edad. Está claro que hay una gran diferencia entre conocimiento y experiencia, siendo esta la acumulación de información a lo largo de la vida.
Eliú tenía conocimiento, pero reconocía que la experiencia estaba con los de mayor edad. Por tal razón, se calló, pues valoraba la experiencia más que el conocimiento que tenía. El respeto a las canas es esencial en nuestro andar por el mundo. Los padres pueden pensar diferente; pueden tener ideas poco acordes con la forma que tienen los más jóvenes de ver las cosas, pero, con todo, son dignos, como mínimo, de respeto. Con su silencio, Eliú mostró gran respeto con los más ancianos que estaban aconsejando a Job.
Es muy probable que muchos lectores lleguen a engrosar las filas de la generación sandwich, la del joven adulto al que le toca lidiar con dos problemas generacionales. Por un lado, tienen hijos que están entrando en la adolescencia, con los desafíos que ello conlleva. Por otra parte, también tienen a sus propios padres, a los que tienen que cuidar, y quienes también se ponen muy difíciles en la vejez. Lamentablemente, existe una tendencia a perder la paciencia con estos, y, a veces, a faltarles el respeto.
A los ancianos hay que tratarlos siempre con dignidad y respeto, aunque estén en una edad difícil y creen problemas para los hijos a quienes les toca cuidarlos. Con el Espíritu de Cristo en el corazón, los integrantes de la generación sandwich pueden encontrar gracia y consuelo al saber que no están solos. En estas circunstancias de luchas y desafíos, que bien pueden llevar a la desesperación, se debe recordar que también para esto el Señor ha provisto gracia y ayuda.
Valoremos a los ancianos, sean nuestros progenitores o no, porque también para ellos murió nuestro Señor.

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Job 32:1-33:33; Marcos 13:1-37

 

Lunes 14 de julio 2008

¿Sufrirás el pecado para siempre?

Y el gallo cantó la segunda vez. Entonces Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho'"Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces" Y pensando en esto, lloraba. Marcos 14:72

Algunos interpretan este versículo como que Pedro lloraba cada vez que pensaba en las cosas que ocurrieron en la farsa de juicio al que sometieron a Jesús. Tal pensamiento no es compartido por la teología adventista, pues nosotros creemos firmemente en la gran miserícordía de Cristo, cuya gracia perdonó y restauró a Pedro- Pedro necesitaba tal perdón y restauración Y el Señor se lo dio. Con todo, se Puede tomar esa línea de pensamiento para reflejar el momentó en que Pedro negó a su Señor y el efecto que esto tuvo sobre él.
Cada vez que Pedro se acordaba de esto, posiblemente recordase la lección aprendida de no confiar en la suficiencia propia. La suficiencia propia es uno de los pecados más peligrosos entre los hijos de Dios. Supone pensar que no hay nada que pueda causar la caída, que no hay barrera que no puede ser vencida, que no hay montaña que no puede ser escalada, y todo esto sin la ayuda del Señor. La autosuficiencia no permite que el Espíritu Santo haga su trabajo en nosotros, y esto puede ser la razón de la caída.
Hay un detalle más que Pedro puede haber considerado al recordar su traición. Se puede alegar que era la lealtad al Señor lo que llevó a Pedro a seguirlo al atrio del sumo sacerdote. No importan las razones, válidas o no: él se puso en el terreno del enemigo. Si la sirvienta lo hubiese confrontado en su barca, o a la orilla del mar, él se habría sentido más fuerte, entre los suyos, en su ambiente, sobre el terreno que él más conocía. La posibilidad de ceder y quedar rendido ante el enemigo habría sido menor. Claro está que el Señor nos puede guardar en cualquier lugar, pero no por esto debemos exponernos en el terreno del enemigo.
¡Qué bonito que cuando Cristo lo restaura era en el ambiente familiar de él, junto al mar, con las artes de pesca, entre las cosas que él conocía! El apóstol restaurado tuvo que reconocer que Cristo era quien lo sabía todo y que solo en él podía ser victorioso siempre. Ese mismo Cristo nos ofrece la ayuda hoy para ser victoriosos.

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Job 34:1-35:16; Marcos 14:1-72

 

Martes 15 de julio 2008

"Aún tengo palabras a favor de Dios"

Espérame un poco, y te enseñaré, porque todavía tengo razones en defensa de Dios. Job 36:2

A través de los siglos han surgido muchos conflictos a raíz de que algunas personas hayan pretendido hablar en nombre de Dios. Es una verdad establecida que el Señor habla a su pueblo, pero en el tiempo en que vivimos, debemos recordar que el Señor habla a través de su pueblo. Por eso la iglesia es dirigida por juntas y no por una persona. Cuando los miembros de una junta se ponen de
acuerdo, podemos tener más seguridad en que el Señor los está dirigiendo.
Esto no elimina la posibilidad de que Dios pueda hablar con una persona, pues, si lo ha hecho con un animal, mucho más lo puede hacer con un ser humano.
La Biblia enseña que en la "multitud de consejos hay sabiduría"; por lo tanto, cuando uno siente que el Señor le está hablando, debe buscar consejo de sus hermanos. He aquí algunas formas para identificar la voz de Dios:
•Dios nunca hablará en contra de lo que está revelado. La Palabra de Dios tiene indicaciones claras de la voluntad de Dios. Cualquier otra noción que contradiga la revelación divina debe ser tratada con sumo cuidado.
•Dios no hablará para causar división en su pueblo. Que su pueblo sea uno es el deseo más ferviente del Señor. Esa fue la última oración de nuestro Señor Jesucristo por sus discípulos. Ese principio está por encima de todas las opiniones personales. Ningún mensaje divino va a causar que la iglesia de Dios sea sometida a vergüenza por causa de divisiones. Está claro que todo lo que causa división, separación, malentendidos, rencillas y hasta odio en el pueblo de Dios no proviene de Dios. Pretender hablar en nombre de Dios y hacer daño a la iglesia de Dios no puede ser de Dios.
Hablemos bien de Dios. Digamos al mundo: "Aún tengo palabras a favor de Dios" Sometamos nuestras ideas, nuestros mensajes y nuestras impresiones a la prueba de la verdad. En todo momento debemos preguntarnos: ¿Está esto de acuerdo con la Palabra de Dios? ¿Está promoviendo esto la unidad del pueblo de Dios? ¿Está esto promoviendo la misión del pueblo de Dios de pregonar la segunda venida de nuestro Señor? Si cualquiera de estas preguntas se puede contestar negativamente, entonces debemos abstenernos de participar en esa actividad.________________________________

Job 36:1-37:24; Marcos 15:1-47

Miercoles 16 de julio 2008

No entres en pleito con tu Dios

¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar, y has andado escudriñando el abismo? Job 38:16.

En el debate que tuvo con sus "amigos" aunque "no pecó" Job sí llegó al punto donde Dios tuvo que llamarle la atención. En su dolor, y no encontrando respuestas a sus preguntas, se puso a justificarse ante Dios. Por su obcecación, se estaba equivocando en su la forma de ver las cosas. Dios tuvo a bien interpelarlo antes de que Job se deslizase por la senda que lleva al pecado. Le formuló varias preguntas para hacerlo razonar y ayudarlo a abandonar sus premisas erróneas."¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar?" En los días de Job esa pregunta no tenía respuesta. Pese a los adelantos modernos, aún hoy hay muchísimas cosas que el hombre desconoce sobre el mar. Es tanto lo desconocido que se ha llegado a decir que el hombre sabe más del espacio que del mar, que está aquí mismo. ¡Y del espacio tampoco se conoce gran cosa!
El Señor presentó a Job el desafío de explicar de forma convincente, si tan bien conocía a Dios, los misterios de la naturaleza de los que no tenía ni noción. Por supuesto, el diálogo no buscaba tanto dilucidar asuntos científicos de astronomía o de oceanografía, sino de dar respuesta a una pregunta: "¿Cuánto conoces de Dios?" Esta pregunta siempre confronta al ser humano.
Quizá no en los mismos términos ni en las mismas circunstancias, pero el Señor desafía a la humanidad de la misma manera hoy. En su ignorancia, Job se atrevió a discutir con Dios. Muchos hoy ignorantemente discuten con Dios o lo rechazan porque no logran entender sus propias limitaciones.
Todo lo de Dios requiere de los seres humanos es fe, fe para entender, fe para aceptar y fe para confiar. Lo cierto es que, en el Nuevo Testamento, la epístola a los Hebreos nos enseña que "sin fe es imposible agradar a Dios" La fe hace que no entramos en pleito con nuestro Dios. La misma fe nos sostiene en las cosas que no logramos entender. Pero, sobre todo, es esta fe la que nos permite pasar por la vida, sabiendo que Dios es, y que, por lo tanto, no hay nada que pase sin su conocimiento. En vez de buscar pleito con Dios, empleemos nuestras energías en confiar y desarrollar más fe en nuestro insondable Creador y Salvador. Que hoy sea un día luminoso donde la fe reemplace la idea de discutir lo que no entendemos.

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Job 38:1-39:30; Marcos 16:1-20


Jueves 17 de julio 2008

Vivir en paz con los más cercanos

Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: "Hemos hallado al Mesías" (que traducido es, el Cristo). Juan 1:41

Comúnmente este versículo se ha usado para impulsar la obra misionera, y tal uso no está fuera de lugar. Sin embargo, hay en él un mensaje mucho más profundo que la mera necesidad de compartir lo bueno con los demás.
Para muchos la salvación es meramente una colección de cosas buenas que debemos atesorar. Sin embargo, si lo bueno que tengo no puede ser admirado y aprovechado por los demás, de poco me sirve. En otras palabras: el egoísta no es feliz.
La relación de Andrés y su hermano Simón debe de haber sido muy buena. Cuando la Biblia afirma que "este halló primero a su hermano Simón", debemos entender que Andrés y Simón tenían una buena relación de hermanos. Eran amigos y conversaban de las buenas cosas. Aparentemente, compartían las cosas. Tan pronto como uno descubría algo bueno, lo compartía con el otro.
No siempre la relación entre hermanos adultos es la mejor. Muchas veces no es que haya enemistad, pero cada cual tiene su propia vida, su propia familia, sus propias preocupaciones. A menudo, cuando los padres, que sirven de interés común entre los hermanos adultos, ya no están, desaparecen los incentivos para mantener una relación íntima entre hermanos. La distancia, el tiempo y las preocupaciones de la existencia muchas veces causan una separación provocada por las circunstancias naturales de la vida.
A pesar de todo lo que atenta contra una estrecha relación entre hermanos adultos, Andrés y Simón tenían tal relación. Cuando los niños encuentran algo que les gusta, su gozo es hacer que otros también disfruten de lo encontrado. Que los adultos compartan algo bueno que han encontrado se basa en el mismo principio. Por supuesto, no solo lo encontrado que se comparte es de valor, sino que la propia relación entre hermanos los lleva a compartirlo.
Si es importante que los hijos de Dios se amen entre sí, y no hay duda de que esto es uno de los valores más importantes de Jesús, mucho más querrá el Señor que haya paz entre los hermanos de sangre. Hoy es un buen día para hablar con nuestro hermano o nuestra hermana. Llévalos a los pies de Jesús y, si ya están allí, fortalécelos con una visita para orar juntos.

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Job 40:1-42:17;Juan 1:1-51


Viernes 18 de julio 2008

La inspiración para triunfar

Porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque sueve y hermosa es la alabanza. Salmo 147:1

Los salmos consntituyen unos de los libros más leídos de la Biblia. Aunque son cantos y poesías, los Salmos tienen tanto valor que se puede enseñar cualquiera doctrina con ellos. A diferencia de otros libros de la Biblia, el de Salmos no se divide en capítulos, y no se dice Salmos, capitulo tal, versículo cual, sino, simplemente, "Salmo tal, versículo cual"
En el programa del "año bíblico" para 2008 hemos llegado al libro de los Salmos. Un conocimiento de este libro fascinante nos ayudará a entender las grandes verdades que el Señor nos quiere revelar. Los Salmos tienen una maravillosa capacidad para revelar la realidad de la experiencia humana. Fueron compuestos por varios autores. Expresan las emociones, los sentimientos personales, las actitudes exhibidas, la gratitud y los intereses de la persona común. Muchos lectores logran identificar sus vidas con lo revelado en los Salmos.
En los Salmos podemos encontrar un reflejo de cualquier experiencia humana, ya sea de dolor y frustración, o de gozo y éxtasis. Dios usa los Salmos para llevar consuelo o para confirmar en nosotros su amor y preocupación por el ser humano.
Se usaban los Salmos en la adoración pública, como también en la adoración privada. Nos muestran cuan íntima y con cuánta libertad puede ser nuestra relación con Dios, al compartir cada pensamiento y sentimiento con él.
Al emprender la lectura de los Salmos, podemos estar seguros de que durante los próximos días habrá grandes bendiciones al meditar en las palabras inspiradas encontradas en este libro. Si el ejemplo de la vida de David nos sirve de algo, entonces podemos encontrar mucha inspiración en la lectura de sus salmos.
"Los salmos de David pasan por toda la gama de la experiencia humana; desde las profundidades del sentimiento de culpabilidad y condenación de sí hasta la fe más sublime y la más exaltada comunión con Dios. La historia de su vida muestra que el pecado no puede traer sino vergüenza y aflicción, pero que el amor de Dios y su misericordia pueden alcanzar hasta las más hondas profundidades, que la fe elevará el alma arrepentida hasta hacerle compartir la adopción de los hijos de Dios"

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(PP 818). Salmos 1:1-2:12; Juan 2:1-25

Sábado 19 de julio 2008

¿Puede haber más grada?

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna, Juan 3:16

La forma en que diferentes religiones conciben lo divino varía muchísimo. Hay muchas cosas en común, pero hay diferencias que no se pueden obviar. En general, las religiones no cristianas tienen una filosofía de lo divino que es la opuesta a la enseñada por la Biblia.
La mayoría de las religiones sirven a un dios que necesita ser apaciguado. Un dios enojado que está empecinado en la destrucción de sus subditos, a menos que estos le ofrezcan ofrendas para calmar su ira. Tal servicio de Dios es contrario a la fe cristiana, porque el Dios de la Biblia, para empezar, es el único Dios. Todos los demás dioses son creación humana y, por lo tanto, encarnan las peores características de los hombres: son destructores, tienen sed de venganza, con tendencia a humillar a sus subditos, a no ser que los subditos puedan apaciguarlos con sacrificios.
El Dios de la Biblia, el único verdadero, es grande en misericordia y perdón. Éxodo 34: 6 es solamente uno de los más de 300 pasajes que hablan de la misericordia de Dios. La más clara y hermosa referencia a ese amor son las palabras del texto de hoy: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna" El amor de Dios es incomparable e indescriptible. Solo se puede recibir.
La gracia de nuestro Dios es lo que lo distingue de los dioses falsos. No ofreció a su Hijo unigénito por temor; no mandó a su Hijo porque se deleitase en la muerte y la destrucción. A diferencia de los llamados dioses, no ofreció un sacrificio para apaciguar a alguien. Todo lo hizo "porque de tal manera amó" al mundo. ¡Qué más gracia, qué más evidencia se necesita para entender que es lo más grande que se ha manifestado en el universo! En su amor y misericordia, Dios hizo lo máximo por salvar al hombre: enviar a su Hijo amado. Ello no solo demostraba su amor por la raza humana, sino que era lo único que tenía virtud infinita para salvar al pecador hasta lo sumo.
Por esa gracia y amor podemos llegar con toda confianza ante el trono de la gracia, sabiendo que hay oportuno socorro para todo aquel que se refugie en la gracia y amor del Dios único y verdadero.

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Salmos 3:1-4:8; Juan 3:1-36