La Epístola del Apóstol San Pablo a TITO

CAPÍTULO 1
1 Propósito por el cual Tito fue dejado en Creta. 6 Cualidades de los que son apartados como ministros. 11 Las bocas de los falsos maestros deben ser silenciadas; 12 que clase de maestros son.


1 PABLO, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad,
2 en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos,
3 y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador,
4 a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador.
5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos 370 en cada ciudad, así como yo te mandé;
6 el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.
7 Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas,
8 sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo,
9 retenedor de la palabra fiel tal como ha sido ensenada para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.
10 Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión,
11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.
12 Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos.
13 Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe,
14 no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.
15 Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas.
16 Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.


1.
Pablo.
Ver com. Rom. l: l.
Siervo.
Más precisamente "esclavo". Aunque la introducción de las epístolas de Pablo generalmente sigue un molde similar, el saludo que aquí usa es único. Por lo general Pablo se llama a sí mismo "siervo de Jesucristo" (ver com. Rom. l: l; Fil. l: l).
Apóstol.
Ver com. Rom. 1: 1; Tim. 1: 1. Aunque Pablo era esclavo de Dios, que no disponía de propiedades ni de independencia de acción, era embajador del Rey de reyes, con todo el prestigio y todos los privilegios que acompañan a este cargo.
Jesucristo.
En cuanto al significado del nombre "Jesucristo", ver com. Mat. l: l. Para Pablo, Jesucristo es Dios y posee los atributos de Dios (ver com. Col. 2:9; 1 Tim. 1:1; 2 Tim. 4: l). La autoridad de Jesucristo, quien personalmente lo comisionó para el apostolado (ver com. Col. 1: 11- 12), es la autoridad suprema del Dios eterno. La categoría de embajador, de la que goza Pablo, proviene del Altísimo; sus credenciales le fueron dadas en el camino a Damasco (Hech. 9:15; 22:14-15; 26:16-17; Col. 1:1).
La extensión de este saludo es fuera de lo común, pero tiene si¡ propósito. Como Tito trabajaba en un distrito nuevo y difícil, su autoridad podía ser desafiada con frecuencia. Para evitar cualquier incomprensión embarazosa Pablo presenta una clara afirmación de sus credenciales divinas y de la legitimidad de la misión de Tito. Así elimina con serena decisión cualquier posible duda acerca de su autoridad.
Creta era un campo nuevo y difícil. Parece que Pablo había trabajado allí sólo por un corto tiempo, y su salida quizá pudo haber dado lugar a algunas disensiones. Por lo tanto, mucho dependía de que se comprendiera debidamente la posición y autoridad de Tito y de Pablo, bajo cuya dirección trabajaba aquél. La introducción de Pablo aclara su Posición. Si alguno no aceptaba a Tito y su consejo, estaba rechazando la posición y la autoridad de Pablo tan claramente definidas. El respeto de los cretenses por Pablo también debía extenderse a su representante personal.
Conforme a la fe.
Existe alguna diferencia de opinión en cuanto a si esta frase presenta el propósito del apostolado de Pablo, o la norma por la cual él fue escogido. Si se trata de esto último, podría significar que Pablo había elegido de acuerdo con la fe es decir, de acuerdo con la revelación cristiana de la verdad, o que su predicación era conforme a esa revelación de la verdad o doctrina cristiana.
Si expresa el propósito de las labores de Pablo, significa que él se consideraba instrumento en el plan de Dios para implantar fe en el corazón de hombres y mujeres. En este caso, el pensamiento sería: el objeto de mi 371 apostolado es llevar a los elegidos de Dios a la fe salvadora.
El propósito de la introducción de Pablo era ganar para sí mismo y para Tito la plena aprobación y la confianza de los cristianos cretenses. Por esto quizá destaca que el contenido de esta carta y todo el ministerio de Tito estaban en completa armonía con la fe cristiana tal como los cretenses ya la habían entendido. La misión de Tito, como representante de Pablo, armonizaba plenamente con la voluntad de Cristo y con la revelación de la verdad que ellos ya poseían.
Escogidos.
Gr. eklektós "elegido" (ver com. Rom. 8:33). Pablo puede estar comparando a la iglesia cristiana con el antiguo Israel, que había sido elegido por Dios para llevar el mensaje de salvación al mundo (ver Isa. 43:20, 45:4; 65:9). En cuanto al papel de Israel como el pueblo "escogido" de Dios, ver t. IV, pp. 27-40. Las responsabilidades que una vez recayeron sobre Israel ahora pertenecían a la iglesia cristiana (ver com. 1 Ped. 2:9- 1 O).
Conocimiento.
Gr. epígnosis (ver com. Efe. l: 17). Pablo se refiere no sólo a una comprensión intelectual sino a un conocimiento experimental de la verdad evangélica. Sobre este conocimiento se edifica y fortalece la fe. Cf'. 1 Tim. 2:4-9 2 Tim. 2:25; 3:7; Heb. 10:26.
Piedad.
La "fe" cristiana, o enseñanza, tiene el propósito de producir vidas piadosas, no nuevas teorías (ver com. 1 Tim. 2:2; 4:7S; 6:3, 5-6; 2 Tim. 3:5; 2 Ped. 1:3).
2.
Vida eterna.
Gr. zoe aionios (ver com. Juan 3:16). En cuanto a zoe, "vida", ver, com. Juan 1:4, y en cuanto a aiánios, "eterna", ver com. Mat. 25:41. La vida eterna era la meta del ministerio de Pablo y es el propósito del verdadero cristiano, el cual edifica su vida sobre los principios de "la verdad" (Tito l: l).
No miente.
Ver com. 2 Cor. 1:20; 2 Tim. 2:13. La revelación cristiana es tan fidedigna como la inmutable naturaleza de Dios.
Antes del principio de los siglos.
Ver com. Rom. 16:25; 2 Tim. 1:9.
3.
A su debido tiempo.
"En el tiempo oportuno" (BJ). Cf. 1 Tiro. 6:15. Aunque siempre han existido las promesas de Dios, hacía poco que los cretenses las conocían, de acuerdo con el designio de Dios para la proclamación de su mensaje.
Palabra.
Es decir, el mensaje de salvación Proveniente de Dios.
Predicación.
Gr. kerugma, "proclamación mediante un heraldo" (ver com. 1 Cor. l: 2 l).
Encomendada.
O "confiada" (ver com, 1 Tim. l: 1 l). Pablo no vacila en referirse a su predicación como el vehículo mediante el cual la Palabra de Dios debía ser manifestada públicamente. El apóstol proclama con convicción el Evangelio como la revelación de los propósitos más profundos de Dios. Una solemne responsabilidad descansa sobre un hombre a quien Dios envía como su portavoz, pues se convierte en un eslabón viviente entre la suficiencia de Dios y la necesidad de los hombres. Como embajador de Dios, o "apóstol" (Tito 1:1), no proclama su propio mensaje sino el de Aquel a quien representa. El verdadero ministro predica, como Pablo, la verdad como es en Jesucristo.
Mandato.
Ver com. Rom. 16:26; 1 Tim.1:1. La dedicación de Pablo a la predicación no fue el resultado de plan alguno que él hubiera elaborado, sino de la voluntad y del propósito de Dios, quien había puesto sobre él esta responsabilidad de una manera tan abrumadora, que se sintió constreñido a exclamar: "¡Ay de mí si no anunciara el evangelio!" (1 Cor. 9:16).
Dios nuestro Salvador.
Ver com. 1 Tim.1:1.
4.
Tito.
'I'ito no es mencionado en el libro de los Hechos. Unas pocas informaciones referentes a él se pueden reunir de referencias aisladas en las epístolas paulinas. Era un cristiano de origen gentil (Gál. 2:3), quizá converso de Pablo (Tito 1:4). Se menciona por primera vez cuando acompañó a Pablo de Antioquía a Jerusalén con motivo del concilio celebrado en esa ciudad (Gál. 2:1-3; cf. Hech. 14:26-28; 15:1-4). Por eso a veces se ha conjeturado que había nacido en Antioquía. Más tarde acompañó a Pablo durante parte del tercer viaje misionero del apóstol (2 Cor. 2:13; 7:6, 13). La Epístola a Tito nos informa que fue dejado en Creta para arreglar ciertas cosas y para organizar iglesias (cap. 1:5). El servicio que prestó en Creta fue sólo transitorio pues se le pidió que se reuniera con Pablo en Nicópolis (cap. 3:12). Tito es mencionado por última vez en 2 Tim. 4: 1 0, donde se dice que fue a Dalmacia.
Verdadero hijo.
Pablo usa estas mismas palabras para dirigirse a Timoteo (1 Tim. 1:2). La legitimidad del cargo de Tito como dirigente de la iglesia se basaba en la dirección espiritual y enseñanza que Tito había recibido de Pablo. Estaba plenamente autorizado para cumplir con sus deberes como dirigente 372 de la iglesia de Creta.
Común fe.
Es decir, común a los gentiles como Tito y a los hebreos como Pablo. El cristianismo unifica a los hombres sin tener en cuenta raza, color, posición social o sexo. Todos son uno en Jesucristo (ver Gál. 3:28). Cf. 1 Tim. 1:2.
Gracia.
Ver com. Rom. l: 7.
Misericordia.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la omisión de esta palabra. La omiten la BJ, BA, BC y NC.
Paz.
Ver com. Rom. 1:7; 1 Cor. 1:3.
Dios Padre.
Ver com. Rom. 1:7.
Salvador.
Cf. cap. 1:3; 2:10-14; 3:4-7. El énfasis de Pablo en el papel de Jesucristo como Salvador del hombre, anticipa el tema principal de la epístola: que los cristianos deben revelar el poder salvador de Dios.
5.
Por esta causa.
Pal)lo repite su primera instrucción a Tito, sin dicta para beneficio de los miembros de iglesia de Creta. No se sabe cuándo salió Pablo por primera vez de Creta. El apremio de los deberes en otras zonas quizá lo hizo alejar de Creta. 0 tal vez sencillamente tuvo confianza en la capacidad de Tito para proseguir con la obra. -Tito había demostrado su talento y habilidad administrativa en misiones anteriores (2 Cor. 2:12-13; 7:5-6; S: 16 17, 23).
Como la visita de Pablo a Creta no se menciona en el libro de los Hechos, algunos han supuesto que ese viaje ocurrió después de su primer encarcelamiento en Roma (ver t. VI, P. 1 lo).
Creta.
Ver p. 367.
Corrigieses.
Tito debía completar la obra de organizar la iglesia cretense. Los cretenses podrían haber pensado que no se necesitaba una organización adicional después de la partida de Pablo, y por esto quizá Tito se vio en la necesidad de esta autorización especial para poder perfeccionar una organización eficiente. Toda organización nueva requiere tiempo y atención para que sea eficaz, y cada buen dirigente sabe que los planes nuevos deben desarrollarse gradualmente y con tacto.
Lo deficiente.
"Lo que faltaba" (BJ, BC, NC); es decir, las cosas que aún quedaban por hacer.
Establecieses.
0 "nombrases".
Ancianos.
Gr. presbíteros (ver t. VI, pp. 28, 39-40; coro. Hech. 11:30). El nombramiento de los "ancianos" incluía la ceremonia de ordenación (ver 1 Tiro. 4:14; 5:22; 2 Tim. 1:6).
En cada ciudad.
0 "ciudad por ciudad". Evidentemente el Evangelio había logrado grandes progresos en Creta.
Mandé.
Gr. diatásso, "disponer", "mandar". Pablo se refiere a instrucciones previas dadas a Tito acerca de la administración de la iglesia de Creta.
6.
El que.
Pablo comienza a enumerar las cualidades de los "ancianos". Esta instrucción es paralela a la que impartió a Timoteo (ver com. 1 Tim. 3:1-7).
Irreprensible.
Ver com. 1 Tiro. 3: 1 0.
Marido de una sola mujer.
Ver com. 1 Tim. 3:2.
Hijos creyentes.
Es decir, hijos que sean cristianos creyentes y que con su comportamiento demuestren su lealtad a los principios cristianos. Los hijos que no son leales a los principios cristianos son un impedimento casi insuperable para cualquier dirigente de la iglesia. El fracaso del ministro o anciano de la iglesia local en encauzar debidamente su propio hogar, descarriará a muchos dentro de la iglesia y fuera de ella. El que ha fracasado en educar debidamente a sus propios hijos, de modo que les faltan sujeción y disciplina propia, revela una carencia de capacidad para gobernar a otros; por lo tanto, está incapacitado para asumir responsabilidades como dirigente de la iglesia. Compárese con la trágica historia de Elí y sus dos hijos (ver com. 1 Sam. 2:27; 3:1 l). "No podemos creer que hombre alguno, no importa cuán grande sea su habilidad y utilidad, sirva mejor a Dios o al mundo mientras dedica su tiempo a otros propósitos y descuida a sus propios hijos" (CN 216).
Disolución.
Gr. as 7)tía, "disipación", "libertinaje" (BJ, BC). Cf. Efe. 5: 1 S.
Rebeldía.
Gr. anupótaktos, "rebelde", "indisciplinado". Cf. 1 Tim. 1:9.
7.
Obispo.
Gr. epískopos, "supervisor" (ver Hech.11:30; 20:28; 1 Tim. 3:1).
Irreprensible.
Ver com. 1 Tim. 3:10.
Administrador.
Ver corra. 1 Cor. 4: l.
Soberbio.
O "arrogante" (BJ, BC).
No iracundo.
O "colérico" (BJ, BC). cualquier organización, ya sea secular o eclesiástica, hay momentos cuando hay discrepancias de ideas y se producen incomprensiones. La eficacia de una iglesia que sufre ja tensión de opiniones divergentes depende de la influencia estabilizadora de un dirigente equilibrado, cuya autodisciplina inspire paciencia y espíritu de comprensión. 373
No dado al vino.
Ver com. 1 -Tim. 3:3.
No pendenciero.
Ver com. 1 Tim. 3:3. Codicioso de ganancias deshonestas. Ve com. 1 Tim. 3:8.
8.
Hospedador.
Ver com. 1 Tim. 3:2.
Sobrio.
O "prudente" (BA). Ver com. 1 Tim. 3:2.
Justo.
Gr. díkaios, "correcto" (ver coro. Mat. l: 19).
Santo.
Gr. hósios, "puro", "piadoso" (BJ). Ver coro. Hech. 2:27.
Dueño de sí mismo.
Un remate o coronamiento adecuado para las cualidades positivas del "obispo". Como una buena cualidad se puede viciar yendo a los extremos, el dominio propio en todo es un requisito para la exitosa conducción de la iglesia.
9.
Retenedor.
O "que esté adherido" (BJ); "que muestre adhesión" (BC).
Palabra.
El Evangelio.
Fiel.
O "digna de confianza", "segura".
Pueda.
"Sea capaz" (BJ, BA, BC). Además de una conducta moral irreprensible, la elevada vocación del ministerio demanda una capacidad intelectual del orden más elevado. El futuro ministro debe demostrar, antes de ser ordenado, que es capaz de entender y de comunicar la verdad. La primera meta del ministro debe ser un conocimiento cabal de las Escrituras, y mejor aún si las conoce en sus idiomas originales; de lo contrario, por falta de conocimiento podría desvirtuar su verdadero significado (ver OE 111). Dios nunca envía el Espíritu Santo para que bendiga o sancione la ignorancia (OE 111- 112). La disciplina mental amplía muchísimo la eficiencia de cualquier obrero cristiano. El ministerio demanda más de los que se consagran a él que lo que exigirían otras vocaciones; y nunca termina la necesidad de continuar aprendiendo. El ministerio es sin duda algo más que una profesión: es una vocación divina. El progreso de la causa de Dios es estorbado con demasiada frecuencia por hombres que tratan de testificar por el Señor con una erudición que es sólo aparente y con hábitos mentales carentes de disciplina.
La obra del Espíritu Santo sobre la capacidad natural induce a un ministro a procurar progresar en toda forma posible. El ministro genuino comprende con humildad, fruto de un, honrado concepto de sí mismo, sus propios defectos y la inmensa tarea que tiene ante sí. Un hombre tal no queda abrumado, sino que es motivado por las posibilidades que enfrente y procura, con oración y diligencia, desarrollar los talentos que Dios le dio en depósito. Aun en medio de la presión de sus muchos deberes, mantiene la comprensión de la relatividad de los valores. No emplea esos deberes apremiantes como una excusa para descuidar el cultivo de sus facultades mentales y espirituales. "Cada uno debe sentir que recae sobre él una obligación en cuanto a alcanzar la altura de la grandeza intelectual" (OE 296). Sólo un ministro educado, verdaderamente consagrado al Señor, puede honrar y glorificar plenamente a Dios. Cf. 1 Tim. 3:2; 4:16.
Sana enseñanza.
"Sana doctrina" (BJ, BA, BC). Ver com. 1 Tim. l: 1 0. Sólo un ministro experto en la Palabra de Dios puede hablar con la autoridad de la "sana" doctrina. Usa los pasajes de las Escrituras dentro del contexto de su significado original, tal como fue la intención de los escritores bíblicos guiados por el Espíritu Santo.
Convencer.
Gr. elégjo, "hacer admitir la culpa" con pruebas adecuadas (ver com. Juan 8:46; 1 Tiro. 5:20). Sólo los argumentos sólidamente enlazados y que pueden resistir el más severo examen de las mentes más perspicaces, pueden) "convencer" adecuadamente y silenciar a los que se oponen a la ,,sana doctrina".
Los que contradicen.
Es decir, los que se oponen, los que niegan.
10.
Porque.
Ahora Pablo explica la razón que tiene para destacar las altas normas morales e intelectuales que deben regir en la elección de los dirigentes de la iglesia. En la iglesia de Creta evidentemente había una numerosa cantidad de falsos maestros que aumentaban algunas de las debilidades propias de los habitantes de la isla (ver com. vers. 12).
Contumaces.
Ver com. vers. 6. Los miembros nominales de la iglesia que se negaban a cooperar, eran facciosos, caprichosos e insubordinados.
Habladores de vanidades.
CE 1 'Tim. 1:6.
Engañadores.
Cf. 2 Ped. 2:3, 18-19.
De la circuncisión.
Es decir, de origen judío, quizá parecidos a los pervertidos "doctores de la ley" (ver coro. 1 Tim. 1:7), que enseñaban la necesidad de la circuncisión y de otros ritos y ceremonias de la ley mosaica (ver t. VI, p. 930).
11.
Es preciso tapar la boca.
No se debe dar ninguna oportunidad pública a los "habladores de vanidades y engañadores" (vers. 10). 374 El anciano perspicaz tiene la obligación de proteger a su grey contra la confusión. Cf. 1 Tim. 1:4.
Trastornan.
Ver com. 2 Tim. 2:18.
Casas enteras.
Cf. 2 Tim. 3:6.
Ganancia deshonesta.
Cf. 1 Tim. 3:8. La irreprochable conducta que se prescribe para los ancianos y los diáconos (ver com. 1 Tim. 3: S; Tito l: 7) que fueran irreprochables en el manejo de las finanzas-, se comprende mejor en el contexto de los días de Pablo. Muchos que pretendían trabajar para la iglesia, sin duda aprovechaban su cargo eclesiástico para lograr ganancias personales; y para hacerlo adaptaban sus enseñanzas a fin de agradar a los ricos, o se valían de su cargo sagrado para conseguir favores personales.
12.
Su propio profeta.
Un profeta cretense, quizá Epiménides, quien vivió en Cnoso en el siglo VI a. C. En cuanto al uso que hizo Pablo de este mismo poema en el Areópago, ver com. Hech. 17:28.
Mentirosos.
Esta parte del poema de Epiménides fue citada por Calímaco (siglo 111 a. C.) en su himno a Zeus. Pablo sabiamente cita no de los enemigos de los cretenses sino de uno de sus respetados representantes. En el mundo antiguo la expresión "cretanizar" significaba mentir o engañar como un cretense (ver "corintiaínizar", t. VI, p. 652). Esta repulsiva característica aparecía ahora en los perversos maestros religiosos y en los "contumaces" miembros de varias congregaciones (vers. 10).
Malas bestias.
El poeta destaca la indisciplinada arrogancia de sus compatriotas, la misma irresponsabilidad moral que ahora observa Pablo.
Glotones ociosos.
Literalmente "vientres perezosos" (BJ); "panzas holgazanas" (BC, NC). Los cretenses estaban más dispuestos a mimarse a sí mismos que a trabajar enérgicamente para mejorar su propia condición y para el bien común (cf. Fil. 3:19).
13.
Este testimonio es verdadero.
Pablo aprueba la severa condenación que el poeta cretense había pronunciado sobre el carácter de los habitantes de la isla. Lo que había sido escrito acerca de los cretenses 600 años antes, todavía era cierto, sus características básicas todavía no habían cambiado. Esta falta de integridad moral que abundaba entre la población cretense significaba un grave peligro para las jóvenes iglesias de la isla.
Repréndelos.
Gr. elégjo (ver com. vers. 9).
Duramente.
El bisturí del cirujano elimina los tejidos enfermos para que se pueda restaurar la salud, y las palabras y la disciplina de Tito y de los ancianos de Creta también debían eliminar lo que ponía en peligro el futuro de la iglesia.
Sanos.
Ver 1 Tim. 6:3; 2 'Tim. 4:3; Tito l:9; com. 1 Tim. l: 1 O; 2 Tim. l: 13.
14.
Fábulas judaicas.
Ver com. 1 Tim. 1:4. Tito y Timoteo hacían frente a problemas similares (ver com. 1 Tim. 1:4-7). La práctica judaica de interpretar el AT usando alegorías, oscurecía la verdad y daba lugar a especulaciones y disputas (ver com. 1 'Tim. 1:4; 6:4- 5)Ese método complacía la mente, pero no producía frutos en el alma. Las fábulas judaicas causaban discusiones sobre palabras (2 Tim. 2:14); les faltaba el poder regenerador del Espíritu Santo.
Mandamientos de hombres.
Ver Mat. 15:9. La iglesia cristiana siempre ha hecho frente al problema de enseñanzas pervertidas que se presentan como "la verdad". Cada enseñanza de la iglesia debe resistir el más riguroso examen. Satanás siempre hace más daño al progreso de la verdad cuando trabaja dentro de la iglesia que cuando la ataca desde afuera.
15.
Todas las cosas.
Vcr com. 1 Cor. 6:12. Pablo se ocupa ahora de la pureza ritual judaica. Distingue entre los que tratan de compensar una falta de pureza moral con purificaciones ceremoniales, y los que creen que los ritos ceremoniales no son esenciales para alcanzar la aprobación de Dios. Pablo no quiere decir que el cristiano está en libertad de ocuparse en prácticas condenadas por las Escrituras, o que las prohibiciones bíblicas acerca de la conducta moral o de las prácticas alimentarlas no se aplican a los cristianos. Compárese con la enseñanza de Cristo en Mar. 7: 19 (ver el comentario respectivo y com. Rom. 14:20).
Los puros.
Los puros de corazón (ver coro. Mat. 5:8), los que entendían la justificación por la fe, y estaban al tanto de los peligros del sistema judaico de ritos, ceremonias y fábulas (Tito l: 14).
Los corrompidos.
Los que no se habían convertido y no conocían la paz que acompaña a la justificación por la fe. Esos eran los "incrédulos", quienes se resistían a obrar de acuerdo con el Evangelio de Pablo, los contradictores (vers. 9). 375
Su mente.
Es decir, su forma de pensar, su actitud. Cf. Rom. 7:23; Efe. 4:23; Fil. 4:7; 2 Tim. 3:8. Los "corrompidos e incrédulos" permitían que su mente fuera gobernada por deseos profanos. En cuanto al efecto que la conversión produce en la mente, ver com. Rom. 12:2; cf. com. Fil. 4:8.
Conciencia.
La comprensión entre lo falso y lo correcto se oscurece cuando la mente prefiere ocuparse en deseos impíos. La conciencia no puede ser eficaz en tales circunstancias; deja de ser una guía segura y fidedigna tal como ocurre con una brújula imantada.
16.
Profesan.
Puede referirse a cristianos judaizantes o a judíos fundamentalistas, o a ambos. Esos maestros inconversos pensaban que conocían a Dios mejor aun que los cristianos, porque daban mucho énfasis a las especulaciones intelectuales; sin embargo, su comportamiento revelaba quién era su verdadero amo, pues no practicaban las obras de Dios.
Con los hechos lo niegan.
Ver com. Mat. 7:21-27.
Siendo abominables.
La hipócrita profesión de esos pervertidos maestros religiosos y de los miembros "contumaces" (vers. 10) de la iglesia, constituía una gran ofensa para Dios. Habría sido mejor que esa gente nunca hubiera oído del cristianismo (ver com. Luc. 12:47).
Reprobados.
Gr. adókimos, "que no soporta la prueba", "inútil" (ver com. 2 Tim. 3:8). Como resultado de sus vidas hipócritas, contaminadas y egoístas, eran incapaces para toda obra buena o noble. Sin duda mucho de los creyentes cretenses recibían de esa clase de maestros instrucción en la doctrina y en la práctica cristianas. Pablo no podía menos que hablar francamente acerca de ellos y de sus seguidores.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
7 2jt 260
6-9 IT 692
7-9 HAp 78
8HAd 4051 2jt 569; MB 90, 102; MeM 200; SC 238
.IJT 164- ST 18
10-13 PVGM 194
13 1JT 342
16 1JT 158, 164; 2T 125, 444, 682; 5'1' 84, 145; TM 451