Salmos

SALMO 41 Al músico principal. Salmo de David.


1 BIENAVENTURADO el que piensa en el pobre; En el día malo lo librará Jehová.
2 Jehová lo guardará, y le dará vida; Será bienaventurado en la tierra, Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.
3 Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor;Mullirás toda su cama en su enfermedad.
4 Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado.
5 Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?
6 Y si vienen a verme, hablan mentira; Su corazón recoge para sí iniquidad, Y al salir fuera la divulgan. 7 Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; Contra mí piensan mal, diciendo de mí:
8 Cosa pestilencias se ha apoderado de él; Y el que cayó en cama no volverá a levantarse.
9 Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar.
10 Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, Y les daré el pago.
11 En esto conoceré que te he agradado, Que mi enemigo no se huelgue de mí.
12 En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, Y me has hecho estar delante de ti para siempre.
13 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, Por los siglos de los siglos.
Amén y Amén.
INTRODUCCIÓN.-
El Sal. 41 se refiere a un momento de grave enfermedad del salmista. Sus sentimientos le resultan muy difíciles de sobrellevar, porque se da cuenta de que sus antiguos amigos ahora lo traicionan. El salmo comienza con una bendición para los que ayudan por amor a los necesitados; sigue con una descripción de la traición de los antiguos amigos, y termina con una oración en que el salmista expresa su esperanza de sanarse. El Sal. 41 se asemeja al Sal. 38.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 622, 623

1.
Bienaventurado.
Ver com. Sal. 1: 1.
El que piensa.
O "presta atención". Considera cuál podrá ser la forma más eficaz para ayudar. No da sólo limosnas. El verbo presupone un principio fundamental de economía social, capaz de solucionar apropiadamente problemas como el de la pobreza y la enfermedad.
El pobre.
Heb. dal, "el bajo", "desvalido", "deprimido".
2.
Jehová lo guardará.
Estas promesas deben entenderse de acuerdo al contexto del plan que Dios originalmente tuvo para Israel (ver Deut. 28: 1-14; cf. Sal. 1: 3; 37: 3, 4, 11, 23-26, 37).
Vida.
Heb. néfesh (ver com. Sal. 16: 10; 2 7: 12).
3.
Lo sustentará.
Siendo que ha atendido las necesidades de los enfermos, puede esperar, como un principio general, que Dios lo capacitará para sobrellevar la enfermedad cuando le sobrevenga. La bondad se recompensa con bondad.
Mullirás.
Heb. hafak, "dar vuelta", "cambiarás". Si el lenguaje es literal este verbo sugiere la comodidad que siente el enfermo cuando se le cambia la cama. Una de las cosas que demuestra mejor la capacidad de una enfermera es su habilidad para cambiar la cama sin causar molestias al paciente. Si es un lenguaje figurado, hay que entender que Dios transformará el lecho de sufrimiento. Dios no siempre promete sanar, pero sí promete 742 proporcionar alivio y consuelo (ver 1 Cor. 10: 13).
4.
Yo dije.
El pronombre "yo" es enfático. El salmista recuerda lo que dijo cuando estaba enfermo. Se aferra a la misericordia de Dios y no presenta sus propios méritos.
Mi alma.
Heb. néfesh. "Sáname" (ver com. Sal. 16: 10). No hay razón para pensar que el salmista hable de otra cosa que no sea una enfermedad física.
He pecado.
El salmista considera que la enfermedad es consecuencia directa de su pecado, un castigo por su iniquidad (ver com. Sal. 38: 3).
5.
Perecerá su nombre.
Sus enemigos se gozaban esperando que él pronto moriría, y que se borraría su recuerdo.
6.
Y si vienen.
Si los enemigos venían a verlo, hablaban hipócritamente, pues lo escuchaban para luego torcer sus palabras, e inventaban calumnias acerca del enfermo. Esta descripción retrata a uno que se hace pasar por amigo pero que es el peor de los enemigos.
Hablan mentira.
"Hablan cosas vanas". Sus buenos augurios para el enfermo no son más que palabras vacías.
7.
Reunidos murmuran.
Continúa la descripción del vers. 6. El visitante hipócrita se reúne con otros enemigos del enfermo; juntos, hablan de la terrible condición del doliente y esperan que le ocurra lo peor.
Contra mí piensan mal.
Se explica en el vers. 8. Los chismes y la hipocresía ¡cuánto daño pueden hacer! Los amigos de Job lo acusaron de los más terribles pecados (ver Job 22: 5-10; etc.).
Cosa pestilencial.
Literalmente, "cosa de Belial", o sea "cosa indigna" (ver com. Juec. 19: 22 y Sal. 18: 4). Quizá se indique algún mal moral.
Cayó en cama.
Los enemigos se convencen de que no tiene esperanza y, por lo tanto, pueden libremente hablar mal de él. El sufrimiento del salmista se intensifica porque otros piensan que su enfermedad prueba que es culpable de algún crimen atroz.
9.
El hombre de mi paz.
Quienes sostienen que David escribió este salmo durante la rebelión de Absalón, aplican este versículo a Ahitofel (2 Sam. 15: 31; ver com. Sal. 55: 12).
El que de mi pan comía.
El proceder que aquí se sugiere es sumamente vergonzoso (ver 2 Sam. 9: 10-13; 1 Rey. 18: 19). Este pasaje se aplica a Judas (ver Juan 13: 18). El hecho de que una parte del salmo tuviera otra aplicación, además de la local, no significa que todo el salmo hubiera sido originalmente una profecía. Cuando se interpretan estos antiguos escritos, siempre es mejor primero hacerlo dentro del marco histórico, y luego aplicando al futuro sólo las partes que los autores inspirados más tarde interpretaron en esta forma (ver com. Deut. 18: 15).
Alzó contra mí el calcañar.
Para algunos, esta figura sugiere la idea de un caballo que da coces al que lo alimenta; otros ven aquí a una persona que hace zancadillas a otra. Judas mostró la misma vil ingratitud después de haber disfrutado durante tres años del favor de Jesús.
10.
Hazme levantar.
Del lecho de mi enfermedad, y a pesar de todas las esperanzas de mis enemigos (ver vers. 8).
Les daré el pago.
Ver en la pág. 630 la explicación de este aparente espíritu de venganza.
11.
En esto conoceré.
Cf. Sal. 20: 6. El salmista no sólo había comprendido mal la verdadera filosofía del sufrimiento (ver com. vers. 4; cf. com. Sal. 38: 3), sino que también sostenía erróneamente que la prosperidad y la salud eran señas especiales del favor divino. Es verdad que esas bendiciones proceden de Dios (ver Sant. 1: 17); pero el hecho es que él las derrama sobre justos e impíos (Mat. 5: 45). No hay razón para considerar los dones del cielo como una evidencia de que Dios aprueba al que los recibe. La comprensión equivocada de este hecho explica ciertas declaraciones del salmista en el Sal. 73.
Nunca debemos considerar que la ausencia de dificultades demuestra que nuestra relación con Dios es correcta. La única orientación segura es la norma de la Palabra de Dios y el testimonio corroborador del Espíritu (Rom. 8: 16; Heb. 4: 12).
12.
En cuanto a mí.
Literalmente, "y yo". La construcción queda incompleta, pero se concluye en segunda persona. El salmista pasa abruptamente de la primera persona a Dios, quien lo sostiene y al cual dirige su atención.
Integridad.
Heb. tam, "perfección", "entereza". Este versículo sugiere que el salmista se está restableciendo.
Para siempre.
Esta idea contrasta con la 743 esperanza de los enemigos que desean que muera pronto (vers. 5).
13.
Bendito sea Jehová.
Esta doxología, con que termina el Libro Primero de los Salmos (ver pág. 631), también puede referirse al contenido del vers. 2. Compárese con el fin de los otros libros de los Salmos (Sal. 72: 18, 19; 89: 52; 106: 48; 150).
Amén.
Heb. 'amen, "ciertamente". Vocablo de solemne afirmación, aquí doblemente enfático por su repetición, pudiendo sugerir, esta última, la respuesta del pueblo cuando se cantaba este salmo en el culto público.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 2JT 42; MC 153
1, 2 Ed 136
1-3 DMJ 26; OEA 531