Romanos

CAPÍTULO 16

1 Pablo envía saludos a muchos hermanos, 17 y recomienda que se tenga cuidado con aquellos que ofenden y causan disensión. 21 Después de enviar saludos de sus colaboradores, concluye con una alabanza y agradecimiento a Dios.
1 OS RECOMIENDO además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea;
2 que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.
3 Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús,
4 que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.
5 Saludad también a la iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo.
6 Saludad a María, la cual ha trabajado mucho entre vosotros.
7 Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo.
8 Saludad a Amplias, amado mío en el Señor.
9 Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo Jesús, y a Estaquis, amado mío.
10 Saludad a Apeles, aprobado en Cristo. Saludad a los de la casa de Aristóbulo.
11 Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la casa de Narciso, los cuales están en el Señor.
12 Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor.
13 Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía.
14 Saludad a Asíncrito, a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Hermes y a los hermanos que están con ellos.
15 Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos.
16 Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo.
17 Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.
18 Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.
19 Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal. 645
20 Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.
21 Os saludan Timoteo mi colaborador, y Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes.
22 Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor.
23 Os saluda Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.
24 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
25 Y al que puede confirmaras según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos,
26 pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe,
27 al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.
COMENTARIO BÍBLICO ADVENTISTA
1.
Nuestra hermana.
En sentido espiritual, hermana en la fe.
Febe.
Este nombre significa "radiante" o "brillante". Nada más se sabe de ella. Puede haber sido la que llevó la epístola de Pablo.
Diaconisa.
En el texto griego se emplea la palabra de género masculino diákonos. Es la única vez en el NT en que se aplica este término a una dama. El uso de esta palabra sugiere que el cargo de "diaconisa" ya podría haber estado establecido en la iglesia cristiana primitiva. Por lo menos Febe en algún sentido servía como "diácono" en la iglesia de Cencrea.
Cencrea.
El puerto marítimo oriental de Corinto, a unos 11 km. de la ciudad (ver com. "Cencrea", Hech. 18: 18).
2.
Como es digno de los santos.
O como corresponde a los santos.
Ayudéis.
Gr. paríst'mi, literalmente "estar al lado de". Este vocablo y el que se traduce "cosa" (prágma; cf. 1 Cor. 6: 1), son términos que se usaban en los procedimientos legales. Es posible que Febe atendiera algunos asuntos legales en Roma, y que los miembros de la iglesia en esa ciudad pudieran serle de alguna ayuda. Como había "ayudado a muchos", es claro que no necesitaba ayuda por causa de su pobreza.
Ayudado.
"Ha sido protectora" (BJ). Gr. prostátís, "ayudador", "protector". Este vocablo sólo aparece aquí en el NT. Quizá Febe ocupaba una posición que le permitía ayudar a sus hermanos en la fe, no sólo financieramente, sino también política y socialmente.
3.
Saludad.
Gr. aspázomai, palabra que se usa varias veces en este capítulo.
Priscila.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto "Prisca" (BJ), cuyo diminutivo es "Priscila". Aquila, su esposo, era un judío del Ponto. Cuando los judíos fueron expulsados de Roma por Claudio, Priscila y Aquila fueron a Corinto, donde Pablo los encontró y donde se convirtieron (Hech. 18: 1-3). Posteriormente se trasladaron a Efeso (Hech. 18: 18-19, 26; 1 Cor. 16: 19). Cuando se escribió esta epístola ya habían regresado a Roma, pero parece que después volvieron a Efeso (2 Tim. 4: 19).
4.
Expusieron su vida.
En alguna ocasión que desconocemos, Priscila y Aquila evidentemente arriesgaron sus vidas por Pablo durante el ataque de los judíos en Corinto (Hech. 18: 6-18), o en el tumulto en Efeso (Hech. 19).
Iglesias de los gentiles.
Las que estarían especialmente agradecidas en vista de la obra de Pablo entre ellas.
5.
Iglesia de su casa.
Como los primeros cristianos no tenían templos donde reunirse, dependían de la hospitalidad de los miembros que permitían las reuniones en sus casas (cf. Hech. 12: 12; 1 Cor. 16: 19; Col. 4: 15; File. 2). Los creyentes de Roma pueden haber dispuesto de varios lugares como éstos para reunirse, según se deduce de Rom. 16: 14-15.
Epeneto.
Nombre que significa "digno de alabanza". No se sabe de él sino sólo lo que se menciona aquí.
Acaya.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto "Asia" (BJ, BC, NC). Si se retiene "Acaya", parece haber un conflicto con 1 Cor. 16: 15. Epeneto fue, sin duda, uno de los primeros conversos o "primer fruto" de los que fueron ganados en la provincia de Asia.
6.
María.
Quizá no se identifique con ninguna de las otras Marías del NT.
7.
Andrónico.
Nombre que significa "vencedor".
Junias.
O "Junia" (BJ, NC). Junia es nombre 646 de mujer; Junias, de varón. La forma acusativa del nombre no permite saber cuál es el nominativo. El que haya sido compañero de prisión sugiere un hombre.
Parientes.
Gr. suggen's, que aquí posiblemente significa "compatriotas", como en cap. 9: 3.
Compañeros de prisiones.
Literalmente "compañeros de cautiverio". Andrónico y Junias quizá fueron encarcelados con Pablo durante uno de los muchos encarcelamientos del apóstol (ver 2 Cor. 11: 23), aunque ésta puede no ser necesariamente la interpretación del pasaje. Sencillamente alguna vez pudieron haber estado en prisión así como Pablo lo estuvo por causa del Evangelio.
Estimados.
Gr. epísimos, literalmente "que lleva una señal", "distinguidos" y por lo tanto "ilustres" (BJ).
Entre los apóstoles.
El significado podría ser que eran bien conocidos por los apóstoles, o que eran apóstoles distinguidos.
Antes de mí.
Es decir, habían aceptado el cristianismo antes de la conversión de Pablo.
8.
Amplias.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el nombre "Ampliato" (BC, NC); "Amplias" es una forma abreviada de ese nombre. El nombre es latino y significa "agrandado".
Amado mío.
Es evidente que Pablo era su amigo personal.
9.
Urbano.
Nombre latino que significa "cortés".
Estaquis.
Nombre que significa "espiga de granos". La frase "amado mío" indica que Pablo lo conocía personalmente.
10.
Apeles.
Sólo se sabe de él que era "aprobado en Cristo".
Aprobado en Cristo.
Es decir, un cristiano fiel y probado.
De la casa de Aristóbulo.
Literalmente "los de Aristóbulo", expresión que podría aplicarse a sus esclavos. Pablo no aclara si Aristóbulo era cristiano o no. Varios comentadores creen que es probable que este Aristóbulo fuera nieto de Herodes el Grande.
11.
Herodión.
Judío, tal como lo indican las palabras "mi pariente" (ver com. vers. 7).
Narciso.
Quizá sea el infame favorito de Claudio, ejecutado después de que Nerón fue coronado como emperador.
Los cuales están en el Señor.
Esto implica que otros de esa casa no eran cristianos.
12.
A Trifena y a Trifosa.
Quizá dos hermanas. Nada más se sabe de ellas.
Pérsida.
Activa cristiana. No se nombra más en el NT.
13.
Rufo.
No se puede afirmar que este Rufo sea el que se menciona en Mar. 15: 21 como hijo de Simón de Cirene.
Su madre y mía.
No la verdadera madre de Pablo, sino que sin duda había sido como una madre para él.
14.
Asíncrito.
No se identifica en ninguna otra parte a las cinco personas mencionadas en este versículo, ni se da la razón para presentarlas en conjunto.
Los hermanos.
Quizá se refiera a otra congregación cristiana que se reunía en algún lugar de Roma (cf. vers. 5, 15). Muchos de los nombres de este capítulo también aparecen, con mayor o menor frecuencia, en inscripciones relacionadas con los que pertenecían a la casa de César. Es significativa la coincidencia general de nombres teniendo en cuenta la mención que hace Pablo de los santos "de la casa de César" en Fil. 4: 22.
15.
Filólogo.
Los cuatro nombres aquí mencionados no se identifican en ninguna otra parte del NT.
16.
Osculo santo.
El beso era y es saludo acostumbrado en el Medio Oriente (ver 1 Cor. 16: 20; 2 Cor. 13: 12; etc; cf. com. Mat. 26: 48).
Todas las iglesias de Cristo.
Estas palabras no aparecen en ninguna otra parte del NT.
17.
Os fijéis.
Gr. skopéÇ, "observar", "acechar", "atender a", "cuidarse de". Pablo interrumpe sus saludos para amonestar a los creyentes romanos contra los falsos maestros que podrían tratar de turbar su armonía y destruir su fe. Pablo había experimentado en Galacia y Corinto los perniciosos resultados de tales influencias.
Divisiones.
Gr. dijostasía, "disensión", "desacuerdo", "desunión". La misma palabra se ha traducido como "disensiones" en 1 Cor. 3: 3 y Gál. 5: 20, las únicas otras veces que aparece en el NT.
Tropiezos.
Gr. skándalon, "causa de tropiezo, "estorbo" (ver com. Mat. 5: 29).
Doctrina.
Gr. didaj', "enseñanza", "instrucción", aquí con referencia a las verdades fundamentales del cristianismo.
Os apartéis de ellos.
Cf. 2 Tes. 3: 14.
18.
No sirven.
Gr. douleÇ, "servir como esclavo" (ver com. cap. 1: 1; 6: 6, 18).
Sus propios vientres.
Sus motivos eran viles 647 y sus propósitos egoístas (cf. Fil. 3: 17-19; Col. 2: 20-23).
Suaves palabras.
Gr. jr'stología, "palabra o discurso bien dicho", aunque no siempre sincero.
Lisonjas.
Gr. eulogía, "elogio", aquí "adulación".
Engañan.
Gr. exapatáÇ, "engañar".
Ingenuos.
Gr. ákakos. Y, "inocentes", "sin malicia". Este término sólo aparece en un pasaje más del NT (Heb. 7: 26), donde se ha traducido "inocente".
19.
Vuestra obediencia.
Es evidente que hasta ese momento los falsos maestros sólo habían hecho poco daño, y Pablo tenía confianza en los creyentes de Roma (cf. cap. 15: 14). A pesar de todo anhelaba que se mantuvieran en guardia.
Sabios.
Compárese con el consejo de Jesús de ser "prudentes como serpientes, y sencillos como palomas" (Mat. 10: 16).
Ingenuos.
Gr. akéraios, "sin mezcla", "puro", "incontaminado", "sencillo". No es la misma palabra del vers. 18 (ver comentario respectivo).
20.
El Dios de paz.
Es apropiado que Pablo se refiera a Dios con este título, pues ha estado amonestando acerca de las influencias que ponían en peligro la paz de la iglesia (cf. com. cap. 15: 33). El "Dios de paz" es el que destruye a Satanás, pues el maligno es quien procura destruir la paz del pueblo de Dios.
Aplastará.
Pablo anticipa la victoria final predicha en Gén. 3: 15, que no está lejana. Este triunfo final sobre las fuerzas del mal se presagia en cada victoria conquistada por los creyentes cristianos sobre la tentación y el engaño. Pablo piensa en la victoria que espera que alcancen los creyentes de Roma "apartándose" (cf. vers. 17) de los falsos maestros que se esfuerzan por dividirlos y confundirlos.
Gracia.
Ver com. cap. 1: 7.
21.
Timoteo.
Pablo menciona el nombre de este converso de sus primeros esfuerzos y colaborador en todas sus otras epístolas, excepto Gálatas, Efesios y Tito. En el saludo inicial de esta epístola a los Romanos (cap. 1: 1-7), el nombre de Timoteo no está asociado con el del apóstol como en otras epístolas (ver 2 Cor. 1: 1; Fil. 1: 1; Col. 1: 1; 1 Tes. 1: 1; 2 Tes. 1: 1; File. 1). Quizá estuvo ausente cuando comenzó la carta, y vino después a unirse con Pablo en la víspera de su partida para Jerusalén (ver Hech. 20: 1-4).
Lucio.
Quizá el Lucio de Cirene mencionado en Hech. 13: 1.
Jasón.
Posiblemente el que había hospedado antes a Pablo en Tesalónica (Hech. 17: 9).
Sosípater.
Quizá sea el Sópater de Hech. 20: 4.
Parientes.
Gr. suggen's, aquí posiblemente "compatriotas" como en cap. 9: 3.
22.
Tercio.
Secretario de Pablo, a quien el apóstol permitió que enviara un saludo en su propio nombre. Parece que Pablo por lo general dictaba sus cartas a un escriba y añadía un saludo de su propia mano (ver 1 Cor. 16: 21; Col. 4: 18; 2 Tes. 3: 17; com. Gál. 6: 11).
En el Señor.
Esto indica la clase de colaboradores que Pablo buscaba. Tercio no era sólo un escriba sino un hermano en la fe, y debe haber seguido con gran interés las instrucciones de Pablo para los cristianos de Roma.
23.
Gayo.
Este nombre aparece cuatro veces más en el NT (Hech. 19: 29; 20: 4; 1 Cor. 1: 14; 3 Juan 1). El Gayo que se nombra aquí podría ser el mismo que Pablo había bautizado antes en Corinto (1 Cor. 1: 14). Se le llama "hospedador. . . de toda la iglesia", porque tal vez la iglesia se reunía en su casa.
Erasto.
Ver Hech. 19: 22.
Tesorero.
Gr. oikonómos, "ecónomo" o "administrador"; "cuestor" (BJ, BC), el nombre que daban los romanos al magistrado encargado de los asuntos financieros. Ver com. Hech, 19: 22.
El hermano.
"Nuestro hermano" (BJ), en el sentido cristiano.
Cuarto.
Sólo se lo menciona aquí.
24.
La gracia.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la omisión de este versículo. Ver com. cap. 1: 7.
25.
Al que.
Pablo termina su carta a los Romanos con la más magnífica de todas sus doxologías (cf. Fil. 4: 20; Heb. 13: 20-21).
Confirmaros.
Gr. st'rízÇ, "establecer", "fortalecer", "confirmar", "sostener", "consolidaros" (BJ). Cf. cap. 1: 11.
Según mi evangelio.
Cf. cap. 2: 16. El Evangelio de Pablo era el mensaje de salvación que le había sido confiado.
La predicación de Jesucristo.
Podría significar "lo que Jesús predicaba" o "la predicación en cuanto a Jesús". Lo segundo es lo más natural y que mejor concuerda con el contexto. Jesucristo es el tema del Evangelio 648 de Pablo (cf. Rom. 1: 3; 2: 16; 10: 8-13; Gál. 1: 6-8).
Del misterio.
Ver com. cap. 11: 25. Este misterio es el eterno propósito de Dios que anhela salvar a sus criaturas caídas (ver 1 Cor. 2: 6-7; Efe. 3: 3-10; Col. 1: 26).
Oculto.
Literalmente "en silencio" o "en secreto".
Desde tiempos eternos.
El plan de Dios para salvar al hombre por medio de la fe en Cristo había estado oculto en el silencio, pero ahora ha sido revelado. La evidencia textual (cf. p. 10) se inclina por mantener el orden de versículos que aparece en la RVR; sin embargo, hay varios MSS que ubican los vers. 25-27 después del cap. 14: 23 ó 15: 33.
26.
Ha sido manifestado ahora.
Es decir, desde la venida de Jesús (ver DTG 13-14, cf. 2 Tim. 1: 9-10; Tito 1: 2-3).
Las Escrituras.
Mediante ellas el ministerio de Dios "se ha dado a conocer a todas las gentes". El plan de Dios para salvar a los hombres por la fe en Jesucristo ha sido predicho en las enseñanzas del AT y concuerda plenamente con ellas (cf. cap. 1: 1-2; 3: 21).
Según el mandamiento.
Los mensajeros del Evangelio son llamados a su obra por iniciativa de Dios (ver Hech. 13: 2; com. 10: 15). Pablo creía que había sido comisionado directamente para predicar a los gentiles (Rom. 1: 1, 5).
Para que obedezcan a la fe.
O para producir obediencia a la fe, o para ganarlos a la obediencia que emana de la fe (ver com. cap. 1: 5).
27.
Al único y sabio Dios.CAPÍTULO 12
1 Las misericordias de Dios deben movernos a agradarle. 3 Nadie debe tener un concepto demasiado elevado de sí mismo, 6 sino servir de acuerdo con el don que ha recibido. 9 Se requiere de nosotros amor y muchos otros deberes. 19 Se prohibe especialmente la venganza.
1 ASÍ que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.
10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;
12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
14 Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.
15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.
17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.
1.
Así que.
Podría referirse de nuevo y especialmente a la declaración de la misericordia de Dios que todo lo abarca (cap. 11: 32-36), o en una forma más general a todo el tema precedente de la epístola, cuya culminación está en el cap. 11: 32-36. El creyente ha sido justificado por la fe en Cristo y restaurado para que ame y confíe como hijo adoptivo de Dios, por lo tanto debe vivir una vida de pureza y santidad de acuerdo con su 611 nueva situación. Por eso Pablo aclara que la doctrina de la justificación por la fe y la salvación por la gracia no fomentan ni permiten la impiedad, ni tampoco un negligente menosprecio de los mandamientos de Dios. Por el contrario, el creyente que ha sido justificado y está siendo santificado llega a estar aun más dispuesto a obedecer, pues "la justicia de la ley" se está cumpliendo en él (cap. 8: 4). Con amor y gratitud procura aun más fervientemente conocer, entender y cumplir "la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (cap. 12: 2).
Os ruego.
Pablo procede ahora a considerar la aplicación práctica de la doctrina de la justificación por la fe que ha explicado tan cuidadosamente en los cap. 1-11. La justificación por la fe no sólo significa el perdón del pecado, sino también una vida nueva. Incluye santificación y justificación, transformación y reconciliación. El propósito de Dios es restaurar completamente a los pecadores para hacerlos idóneos para vivir en su presencia.
Misericordias.
Gr. oiktirmós, palabra que expresa la más tierna compasión (ver 2 Cor. 1: 3). Es un término más enfático que eleos, el vocablo que se traduce "misericordia" en Rom. 11: 31. Pablo presenta esta tierna compasión como el motivo para la obediencia. Dios ha demostrado una misericordia tan grande al dar a su Hijo para que muriera por los pecadores y al perdonar sus rebeliones, que debieran con gozo consagrarse a él.
Presentéis.
Gr. paríst'mi, "colocar al lado", por lo tanto, "presentar". Compárese con el uso de esta palabra en Luc. 2: 22; Efe. 5: 27; Col. 1: 28.
Vuestros cuerpos.
Pablo primero exhorta a los cristianos a que consagren su cuerpo a Dios, y después los insta a presentarle sus facultades intelectuales y espirituales (vers. 2). La verdadera santificación es la consagración de todo el ser: "espíritu, alma y cuerpo" (1 Tes. 5: 23), el armonioso desarrollo de las facultades físicas, mentales y espirituales, hasta que la imagen de Dios -en la cual fue creado el hombre- sea perfectamente restaurada (Col. 3: 10).
La condición de la mente y del alma depende en gran medida de la condición del cuerpo. Por lo tanto, es esencial que las facultades físicas sean conservadas en óptima salud y en el mejor vigor posible. Cualquier práctica dañina o complacencia egoísta que disminuya la fortaleza física dificulta el desarrollo mental y espiritual. El enemigo de las almas conoce bien este principio, y por lo tanto dirige sus tentaciones al debilitamiento y a la degradación de la naturaleza física. Los resultados de esa mala obra eran perfectamente evidentes para Pablo quien procuraba rescatar a los paganos de sus prácticas degradantes (ver Rom. 1: 24, 26-27; 6: 19; Col. 3: 5, 7) y se esforzaba por afirmar a los nuevos conversos en pureza de vida (ver 1 Cor. 5: 1, 9; 6: 18; 11: 21; 2 Cor. 12: 21). Por lo tanto, los exhorta a que presenten sus "miembros" a Dios como "instrumentos de justicia" (Rom. 6: 13; cf. 1 Cor. 6: 15, 19; 7: 34). El cristiano debe someter las tendencias de su naturaleza física bajo el dominio de las facultades más elevadas de su ser, y éstas a su vez deben estar sometidas al control de Dios. "La Facultad regia de la razón, santificada por la gracia divina, debe regir la vida" (PR 359). Sólo entonces el creyente puede ser hecho idóneo para ofrecer a Dios un "culto racional" (ver com. "racional" y "culto").
Sacrificio vivo.
Los sacrificios del sistema ceremonial del AT consistían de animales muertos. El sacrificio cristiano consiste de una persona viva. El adorador cristiano se presenta vivo, con todas sus energías y facultades consagradas al servicio de Dios.
Santo.
A los judíos se les había prohibido expresamente que ofrecieran en sacrificio un animal que fuera cojo o ciego, o que tuviera una deformidad (Lev. 1: 3, 10; 3: 1; 22: 20; Deut. 15: 21; 17: 1; Mal. 1: 8). Cada ofrenda era examinada cuidadosamente, y si se descubría en ella cualquier defecto, el animal era rechazado. Los cristianos también deben presentar su cuerpo en la mejor condición posible. Todas sus facultades y capacidades deben ser conservadas en pureza y santidad, pues de lo contrario la consagración del cristiano no puede ser aceptable delante de Dios.
Esta no es una exigencia arbitraria. Dios desea la completa restauración de los creyentes. Esto incluye necesariamente la purificación y el fortalecimiento de las facultades físicas, mentales y espirituales. Por eso el cristiano que se somete por fe a la forma que Dios tiene de salvar al hombre, gozosamente obedecerá esta orden de considerar la salud de su cuerpo como un asunto de máxima importancia. Proceder de otra manera es estorbar la obra divina de la restauración.
Agradable.
Ver Fil. 4: 18; Col. 3: 20; Tito 2: 9. 612 El Dios que amó al mundo de tal manera que dio a su Hijo para salvar a los pecadores, "se agrada" cuando los hombres se apartan de los hábitos con los cuales se destruyen a sí mismos, y se entregan plenamente al Señor. De esa manera hacen que él pueda cumplir su bondadoso propósito de rescatarlos y llevarlos a la perfección con que originalmente fue creado el hombre.
Culto.
Gr. latréia. Este término implica un acto de servicio religioso o de adoración. Compárese con su uso en Heb. 9: 1 y Rom. 9: 4. Pablo está hablando de un culto que tiene que ver con la mente, la razón, el alma, como algo diferente de lo que es externo y material. La consagración que hace el cristiano de sí mismo a una vida de pureza y santidad es un acto de culto espiritual. Ya no ofrece más animales en sacrificio, sino se ofrece a sí mismo en un acto de servicio religioso que involucra su razón. Por eso Pedro describe a los creyentes como "un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo" (1 Ped. 2: 5; cf. CRA 82).
Este versículo atribuye un profundo significado a los principios de una vida saludable. El creyente cumple con un acto de culto espiritual al ofrecer a Dios un cuerpo santo y sano, junto con una mente consagrada y un corazón dedicado, porque al proceder así somete todo lo que hay en él a la voluntad de Dios y así abre el camino para la plena restauración en él de la imagen divina. Conservar las facultades físicas en la mejor condición posible es un acto de servicio religioso. Esto se debe a que el cristiano glorifica a Dios en su cuerpo (1 Cor. 6: 20; cf. 1 Cor. 10: 31) cuando sirve como ejemplo vivo de la gracia salvadora de Dios y participa con gran fuerza y energía en la obra de difundir el Evangelio. En esta forma fue como la corte de Babilonia contempló en Daniel y en sus compañeros "una ilustración de la bondad y beneficencia de Dios, así como del amor de Cristo" (PR 359). Sus vidas puras y su notable desarrollo físico, mental y espiritual fueron una demostración de lo que Dios hará por aquellos que se entregan a él y procuran realizar los propósitos divinos. Ver com. Dan. 1: 12, 18.
Racional.
Gr. logikós, "razonable", "espiritual', "lógico". Esta palabra aparece sólo una vez más en el NT en 1 Ped. 2: 2, donde se ha traducido como "espiritual" (ver comentario respectivo).
2.
Conforméis.
Gr. susj'matízÇ, "conformarse uno al molde de otro". Este verbo también se usa en 1 Ped. 1: 14.
Siglo.
Gr. aiÇn, "edad" o "siglo" (ver com. Mat. 13: 39; 24: 3). La expresión "los hijos de este siglo" (Luc. 16: 8; 20: 34) podría traducirse "los hijos de este mundo", como se lee en la BJ. El cristiano no debe vivir de acuerdo con los usos de este siglo, como acostumbraba hacerlo cuando vivía según la carne (Rom. 8: 12); por el contrario, debe experimentar una completa transformación por medio de la renovación de su mente.
Transformanos.
Gr. metamorfóÇ, verbo del cual deriva la palabra "metamorfosis". En Mat. 17: 2; Mar. 9: 2 se usa para describir la transfiguración de Cristo; en 2 Cor. 3: 18 describe la transformación del creyente a la imagen de Cristo. Pablo está diciendo que el cristiano no debe copiar las costumbres externas y mudables de este mundo, sino ser plenamente transformado en su naturaleza íntima. La santificación incluye una separación externa del creyente de todas las costumbres profanas del mundo y una transformación interior. En otros pasajes del NT este cambio se describe como un nuevo nacimiento Juan 3: 3), una resurrección (Rom. 6: 4, 11, 13), una nueva creación (2 Cor. 5: 17; Gál. 6: 15).
Renovación de vuestro entendimiento.
La facultad del razonamiento de la persona, su capacidad para discernir entre lo correcto y lo incorrecto, están bajo el dominio de impulsos carnales antes de la conversión. Se describe la mente como "mente carnal" (Col. 2: 18). Pero cuando ocurre la conversión, la mente queda sujeta a la influencia del Espíritu de Dios. El resultado es que "nosotros tenemos la mente de Cristo" (1 Cor. 2: 13-16). "Las palabras 'os daré corazón nuevo' significan 'os daré una mente nueva"' (EGW RH 18-12-1913). La muerte de la vida antigua en la carne y el comienzo de la vida nueva en el Espíritu (Rom. 6: 3-13) se describen como "el lavamiento de la regeneración y. . . la renovación en el Espíritu Santo" (Tito 3: 5). Este cambio renovador, que comienza cuando el creyente se convierte y nace de nuevo, es una transformación progresiva y continua, pues "nuestro hombre... interior... se renueva de día en día" (2 Cor. 4: 16) "hasta el conocimiento pleno" (Col. 3: 10). Y a medida que el hombre interior se va transformando por el poder del Espíritu Santo, la vida exterior 613 también va cambiando progresivamente. La santificación de la mente se revelará en una manera más santa de vivir, a medida que el carácter de Cristo se reproduzca más y más perfectamente en el creyente (ver PVGM 69).
Comprobéis.
Gr. dokimázÇ. Esta palabra implica probar y aprobar. Incluye el doble proceso de decidir qué es la voluntad de Dios y luego aprobarla y proceder de acuerdo con ella (cf. Rom. 2: 18; Efe. 5: 10; Fil. 1: 10). Mediante la renovación de su mente, el creyente queda capacitado para saber lo que Dios quiere que haga. Tiene discernimiento espiritual para orientarse en medio de los múltiples posibles caminos que se presentan en este siglo malo. Como ya no tiene una mente carnal sino la mente de Cristo, está dispuesto a hacer la voluntad de Dios, y de esa manera puede reconocer y entender la verdad (Juan 7: 17). Sólo la mente que ha sido renovada por el Espíritu Santo puede interpretar correctamente la Palabra de Dios. Las Escrituras inspiradas sólo pueden ser entendidas mediante el discernimiento que da el mismo Espíritu por el cual fueron dadas originalmente (ver Juan 16: 13-14; 1 Cor. 2: 10 -11; OE 312).
Cuál sea la buena.
Es posible traducir la última parte del versículo de esta manera: "De forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto" (BJ). De acuerdo con la traducción de la RVR, se describen las características de la voluntad de Dios; según la traducción de la BJ, el contenido de su voluntad. La diferencia esencial de significado es mínima.
3.
Digo, pues.
Pablo ahora procede a demostrar los resultados prácticos de una mente renovada e iluminada. Primero habla de la humildad y de la cordura que convienen a un creyente consagrado y del uso adecuado de los dones espirituales para la edificación unificada de la iglesia.
Por la gracia.
Pablo habla en virtud de la autoridad que le fue conferida como apóstol para declarar la voluntad de Dios (ver Rom. 1: 5; 15: 15-16; 1 Cor. 3: 10; 15: 10; Gál. 2: 9; Efe. 3: 2, 7-8).
A cada cual.
"A todos y a cada uno" (BJ). Con estas enfáticas palabras Pablo expresamente incluye a cada miembro de la iglesia de Roma, no importa cuán encumbrado fuera su cargo o cuán grande su Influencia. Quizá Pablo temía que los cristianos de Roma pudieran caer en la misma condición de presunción espiritual en que habían caído los creyentes de Corinto, desde cuya ciudad estaba escribiendo esta epístola (cf. 1 Cor. 1-5; 2 Cor. 10: 13).
Que no tenga más alto concepto.
En griego hay un juego de palabras que no se puede reproducir fácilmente en castellano. La traducción literal poco más o menos sería: "no juzgarse más allá de lo que uno debe juzgarse sino juzgar para juzgar con sabiduría". Esta es una decidida admonición contra la presunción propia. Necesitamos llegar a conocer bien los puntos débiles y también los puntos fuertes de nuestro carácter para que podamos estar constantemente en guardia, no sea que emprendamos actividades o aceptemos responsabilidades que Dios nunca nos ha asignado (ver OE 334).
Cordura.
Gr. sÇfronéÇ, "tener sano juicio", "estar en sus cabales", "pensar con sabiduría". La persona altiva y presuntuosa no está bien equilibrada. La humildad es el efecto inmediato de la entrega a Dios y la consiguiente renovación de la mente. El creyente consagrado reconoce su dependencia de la gracia de Dios por cada don espiritual del que pueda disfrutar, y esto no deja lugar para una indebida estima propia. El cristiano se estima con sensata discriminación y sano juicio.
La medida de fe.
Esta es la verdadera norma por la cual el ser humano debe medirse a sí mismo. La persona cuya mente no ha sido renovada y que es carnal, se estima mediante las normas del mundo: por la riqueza, la posición o el conocimiento. Siempre se está esforzando por dar la impresión de que es más grande de lo que realmente es. Pero cuando interviene la fe y se renueva la mente, el creyente recibe la facultad para discernir las verdaderas limitaciones de sus capacidades. La fe le proporciona una nueva norma de medida para determinar con precisión la naturaleza y los alcances de sus capacidades, y por eso no se excede en lo que piensa de sí mismo. Comprende que mientras más grande sea su fe, mayor será su influencia espiritual y su poder. Pero esto no le enorgullecerá, pues mientras mayor sea su medida de fe más penetrante será la comprensión de su completa dependencia de Dios.
4.
Un cuerpo.
La razón por la cual los cristianos deben ser humildes y tener buen juicio es porque la iglesia, a semejanza del cuerpo 614 humano, está constituida por muchos miembros que cumplen diferentes funciones. Todas esas funciones son necesarias e importantes, pero no todas parecen tener la misma importancia. El bienestar y el progreso de todo el grupo dependen de un espíritu de amor, de cooperación y de estima mutua entre los miembros. En esa función cada individuo desempeña los deberes que le son asignados. Este símbolo del cuerpo y de sus miembros se presenta con más amplitud en 1 Cor. 12: 12-27.
Función.
Gr. práxis, "modo de actuar".
5.
Un cuerpo en Cristo.
Así como muchas partes componen el cuerpo humano, así también la multitud de cristianos son un cuerpo en Cristo. Cristo es Aquel que une y fortalece a todo el conjunto de creyentes. Compárese con la descripción que hace Pablo de Cristo como la cabeza del cuerpo, y todos los miembros sometidos a él (Efe. 1: 22; 4: 15-16; Col. 1: 18). Esta unidad de la iglesia cristiana implica la dependencia mutua de sus miembros. Puesto que todos pertenecen a un solo cuerpo, como individuos se pertenecen mutuamente. Por eso Pablo exhorta a los creyentes a que colaboren, cada uno en su debida esfera, para el bienestar común de la iglesia.
6.
Diferentes.
De acuerdo con la gracia que le fue dada, Pablo fue escogido como apóstol (ver com. vers. 3); según la gracia que les fue dada a los otros creyentes, fueron escogidos para ser profetas, maestros, para hacer milagros, para sanar enfermos, etc. (1 Cor. 12: 28). Por la gracia de Dios, los miembros de la iglesia cristiana fueron dotados de una amplia variedad de facultades espirituales, para hacer frente a las muchas diferentes necesidades de sus hermanos en la fe y para difundir el Evangelio en toda nación, lengua y pueblo. Pablo desarrolla este tema con detalles mucho más amplios en 1 Cor. 12 (ver comentario respectivo).
Dones.
Gr. járisma, "regalo inmerecido", "don divino" (ver Rom. 1: 11; 5: 15-16; 6: 23; 11: 29; 1 Cor. 7: 7; 12: 4, 9, 28). Se trata de cualidades y poderes especiales impartidos a los creyentes por el Espíritu Santo para el servicio de la iglesia. Con frecuencia parecen ser talentos naturales que distribuye el Espíritu, aumentando su poder y santificando su uso. Todos esos dones espirituales son dones conferidos de acuerdo con la voluntad y el propósito de Dios. Los que los reciben no tienen motivo para engreírse. La fuente del aumento de su vigor e influencia no está en ellos mismos.
Profecía.
En las Escrituras se aplica este término a cualquier declaración inspirada y no se limita a la predicción de acontecimientos futuros. Un profeta puede hablar del pasado, del presente o del futuro (ver Exo. 7: 1; Luc. 1: 76-77; Hech. 15: 32; 1 Cor. 14: 3, 24-25).
Medida.
Gr. analogía, literalmente "proporción". Esta palabra sólo aparece aquí en el NT En el griego clásico se usaba como un término matemático. De ella proviene nuestro vocablo "analogía". El significado de la expresión "conforme a la medida de la fe" se puede ver comparándola con una frase paralela: "conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno", vers. 3. Si la mente del cristiano ha sido renovada (vers. 2) y ha llegado a ser capaz de juzgar con "cordura" (vers. 3), pesará debidamente sus capacidades y facultades, y las empleará bien y humildemente en el servicio de Dios, quien le proporcionó tales dones con ese propósito (ver com. vers. 3).
7.
Servicio.
Gr. diakonía. Esta palabra se usa con frecuencia en el NT en un sentido general, para incluir toda ministración y todo cargo en la iglesia cristiana (ver Hech. 1: 17, 25; 20: 24; 21: 19; Rom. 11: 13; 1 Cor. 12: 5; 2 Cor. 3: 8-9; 4: 1; 5: 18; 6: 3; 11: 8; Efe. 4: 12; 1 Tim. 1: 12; 2 Tim. 4: 5, 11). A veces se usa en un sentido especial para la distribución de ayuda y la atención de las necesidades materiales (Hech. 6: 1; 11: 29, aquí se ha traducido como "socorro"; 12: 25; Rom. 15: 31; 1 Cor. 16: 15; 2 Cor. 8: 4; 9: 1, 12-13).
Pablo está hablando en este pasaje de dones diferentes y especiales, y como hace distinción entre el "ministerio" (o "servicio") y el don profético, y la enseñanza y la exhortación, parece evidente que "servicio" debe entenderse en el sentido más limitado, esto es, el servicio en asuntos temporales y materiales, como la atención de las necesidades de los pobres, los enfermos y los forasteros.
En servir.
El texto griego de la primera parte de este versículo dice literalmente: "O ministerio, en la ministración". El significado evidente es que aquellos que han sido llamados a esta clase de servicio, debieran dedicarse a él de todo corazón. No debe considerarse livianamente la obra de atender los asuntos seculares de la iglesia, pues es un don de 615 la gracia de Dios como lo es el don de profecía. El significado espiritual de un servicio tal resalta por el hecho de que en los días de los apóstoles, sólo los hombres que estaban "llenos del Espíritu Santo y de sabiduría" fueron encargados de "la distribución diaria" de limosnas (Hech. 6: 1, 3).
Enseñanza.
En 1 Cor. 12: 18 el maestro sigue en importancia a los apóstoles y los profetas. Su obra es ordenar, desarrollar, imprimir en la mente y aplicar en la vida las verdades que han sido reveladas. Su don radica en la comprensión esclarecida y en la facultad de exponer con claridad. Estas fueron las características que dieron gran poder a Apolos (Hech. 18: 24-28). Los que han sido llamados por la gracia de Dios para ser maestros, no debieran entristecerse porque no han sido estimados dignos de ser profetas o apóstoles, ni tampoco debiera menospreciarse su obra como si fuera de menor dignidad o influencia. El Espíritu de Dios llama a los creyentes individualmente a la clase de servicio para el cual están mejor dotados y que concuerda con el propósito divino para la iglesia. Por lo tanto, el maestro cristiano que tiene fe en el liderazgo de Cristo en su iglesia, se dedicará por entero a su enseñanza. Además, como Pablo instruyó a Timoteo (1 Tim. 5: 17), los ancianos que trabajan en la enseñanza son "dignos de doble honor".
8.
Exhortación.
Gr. parákl'sis, "llamamiento", "exhortación", "estímulo", "consolación" (ver su uso en Rom. 15: 5; 2 Cor. 8: 4; Fil. 2: 1). La enseñanza se dirige principalmente al entendimiento, y la exhortación especialmente al corazón y a la voluntad. Algunos tienen el don especial de impulsar a otros a la acción, o de consolarlos cuando están en aflicción. Este es un don de Dios que debe emplearse humilde y fervientemente. Ver com. Mat. 5: 4.
Reparte.
Gr. metadídÇmi. Este término significa "contribuir" o "compartir" la riqueza y los propios bienes (compárese su uso en Luc. 3: 11; Efe. 4: 28). Pablo pasa de los dones que capacitan a la persona para un cargo especial en la iglesia, a otros de una naturaleza más general. La aceptación del cristianismo empobreció a muchos de los primeros creyentes, y llegó a ser necesario que fueran sostenidos con las dádivas liberales de sus hermanos en la fe (ver Hech. 2: 44-45; Rom. 15: 26; 1 Cor. 16: 1; Gál. 2: 10).
Liberalidad.
"Sencillez" (BJ, BC, VM). Gr. haplót's, "sinceridad", "sencillez de propósito", y, por lo tanto, a veces "liberalidad" (ver 2 Cor. 8: 2; 9: 11, 13). El cristiano que comparte sus bienes con otros debe hacerlo con sencillez de corazón (cf. Efe. 6: 5; Col. 3: 22) y no con doble propósito. No debe haber un fin de ostentación ni de egoísmo. Una actitud sincera y generosa de esa clase es también un don del Espíritu, cuya influencia guiadora es necesaria para el correcto uso de las riquezas (cf. Mat. 6: 3; 19: 21).
El que preside.
Literalmente "el que está puesto al frente". La palabra se usa en el NT para referirse a los que están en cualquier cargo de autoridad o influencia, ya sea en la iglesia (1 Tes. 5: 12; 1 Tim. 5: 17) o en el hogar (1 Tim. 3: 4-5, 12). Su don especial es el de "los que administran" (1 Cor. 12: 28, RVR) o de "gobierno" (BJ).
Solicitud.
Gn spoud', "diligencia", "prisa", "empeño". En otros pasajes del NT esta palabra se ha traducido en la RVR en las siguientes formas: "prontamente" (Mar. 6: 25), "de prisa" (Luc. 1: 39), "diligencia" (2 Cor. 8: 8) y "solicitud" (2 Cor. 7: 11-12; 8: 16). El que está en un cargo de liderazgo necesita energía y celo ferviente. Estas cualidades son no don del Espíritu Santo, y el cristiano que ha recibido ese don debiera entregarse con toda su alma a la obra que le ha sido asignada.
El que hace misericordia.
En esta enumeración de dones, evidentemente Pablo establece una distinción entre dar limosnas y los actos de misericordia. Quizá se está refiriendo en forma particular a las formas de mostrar misericordia, como "visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones" (Sant. 1: 27), "vendar a los quebrantados de corazón" (Isa. 61: 1; cf. Luc. 4: 18), visitar a los que están enfermos o encarcelados (Mat. 25: 36, 39, 44).
Alegría.
Gr. hilarót's, raíz de la palabra "hilaridad". Esta es la única vez que aparece esta palabra en el NT, aunque el adjetivo (hilarós) se usa en 2 Cor. 9: 7: "Dios ama al dador alegre". Ya sea que consuele al afligido o socorra al doliente, "el que hace misericordia" debe demostrar que hace su servicio voluntaria y gozosamente. Los actos de bondad efectuados con alegría y gozo valen mucho más que los que se hacen sólo por cumplir con un deber. Jesús siempre estuvo rodeado de sufrientes y enfermos; sin embargo, siempre era benévolo, bondadoso y alegre (ver MC 15). 616
Los diferentes dones que Pablo ha enumerado deben emplearse con el debido espíritu y para el bien de todos. El creyente cristiano no menospreciará el nivel ni la función específica que el Señor le ha asignado. Tampoco tendrá de sí mismo un concepto más elevado que el que debe tener. Su meta y su gozo serán cumplir con fidelidad los deberes que tienen que ver con la esfera de la vida a la que ha sido divinamente llamado a trabajar.
9.
Amor.
Gr. agáp' (ver com. Mat. 5: 44; 1 Cor. 13: 1). Pablo, apartándose del tema del uso correcto de los dones específicos, prosigue instruyendo a los creyentes en el empleo del don máximo y principio básico de todo verdadero cristianismo: el amor. Continúa, como en 1 Cor. 12, 13, su tema de los dones espirituales, con una referencia al amor. Las virtudes que enumera en Rom. 12: 9-21 no son sino la manifestación externa del genuino amor cristiano.
Sin fingimiento.
Gr. anupókritos, "sin hipocresía", "genuino", "sincero", "verdadero". Sólo es genuino el amor que odia lo malo y se aferra a lo bueno (cf. 1 Cor. 13: 6).
Aborreced.
Gr. apostugéÇ, que aparece sólo aquí en el NT, e implica odiar tanto una cosa que es necesario mantenerse apartado de ella. El amor sincero no puede disimular el mal en otro, no importa cuánto se ame a esa persona. Su meta será combatir siempre lo que es malo y apoyar lo que es bueno. El amor de Elí por sus hijos rebeldes demostró que no era genuino. Si su amor hubiera sido verdadero, hubiera corregido las malas tendencias de sus hijos. Pero las Escrituras registran los desastrosos resultados de la ciega indulgencia que toma el lugar del verdadero amor (ver Lev. 10: 1-2; PP 374-375; 1 Sam. 3: 13; 4: 11, 18-22; PP 621-626).
Seguid.
Gr. kolláÇ, "apegarse a", "unirse" a algo (ver Mat. 19: 5; Hech. 8: 29); "adhiriéndoos" (BJ).
10.
Amaos.
Gr. filóstorgos, término que expresa el amor muy tierno que existe entre parientes cercanos. La palabra se aplica adecuadamente a la hermandad de la familia cristiana. Los creyentes deben relacionarse con afecto mutuo como hijos e hijas que son del mismo Padre (cf. Mar. 3: 35).
Amor fraternal.
Gr. filadelfia, término que describe el estrecho vínculo que debe existir entre los miembros de la iglesia cristiana (ver su uso en 1 Tes. 4: 9; Heb. 13: 1; 1 Ped. 1: 22; 2 Ped. 1: 7). El orden literal de las palabras de esta parte del versículo es "en amor fraternal, el uno al otro amaos cordialmente". Lo que Pablo quiere decir es que en el amor mutuo de los hermanos cristianos, todos deben sentir ese cálido afecto especial que existe entre los consanguíneos cercanos.
Prefiriéndoos.
Gr. pro'géomai, "dirigir", "ir delante". Es la única vez que este verbo aparece en el NT. La frase griega que se traduce "en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros", es difícil de traducir al castellano. Ha sido interpretada de varias formas: "Estimando en más cada uno a los demás" (BJ, que añade en la nota correspondiente: "o 'teniéndoos mutuas deferencias' "). "Anticipándoos unos a otros en las señales de deferencia" (Ausejo). El significado correcto quizá sea insinuado por un pasaje algo paralelo: "con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo" (Fil. 2: 3). El resultado del verdadero afecto es que uno no busca su propia honra ni posición, sino que está dispuesto a dar la honra a otros. Los hermanos en Cristo que están movidos por un amor genuino estarán más dispuestos a respetar a otros que a recibir respeto. Ninguno tendrá la ambición de recibir honores, sino que cada uno estará dispuesto a honrar a sus hermanos en la fe.
11.
Diligencia.
Gr. spoud', "ardor", "fervor"; "celo" (BJ). También se ha traducido como "solicitud" en el vers. 8. Pablo aquí no se refiere a asuntos seculares, sino a celo y energía espirituales. El cristiano no ha de permitir que su celo decaiga, sino debe dedicarse de todo corazón al servicio del Señor (Col. 3: 23). Este celo constante es el resultado de un genuino amor cristiano, pues el amor de Cristo es el que "constriñe" o "rige" a sus seguidores (2 Cor. 5: 13-14). No hay lugar para los haraganes en el reino de Dios (ver TM 182-183), pues su falta de celo es una señal de su egoísmo y falta de amor. No han sido suficientemente conmovidos por el amor y el sacrificio de Cristo, y por eso no están dispuestos a unirse con su Maestro con toda energía en la urgente obra de rescatar a los pecadores de las tempestuosas aguas del pecado.
Perezosos.
Gr. okn'rós, "lento", "vacilante", "tímido", "descuidado", "haragán". Aparece con frecuencia en Proverbios, LXX (ver Prov. 20: 4; etc.). Se usa para describir al siervo malo en la parábola de los talentos que presentó nuestro Señor (Mat. 25: 26). 617
Fervientes.
Gr. zéÇ, literalmente "hervir". Se dice de Apolos que era "de espíritu fervoroso" (Hech. 18: 25). El cristiano celoso siempre mantendrá su interés en la causa de Dios en el punto de ebullición. Su fervor le dará poder ante los hombres (Hech. 18: 25, 28) y le traerá poder de Dios. El apóstol Juan era "un predicador poderoso, ferviente y profundamente solícito, y el fervor que caracterizaba sus enseñanzas, le daban acceso a todas las clases sociales" (HAp 436).
En espíritu.
Esta frase podría entenderse como una referencia al espíritu humano o al Espíritu divino. Quizá Pablo está hablando del espíritu humano inspirado y fortalecido por el Espíritu de Dios. El creyente consagrado y activo hallará que el cumplimiento de sus deberes cristianos no es una faena penosa, insípida y desprovista de interés, sino una experiencia gozosa y vitalizadora. Con corazón ferviente siempre está pronto para hacer todo bien que haya a su alcance. Comparte el amor de Cristo por la humanidad caída y así encuentra su más profunda satisfacción en aliviar las necesidades de sus prójimos. Como su Señor, tiene una "comida" que otros no conocen, pues su alimento es cumplir la voluntad de Aquel que lo llamó y terminar "su obra" (Juan 4: 32-34).
Sirviendo al Señor.
El celo y el fervor emanan naturalmente del corazón del creyente que reconoce que en cualquier esfera de acción en que pueda servir está trabajando "para el Señor y no para los hombres" (Col. 3: 23-24; cf. Efe. 6: 5-8).
12.
Gozosos en la esperanza.
Los tres breves mandatos de este versículo parecen ser más enfáticos cuando se conserva el orden de las palabras en griego: "En la esperanza, gozosos; en la tribulación, sufridos; en la oración, constantes". Pablo ya ha alabado el espíritu de alegría (vers. 8), y también habló del regocijo del creyente "en la esperanza de la gloria de Dios" (cap. 5: 2). Esta esperanza cristiana, que es la causa de tal alegría, ya ha sido explicada (cap. 8: 20-25). Esta esperanza capacita al cristiano para mirar más allá de la oscuridad y la tribulación del momento presente, a las cosas que no se ven, pero son eternas (2 Cor. 4: 17-18). El hecho de que la esperanza, como muchas de las virtudes cristianas, brote de la virtud básica del amor, se afirma en 1 Cor. 13: 7: el amor "todo lo espera".
Sufridos.
hupoménÇ, "soportar" (cf. hupomon', "paciencia"; ver com. cap. 5: 3). El celo que se ha descrito en el versículo anterior, siempre encuentra oposición y dificultades. Pero el cristiano con la esperanza de la gloria de Dios en su pensamiento, no murmura contra Dios ni siente enemistad contra sus perseguidores. Tranquilamente permanece en su puesto del deber a pesar de las pruebas que eso implica. Esta paciente resistencia fue perfectamente ejemplificada por Cristo, quien, aunque fue sometido a las más difíciles circunstancias, soportó más de lo que cualquiera de sus seguidores tendrá que soportar. La virtud de saber resistir se necesitaba especialmente en los tiempos difíciles por los cuales estaba pasando la iglesia en los días de Pablo. El apóstol sabía por experiencia propia que serían intensos los sufrimientos por causa de Cristo (ver Rom. 8: 35; 2 Cor. 1: 4; 1 Tes. 1: 6; 3: 3-7; 2 Tes. 1: 4-6). La relación entre el amor y el saber soportar también se indica en 1 Cor. 13: 7: el amor "todo lo soporta".
Constantes.
Gr. proskarteréÇ, "persistir", continuar firmemente", "perseverar". La misma palabra se traduce en otros pasajes como "tener listo" (Mar. 3: 9); "asistir" (Hech. 10: 7); "atender continuamente" (Rom. 13: 6). Sólo mediante una constante comunión con Dios, puede el cristiano mantener la fortaleza y el valor para soportar las dificultades por las que inevitablemente pasará (ver Hech. 1: 14; 6: 4; Col. 4: 2). Poner constantemente "la mira en las cosas de arriba" (Col. 3: 2) y estimar el valor de cada acto e impulso mediante la contemplación de la gloria de Dios y de su voluntad, son el remedio seguro para la impaciencia durante la ofensa y la oposición. Además, Dios da su Espíritu a los que ferviente y continuamente desean la presencia divina (ver Juan 16: 23-24; Hech. 1: 14; 2: 4); y el mismo Espíritu que produce "amor" (cf. Rom. 12: 9) y regocijo (cf. vers. 12), también proporciona "paciencia" y "templanza", literalmente "dominio propio" (Gál. 5: 22-23).
13.
Compartiendo.
Gr. koinÇnéÇ, "compartir", "tomar parte en", "actuar como compañero". Ver el uso de esta palabra en Rom. 15: 27; Fil. 4: 15; 1 Tim. 5: 22; Heb. 13: 16; 1 Ped. 4: 13. Lo que Pablo quiere decir es que los cristianos deben participar en las necesidades de sus hermanos en la fe. Deben considerar que las necesidades de sus hermanos son las suyas y sentirse dispuestos a compartir 618 sus bienes con los desafortunados. Esto es mucho más que el solo acto de dar limosnas; es una aplicación concreta del principio del amor (Rom. 12: 9). Es evidente que Pablo practicaba lo que predicaba, pues sus esfuerzos por conseguir fondos para el alivio de los conversos afligidos por la pobreza, eran constantes (Rom. 15: 25-26; 1 Cor. 16: 1; 2 Cor. 8: 1-7; 9: 2-5; Gál. 2: 10).
Santos.
Ver com. cap. 1: 7. Debiera cuidarse especialmente de "los que son de la familia de la fe" (Gál. 6: 10).
Practicando.
Gr. diÇkÇ, "perseguir", "correr detrás". Ver el uso de esta palabra en 1 Cor. 14: 1; 1 Tes. 5: 15; Heb. 12: 14; 1 Ped. 3: 11. El término parece implicar que los cristianos no sólo deben proporcionar hospitalidad, sino también afanarse por practicarla.
Hospitalidad.
Gr. filoxenía, "amor por los extraños" y, por lo tanto, "hospitalidad con los extraños". La hospitalidad fue considerada desde el principio como una de las importantes virtudes cristianas (ver 1 Tim. 3: 2; Tito 1: 8; Heb. 13: 2; 1 Ped. 4: 9). Era necesario ser Hospitalarios debido a la gran cantidad de creyentes que viajaban o eran perseguidos. Muchos cristianos eran expulsados de sus hogares y de sus ciudades, y se veían obligados a buscar asilo entre los de su misma fe (ver Hech. 8: 1; 26: 11). La hospitalidad que los creyentes practicaban mutuamente contribuía mucho al vínculo que mantenía unidos a los miembros de la iglesia cristiana primitiva, ampliamente esparcidos.
14.
Bendecid.
Gr. eulogéÇ, "hablar bien de", "invocar bendiciones sobre". En el vers. 13 Pablo ha hablado de la forma en que el cristiano trata a sus amigos; en este versículo indica el trato que debe dar a sus enemigos. "Bendecimos" a nuestros perseguidores cuando oramos y trabajamos por su bien. Las palabras de Pablo son similares a las de Jesús en Mat. 5: 44; cf. Luc. 6: 28; 1 Ped. 3: 9.
Persiguen.
Gr. diÇkÇ, "perseguir", frecuentemente con un mal propósito como aquí. Esta es la misma palabra que se ha traducido como "practicando" en el vers. 13. El cristiano debe "practicar" la hospitalidad para con los hermanos y bendecir a los impíos que lo "persiguen". Con este mandato Pablo anticipa el pensamiento, que desarrolla más plenamente en los vers. 17-21, de que el cristiano tiene el deber de amar a sus enemigos y vencer el mal con el bien. Este deber sólo puede ser cumplido por un creyente cuya mente ha sido renovada por el Espíritu (vers. 2) y cuyo amor es "sin fingimiento" (vers. 9).
15.
Gozaos.
Manifestar simpatía en todas las circunstancias, ya sean buenas o malas, es una prueba segura de que el amor es genuino. De las dos formas de simpatía mencionadas en este versículo, la primera quizá es la más difícil. Parece más fácil y más natural simpatizar con los afligidos; pero se necesita un alma noble para regocijarse con el éxito y los gozos de otros. Los adversarios de estas virtudes son la envidia que siente pena por la buena fortuna ajena y la malignidad que se complace con las desgracias de otros. Tales manifestaciones de egoísmo son las tendencias naturales del corazón no regenerado. En 1 Cor. 12: 26-27 Pablo compara la simpatía que debe existir entre los miembros de la iglesia cristiana con la que siente una parte del cuerpo por otra. Jesús lloró con simpatía ante la tumba de Lázaro (Juan 11: 35; DTG 490). Él se regocija aun en la salvación del más indigno pecador (ver Luc. 15: 5-7, 10, 23-24, 32; Jud. 24).
16.
Unánimes entre vosotros.
"Tened un mismo sentir" (BJ). Cada cristiano debe compenetrarse de tal manera de los sentimientos y deseos de sus hermanos en la fe, que pueda tener un mismo sentir con ellos (cf. Rom. 15: 5; 2 Cor. 13: 11; Fil. 2: 2; 4: 2). Entre los cristianos siempre debería existir la armonía que resulta de propósitos, esperanzas y deseos comunes.
No altivos.
O "no te ensoberbezcas" (cap. 11: 20), "sin complaceros en la altivez" (BJ). "El amor no se vanagloria, no se hincha" (1 Cor. 13: 4, Versión Hispanoamericana). El orgullo aun puede ser provocado por los progresos espirituales (ver 1 Cor. 12). No puede existir amorosa concordia donde hay algunos que son "altivos", donde hay ambiciones personales, fatuidad o menosprecio por otros.
Asociándoos.
Gr. sunapágomai, "ser arrastrado", como en el caso de una inundación; por lo tanto, "dejarse llevar". También puede traducirse "asociarse con", como aquí. Compárese con las otras únicas dos veces que aparece este verbo en el NT (Gál. 2: 13; 2 Ped. 3: 17), donde el sentido desfavorable está indicado por el contexto y no por el verbo. "Atraídos más bien por lo humilde" (BJ).
Los humildes.
"Lo humilde" (BJ). En griego es ambiguo, y puede referirse a hombres o cosas humildes. La palabra griega para "bajo" 619 o "humilde" (tapeinós) siempre se usa para personas en otros pasajes del NT; pero no es imposible que en este contexto Pablo esté hablando de "deberes humildes" o "tareas modestas". Sea cual fuere su significado, el énfasis se hace sobre la humildad.
Parece que la mayoría de los miembros de la iglesia cristiana primitiva eran pobres, y los pocos que eran ricos pudieron haberse sentido tentados a considerar con algo de desdén a sus hermanos más humildes (cf. Sant. 2: 1-9). Pero una carencia tal de amor y simpatía hubiera imposibilitado que los creyentes fueran "unánimes entre" sí. Por lo tanto, los cristianos debían tener una mente como la de Jesús. El era divino, pero no era "altivo"; por el contrario, tomó "forma de siervo" y "se humilló a sí mismo" para poder tratar de cerca a los humildes y pecadores con el propósito de ocuparse de su salvación (Fil. 2: 5-8). Si el Hijo de Dios estuvo dispuesto a bajar tanto por amor a sus criaturas corruptas, no hay duda de que los cristianos agradecidos deben también estar dispuestos a "asociarse" con cualquiera de sus prójimos mortales (ver OE 345-351; com. Sant. 1: 9-10).
Sabios en vuestra propia opinión.
"No os complazcáis en vuestra propia sabiduría" (BJ). Cf. com. cap. 11: 25. Sentirse orgulloso de las propias opiniones es una ofensa contra el amor cristiano, pues implica despreciar las opiniones ajenas y finalmente aun los consejos de Dios. Por eso el profeta advierte: "¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!" (Isa. 5: 21; cf. Prov. 3: 7). El cristiano cuya mente ha sido renovada no confiará en la presunción de su propia habilidad superior y comprensión, ni se negará a escuchar el consejo de otros; por el contrario, con amor y humildad respetará el juicio de sus hermanos en la fe, y estará dispuesto a escuchar y aprender. Estará listo para reconocer y admitir sus propias limitaciones y errores y para aprender de otros.
17.
Paguéis.
O "devolver" (BJ). En cuanto al principio que aquí se presenta, ver com. Mat. 5: 38-48. El amor devuelve bien por mal y busca atraer bendiciones y no destrucción sobre otros (ver Rom. 12: 14; 1 Cor. 13: 5-6; 1 Tes. 5: 15; 1 Ped. 3: 9).
Procurad.
Gr. pronoéÇ, "pensad cuidadosamente de antemano".
Lo bueno.
Gr. kalá (neutro plural), "cosas buenas", "cosas nobles", "cosas correctas". Quizá Pablo esté aludiendo a Prov. 3: 4, LXX. El cristiano debe desplegar mucha previsión para anular los obstáculos, a fin de que su conducta, evidentemente clara y justa, no sólo sea sin tacha delante de Dios, sino que también sea correcta delante de los hombres. Los seguidores de una causa impopular que desean persuadir a otros de la verdad y la excelencia de su mensaje, deben procurar que su comportamiento siempre esté libre de todo reproche. Nunca deben dar lugar para que se dude de su proceder. El cristiano que quiere que su luz brille delante de los hombres para que puedan ver sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos (Mat. 5: 16), nunca se ocupará en actividades o empresas de carácter dudoso, porque podrían no sólo desacreditarlo a él sino a todo el conjunto de cristianos.
Pablo nunca sintió miedo de enfrentarse a la oposición cuando el deber y la conciencia así lo exigían. Sin embargo, aquí aconseja y exhorta a los cristianos para que sean cautelosos y provisores a fin de no ofender innecesariamente y despertar la hostilidad de otros. Esta es la conducta que indica no sólo el amor sino también el sentido común equilibrado. Es imposible persuadir a la gente y al mismo tiempo estar en conflicto con ella.
18.
En cuanto dependa de vosotros.
Es evidente la relación con el versículo anterior. En lo que respecta al cristiano, debe hacer todo lo que pueda para mantener la paz; pero hay veces cuando la fidelidad a un principio puede obligarlo a provocar la oposición de alguien. Por eso Pablo añade la condición, "si es posible". Lo que sabemos de la vida de Pablo, una vida de conflictos casi constantes, muestra que no siempre es posible estar en paz. En un mundo cuyo príncipe es Satanás, los soldados de Cristo no deben esperar que todo sea paz; pero el cristiano debe vigilar para que cuando se altere la paz no sea por culpa suya.
19.
Amados.
En la RVR la palabra griega agap'tós (aquí en plural) generalmente se ha traducido como "amado", "amada" (Rom. 1: 7; 9: 25; 11: 28; 16: 12; 1 Cor. 10: 14; 2 Cor. 7: 1; Efe. 1: 6; Fil. 4: 1; etc.), o como "muy amados" (2 Cor. 12: 19; etc.).
Dejad lugar a la ira.
El artículo definido antes de "ira", indica que se hace referencia a la ira de Dios (cf. com. cap. 5: 9). Esta interpretación es confirmada por las palabras que siguen: "Mía es la venganza, yo pagaré". "Dejad 620 lugar" para que obre la ira retributiva de Dios. Los cristianos nunca deben tratar de vengarse de los que los tratan con injusticia, sino dejar las cosas con Dios. Sólo un Dios perfecto, que todo lo conoce y que ama a todos, puede juzgar con rectitud a los impíos y castigarlos con justicia. Tanto el lenguaje como el pensamiento de esta orden son ilustrados por Efe. 4: 27, donde Pablo explica que al vengarnos damos "lugar al diablo". Los que albergan pensamientos de venganza están dando la oportunidad para que Satanás les inspire ira, odio y amargura, cuando deberían estar fomentando el crecimiento de los frutos del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia (Gál. 5: 22).
También se han presentado otras dos interpretaciones de este pasaje. "Dad tiempo o lugar para que vuestra ira se enfríe", y "Dad lugar a la ira de vuestro oponente, es decir, rendíos ante ella"; pero ninguna de las dos interpretaciones concuerda bien ni con el griego ni con el contexto.
Escrito está.
La cita es de Deut. 32: 35. Cf. Heb. 10: 30. En Deuteronomio esta frase es una amonestación para el pueblo de Dios; en Hebreos se dirige a los apóstatas; pero en Romanos se usa como un consuelo para el pueblo de Dios injustamente perseguido. Dios, a su debido tiempo, tomará venganza por ellos, pues "¿acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?" (Luc. 18: 7; cf. Deut. 32: 40-43; 2 Tes. 1: 6-10; Apoc. 6: 9-11).
Venganza.
Gr. ekdík'sis, "vindicación", "retribución", "castigo" (cf. Hech. 7: 24; 2 Cor. 7: 11; 1 Ped. 2: 14). De esta palabra debe eliminarse la idea de un deseo de venganza personal, pues se trata nada más de la justicia retributiva de Dios. Más bien significa la plena ejecución de la justicia para todos. En el día de la venganza de Dios, los impíos recibirán las consecuencias inevitables de su propia elección. Debido a la rebeldía de su vida, están en desacuerdo con Dios de tal manera, que la misma presencia divina es para ellos un fuego consumidor (2 Tes. 1: 6-10; Apoc. 6: 15-17). "La gloria de Aquel que es amor los destruye" (DTG 713).
20.
Si tu enemigo.
La cita es de Prov. 25: 21-22.
Ascuas de fuego.
Es decir, carbones encendidos. Ver com. Prov. 25: 22. La bondad es la mejor venganza de un cristiano contra su enemigo. Amontonar ascuas de fuego sobre la cabeza de un adversario debe significar realizar actos de amor y no de maldad, como se indica claramente en el contexto del AT y en el del NT. El pasaje de Prov. 25: 22 termina con estas palabras que Pablo no cita: "y Jehová te lo pagará", a saber, las buenas obras hechas a favor de tu enemigo. Así también en este contexto el significado general se resume en las palabras: "No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal" (Rom. 12: 21).
21.
No seas vencido de lo malo.
Vengarse no es una señal de fortaleza sino de debilidad. El que permite que su genio se agite y queden a un lado sus principios cristianos de amor y dominio propio, sufre una derrota. Pero la persona que domina el deseo de vengarse y convierte un mal que ha recibido en una oportunidad de mostrar bondad, gana una victoria sobre sí misma y sobre los poderes del mal. Esto no sólo es mucho más noble en sí mismo, sino que será mucho más efectivo, pues así se puede desarmar a un enemigo (cf. Prov. 15: 1) y ganar un alma. Según este principio, Dios no ha dejado caer sobre los pecadores la retribución que desde hace mucho tiempo merecen, sino que más bien los ha colmado de amor y misericordia. Y la benignidad, la paciencia y la longanimidad de Dios es lo que guía a los hombres al arrepentimiento (Rom. 2: 4). El cristiano que está siendo transformado a la imagen de Dios (cap. 12: 2), mostrará por la forma como trata a sus enemigos que su carácter se va asemejando cada día más y más al carácter de Dios, que es amor (1 Juan 4: 8).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 CH 22, 24, 42, 67, 121, 505; CM 230; CRA 51, 67, 83, 184, 195; CS 527; CV 273; DTG 406; ECFP 33; HAd 272; 1JT 27, 298; 2JT 214, 482; MC 92; MeM 6; MJ 241; PP 365; PR 47, 359; 2T 381; 5T 441; Te 18, 55, 132, 170; TM 159; 3TS 135
1-2 CH 49; CRA 535; EC 36; FE 289, 351; 2JT 422; 1T 694; 2T 492-7T 75; 9T 113; Te 96; TM 455; 4TS 329
2 CH 23; CM 201; 1JT 82, 599; 2JT 214; 621 MC 315; MeM 157, 328; 1T 285, 479, 704; 2T 44, 56, 71, 82, 86, 174, 185, 194, 301, 678; 3T 126, 163
3 5T 289
4-5 1JT 444
8 MeM 201
8-13 1T 692
9 4T 325
9-10 1JT 344; 5T 171
10 HAd 381, 383; HAp 223; MC 390; MeM 122; PP 126; 2T 162
10-11 2JT 45; 2T 419; 5T 108
10-13 3T 224
11 CE (1967) 108; CMC 165, 172, 283; CN 113, 115; EC 455; Ev 351; FE 214, 316; HAd 19; HAp 283; 1JT 32, 380; 2JT 160; MB 250; MeM 107, 250; MJ 70; PVGM 32, 281; SC 108, 276; 1T 317, 325; 2T 255, 500, 673, 701; 4T 191; 7T 12, 196; TM 182
12 CC 97; MeM 18; PVGM 136; 2T 48
13 CMC 33; HAd 405
15 MC 102, 115; 3T 186
16 1JT 449; TM 194; 3TS 220
17 MeM 340
18 ECFP 24; MeM 53; 1T 356
19 PE 274
21 MC 387
CAPÍTULO 13
1 Debemos sujetamos a las autoridades y cumplir otros deberes. 8 El amor es el cumplimiento de la ley. 11 La glotonería, la embriaguez y las obras de las tinieblas están fuera de lugar en el momento de la aceptación del Evangelio.
SOMETASE toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;
4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.
5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.
6 Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.
7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.
8 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.
9 Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.
11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
12 la noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,
14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.
1.
Sométase.
Gr. hupotássÇ, "someterse", "estar en sujeción", "obedecer".
Las autoridades.
Con el significado de "los que han sido puestos en cargo de autoridad sobre otros". Ver 1 Ped. 2: 13; cf. Luc. 12: 11; Tito 3:1. La palabra griega exousía, que en 622 todo este pasaje se ha traducido como "autoridades" y "autoridad", también significa "poder"; pero debe entenderse en el sentido de facultad para gobernar y no como dúnamis, vocablo griego que a menudo también se traduce "poder" (Rom. 1: 16, 20; 1 Cor. 1: 18), y que significa "energía", "fuerza", "poder o capacidad para hacer algo".
No hay autoridad sino de parte de Dios.
Es decir, no existe autoridad humana a menos que sea con la aprobación de Dios y bajo su control. En el AT se afirma a veces que Dios pone y también depone gobernantes (ver com. Dan. 4: 17; cf. cap. 2: 21; 4: 25, 34-35).
Por Dios han sido establecidas.
Las palabras griegas de los vers. 1 y 2 que se han traducido "sométase", "establecidas", "establecido", "resiste" (la primera vez que aparece esta palabra), derivan de la misma raíz, tássÇ, "ordenar", "disponer" "colocar". Esto da una gran fuerza a la expresión, que no puede representarse plenamente en nuestro idioma.
Pablo no quiere decir en estos versículos que Dios siempre aprueba la conducta de los gobernantes civiles, ni tampoco que el cristiano siempre tiene el deber de someterse a ellos. Las exigencias de las autoridades a veces pueden oponerse a la ley de Dios, y en tales circunstancias el cristiano debe "obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hech. 5: 29; cf. cap. 4: 19). Lo que Pablo enseña es que el poder de los gobiernos humanos es confiado por Dios a los hombres, de acuerdo con el propósito divino para el bienestar humano. Está en las manos de Dios que las autoridades continúen en el poder o caigan. Por lo tanto, el cristiano debe apoyar a las autoridades, pues no cree que le corresponde oponerse a ellas ni destituirlas.
Una instrucción de esta naturaleza era muy necesaria en los días de Pablo, pues en ese tiempo los judíos estaban muy agitados y ya habían causado rebeliones en diversas partes del Imperio Romano. Si los cristianos hubiesen demostrado también un espíritu indócil, hubieran caído en el mismo desprestigio en que ya estaban cayendo los judíos. También habrían perdido la protección del Estado romano, que con frecuencia había sido una bendición para los primeros cristianos, como Pablo podía testificarlo por su propia experiencia (ver Hech. 22: 24-30). Además, esto habría sido una vergüenza para la iglesia cristiana y su mensaje de paz y amor fraternal. Por eso Pablo insta en otros pasajes a los creyentes para que oren por los que están en autoridad (1 Tim. 2: 1-2) y les obedezcan (Tito 3: 1). Pedro también ordena a los cristianos a que "por causa del Señor" se sometan "a toda institución ['autoridad', VP] humana" (1 Ped. 2: 13-17).
2.
Se opone a la autoridad.
Literalmente "se pone en orden de batalla contra la autoridad".
Lo establecido.
Gr. diatag', "mandato", "disposición", "orden". La única otra vez que aparece esta palabra en el NT es en Hech. 7: 53, donde se ha traducido "disposición"; lo que quiere decir Pablo podría traducirse literalmente: "Se rebela contra la ordenanza de Dios".
Condenación.
Gr. kríma, "condenación", "juicio" (cf. cap. 2: 2; 5: 16; 11: 33). Pablo se está refiriendo a la sentencia pronunciada por los gobernantes como ministros de Dios en este mundo (cap. 13: 4), contra los que son rebeldes. Como desobedecer a las autoridades es resistir lo "establecido por Dios", el castigo que aplican las autoridades representa también el castigo y la ira de Dios sobre los ciudadanos desobedientes.
3.
No están para infundir temor.
Generalmente no se debe temer a los gobernantes, a menos que se haya hecho algo contra la ley. Sin embargo, en la realidad no todos los gobernantes infunden temor sólo a los malos, pues muchos de ellos han perseguido a gente correcta. Por ejemplo, Nerón, el emperador romano en los días cuando Pablo escribió esta epístola, hizo ejecutar más tarde al apóstol. A pesar de todo, los que viven correctamente por lo general no tienen nada de qué temer a las autoridades civiles. Los gobernantes no están para infundir temor al que hace el bien; al contrario, existen con buenos propósitos, y los cristianos deben, en términos generales, someterse a ellos para su propio beneficio (ver 1 Tim. 2: 1-2).
¿Quieres?
Gr. thélÇ, "desear", "querer". El cristiano que desea no temer a las autoridades civiles, tiene que hacer lo que es correcto, y entonces será alabado por su buena conducta (cf. 1 Ped. 2: 14-15).
4.
Porque.
Así se introduce la explicación de la declaración previa. El Estado existe como siervo de Dios para un buen fin, por esa razón el cristiano no tiene por qué temer su autoridad si su conducta es correcta. Pablo está expresando otra vez una verdad general, 623 sin detenerse a ejemplificar su afirmación con casos específicos.
Servidor.
Gr. diákonos, "siervo" (cf. cap. 15: 8; 16: 1). Diákonos es la palabra de donde deriva el término "diácono" (1 Tim. 3: 8, 12).
Para tu bien.
Es decir, para promover el bien. Esta es la verdadera razón de la existencia del gobierno civil como "servidor" y representante de Dios.
La espada.
Símbolo de la autoridad del gobernante para castigar.
Vengador.
Gr. ékdikos, "vindicador"; "para hacer justicia" (BJ). Esta palabra aparece sólo aquí y en 1 Tes. 4: 6 en el NT. En los papiros griegos generalmente se usa para referirse a "un representante legal".
Para castigar.
Literalmente "para ira". El Estado, como "servidor de Dios", debe castigar a los malhechores (cf. vers. 2; cap. 12: 19).
5.
Por lo cual.
Una referencia a los cuatro versículos precedentes, en los cuales Pablo ha presentado las razones por las cuales debe obedecerse a los magistrados.
Por razón del castigo.
Literalmente "debido a la ira". Siendo que las autoridades civiles existen por disposición divina, el cristiano debe obedecer no sólo porque desea evitar el castigo, sino porque lo correcto es obedecer. La única excepción es cuando la ley del Estado contradice a la ley de Dios.
6.
Pagáis también los tributos.
La flexión del verbo griego también podría traducirse como imperativo: "pagad". Tanto el indicativo como el imperativo son gramaticalmente correctos en este caso; sin embargo, el contexto sugiere que no se trata de una orden sino de la afirmación de un hecho. Es evidente que los primeros cristianos consideraban como una cuestión de principio el pagar impuestos, quizá como obediencia a las enseñanzas de Cristo (Luc. 20: 20-25), lo que se refleja en Rom. 13: 7. Al sostener al gobierno civil con sus tributos, los cristianos reconocían que debían obedecer al Estado como instituido por Dios "para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien" (1 Ped. 2: 14).
Servidores.
Gr. leitourgós "servidor", "servidor público". De este vocablo deriva la palabra "liturgia". No es el mismo que se ha traducido como "servidor" en el vers. 4 (ver comentario respectivo). Ambas palabras se usan para referirse a servicios seculares, pero la primera también se aplica especialmente al ministerio sacerdotal (ver Rom. 15: 16; Heb. 8: 2), Pablo quizá usa esta palabra para destacar la legitimidad y la necesidad de obedecer a los poderes civiles, dándoles un matiz de carácter sagrado como "servidores público de Dios".
Atienden continuamente.
O "perseveran". La palabra que aquí se traduce en está forma, también se ha traducido "constantes" en cap. 12: 12.
Esto mismo.
Es decir, el servicio de Dios descrito en los vers. 3 y 4.
7.
Pagad a todos.
Algunos comentadores consideran este versículo como la conclusión del tema de Pablo acerca del deber del cristiano de obedecer al Estado, en cuyo caso "todos" se refiere a los que están en autoridad. Pero otros comentadores interpretan este versículo como una afirmación de un principio amplio que se aplica tanto a la sección precedente como a la que sigue; y en ese caso "todos" se refiere a todos los hombres, y entonces la afirmación de Pablo sería: "Pagad a todos los hombres lo que les corresponde".
Tributo.
Gr. fóros, "impuesto", "contribución". En los papiros se da a esta palabra el significado de "alquiler" (cf. Luc. 20: 22).
Impuesto.
Gr. télos (ver com. Mat. 17: 25).
Respeto.
Gr. fóbos, literalmente "temor". En este caso significa el respeto con que debe ser considerada una autoridad; no temor con el sentido de "miedo" o "terror" (cf. 1 Ped. 2: 18; 3: 2).
Honra.
Cf. 1 Ped. 2: 17. Los agentes del gobierno romano que en los días de Pablo estaban autorizados para cobrar tributos e impuestos, al menos a los judíos, eran blanco del odio popular y de desprecio. Por eso Pablo aconsejaba a los creyentes de Roma que no sólo se sometieran al sistema de impuestos, sino que también prestaran la debida honra y respeto a sus gobernantes. Esto contrasta agudamente con el creciente sentimiento de rebelión que estaba siendo fomentado por algunos fanáticos judíos, y que pronto causaría la destrucción de su nación (ver Josefo, Guerra ii. 13. 4-7).
8.
No debáis a nadie nada.
El cristiano debe pagar todo lo que debe, pero hay una deuda que nunca podrá cancelar plenamente, a saber: la deuda de amor a sus prójimos.
Amaros unos a otros.
El amor mutuo es una obligación ilimitada. Es una deuda que uno siempre debe procurar pagar, pero que 624 nunca se saldará por completo mientras haya oportunidad de hacer el bien a nuestros prójimos.
Ama al prójimo.
Literalmente "ama al otro", al que no es "yo mismo".
Ha cumplido.
El que ama a sus prójimos ha cumplido el intento y propósito de la ley. Todos los mandamientos de Dios se basan en el principio único del amor (Mat. 22: 34-40; cf. Rom. 13: 9). Por lo tanto, la ley divina no puede ser perfectamente obedecida sólo con la conformidad externa a la letra. La verdadera obediencia tiene que ver con el corazón y el espíritu (cf. Rom. 2: 28-29). El cumplimiento de la ley no es una sujeción externa a ella, sino amor sincero (cap. 13: 10). Los judíos habían sido lentos para creer y practicar esta verdad fundamental, a pesar de las claras enseñanzas de Moisés sobre el tema (Lev. 19: 18, 34; Deut. 6: 5; 10: 12). Convirtieron la ley de amor de Dios en un código rígido, sin amor y de requerimientos legales. Diezmaban meticulosamente la menta, el eneldo y el comino, pero pasaban por alto los asuntos más importantes de la ley: la fe, La justicia, la misericordia y el amor de Dios (Mat. 23: 23; Luc. 11: 42). Por eso Jesús procuró revelarles vez tras vez el verdadero propósito de los mandamientos de su Padre. Enseñaba que todos los mandamientos se resumen en el amor (Mat. 22: 37-40; Mar. 12: 29-34; Luc. 10: 27-28), y que la característica distintiva de un discípulo obediente es el amor por sus prójimos (Juan 13: 34-35).
La ley.
"Ley" sin artículo (ver com. cap. 2: 12). Aunque las referencias que hace Pablo a mandamientos específicos del Decálogo (cap. 13: 9) indican que tenía especialmente en cuenta esa ley, la ausencia del artículo sugiere que quizá estaba hablando de "ley" como un principio. El pecado es desobediencia a ley, o sea impiedad (ver com. 1 Juan 3: 4); y por el contrario, el amor es, literalmente, "el cumplimiento de la ley" (Rom. 13: 10).
9.
Porque.
Es decir, los mandamientos que Pablo cita ahora. El que ama a su prójimo ni le robará, ni le quitará la vida; tampoco codiciará sus bienes, ni dará falso testimonio acerca de él, ni cometerá adulterio con su cónyuge.
No dirás falso testimonio.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la omisión de este mandamiento. Quizá fue añadido por un copista para hacer más completa la lista de la segunda tabla de los Diez Mandamientos; sin embargo, es claro que Pablo no tenía el propósito de presentar una enumeración completa. Lo atestiguan sus palabras: "y cualquier otro mandamiento". El orden de los mandamientos difiere del de Exo. 20: 13-15, pues el séptimo ha sido colocado antes del sexto. La misma distribución se encuentra en Mar. 10: 19; Luc. 18: 20; Sant. 2: 11. El orden regular aparece en Mat. 19: 18. Pablo tal vez está siguiendo el orden de un manuscrito de la LXX. El orden que él sigue es el de Deut. 5: 17 como se halla en el Códice Vaticano. Este mismo MS, en la lista de los últimos cinco mandamientos según Exo. 20: 13-15, coloca en primer lugar el séptimo mandamiento, y luego el octavo y el sexto.
Se resume.
Gr. anakefalaióÇ, "recapitular", "sintetizar".
Amarás.
La cita es de Lev. 19: 18 (ver comentario respectivo).
10.
El amor no hace.
Ver com. 1 Cor. 13: 4-6.
Cumplimiento.
Gr. pi'rÇma, "plenitud". "La ley en su plenitud" (BJ). Cf. vers. 8.
La ley.
"Ley" sin artículo (ver com. vers. 8).
11.
Y esto.
La expresión recuerda la orden precedente de no debe nada sino amor, el cual es en sí mismo la síntesis de los deberes cristianos ya prescritos (cap. 12; 13). Como un verdadero incentivo para el cumplimiento de esos deberes, Pablo ahora recurre a lo que siempre ha sido uno de los alicientes más poderosos para la vida cristiana: la creencia en la proximidad de la segunda venida de Cristo (cf. 1 Cor. 7: 29; Heb. 10: 25, 37; 1 Ped. 4: 7).
Tiempo.
Gr. kairós. Este término no se aplica al "tiempo" en general sino a un "momento" (BJ) definido, medido o fijado, o a un período crítico u ocasión (ver com. Mar. 1: 15; cf. 1 Cor. 7: 29; Apoc. 1: 3). Los creyentes de Roma no podían menos que comprender el tiempo crítico en que vivían. Por eso Pablo los exhorta a abandonar toda tibieza e indolencia, a terminar con toda complacencia propia y a vestirse "del Señor Jesucristo".
Es ya hora.
Ver Mat. 24: 44; 25: 13.
De levantarnos.
La evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por la variante "de levantaros".
Sueño.
La preparación necesaria para el gran día de Dios exige de los cristianos una continua vigilancia. Compárese con la parábola de las diez vírgenes: "cabecearon todas y 625 se durmieron" (Mat. 25: 5; cf. 1 Tes. 5: 6).
Más cerca. . . nuestra salvación.
Por "salvación" evidentemente Pablo quiere significar la venida de Cristo en gloria y poder y todo lo que sucederá entonces, como ya lo ha descrito: "la manifestación de los hijos de Dios" (cap. 8: 19), "la redención de nuestro cuerpo" (vers. 23) y la liberación de la naturaleza "de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios" (vers. 21).
Creímos.
Es decir, cuando primero creímos; "cuando abrazamos la fe" (BJ). El tiempo del verbo griego indica el momento cuando se aceptó la fe cristiana (cf. Hech. 19: 2; 1 Cor. 3: 5; 15: 2). La expectativa constante de la venida del Señor es la actitud mental que Cristo ordenó en sus repetidas advertencias (ver Mat. 24). Esta expectativa ha estado condicionada desde el principio con el consejo de que "el día y la hora nadie sabe" (Mat. 24: 36), y Pablo tuvo en cuenta esta precaución (1 Tes. 5: 1-2; 2 Tes. 2: 1-2). Sin embargo, la forma en que anticipaba ese gran día no fue por eso menos vívida (1 Tes. 4: 15, 17; 1 Cor. 15: 51-52). Otros escritores del NT compartían este mismo sentimiento (1 Ped. 4: 7; 2 Ped. 3; 1 Juan 2: 18; Apoc. 22: 12, 20; cf. Ev. 504; HAp 215).
El hecho de que este tiempo se ha prolongado más de lo esperado, no significa que la Palabra de Dios haya fallado. Hay una obra que debe ser hecha y hay condiciones que se deben cumplir antes de que pueda venir Cristo (ver Ev 504-505). Entre tanto es indispensable que cada creyente experimente un sentimiento continuo y vital de la brevedad del tiempo y de la inminencia del retorno de Cristo. Esta motivación es indispensable para completar la obra que debe concluirse y hacer frente a las condiciones que se presenten. Permanece siempre intacta la verdad de que a los que duermen en una tibia complacencia propia el día del Señor los sorprenderá como ladrón en la noche, "y no escaparán" (1 Tes. 5: 3).
12.
Noche.
Después de comparar con el "sueño" la condición espiritual en que se encontraban sus lectores, Pablo continúa el símbolo contrastando la vida presente con la venidera, como la noche con el día (cf. Heb. 10: 25).
Desechemos.
Gr. apotíth'mi, "echar a un lado", "quitarse algo de encima". De ahí la traducción de la BJ: "despojémonos". Esta palabra se usa varias veces en el NT para describir el abandono de los malos hábitos (Efe. 4: 22, 25; Col. 3: 8; Heb. 12: 1; Sant. 1: 21; 1 Ped. 2: 1).
Obras de las tinieblas.
"Las tinieblas" se presentan como una vestimenta de la cual debe despojarse el cristiano, para luego vestirse con la armadura de la verdad y la justicia para que pueda estar preparado para la luz del día de la aparición de Cristo.
Armas.
Gr. hóplon, vocablo traducido como "armas" en Juan 18: 3 y 2 Cor. 10: 4, y como "instrumentos" en Rom. 6: 13. Compárese con la descripción que hace Pablo de la armadura del cristiano en Efe. 6: 11-18.
De la luz.
Las "armas de la luz" llevan ese nombre en contraste con "las obras de las tinieblas". Los cristianos son invitados a salir "de las tinieblas a" la "luz admirable" de Dios (1 Ped. 2: 9); son llamados "hijos de luz" (1 Tes. 5: 5), y por lo tanto libran la batalla espiritual con "armas de. . . luz".
13.
Andemos.
Es decir, vivamos, comportémonos.
Como de día.
Los malhechores ocultan sus hechos de violencia y maldad con la oscuridad de la noche (1 Tes. 5: 7; Efe. 5: 11-12). Pero el cristiano debe conducirse como si todo el mundo pudiera ver lo que él hace. Es hijo del día y no de la noche (1 Tes. 5: 5), y debe vivir como hijo de la luz (Efe. 5: 8).
Honestamente.
Gr. eusj'mónÇs, "en buena forma", "decorosamente", "honorablemente". "Procedamos con decoro" (BJ). Esta palabra aparece también en 1 Cor. 14: 40: "decentemente", y 1 Tes. 4: 12: "honradamente".
Glotonería.
Gr. kÇmos, "parranda", "francachela", "orgía" (cf. Gál. 5: 21; 1 Ped. 4: 3).
En lujurias.
En griego es más específico: se refiere a la inmoralidad sexual. La palabra que se emplea es kóit', "cama", y por extensión, "relación sexual".
Lascivias.
Gr. asélgeia, "sensualidad", "libertinaje", "indecencia" (cf. 2 Cor. 12: 21; Gál. 5: 19). Los pecados de esta enumeración prevalecían entre los paganos de los días de Pablo (Rom. 1: 24-31), pero de ninguna manera estaban limitados sólo a ellos (cap. 2: 3, 21-24).
Contiendas.
Gr. éris, "querella"; "rivalidades" (BJ).
Envidia.
Gr. z'los, "celos".
14.
Vestíos.
En el vers. 12 se exhorta al cristiano a que se vista con "las armas de la luz". Ahora Pablo describe a Cristo mismo 626 como la panoplia del cristiano. Pero esta vida con la que se ha "vestido" ("revestido", BJ) continuamente debe ser renovada cada día en la experiencia del crecimiento y la santificación (Efe. 4: 24; Col. 3: 12-14). Cada paso que se dé en ese desarrollo puede ser considerado como vestirse de nuevo de Cristo, y el cristiano que persevera en esa experiencia transformadora, imitará más y más perfectamente la vida y el carácter de Cristo y reflejará al Salvador delante del mundo (ver 2 Cor. 3: 2-3; PVGM 47; cf. Gál. 4: 19).
La carne.
Es decir, la naturaleza física depravada (cf. cap. 8: 1-13). Deben satisfacerse las necesidades del cuerpo, pero el cristiano no debe dejarse dominar por el estímulo y la complacencia de los apetitos físicos impuros. Una vida Iujuriosa y de complacencia propia estimula esos impulsos carnales, pero el cristiano debe más bien hacerlos morir (cap. 6: 12-13; 8: 13). Por eso Pablo advierte a los creyentes que no presten atención a tales cosas.
NOTA ADICIONAL DEL CAPÍTULO 13
Algunos de los escritores del NT dan la impresión de referirse a la segunda venida de Cristo como si fuera algo inmediato. Se citan los siguientes textos como muestra típica de esta enseñanza: Rom. 13: 11-12; 1 Cor. 7: 29; Fil. 4: 5; 1 Tes. 4: 15, 17; Heb. 10: 25; Sant. 5: 8-9; 1 Ped. 4: 7; 1 Juan 2: 18.
Quizá algunos se apresuren a concluir que los escritores bíblicos estaban completamente equivocados, o que por lo menos, nada se puede saber en cuanto al tiempo de la venida de Cristo; pero la evidencia no requiere una conclusión tal.
En la repetida discusión de las Escrituras en cuanto al fin del mundo o la venida de Cristo, se destacan claramente ciertos hechos. Y creemos que si se tienen en cuenta esos hechos, es posible llegar a una conclusión totalmente consecuente con la creencia en la inspiración de la Biblia y el hecho solemne del segundo advenimiento. Estos hechos son los siguientes:
1. Los escritores bíblicos siempre hablan de la certeza del segundo advenimiento. Esto se aplica tanto a los escritores del AT como del NT. El lector de la Biblia que da a las palabras de ésta su significado más evidente, concluirá que "el día del Señor vendrá" (2 Ped. 3: 10).
2. Al referirse a este tema los escritores bíblicos parecen estar tan dominados por la grandeza, la gloria y la naturaleza apoteósica del acontecimiento para cada ser humano y para toda la creación, que con frecuencia hablan como si fuera el único y exclusivo acontecimiento futuro. La luz deslumbradora del día de Dios con frecuencia parece excluir todo lo demás de la vista y de la mente del profeta. El lector recibe la clara impresión de que el autor inspirado considera todo lo demás que pueda preceder al advenimiento, como de menor importancia, como un prólogo del gran clímax hacia el cual se encamina toda la creación; con frecuencia quizá sienta como si el gran día estuviera por sobrevenir.
Es evidente que esta vívida presentación del advenimiento comenzó con Enoc, "séptimo desde Adán", quien declaró a los impíos de sus días: "He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos" (Jud. 14-15). No hay nada en el contexto que sugiera que Enoc hubiera explicado que la venida tendría lugar miles de años más tarde, y lo más seguro que no lo sabía. Le había sido revelado que el Señor vendría para juzgar; nada más importaba.
3. Los escritores bíblicos destacaron que el día del Señor vendría súbita e inesperadamente. Las afirmaciones de Cristo son el mejor respaldo de esta enseñanza. Él dijo: "Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor" (Mat. 24: 42). "Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre" (Luc. 21: 34-36).
Las palabras de Pablo son un eco de las de nuestro Señor: "El día del Señor vendrá así como ladrón en la noche" (1 Tes. 5: 2). Pedro escribe en forma parecida: "El día del Señor vendrá como ladrón en la noche" (2 Ped. 3: 10).
Lo que dio a la predicación del segundo advenimiento una calidad de inminencia, 627 por lo menos potencialmente, fue la seguridad de que ese evento ocurriría y de que sería inesperado y repentino.
Ahora bien, en vista de que al Señor no le pareció conveniente revelar el "día y la hora" (Mat. 24: 36) de su venida, y como instó a sus seguidores a que velaran constantemente para que ese día no los sorprendiera como "ladrón", ¿qué otra cosa podría esperarse sino que los autores del NT escribieran del advenimiento con un tono de inminencia? Esto no proyecta ninguna sombra sobre la inspiración que recibieron. Sabían, por revelación y por instrucción directa procedente de Cristo, que él vendría otra vez, que su venida sería precedida por tiempos tumultuosos, que sería súbita e inesperada, y que ellos y a quienes ellos predicaran debían velar continuamente. Pero no les fue revelado el "día y la hora". Por lo tanto, debido a esa limitación en la revelación que les fue dada, presentaban a los creyentes la exhortación constante y la advertencia acerca del día del Señor.
Era evidente en el plan de Dios que sus profetas no dispusieran de cierto conocimiento acerca de la exactitud del momento del advenimiento de Cristo. Precisamente antes de su ascensión, nuestro Señor puso fin a las preguntas de sus discípulos en cuanto a calcular el tiempo de las acciones futuras de Dios, cuando declaró: "No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad" (Hech. 1: 7).
4. Los autores bíblicos no escribieron sencillamente para sus días o para determinado grupo a quien dirigían una carta. Si así fuera entonces la importancia de las Escrituras habría concluido con la generación que recibió directamente los mensajes de los portavoces de Dios. No; escribían bajo inspiración y sin duda comprendiendo con frecuencia sólo en parte, para todas las generaciones hasta que volviera el Señor. Es cierto que algunas cosas que escribieron, por ejemplo, sobre la circuncisión, tenían una importancia particular para la generación de los autores del NT, mientras que otras porciones han tenido y tienen una importancia creciente a medida que se aproxima el fin de la historia de la tierra.
El hecho de que los autores inspirados de la Biblia escribieran para exhortar, amonestar e instruir a todos los que vivieran hasta el segundo advenimiento, aclara más las declaraciones del NT que hablan de la inminencia de la segunda venida. Es cierto que los mensajes, dentro de su contexto histórico, están dirigidos a grupos específicos que vivían en ese tiempo, y no hay duda alguna de que la mayoría de los consejos espirituales de las Escrituras se sitúan dentro de un contexto histórico que corresponde con determinadas personas y determinado tiempo del pasado.
Pero aunque una declaración se haya dirigido a ciertos creyentes, puede aplicarse no tanto a ellos como a sus descendientes espirituales. Cuando Cristo describió a sus discípulos ciertos acontecimientos claves que precederían a su venida y servirían como señales de ella, abarcó un período de unos dos mil años; y cuando comenzó a describir la caída de Jerusalén, dijo: "Cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel" (Mat. 24: 15). "Veáis" correspondía con los discípulos a quienes se estaba dirigiendo; pero sigue hablando de la "gran tribulación" de la cual había hablado Daniel en la profecía, que abarcaría hasta el siglo XVIII, y continúa con la exhortación "entonces, si alguno os dijere. . ." (vers. 23). Ahora bien, podría decirse que Cristo está aquí advirtiendo otra vez a sus doce discípulos contra engaños amenazadores. Pero todo el contexto nos obliga a creer que él está hablando también, y aun con más razón, a sus seguidores que vivieran en el siglo XVIII y posteriormente.
Este hecho bíblico, que el grupo presente en ese momento puede ser el recipiente de un mensaje no sólo para ellos sino también, y quizá más particularmente, para una generación posterior, nos protege de no caer en conclusiones sin fundamento acerca de la ubicación histórica de ciertos sucesos venideros.
Pareciera que inmediatamente después de la ascensión "los hermanos", grupo que tal vez incluía a los apóstoles, pensaban que Cristo podría volver en sus días: "Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo [Juan] no moriría" (Juan 21: 23), sino que quedaría vivo para contemplar el regreso de su Señor (cf. Hech. 1: 6-7).
Sin embargo, hay cierta evidencia en el NT de que Dios dio alguna luz a sus portavoces acerca del tiempo que transcurriría antes de que Cristo regresara. En su primera carta a los Tesalonicenses, Pablo les escribió del advenimiento y dijo: "Nosotros que vivimos, 628 que habremos quedado hasta la venida del Señor" (1 Tes. 4: 15); pero, ¿quería Pablo que los tesalonicenses llegaran a la conclusión de que el día del Señor virtualmente estaba a las puertas? Es evidente que algunos llegaron a esa conclusión, porque en su segunda carta el apóstol vuelve al tema: "Os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca" (2 Tes. 2: 1-2). Después procede a describir acontecimientos que debían suceder antes del advenimiento (vers. 3-12). El proceso clave sería determinada "apostasía" (vers. 3). Pero Pablo explica en otros pasajes que esa "apostasía" ocurriría principalmente después de su muerte (Hech. 20: 28-30; 2 Tim. 4: 6-8). Después de presentarles un bosquejo de ciertos sucesos que precederían al advenimiento, los exhorta a estar "firmes" para los días venideros (2 Tes. 2: 15-17).
En la celda de la prisión donde esperaba la muerte, Pablo escribió a su hijo espiritual Timoteo: "Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros" (2 Tim. 2: 2). Es claro que Pablo estaba instruyendo a Timoteo que quedaba cierto período de tiempo antes de que Cristo regresara.
Por lo tanto, es evidente que cuando Pablo dijo en 1 Tes. 4: 15 "habremos quedado", no se incluía él sino que estaba hablando de aquellos creyentes cristianos que vivirían en los días finales. El plural de la primera persona del verbo indicaba sencillamente que Pablo pertenecía al grupo de fieles que, en forma ininterrumpida, abarcaban los siglos.
Pedro escribió: "El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración" (1 Ped. 4: 7). Esas palabras, ¿se aplicaban necesariamente al grupo próximo a él, a quien escribía? La respuesta parece ser: no. Leemos en su segunda epístola, escrita no sabemos cuánto tiempo después de la primera: "Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento?" (2 Ped. 3: 2-4). Lo más razonable es admitir que estas palabras sugieren que Pedro esperaba algún proceso futuro en que aparecerían cierta clase de burladores.
Nótese especialmente que Pedro, al ocuparse del advenimiento venidero, exhorta a los creyentes a tener "memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas". Anteriormente, en esta misma epístola, declaró: "Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones" (2 Ped. 1: 19). Según estas palabras es evidente que Pedro enseñaba que tenía que transcurrir cierto lapso antes del advenimiento. Los creyentes debían dejarse guiar por la luz profética "hasta que el día esclarezca". Respondiendo al mismo propósito, Pablo declaró a los tesalonicenses: "Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón" (1 Tes. 5: 1-4).
La forma en que los apóstoles recurren a lo que escribieron los profetas es un eco de las palabras de Cristo acerca de lo que "el profeta Daniel" había escrito en cuanto a sucesos venideros: "El que lee, entienda" (Mat. 24: 15).
5. En este cuadro de la exhortación dirigida a los creyentes para guiar sus pasos con la luz de la profecía, lógicamente reconocemos que la Biblia contiene algunas profecías específicas acerca de la venida del Señor, las cuales abarcan grandes períodos y que nos ayudan a saber que el advenimiento "está cerca, a las puertas" (Mat. 24: 33). Nos referimos especialmente a los libros de Daniel y de Apocalipsis. Dentro de la sabiduría de Dios esos libros, aun en el mejor de los casos, sólo fueron oscuramente entendidos en los primeros siglos de la era cristiana. Algunas de las profecías de Daniel quedarían sin duda "cerradas y selladas hasta el tiempo del fin" (Dan. 12: 9), pues eran mayormente para el tiempo del fin. 629
Actualmente disponemos de un caudal de luz adicional que irradia de las páginas de Daniel y de su libro compañero, el Apocalipsis. Sus profecías nos capacitan para conocer, en una forma en que no fue posible antes, "los tiempos y. . . las ocasiones" (1 Tes. 5: 1) que tienen relación con las profecías. Las profecías de estos dos libros nos permiten decir con seguridad profética que el fin de todas las cosas, ciertamente, está cerca. El movimiento adventista, basado en la certeza de estas páginas de la profecía que ahora están brillantemente iluminadas, puede hoy proclamar con toda seguridad el mensaje inequívoco de la proximidad del día de Dios.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 2JT 319; PP 778
7 4T 93
8 CMC 264, 271-272; HAd 358; 2JT 49
10 CS 520; DMJ 20
11 Ev 163; 2JT 312; 3JT 256; MeM 17; 5T 88
11-14 CH 579
12 CMC 245; 5T 382; 8T 18
14 CM 82; COES 106, 119; FE 290, 465; MB 53; TM 169
CAPÍTULO 14
1 Los hombres no deben menospreciar ni condenar a nadie por cosas de poca importancia, 13 sino estar atentos para no ofender. 15 Por esto, el apóstol desaprueba ciertas cosas por muchas razones.
1 RECIBID al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.
2 Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres.
3 El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido.
4 ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.
5 Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.
6 El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.
7 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.
8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.
9 Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
11 Porque escrito está:
Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,

Y toda lengua confesará a Dios.
12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
13 Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.
14 Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es.
15 Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.
16 No sea, pues, vituperado vuestro bien;
17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
18 Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. 630
19 Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.
20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come.
21 Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite.
22 ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena así mismo en lo que aprueba.
23 Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.
1.
Recibid.
Gr. proslambánomai, "recibir para sí", "dar la bienvenida". "Acoged bien" (BJ); "acoged" (NC). A pesar de que son débiles "en la fe", deben ser recibidos en la comunión cristiana como hermanos, porque Cristo así los ha recibido y les ha dado la bienvenida (cap. 15: 7).
Débil en la fe.
Es decir, alguien que sólo tiene una comprensión limitada de los principios de rectitud. Anhela ser salvo y está dispuesto a hacer cualquier cosa que cree que se le pide; pero debido a la inmadurez de su experiencia cristiana (cf. Heb. 5: 11 a 6: 2) y quizá también como resultado de su educación anterior y de sus creencias, trata de asegurar su salvación por medio de la observancia de ciertas reglas y prescripciones que en realidad no son obligatorias para él. Da mucha importancia a esas reglas; las considera como absolutamente vigentes para poder alcanzar la salvación, y está angustiado y perplejo cuando ve que otros cristianos que conoce, especialmente los que parecen tener más experiencia, no comparten sus puntos de vista.
Las afirmaciones de Pablo en Rom. 14 han sido interpretadas de diversas maneras y usadas en las siguientes formas: 1 para menospreciar el régimen vegetariano, 2 para abolir la distinción entre carnes limpias e inmundas, y 3 para eliminar toda distinción entre días, aboliendo de paso el sábado. Que Pablo no se ocupa de ninguna de estas tres cosas, resulta evidente cuando se estudia el capítulo entendiendo ciertos problemas religiosos entonces vigentes, que perturbaban a algunos cristianos del primer siglo.
Pablo menciona varios problemas que eran motivo de controversia entre los hermanos: (1) algunos se refieren a la alimentación (vers. 2), y (2) los otros tienen que ver con la observancia de determinados días (vers. 5-6). En 1 Cor. 8 también se trata el problema de la alimentación y los conceptos del hermano fuerte y el hermano débil. La Primera Epístola a los Corintios fue escrita menos de un año antes que la de Romanos. Por lo tanto, es razonable concluir que en 1 Cor. 8 y Rom. 14 Pablo está tratando, en esencia, el mismo tema. En Corintios el problema es si se debe o no comer alimentos sacrificados a los ídolos. De acuerdo con una antigua práctica, los sacerdotes paganos comerciaban ampliamente con los animales sacrificados a los ídolos. Pablo dijo a los creyentes corintios, tanto de origen judío como pagano, que como un ídolo "nada es" no era malo en sí mismo comer carnes dedicadas a los ídolos. Sin embargo, sigue explicando que, debido a sus antecedentes, educación y diferencia de discernimiento espiritual, no todos tienen ese "conocimiento", y por lo tanto no podrían comer con limpia conciencia tales alimentos (ver com. 1 Cor. 8). Por eso Pablo instaba a los que no tenían escrúpulos en cuanto a esas comidas a que no participaran de ellas para no poner una piedra de tropiezo en el camino de un hermano (Rom. 14: 13). Su admonición está, pues, en armonía con la decisión del Concilio de Jerusalén, y proporciona por lo menos una razón por la cual ese concilio se definió así en cuanto a este tema (ver com. Hech. 15). Quizá para no escandalizar en esto, algunos cristianos se abstenían por completo de comer carne, por lo que su alimento se reducía a "legumbres", es decir, alimentos de origen vegetal (ver com. Rom. 14: 2).
Pablo no está hablando de alimentos dañinos para el organismo. No está sugiriendo que el cristiano de fe estable puede comer cualquier cosa sin tener en cuenta los efectos sobre su salud. Ya ha mostrado (cap. 12: 1) que el verdadero creyente procurará que su cuerpo se conserve santo para que sea aceptable delante de Dios como un sacrificio vivo. El hombre de fe firme considerará que es un acto de culto espiritual el cultivar la buena salud (Rom. 12: 1; 1 Cor. 10: 31). Otro hecho aclara el problema que Pablo está tratando. Al principio, y no muy nítidamente, muchos cristianos de origen judío comprendieron que la ley ceremonial había 631 hallado su cumplimiento en Cristo (ver com. Col. 2: 14-16) y que, por lo tanto, ya no estaba en vigencia. A los primeros cristianos no se les prohibió súbitamente que asistieran a las festividades anuales judaicas, ni se los instó a que abandonaran inmediatamente todos los ritos ceremoniales. La ley ceremonial obligaba a los judíos a observar siete días de reposo anuales. Pablo asistió inclusive a algunas de esas fiestas después de su conversión (Hech. 18: 21, etc.). Aunque enseñaba que "la circuncisión nada es" (1 Cor. 7: 19), circuncidó a Timoteo (Hech. 16: 3) y cumplió con un voto de acuerdo con las estipulaciones del antiguo código (Hech. 21: 20-27). Debido a las circunstancias parecía que lo mejor era permitir que varios elementos de la ley ceremonial judía desaparecieran poco a poco, a medida que la razón y la conciencia se fueran aclarando. Por eso se hizo inevitable que entre los cristianos de origen judío se levantaran preguntas en cuanto a si era correcto observar ciertos "días", o sea ciertos días de fiesta judíos que correspondían con sus festividades anuales (ver Lev. 23: 1-44; com. Col. 2: 14-17).
En vista de estos hechos resulta evidente que Pablo, en Rom. 14, (1) no está menospreciando una alimentación de "legumbres" (comidas de origen vegetal), ni (2) anulando la distinción secular bíblica entre carnes limpias e inmundas, ni (3) aboliendo el sábado semanal de la ley moral (ver com. cap. 3: 31). El que pretenda afirmar que así fue, debe estar leyendo en la exposición de Pablo algo que él no enseñó.
Que Pablo no enseña y ni siquiera insinúa la abolición del sábado semanal, ha sido reconocido por muchos comentadores conservadores. Por ejemplo, Jamieson, Fausset y Brown al comentar este pasaje (cap. 14: 5-6) enseñan: "Desafortunadamente Alford deduce por la lectura de este pasaje que no se podría haber usado este lenguaje si la ley del sábado hubiera estado en vigencia en cualquier forma bajo el Evangelio. No hay duda de que el sábado no podía estar entonces en vigencia si hubiera sido una de las fiestas judías; pero no debe darse por sentado que el sábado fuera un día festivo sencillamente porque se guardaba bajo el sistema mosaico. Y como sin duda alguna el sábado es más antiguo que el judaísmo, y que bajo el judaísmo fue incluido entre las cosas sagradas del Decálogo, el cual fue pronunciado verbalmente en medio de los terrores del Sinaí como ninguna otra enseñanza del judaísmo; y en vista de que el mismo Legislador declaró personalmente, en la tierra: 'EL HIJO DEL HOMBRE ES SEÑOR AUN DEL IDA DE REPOSO [SÁBADO]' (Mar. 2: 28), es sumamente difícil demostrar que el apóstol tenía el propósito de que ese día [el sábado] fuera clasificado por sus lectores entre los días festivos judaicos que ya habían caducado, y que sólo un 'débil' podría imaginarse que estaba en vigencia, un 'débil' que sólo debía ser tolerado debido al amor de los que tenían más luz".
En Rom. 14: 1 a 15: 14 Pablo insta a los cristianos más firmes a que consideren con simpatía los problemas de sus hermanos más débiles. Como lo hizo en los cap. 12 y 13, muestra que el origen de la unidad y de la paz en la iglesia es el genuino amor cristiano. Este mismo amor y respeto mutuo asegurarán una continua armonía entre el conjunto de creyentes a pesar de las diferencias de opiniones y de los escrúpulos en asuntos de religión.
Contender sobre opiniones.
Los creyentes "débiles" deben ser recibidos dándoles la bienvenida a la comunión cristiana, pero no con el propósito de hacerlos participar en controversias. Los creyentes más firmes no tienen la misión de dictaminar en cuanto a los escrúpulos de los que quizá son más débiles en la fe.
2.
Cree.
O "tiene fe" (ver com. cap. 3: 3). Pablo destaca que la convicción (o "fe") de un hombre le permite comer cosas que la fe de otro no le permite.
Legumbres.
Gr. lájanon, "hortaliza", "verduras" (BJ, BC, NC). Ver com. vers. 1. Pablo no se ocupa de la conveniencia de comer ciertos alimentos o de abstenerse de ellos, sino más bien exhorta a ser pacientes y tolerantes en tales asuntos. "El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo" (vers. 17). Por lo tanto, el hombre de fe firme seguirá "lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación" (vers. 19) y tendrá cuidado para que por lo que come o bebe, o por cualquier otra práctica personal, no se destruya la obra de Dios (vers. 20) y no sufran aquellos por los cuales Cristo murió (vers. 15).
3.
Menosprecie.
Gr. exouthenéÇ, literalmente "echar afuera como nada", por lo tanto, "despreciar", "tratar con desdén". Los de fe más fuerte naturalmente se sentían inclinados 632 a considerar con menosprecio la estrecha visión de los débiles "en la fe" (vers. 1) en lo referente a la alimentación. Por supuesto, esto revelaba que la fe de quienes creían que eran fuertes aún era deficiente, pues la fe genuina obra movida por el amor (Gál. 5: 6).
Juzgue.
La crítica con frecuencia es una característica de aquellos cuya vida religiosa se basa principalmente en el cumplimiento de deberes externos. Ambos lados -"el que come" y el "que no come"- están equivocados; ambos revelan orgullo espiritual y no amor cristiano.
Le.
Es decir, el hermano más firme, que no tiene escrúpulos en comer "de todo" (vers. 2). Lo que destaca Pablo es que el creyente que se abstiene no debe condenar, debido a su libertad, al hombre a quien Dios ha aceptado y recibido en su iglesia dentro de esa libertad (ver 1 Cor. 10: 29; Gál. 5: 13). Si Dios le ha perdonado sus pecados y lo ha recibido como a su Hijo, y su vida revela en otros respectos la presencia del Espíritu Santo, todas esas críticas están fuera de lugar.
Recibido.
Gr. proslambánomai, "aceptar", "recibir". Esta es la palabra que se traduce "recibid" en el vers. 1. El cristiano debe "recibir" a su hermano así como Dios lo recibe a él (cf. cap. 15: 7).
4.
Tú. . . que juzgas.
Pablo se está refiriendo al hermano débil, pues "juzgas" se relaciona con "juzgue", vers. 3.
Criado ajeno.
En este caso "de Dios" o "de Cristo", lo que depende de si se acepta "Dios" o "el Señor" como parte del texto en la parte final del versículo (ver com. "el Señor"; cf. vers. 8-9). La palabra griega traducida "siervo" (oikét's) es rara en el NT. Sólo aparece aquí y en Luc. 16: 13; Hech. 10: 7; 1 Ped. 2: 18. Significa "criado doméstico", diferente del esclavo común, pues está más íntimamente relacionado con la familia. El creyente "débil" (Rom. 14: 1) está condenando a uno de los siervos de Dios, a uno que es responsable ante Dios, no ante el consiervo criticón.
Está en pie.
Algunos han entendido que esta frase significa firmeza moral o espiritual (cf. 1 Cor. 16: 13; Fil. 1: 27); otros, absolución o aprobación ante Dios (cf. Sal. 1: 5).
Cae.
En contraste con "está en pie" (ver comentario respectivo). Algunos consideran que se refiere a una caída moral o espiritual (cf. cap. 11: 11, 22); otros, a condenación o desaprobación en el juicio. Ambas expresiones se usan en el primero de estos dos sentidos en 1 Cor. 10: 12: "El que piensa estar firme, mire que no caiga".
Estará firme.
O "quedará en pie" (BJ). A pesar de las críticas de los hermanos que lo censuran, el creyente que con fe emplea su libertad cristiana en los asuntos que aquí se tratan, será fortalecido y sostenido por su Amo. Aquel cuya fe es "débil" (vers. 1) aun puede temer que el hermano más fuerte esté en grave peligro por no compartir sus escrúpulos. Pero Pablo sugiere que cualquiera que sea el peligro, el Amo que llamó a su siervo a vivir en libertad (Gál. 5: 13) tiene poder para librarlo de los peligros que conlleva esa libertad, peligros que el hermano "débil" (vers. 1) está tratando de evitar de otra manera. Sin embargo, algunos interpretan que esta frase se refiere a absolución en un juicio.
5.
Hace diferencia. . . juzga.
Ambas frases son una traducción del verbo krínÇ, "juzgar", "estimar", "decidir". Pablo ahora trata la observancia de días especiales, otra causa de disensión y confusión entre los creyentes. Ver com. vers. 1. Compárese con una situación similar que existía en las iglesias de Galacia (Gál. 4: 10-11) y en la iglesia de Colosas (Col. 2: 16-17).
Aquellos creyentes cuya fe les permitía abandonar inmediatamente todas las festividades ceremoniales, no debían despreciar a otros cuya fe era menos firme; y estos últimos no debían criticar a aquellos que les parecían intemperantes. Cada creyente es responsable ante Dios (Rom. 14: 10-12); y lo que Dios espera de cada uno de sus siervos es que esté "plenamente convencido en su propia mente" y que proceda cuidadosamente según sus convicciones de acuerdo con la luz que ha recibido y entendido. Entre los seguidores de Cristo nada debe hacerse por la fuerza ni por imposición. Siempre debe prevalecer un espíritu de amor y tolerancia comprensiva. Los que son más fuertes en la fe deben "soportar las flaquezas de los débiles" (cap. 15: 1), así como Cristo ha llevado las debilidades de todos nosotros. No hay lugar para una crítica que emana de la justicia propia de aquellos cuyos puntos de vista y prácticas quizá difieran de las nuestras, o menosprecio por aquel que quizá aún "es niño" en la fe (Heb. 5: 13).
Otra interpretación de este pasaje, aceptada por muchos estudiosos de la Biblia, es que aquí Pablo hace referencia a días de ayuno. Se sabe que los judíos acostumbraban ayunar 633 lunes y jueves, y la Didajé (8: 1), a comienzos del siglo II, insta a los cristianos a ayunar miércoles y viernes. Así se entendería que Romanos 14 habla de prácticas de importancia secundaria, qué comer y cuándo, acerca de las cuales la Palabra de Dios no tiene nada claro que decir. (Ver Raoul Dederen, "On Esteeming One Day Better Than Another", Andrews University Seminary Studies 9 [enero, 1971]: 16-35.)
Plenamente convencido.
"¡Aténgase cada cual a su conciencia!" (BJ). Ver com. cap. 4: 21. Pablo no sugiere que los cristianos no deben tener convicciones acerca de aquellos asuntos en cuanto a los cuales podría haber divergencias, antes bien insta a los creyentes a que lleguen a conclusiones claras y definidas. Pero al mismo tiempo debieran hacerlo con caridad para aquellos que llegan a otras conclusiones. No debe hacerse nada para despojar a nadie de esta libertad de tener sus propias convicciones respecto a su deber personal. Compárese con DTG 505; Ed 15.
6.
Hace caso.
Esta frase aparece cuatro veces en este versículo como una traducción del verbo griego fronéo, que aquí significa "observar", "estimar". Compárese esto con Fil. 3: 19 y Col. 3: 2, donde froné se ha traducido como "sólo piensan" y "poned la mira", respectivamente.
Para el Señor.
En ambas circunstancias el motivo es el mismo, ya sea que se observe un día o no, de fiesta o de ayuno, o ya sea que se coma de cierto alimento o no se coma. El hermano más fuerte agradece a Dios por "todo" (vers. 2) y participa de su alimento para la gloria de Dios (cf. 1 Cor. 10: 31); y el hermano más débil agradece a Dios por lo que come, y para la gloria de Dios se abstiene de alimentos que pudieran haber sido sacrificados a los ídolos (ver com. Rom. 14: 1).
No hace caso.
La evidencia textual (cf. p. 10) establece la omisión de la siguiente oración: "y el que no hace caso del día, para el Señorío lo hace". La omiten la BJ, BC, NC y otras versiones. El significado de este versículo no se altera, pues esta oración sólo presenta el pensamiento anterior en forma negativa.
No come.
Ver com. "para el Señor".
7.
Vive para sí.
Pablo ahora amplía como una regla general de vida el pensamiento sugerido por las palabras del vers. 6, "para el Señor". El cristiano hace todo "para el Señor", no sólo en asuntos de comida y de días especiales. El propósito de toda su existencia es no vivir "para sí", para sus placeres personales y de acuerdo con sus propios deseos, sino "para el Señor", para la gloria divina y de acuerdo con la voluntad celestial (cf. 2 Cor. 5: 14-15). Su vida entera, hasta su último momento, pertenece al Señor (Rom. 14: 8), y a su debido tiempo tendrá que rendir cuentas ante Dios (vers. 12). Por lo tanto, los cristianos debieran vivir como quienes algún día estarán "ante el tribunal de Cristo" (vers. 10).
Las palabras de este versículo con frecuencia se han aplicado a la influencia que uno ejerce sobre sus prójimos; sin embargo, debe recordarse que este no es el significado principal, tal como lo demuestra el contexto. Pablo destaca que cualquier cosa que haga el cristiano, la hace con referencia al Señor.
8.
Del Señor somos.
Es decir, pertenecemos a Cristo, pues él es "Señor así de los muertos como de los que viven" (vers. 9). Ya sea que seamos débiles en la fe o fuertes en ella, siempre somos responsables ante el Señor pues le pertenecemos porque él nos compró (Hech. 20: 28; 1 Cor. 6: 20; Efe. 1: 14). ¿Qué derecho tenemos de ponernos a juzgar a cualquiera que pertenece a Cristo?
9.
Para esto.
Es decir, a fin de que Cristo pudiera convertirse en el Señor de los muertos y de los vivos.
Murió y resucitó, y volvió a vivir.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la variante "murió y volvió a la vida" (BJ). Mediante su muerte Cristo compró a muchos y por medio de su resurrección liberó a aquellos a quienes había comprado (ver com. cap. 4: 25). Después de su muerte y resurrección, Cristo fue entronizado a la diestra del Padre y se le dio el dominio universal (Mar. 14: 62; 16: 19; Efe. 1: 20-22; Fil. 2: 8-11; Heb. 1: 3).
Para ser Señor.
Gr. kuriéuÇ "regir sobre", "ser señor de".
De los muertos como de los que viven.
La inversión del orden común de esta frase quizá se deba al orden de las ideas que se exponen acerca de Cristo en la primera parte del versículo. El cristiano pertenece a Cristo aun en la muerte porque cuando muere, duerme "en Jesús" (1 Tes. 4: 14; cf. Apoc. 14: 13). "Los muertos en Cristo resucitarán" y a partir de este momento "estaremos siempre con el Señor" (1 Tes. 4: 16-17). Aun los que rechazan a Cristo no podrán escapar de depender de él porque mueren, pues todos los muertos resucitarán otra vez, ya sea para 634 "resurección de vida" o para "resurrección de condenación" (Juan 5: 29; cf. Apoc. 20: 12-13). En ese día "cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí" (Rom. 14: 12).
Algunos comentadores usan este versículo como una prueba de que el alma es inmortal y que la muerte sencillamente cambia al creyente de una esfera de servicio consciente a otra. Esta interpretación no armoniza con el resto de las Escrituras. Si el alma es inmortal o no debe determinarse usando otros pasajes que tratan de la condición del alma en la muerte, tema del cual Pablo no se ocupa aquí (ver Job 14: 21; Ecl. 9: 5; Juan 11: 11; etc.).
10.
¿Por qué juzgas?
La primera parte de este versículo está expresada enfáticamente en el griego: "Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué tienes en nada a tu hermano?" El que juzga a su hermano es aquel que "come legumbres", y el que tiene en nada a su hermano es el que cree con pura conciencia que puede "comer de todo" (vers. 2).
Todos compareceremos.
En el texto griego la palabra que se traduce "todos" está en una posición de énfasis. Todos nosotros, tanto débiles como fuertes, tendremos que comparecer ante el tribunal divino. Puesto que todos los creyentes, sin excepción, son súbditos y siervos de Dios y todos deberán comparecer ante el mismo tribunal, no tienen derecho a juzgarse mutuamente. Este tipo de juicio usurpa una prerrogativa de Dios (Rom. 14: 10; cf. 2 Cor. 5: 10).
De Cristo.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la variante "de Dios" (BJ). El texto "de Cristo" podría proceder del pasaje paralelo de 2 Cor. 5: 10. Dios el Padre juzgará al mundo mediante Cristo (ver Rom. 2: 16; cf. Hech. 17: 31).
11.
Escrito está.
La cita es de Isa. 45: 23, aunque difiere algo del hebreo.
Toda rodilla.
Estas palabras destacan el carácter universal del juicio final.
Confesará.
Gr. exomologéomai, "reconocer", "confesar", "dar alabanza". Este último sentido es común en la LXX (ver 1 Crón. 29: 13; etc.). Compárese con el uso de esta palabra en Luc. 10: 21, donde se ha traducido "alabar". Sin embargo, también es posible el significado "confesar", "reconocer" (cf. Sant. 5: 16: "confesaos vuestras ofensas"). Cualquiera de estos significados concuerda con el contexto de Rom. 14: 11. En la cita original de Isaías el juramento de homenaje expresado por las palabras "hice juramento" (cf. Jos. 23: 7; 2 Crón. 15: 14; Isa. 19: 18), indica la sumisión de todo el mundo a Jehová y la solemne confesión de su soberanía.
12.
De manera que.
El orden de las palabras en el texto griego añade énfasis a la responsabilidad individual de cada creyente: "Así pues cada uno de nosotros acerca de sí mismo cuenta dará a Dios".
Cuenta.
Gr. lógos (ver com. cap. 9: 28). En asuntos de conciencia cada persona es responsable ante Dios, y sólo ante él.
13.
Sino más bien decidid.
"Juzgad más bien" (BJ, BC). Una segunda razón por la cual los creyentes no debieran juzgarse mutuamente. Pablo presenta esta razón con un juego de palabras basado en el vocablo "juzgar" ("Juzguemos" y "decidid" ["juzgad", BJ, BC, que corresponde más literalmente con el texto griego, krínate]). En esta frase usa el verbo con el sentido de "decidir", "determinar" (ver 1 Cor. 2: 2; 2 Cor. 2: 1; Tito 3: 12). Si ha de haber un juicio que no sea para criticar a otros, sino con la determinación de que no sea la causa de que caiga un hermano. La primera razón de Pablo para no juzgar es que las personas no darán cuenta una a la otra, sino a Dios que es su Señor y juez. Su segunda razón es su regla de amor cristiano repetida con frecuencia. Debido a su amor, los creyentes que son fuertes en la fe deben ser considerados con las opiniones y la conciencia de sus hermanos más débiles. Procurarán ser muy cuidadosos para no ofenderlos o confundirlos. Aunque es cierto que en asuntos de conciencia nadie es responsable ante otro, sin embargo todos los cristianos son responsables por el bienestar ajeno. Y aunque un cristiano está en libertad de desprenderse de todos los restos del legalismo que tenía, sin embargo el amor a los otros prohibe cualquier uso de esa libertad que pudiera herir al creyente que es "débil en la fe" (Rom. 14: 1).
14.
Yo sé.
Pablo expresa su convicción personal, iluminada por el Espíritu, en cuanto a la libertad cristiana y el derecho a rechazar ciertos escrúpulos albergados por otros (cf. 1 Cor. 8: 4). Mediante esta enfática afirmación muestra que la consideración por el "débil" (Rom. 14: 1) debe basarse en el amor y no en un reconocimiento de que tales escrúpulos son justificados.
En el Señor Jesús.
La convicción de Pablo emanaba de una mente que vivía en comunión con Cristo y que de esa manera recibía 635 la luz del Espíritu Santo. Cf. cap. 9: 1.
Nada.
Es decir, dentro de este contexto, aquellos alimentos de los cuales Pablo ha estado hablando aquí (ver com. vers.). La palabra "nada" no debe ser entendida en su sentido absoluto. Las palabras, con frecuencia tienen más de un significado; por lo tanto, el sentido particular que expresan debe ser determinado en cada caso por el contexto. Por ejemplo, cuando Pablo dijo: "Todas las cosas me son lícitas" (1 Cor. 6: 12), esta afirmación -aislada de su contexto- podría interpretarse como una declaración de que el apóstol era un libertino. El contexto que es una advertencia contra la inmoralidad anula inmediatamente tal deducción (ver comentario respectivo). En Exo. 16: 4 la palabra "diariamente" también podría interpretarse como que significara todos los días de la semana; sin embargo, por el contexto se demuestra que se excluía el sábado.
Inmundo.
"Impuro" (BJ, BC, NC). Gr. koinós, literalmente "común". Ese término se usaba para describir aquellas cosas que aunque eran "comunes" para el mundo, estaban prohibidas para los judíos piadosos (ver com. Mar. 7: 2).
En sí mismo.
Los alimentos que el hermano "débil" (vers. 1) se abstiene de comer, pero de los que participa el hermano fuerte, no son aquellos alimentos inmundos por naturaleza, sino los que son considerados como tales por escrúpulos de conciencia (ver com. vers. 23). Pablo no está eliminando todas las distinciones entre los alimentos. La interpretación se debe limitar a los alimentos de aire se está hablando aquí: los que han sido ofrecidos a ídolos. También se debe recordar el problema específico que trata el apóstol, a saber: el trato comprensivo que se debe dar a aquellos cuya conciencia, no del todo clara, les impedía comer ciertos alimentos.
Para él lo es.
La impureza no radicaba en la naturaleza del alimento sino en la opinión del creyente acerca de él. El cristianismo "débil" (vers. 1) cree, por ejemplo, que no debe alimentarse de alimentos ofrecidos a los ídolos, y convierte en un asunto de conciencia el abstenerse de ciertos alimentos, y mientras mantenga esa convicción sería malo que participara de ellos. Puede estar equivocado desde el punto de vista de otro, pero no sería correcto que violara lo que con toda conciencia supone que Dios requiere (cf. vers. 23).
15.
Pero.
Mejor "ahora bien" (BJ), con lo que indudablemente se relaciona este versículo con la exposición precedente.
La comida.
Gr. brÇma, término que se refiere al alimento en general.
Es contristado.
La conciencia del hermano débil sufre y se perturba al ver que creyentes de más experiencia se complacen en lo que él considera pecaminoso. Ese pesar puede resultar en su destrucción, pues bien podría apartarse de la fe cristiana porque le parece que está relacionada con prácticas que él considera pecaminosas, o podría ser inducido por el ejemplo de sus hermanos más fuertes a aprobar cobardemente una conducta que para él es pecaminosa (ver 1 Cor. 8: 10-12).
Andas.
Es decir, vives, "procedes" (BJ). CE com. cap. 13: 13.
No. . . conforme al amor.
Compárese con el cap. 13.
Por la comida tuya.
Ver com. Mar. 7: 19.
Se pierda.
"No destruyas" (BJ). Todo lo que tienda a influir en alguien para que viole su conciencia, puede resultar en la destrucción de su alma. La conciencia se debilita mucho una vez que ha sido violada. Una violación puede inducir a otra, hasta que el alma es destruida. Por lo tanto, cuando un cristiano mediante su complacencia egoísta, aun en algo que considere perfectamente lícito, ejerce una influencia destructora, es culpable de la pérdida de un alma por la cual Cristo murió (cf. 1 Cor. 8).
Cristo murió.
Cristo murió para salvar al hermano "débil" (vers. 1), y sus hermanos en la fe no deben destruirlo participando de ciertos alimentos. Se pide un sacrificio muy pequeño en comparación con lo que Cristo dio: su vida. Seguramente los cristianos que son firmes en la fe estarán dispuestos a privarse del placer de algún plato favorito o de alguna bebida, debido a su hermano más débil.
16.
No sea, pues, vituperado.
Gr. blasf'méÇ, "blasfemar". Compárese con el uso de este verbo en Rom. 3: 8; 1 Cor. 10: 30. El creyente fuerte no debe permitir que el uso egoísta de su libertad dé ocasión para que el "débil en la fe" (Rom. 14: 1) condene y hable mal de algo que para el fuerte es una cosa buena y una bendición. Debe tener cuidado de no dar ningún motivo para que otros lo reprochen por el daño que su conducta personal pudiera haber causado en algún hermano demasiado escrupuloso. Ver com. 1 Cor. 8: 7-13. 636
Vuestro bien.
"Vuestro privilegio" (BJ). Quizá se refiera a la fe más firme, al conocimiento mayor y a la libertad más plena de los cuales disfruta el creyente más fuerte (cf. 1 Cor. 8: 9-11; 10: 30).
17.
El reino de Dios.
Esta expresión, si estuviera aislada, podría referirse al futuro reino de gloria (cf. 1 Cor. 6: 9-10), o al reino presente de la gracia (ver com. Mat. 4: 17; 5: 2-3). Es obvio que aquí corresponde el segundo significado. La esencia del reino de Dios no consiste en cosas externas sino en las gracias internas de la vida espiritual.
Comida ni bebida.
Estos asuntos son baladíes e insignificantes en comparación con aquellos de los cuales consiste en realidad el reino de Dios. El cristiano cuya fe es robusta quizá comprenda la naturaleza espiritual del reino de Dios. En realidad, el conocimiento de esta verdad vital es parte del "bien" mencionado en el vers. 16. Por lo tanto, ese conocimiento impedirá que apene o destruya a su hermano más débil por asuntos que son relativamente insignificantes en sí mismos.
Justicia.
Es decir, rectitud en la vida y en la conducta (cf. Rom. 6: 18; Efe. 4: 24).
Paz.
Esto incluye no sólo reconciliación con Dios (cap. 5: 1) sino también armonía y amor en la iglesia (cf. Rom. 14: 19; Efe. 4: 3; Col. 3: 14-15).
Gozo en el Espíritu Santo.
Esta es la santa alegría que el Espíritu de Dios difunde en los que viven "por el Espíritu" (Gál. 5: 25; cf. Rom. 15: 13; Gál. 5: 22; 1 Tes. 1: 6). Los que son más fuertes en la fe entienden mejor que el reino de Dios consiste en mercedes espirituales como éstas, y no en cosas materiales como comida y bebida. Por lo tanto, en lo que se refiere a su libertad cristiana en cuanto a comida y bebida, están dispuestos a reducir su propia libertad personal, antes que permitir que el uso de esa libertad destruya la paz de la iglesia (Rom. 14: 13), o induzca a un hermano más débil a hacer lo que para él sería incorrecto (vers. 14), o lo prive de su gozo en el Espíritu al contristarse su conciencia (vers. 15).
18.
En esto.
Es decir "en esta manera", con paz y gozo, en el Espíritu. El creyente que procede con caridad gana la buena voluntad de su hermano, en vez de poner una piedra de tropiezo en su camino.
Aprobado.
Gr. dókimos, "probado", "capaz de resistir la prueba de la inspección y de la crítica". Ver el uso de dókimos en 1 Cor. 11: 19; 2 Cor. 10: 18; 2 Tim. 2: 15.
19.
Así que, sigamos.
Cf. 1 Tes. 5: 11; 1 Cor. 14: 26.
20.
No destruyas.
Gr. katalúo, literalmente "echar abajo". Este verbo se usa para describir el derribamiento de algo que estaba en pie. En esta forma continúa como un contraste, con la figura que comienza con la "edificación" del vers. 19. Los cristianos no deben luchar contra Dios por afición a algo como los alimentos, derribando y destruyendo lo que él ha edificado.
La obra de Dios.
Cf. 1 Cor. 3: 9; Efe. 2: 10.
Comida.
Gr. brÇma, alimento en general.
Limpias.
Ver vers. 14; cf. 1 Cor. 10: 23.
Haga tropezar.
Esto podría referirse o bien al hermano fuerte que, aprovechando de su propia libertad, hace tropezar a su hermano "débil", o al hermano "débil" (vers. 1) que, por el ejemplo de su hermano fuerte, se torna arrogante y come lo que su conciencia no le permite (ver 1 Cor. 8: 10). La mayoría de los comentadores parecen preferir la primera interpretación. Si es así, Pablo dice que es incorrecto que una persona sea una piedra de tropiezo para otros por lo que come.
21.
Bueno es.
El cristiano fuerte debe estar dispuesto a renunciar a su libertad en estos asuntos relativamente insignificantes, antes que herir a un hermano más débil (cf. 1 Cor. 8: 13).
Carne.
Gr. kréas, "carne". La palabra aparece sólo aquí y en 1 Cor. 8: 13.
Vino.
Es evidente que la carne y el vino eran las principales causas de los escrúpulos religiosos del hermano más débil, quizá porque habitualmente se empleaban en los sacrificios de los paganos ante sus ídolos.
Ni nada.
Aunque la palabra "nada" no está en el texto griego, está implícita en él. Pablo añade esta amonestación general para abarcar cualquier actividad que, aunque fuera legítima en sí misma, pudiera perturbar o confundir al hermano que todavía no estaba persuadido de que tales acciones están permitidas por el cielo. El cristiano que tiene la perspectiva de seguir cierto proceder, no sólo preguntará: ¿es eso correcto?, sino también: ¿cómo afecta eso a la conciencia de mi hermano?
Tropiece.
Gr. proskópto, "golpear contra", "tropezar", "batir contra", metafóricamente, "ofenderse de". Ver com. Rom. 9: 32.
Se ofende.
La evidencia textual (cf. p. 10) se inclina por la omisión de "o se ofenda, o se debilite"; 637 sin embargo, estas ideas están implícitas en "tropiece".
Se debilite.
Literalmente "es débil", en el sentido de que el hermano más fuerte debe ser cuidadoso en todo aquello en que fácilmente puede ser perturbada la conciencia del hermano que tiene poca luz.
22.
¿Tienes tú fe?
La evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por el texto: "tú, la fe que tienes". La "fe" en este contexto es la fe para comer "de todo" (vers. 2).
Tenla para contigo.
No se debe hacer exhibición de una fe que ofenda al hermano "débil" (vers. 1), sino debe ser guardada entre uno y Dios.
Bienaventurado.
Gr. makários (ver com. Mat. 5: 3). Esta bienaventuranza es la bendición de una conciencia clara y libre de dudas.
Aprueba.
Gr. dokimázo (ver com. cap. 12: 2).
23.
Duda.
O "debate consigo mismo". Compárese con la descripción del hombre de doble ánimo (Sant. 1: 6; cf. Mat. 21: 21, Mar. 11: 23; Rom. 4: 20).
Es condenado.
Gr. kaiakrín, "condenar". "Es condenado" el que come contrariando las dudas de su conciencia.
Fe.
Se refiere a una convicción de lo correcto y lo falso, que resulta en la determinación de hacer cualquier cosa que se crea que es la voluntad de Dios. Lo que Pablo quiere decir es que si un cristiano no procede basándose en una firme convicción personal de que lo que hace es correcto, sino que obra débilmente de acuerdo con el juicio de otros, entonces su proceder es pecaminoso. El cristiano nunca debe violar su conciencia. Quizá necesite educarla; quizá ella le diga que son malas ciertas cosas que de por sí no lo son. Pero no debe seguir determinado proceder hasta que no esté convencido por la Palabra y por el Espíritu de Dios de que esa conducta es la que debe seguir. No debe dejar que otros determinen el criterio que debe seguir su conducta. Debe recurrir a las Escrituras para saber por sí mismo cuál es su deber en ese asunto (ver 2T 119-124).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
4 DMJ 52
5 DTG 505
7 CC 121; CM 29; FE 191, 206; 1JT 460; 2JT 127; 3JT 100;
MeM 218; OE 411; PR 69; 4T 339, 493, 562; 5T 565; 7T
296; 4TS 326, 331
10 MC 123
12 CE (1967) 80; DTG 505; 4T 654
13 1JT 170; MC 123; 2T 87, 552; 5T 352
16 CM 197; Ev 493; 2JT 234; PE 70
17 2T 319; TM 429, 506
19 DTG 322; 6T 460
23 CS 489; 2JT 140; MJ 196
CAPÍTULO 15
1 Los fuertes deben soportar a los débiles. 2 No debemos agradarnos a nosotros mismos, 3 pues Cristo no lo hizo. 7 Debemos aceptarnos mutuamente como Cristo lo hizo con todos, 8 tanto judíos 9 como gentiles. 15 Pablo explica por qué escribe como lo hace. 28 Promete evitar a los romanos, 30 y pide sus oraciones.
1 ASÍ que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.
2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.
3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
5 Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús,
6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. 638
7 Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.
8 Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres,
9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre.
10 Y otra vez dice: Alegraos, gentiles con su pueblo.
11 Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle todos los pueblos.
12 Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles esperarán en él.
13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
14 Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaras los unos a los otros.
15 Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada
16 para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.
17 Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere.
18 Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras,
19 con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta lírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.
20 Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno,
21 sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán.
22 Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros.
23 Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros,
24 cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, una vez que haya gozado con vosotros.
25 Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos.
26 Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.
27 Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales.
28 Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España.
29 Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.
30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios,
31 para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta;
32 para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros.
33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.
1.
Así que, los que somos fuertes.
En griego dice: "Pero debemos, nosotros los fuertes, soportar". Se recalca el deber de los "fuertes", los que son "capaces" o "poderosos", los que son espiritualmente fuertes. Estos creyentes no sólo se mantienen firmes, sino que deben ayudar a otros a que también sean firmes.
Soportar.
Gr. bastázÇ, "sobrellevar", "cargar", "llevar". Este verbo tiene a veces el sentido 639 de "tener paciencia con", "soportar pacientemente", lo cual concuerda aquí (ver Mat. 20: 12; Apoc. 2: 2).
Flaquezas.
O "debilidades", "defectos", aquí específicamente los actos que revelan debilidad de fe, tales como escrúpulos innecesarios o juicios equivocados. Los fuertes pueden soportar tales cosas, y en realidad es su deber hacerlo con bondadosa paciencia.
Agradarnos.
En vez de insistir en nuestros derechos y deseos debemos estar dispuestos a subordinarlos al bienestar de nuestro hermano, no importa cuán débil o lleno de prejuicios pueda parecernos (ver 1 Cor. 9: 19, 22; cf. 1 Cor. 10: 24, 33; 13: 5, 7; Fil. 2: 4).
2.
Prójimo.
Quizá se use con el fin de que sea un término más amplio que "débil" (vers. 1), para incluir también al fuerte.
Para edificación.
Es decir, para beneficiar espiritualmente al prójimo y para ayudarle en su crecimiento hacia la perfección. Pablo no quiere decir que el fuerte debe agradar al débil concordando con sus opiniones y prácticas, o condescendiendo débilmente con lo que ellos, equivocadamente quizá, piensen que es bueno.
3.
Ni aun. . . se agradó a sí mismo.
Pablo ilustra y destaca el deber de sacrificar lo que nos agrada en beneficio del bien de nuestros hermanos, presentando el ejemplo supremo de amor abnegado. Cristo estuvo dispuesto a renunciar aun a su gloria celestial por causa del hombre caído, y espera también abnegación y sacrificio de aquellos a quienes vino a salvar y a bendecir (ver 5T 204). Sus siervos (cap. 14: 4) nunca debieran considerarse demasiado grandes como para condescender como lo hizo su Maestro (ver Fil. 2: 5-8; 1 Ped. 2: 21).
Como está escrito.
La cita es de Sal. 69: 9 (ver comentario respectivo).
4.
Para nuestra enseñanza.
Mejor "para nuestra instrucción" (cf. 1 Cor. 10: 11; 2 Tim. 3: 16). Pablo destaca la naturaleza permanente del AT. No obstante la revelación complementaria del NT -en ese momento en proceso de formación-, el AT continuaba reteniendo su lugar como guía e instructor de moral.
Paciencia.
Gr. hupomon', "resistencia", perseverancia" (ver com. cap. 5: 3).
Consolación.
Gr. parákl'sis, "estímulo", consuelo". Para proporcionar estas bendiciones fue que "el Dios de la paciencia y de la consolación" (vers. 5) ordenó que se escribieran las Sagradas Escrituras.
De las Escrituras.
Más bien "que dan las Escrituras" (BJ). Según la sintaxis del texto en griego, es posible que estas palabras se relacionen únicamente con "consolación". Por lo tanto, es posible traducir esta parte del versículo: "a fin de que por la paciencia, y por el consuelo que dan las Escrituras tengamos esperanza".
Esperanza.
Las Escrituras inspiran esperanza en aquellos que soportan el sufrimiento por causa de Dios y de sus prójimos. La fortaleza que el cristiano puede demostrar y el consuelo que recibe en su aflicción, confirman y fortalecen esa esperanza. En cuanto a la relación entre la paciencia y la esperanza, ver Rom. 5: 3-5; 1 Tes. 1: 3.
5.
El Dios de la paciencia.
Compárese con las expresiones "el Dios de esperanza" (vers. 13), "el Dios de paz" (Rom. 15: 33; Fil. 4: 9; 1 Tes. 5: 23; Heb. 13: 20), "Dios de toda consolación" (2 Cor. 1: 3), "el Dios de toda gracia" (1 Ped. 5: 10).
Un mismo sentir.
Literalmente "el mismo pensar" (ver com. cap. 12: 16). Pablo no ora para que haya idénticas opiniones en asuntos insignificantes, sino para que haya espíritu de unidad y armonía a pesar de la diferencia de opiniones.
Según Cristo Jesús.
Lo que Pablo desea para sus hermanos cristianos no es simplemente unidad o unanimidad, sino un espíritu de unidad a la semejanza del perfecto modelo de Aquel cuyo único propósito fue hacer no su propia voluntad, sino la voluntad de Aquel que lo envió (Juan 6: 38). Ese mismo pensar que hubo en Cristo Jesús debe existir en cada uno de sus seguidores (Fil. 2: 5).
6.
Unánimes.
Gr. homothumadón, "de un solo acuerdo". Una unidad tal era característica de la primera iglesia (Hech. 1: 14; 2: 46).
A una voz.
La unidad de pensar y de sentir da como resultado la armonía en la alabanza y la adoración.
Dios y Padre.
Cf. Juan 20: 17; Efe. 1: 17.
7.
Recibíos.
O "aceptaos" (cf. cap. 14: 1). Esta es una conclusión general de todo el tema que se comenzó en el cap. 14. Los creyentes deben reconocerse mutuamente como cristianos y tratarse como tales, aun cuando pueda haber diferentes opiniones en asuntos menores. Si Cristo estuvo dispuesto a recibirnos con todas nuestras debilidades (Luc. 5: 32; 15: 2), no hay duda de que debemos 640 estar listos para aceptarnos los unos a los otros.
Los unos a los otros.
Pablo dirige esta exhortación tanto a los fuertes como a los débiles.
Nos.
La evidencia textual (cf. p. 10) favorece el texto "os".
Para gloria de Dios.
Gramaticalmente estas palabras podrían referirse a la recepción que Cristo ofrece a los pecadores, o a nuestra aceptación mutua. Ambos actos sirven para promover la gloria de Dios.
8.
Vino a ser.
La evidencia textual (cf. p. 10) establece el uso del tiempo perfecto: "ha venido a ser". La implicación es que se convirtió en siervo y siguió siendo siervo.
Siervo.
Gr. diákonos, "servidor" (ver com. cap. 13: 4).
De la circuncisión.
Literalmente "de circuncisión". Algunos comentadores entienden con esta frase que Jesús fue "ministro de circuncisión" en el sentido de que fue ministro del pacto del cual la circuncisión era la señal y el sello. Otros interpretan que el pasaje significa que Cristo vino para ministrar a "los que habían sido circuncidados", los judíos. En cuanto a este significado de "circuncisión", ver Rom. 3: 30; 4: 12; Gál. 2: 7; Efe. 2: 11. En primer lugar, Cristo vino para ministrar a los de "la casa de Israel" (Mat. 15: 24).
El propósito de Pablo en Rom. 15: 7-12 es destacar la universalidad de la gracia de Dios en tal como se manifestó con los judíos y los gentiles. Cristo estuvo dispuesto a someterse a todo lo que fuera necesario para encontrarse con sus criaturas caídas donde estuvieran, para hacer todo lo posible a fin de restaurarlas y salvarlas. Por lo tanto, los cristianos -judíos o gentiles, débiles o fuertes- deben estar dispuestos a recibirse mutuamente como Cristo los ha recibido (vers. 7), a ser considerados los unos con los otros en sus debilidades y faltas (vers. 1) y a hacer cualquier cosa que edifique y construya (vers. 2).
9.
Para que los gentiles.
La construcción griega es difícil. El significado parece ser que Cristo vino a ser "ministro de la circuncisión" con el propósito de confirmar las promesas, y para que los gentiles pudieran glorificar a Dios. La manifestación proporcionada por Cristo de la veracidad de Dios al cumplir las promesas hechas a Israel, es también el fundamento de la misericordia de Dios hacia los gentiles. El fue "ministro de la circuncisión" a fin de que pudieran salvarse no sólo los judíos sino también los gentiles. Por lo tanto, los cristianos de origen judío debían estar dispuestos a recibir a los conversos gentiles y a tratarlos como a hermanos. Así también los cristianos gentiles deberían tener consideración con los creyentes de origen judío, comprendiendo que la misericordia de Dios les había llegado cuando se produjo el rechazo de los judíos como nación (ver com. cap. 11: 15).
Glorifiquen.
Gr. exomolegéÇ, "confesar", "profesar manifiestamente", pero también "alabar" o "glorificar" (ver com. cap. 14: 11).
Como está escrito.
Esta cita es de Sal. 18: 49. La cita de los vers. 9-12 muestra que el plan de salvación de Dios desde el mismo principio ha incluido tanto a los gentiles como a los judíos.
10.
Alegraos, gentiles.
Cita de Deut. 32: 43. En cuanto al propósito de la cita, ver com. Rom. 15: 9.
11.
Alabad al Señor.
Cita de Sal. 117: 1. En cuanto al propósito de la cita, ver com. Rom. 15: 9.
12.
Dice Isaías.
Cita de Isa. 11: 10 (ver comentario respectivo).
La raíz.
En el sentido de "el retoño que surge de la raíz" (cf. Apoc. 5: 5; 22: 16). Este versículo muestra explícitamente que el Mesías de los judíos sería el Deseado y la esperanza de los gentiles.
A regir.
Como Rey de los reinos de la gracia y de la gloria (ver com. Mat. 4: 17; 5: 3).
Esperarán.
Gr. elpízÇ, "tener esperanza". En cuanto a la relación de la esperanza con la salvación, ver com. cap. 8: 24.
13.
Esperanza.
Gr. elpís, "esperanza", "expectación", de elpizÇ, "tener esperanza". La denominación "de esperanza" es sugerida por la frase final del vers. 12: "los gentiles esperarán en él".
En el crecer.
Pablo ora para que la fe de ellos pueda darles una vida llena de gozo, paz y esperanza, todo lo cual resulta de la verdadera fe y de la presencia del Espíritu, habrá amor y armonía entre los creyentes. Judíos y gentiles, fuertes y débiles, todos vivirán juntos en gozo y paz en la común esperanza de compartir la gloria de Dios (Rom. 5: 2).
14.
Pero.
"Por mi parte" (BJ). Ahora se completa el tema de la epístola. Pablo concluye 641 con una explicación en cuanto a su manera de escribir a los romanos (cap. 15: 15-22), una declaración concerniente a sus planes futuros (vers. 23-33) y los saludos personales acostumbrados (cap. 16). Este pasaje (cap. 15: 14-33) corresponde con la introducción (cap. 1: 8-15).
Bondad.
Cf. Gál. 5: 22; Efe. 5: 9.
Todo conocimiento.
Aquí se trata particularmente del conocimiento de la verdad espiritual, tal como la que poseían los que eran firmes en la fe (ver 1 Cor. 8: 1, 7, 10-11). Anteriormente Pablo había advertido a los corintios que "el conocimiento envanece, pero el amor edifica" (1 Cor. 8: 1). Afortunadamente los cristianos de Roma tenían la deseable combinación de "bondad" y "conocimiento".
Podéis amonestaros.
O "capacitados también para exhortar", "competentes también para aconsejar".
15.
En parte.
Es decir, en algunas partes de su epístola. Podría parecer que Pablo había hablado más osadamente de lo necesario, si se tiene en cuenta la convicción que expresó en cuanto a la "bondad" y el "conocimiento" de sus lectores (cap. 15: 14).
Para haceros recordar.
Gr. epanamimn'skÇ, "hacer rememorar", "reavivar los recuerdos". Este verbo no reaparece en ningún otro pasaje del NT. Pablo procuraba reavivar los recuerdos de los cristianos de Roma acerca de las verdades fundamentales del Evangelio.
La gracia.
Aquí significa la gracia de la misión que se le había confiado como apóstol (ver com. cap. 1: 5; 12: 3).
16.
Ministro.
Gr. leitourgós (ver com. cap. 13: 6)
A los gentiles.
Ver com. Hech. 9: 15.
Ministrando.
Es decir "ministrando como sacerdote". Esta palabra no aparece en ninguna otra parte del NT.
Ofrenda.
Pablo se presenta a sí mismo como un sacerdote que ministra. La predicación del Evangelio es su función sacerdotal. Los creyentes gentiles, purificados y consagrados a Dios por el Espíritu Santo, son el sacrificio que él ofrece. Una ofrenda tal es "agradable" a Dios (ver 1 Ped. 2: 5).
Espíritu Santo.
Sólo las ofrendas santificadas por el Espíritu Santo (ver com. Rom. 8: 9) son aceptables ante Dios.
17.
De qué gloriarme.
Pablo no se gloriaba en sí mismo sino "en Cristo Jesús". Reconocía que no tenía nada de qué jactarse (cap. 3: 27), pero como ministro del Evangelio hacía todas las cosas en Cristo y por medio de él (2 Cor. 10: 17; Fil. 4: 13). Sin embargo, prosigue describiendo el éxito de su obra, especialmente entre los gentiles. Su propósito al mencionarlo, como también su razón para referirse a su elevada vocación de apóstol (Rom. 15: 15-16), parece ser el justificar debidamente la autoridad que él afirma que ejerce sobre los miembros de la iglesia de Roma al escribirles esta epístola.
Se refiere.
Compárese con Heb. 2: 17; 5: 1, donde el contexto muestra que la expresión "en lo que a Dios se refiere" describe los deberes de un sacerdote ante Dios. Pablo se limita a gloriarse en su ministerio como sacerdote del Evangelio, cuyo servicio considera como la presentación de una ofrenda ante el Señor.
18.
No osaría.
Pablo no se atrevería a hablar de cosa alguna, excepto de lo que Cristo ha hecho mediante él, y limita la enumeración de sus triunfos sólo a aquellos en los cuales él mismo ha estado directamente implicado. Pero, por supuesto, todos esos triunfos se deben a Cristo. Cristo ha usado otros instrumentos además de Pablo, pero el apóstol no va a hablar de las cosas hechas por ellos.
Obediencia.
La obediencia "a la fe" (cap. 16: 26; ver com. cap. 1: 5).
Con la palabra y con las obras.
Es decir, con palabras y acciones, mediante la predicación y la vida (ver Luc. 24: 19; Hech. 1: 1; 7: 22; 2 Cor. 10: 11). Estas palabras se aplican a "ha hecho", y se refieren a la predicación de Pablo y a la enseñanza del Evangelio y a todo lo que había podido hacer y sufrir en su ministerio.
19.
Con potencia de señales y prodigios.
La preposición griega es la misma que aparece en la frase paralela: "en el poder del Espíritu de Dios"; es decir "en potencia" y "en poder". "Señales y prodigios" es una expresión común en el NT para describir los milagros cristianos (ver 2 Cor. 12: 12; Heb. 2: 4). Las dos palabras son similares en su significado. La palabra traducida "señales" (seméion) destaca el significado de los milagros como un medio para revelar y confirmar una verdad espiritual. La palabra traducida "prodigios" (téras) expresa el efecto de los milagros sobre los que los presenciaban como manifestaciones de un poder sobrenatural (cf. t. V, p. 198). La "potencia de señales y prodigios" es 642 el poder que tienen las señales para convencer y los prodigios para intimidar. En otro pasaje Pablo recurre a los milagros como "las señales de apóstol" (2 Cor. 12: 12; cf. Hech. 14: 3; 15: 12; 19: 11).
Del Espíritu de Dios.
Las actividades de Pablo como apóstol ofrecen amplia evidencia del origen divino de su comisión (cap. 1: 1).
Los alrededores.
Gr. "en círculo". "En todas direcciones" (BJ). El significado de esta expresión no es enteramente claro. Algunos comentadores han entendido "los alrededores" como una referencia a la región que circundaba a Jerusalén; otros la interpretan como una descripción de los alcances de los esfuerzos misioneros de Pablo hasta Ilírico.
Ilírico.
Provincia romana al norte de Macedonia, junto al mar Adriático. Esa región evidentemente señalaba los límites de los viajes de Pablo hacia el oeste, por lo menos cuando escribió esta epístola. El relato bíblico no declara específicamente si Pablo entró en ese territorio, o si sencillamente llegó hasta sus fronteras.
He llenado.
Pablo había cubierto todo el territorio entre los puntos nombrados. No pretende haber predicado en cada ciudad de esas regiones, pero había establecido iglesias en todos los principales centros, desde las cuales el Evangelio podía ser llevado a las zonas circunvecinas. Se había completado la obra de penetración.
20.
Me esforcé.
Gr. filotiméomai, "aspirar", "afanarse", "ambicionar". Filotiméomai se ha traducido como "procuramos" y "procuréis" en 2 Cor. 5: 9 y 1 Tes. 4: 11 respectivamente.
Nombrado.
Pablo evitaba predicar en lugares donde ya se había enseñado a la gente a creer en Cristo y a invocar su nombre en confesión y adoración en público.
Fundamento ajeno.
Compárese con 1 Cor. 3: 10; 2 Cor. 10: 15-16. Pablo consideraba que su vocación y deber era ser pionero.
21.
Como está escrito.
La cita es de Isa. 52: 15. Pablo defiende su costumbre de predicar donde el nombre de Cristo era desconocido, haciendo notar que ese proceder era un cumplimiento de una predicción del AT.
22.
Por esta causa.
La razón por la cual hasta entonces se había visto impedido de visitar a Roma era su anhelo de completar la predicación del Evangelio en las regiones por las cuales había estado viajando. Después de mucho, ahora se siente libre para hacer el viaje a Roma porque no tenía "más campo en estas regiones" (vers. 23).
Muchas veces.
La evidencia textual (cf. p. 10) establece el texto de la RVR, aunque algunos MSS dicen "con frecuencia". Es evidente que Pablo había tenido la constante intención, o quizá la oportunidad, de ir a Roma (cf. cap. 1: 13); pero se lo habían impedido las ocupaciones de su obra y los problemas que demandaban mucho tiempo, como los que había en los distritos donde estaba trabajando.
23.
Campo.
Gr. tópos, "lugar" que aquí significa "ámbito", "oportunidad", "campo de acción" (BJ). Compárese con el uso de tópos en Rom. 12: 19; Efe. 4: 27; Heb. 12: 17.
Regiones.
Pablo creía que ya no había más oportunidades en esa parte del mundo para que él realizara la clase de obra para la cual había sido comisionado.
Deseando.
Gr. epipothía, "deseo vivo". Ver el uso del verbo epipothéÇ en Rom. 1: 11; Fil. 1: 8; 1 Tes. 3: 6; 2 Tim. 4: 1; 1 Ped. 2: 2.
24.
España.
No hay ninguna prueba concluyente, bíblica o histórica, de que alguna vez Pablo hubiera llegado a España. Ver la p. 104.
Iré a vosotros.
La evidencia textual (cf. p. 10) establece la omisión de esta frase, con lo que la sentencia queda algo incompleta, pero su sentido no se altera. La misma intención está expresada en el vers. 28.
Ser encaminado allá.
Pablo esperaba que los cristianos de Roma hicieran todo lo que estaba en su poder para facilitar su viaje a España. Creía que quizá podía recibir de ellos la misma bondad y el mismo respeto como en el caso de otras iglesias que le habían proporcionado compañeros pura que lo escoltaran en su viaje (Hech. 15: 3; 21: 5; 1 Cor. 16: 6, 11; 2 Cor. 1: 16; Tito 3: 13; 3 Juan 6).
Una vez que haya gozado con vosotros.
La cláusula dice literalmente: "cuando por vosotros primeramente en parte [o en una medida] sea llenado". "Después de haber disfrutado un poco de vuestra compañía" (BJ). Pablo deseaba disfrutar de la compañía de los cristianos de Roma, pero sólo brevemente, para poder ir prestamente a España.
25.
Voy a Jerusalén.
A pesar de su anhelo de ver a los creyentes de Roma, Pablo creía que su deber era ir primero en la dirección opuesta para llevar una ayuda a los creyentes pobres de Jerusalén. Ese viaje a Jerusalén, y el proyectado viaje a Roma, se mencionan en Hech. 19: 21. En la defensa del apóstol ante 643 Félix se registra que él cumplió sus planes de volver a Jerusalén (Hech. 24: 17).
Santos.
Ver com. cap. 1: 7.
26.
Macedonia.
El primer escenario de las labores de Pablo en Europa (ver com. Hech. 16: 9-10). Filipos era una de sus principales ciudades.
Acaya.
Incluye el Peloponeso y una parte de la Grecia continental (ver mapa frente p. 33). Su capital era Corinto, donde estaba la iglesia principal de la zona.
Ofrenda.
Gr. koinÇnía, literalmente "comunión", "compañerismo". El uso del término sugiere la idea de compartir y de compañerismo, expresada por la dádiva. La forma en que se reunió esa colecta se registra en 1 Cor. 16: 1-4; 2 Cor. 8: 1-6; 9: 1-2, 4-7 (cf. Hech. 24: 17).
Los pobres que hay entre los santos.
No todos los miembros de la iglesia de Jerusalén eran pobres, pero sí había muchos pobres entre ellos, como se sabe por Hech. 4: 32 a 5: 4; 6: 1; 11: 29-30; Gál. 2: 10; Sant. 2: 2.
27.
Son deudores a ellos.
La congregación de Jerusalén era la iglesia madre, desde la cual el Evangelio, con todas sus bendiciones espirituales, había sido comunicado a los gentiles.
Los materiales.
"Bienes materiales" (BJ), como alimentos y ropa, y el dinero con el cual comprarlos. En reciprocidad por las grandes dádivas espirituales que los gentiles habían recibido de los santos de Jerusalén, ciertamente les correspondía que les dieran de sus "bienes materiales".
28.
Cuando haya concluido esto.
Es decir, después de haber entregado la contribución para los santos de Jerusalén (ver com. vers. 25). La BJ traduce: "entregado oficialmente el fruto de la colecta".
La palabra que se traduce "entregado" es sfragízÇ; literalmente "sellado", "asegurado". Por eso en la BJ se ha añadido "oficialmente". El empleo del verbo sfragíz, tal como se usa en los papiros, quizá demuestre que se habían dado todos los pasos legalmente correctos en lo que se refiere a la colecta. En otro pasaje Pablo expresa su preocupación de que esa colecta fuera empleada en tal forma que no despertara ningún recelo (2 Cor. 8: 14-23).
A España.
Ver com. vers. 24.
29.
Abundancia de la bendición.
Es decir, "la plenitud de las bendiciones".
Del evangelio.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la omisión de estas palabras. Sin ellas, el pasaje diría: "con la plenitud de las bendiciones de Cristo" (BJ); sin embargo, la "bendición" es el Evangelio. La intención que tenía Pablo de ir a Roma se cumplió finalmente, pero no en la forma en que él la anticipaba (Hech. 28: 16). A pesar de todo, a juzgar por lo que dice en Filipenses (Fil. 1: 12-20), su ministerio en Roma fue seguramente "con la plenitud de las bendiciones de Cristo".
30.
Amor del Espíritu.
Es decir, el amor que inspira el Espíritu.
Que me ayudéis.
La traducción de la BJ, "que luchéis juntamente conmigo", expresa más literalmente el verbo sunagÇnízomai, "agonizar con". Este término implica aquí un esfuerzo agotador, y fervor en la oración (cf. Luc. 22: 44). Aunque Pablo estaba dotado con todos los dones especiales de un apóstol, pedía y necesitaba las oraciones de sus hermanos en la fe (2 Cor. 1: 11; Efe. 6: 18-19; Col. 4: 3; 1 Tes. 5: 25; 2 Tes. 3: 1-2).
31.
De los rebeldes.
Mejor "desobedientes". Pablo tenía razón de preocuparse por la posibilidad de que hubiera una hostilidad manifiesta de parte de los judíos incrédulos de Jerusalén (ver Hech. 21: 30-31).
Mi servicio.
Es decir, la dádiva que tenía el plan de entregar (ver com. vers. 25-26).
Sea acepta.
Se insinúa que Pablo albergaba ciertos recelos en cuanto a si la ayuda iba a ser recibida con agradecimiento. Los judaizantes dentro de la iglesia de Jerusalén, a quienes seguramente había ofendido su actitud respecto al ritual judío y la cuestión de la admisión de los gentiles (ver Hech. 21: 20-24), podrían resistirse a aceptar cordialmente una dádiva de gente a la que por tanto tiempo habían despreciado.
32.
Con gozo.
Cf. 1 Cor. 4: 21; 2 Cor. 2: 1. La forma como Pablo fuera recibido en Jerusalén tendría mucho que ver con que regresara "con gozo" a la ciudad de Roma.
Por la voluntad de Dios.
Aquí se destaca la necesidad de someterse siempre a la voluntad de Dios. Pablo fue a Roma, pero no "con gozo", ni fue "recreado", por lo menos, en la forma en que él lo anticipaba (Hech. 27; 28).
Sea recreado.
O "disfrutar de algún reposo" (BJ). Es evidente que Pablo anhelaba un período de descanso y paz en una comunidad amistosa de fieles creyentes, tal como parece haber sido la iglesia de Roma.
33.
El Dios de paz.
Este título es especialmente 644 apropiado en vista de lo que Pablo ha mencionado en los vers. 31 y 32. La bendición de la paz mencionada al comienzo de la carta, aparece otra vez cerca de su terminación (ver com. cap. 1: 7).
Amén.
Gr. am'n, aquí "ciertamente", "fielmente" (ver com. Mat. 5: 18).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 DTG 407; 2JT 248
1-3 2JT 87; OE 198; 2T 76, 674; 3T 229; 6T 398
3 HAd 211; HH 177; 2JT 473; MM 252; 2T 151, 157; 3T
457; 4T 418; 5T 204, 422
4 CS 370; FE 394, 430, 445; SR 152
5-6 2JT 89; 1T 324
5-7 1JT 449
6 2JT 129
10 Ev 421
11-12 FE 430
13 MeM 52; 2T 319
24 HAp 299
27 1T 190
CAPÍTULO 16
1 Pablo envía saludos a muchos hermanos, 17 y recomienda que se tenga cuidado con aquellos que ofenden y causan disensión. 21 Después de enviar saludos de sus colaboradores, concluye con una alabanza y agradecimiento a Dios.
1 OS RECOMIENDO además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea;
2 que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.
3 Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús,
4 que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.
5 Saludad también a la iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo.
6 Saludad a María, la cual ha trabajado mucho entre vosotros.
7 Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo.
8 Saludad a Amplias, amado mío en el Señor.
9 Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo Jesús, y a Estaquis, amado mío.
10 Saludad a Apeles, aprobado en Cristo. Saludad a los de la casa de Aristóbulo.
11 Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la casa de Narciso, los cuales están en el Señor.
12 Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor.
13 Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía.
14 Saludad a Asíncrito, a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Hermes y a los hermanos que están con ellos.
15 Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos.
16 Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo.
17 Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.
18 Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.
19 Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal. 645
20 Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.
21 Os saludan Timoteo mi colaborador, y Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes.
22 Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor.
23 Os saluda Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.
24 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
25 Y al que puede confirmaras según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos,
26 pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe,
27 al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.
1.
Nuestra hermana.
En sentido espiritual, hermana en la fe.
Febe.
Este nombre significa "radiante" o "brillante". Nada más se sabe de ella. Puede haber sido la que llevó la epístola de Pablo.
Diaconisa.
En el texto griego se emplea la palabra de género masculino diákonos. Es la única vez en el NT en que se aplica este término a una dama. El uso de esta palabra sugiere que el cargo de "diaconisa" ya podría haber estado establecido en la iglesia cristiana primitiva. Por lo menos Febe en algún sentido servía como "diácono" en la iglesia de Cencrea.
Cencrea.
El puerto marítimo oriental de Corinto, a unos 11 km. de la ciudad (ver com. "Cencrea", Hech. 18: 18).
2.
Como es digno de los santos.
O como corresponde a los santos.
Ayudéis.
Gr. paríst'mi, literalmente "estar al lado de". Este vocablo y el que se traduce "cosa" (prágma; cf. 1 Cor. 6: 1), son términos que se usaban en los procedimientos legales. Es posible que Febe atendiera algunos asuntos legales en Roma, y que los miembros de la iglesia en esa ciudad pudieran serle de alguna ayuda. Como había "ayudado a muchos", es claro que no necesitaba ayuda por causa de su pobreza.
Ayudado.
"Ha sido protectora" (BJ). Gr. prostátís, "ayudador", "protector". Este vocablo sólo aparece aquí en el NT. Quizá Febe ocupaba una posición que le permitía ayudar a sus hermanos en la fe, no sólo financieramente, sino también política y socialmente.
3.
Saludad.
Gr. aspázomai, palabra que se usa varias veces en este capítulo.
Priscila.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto "Prisca" (BJ), cuyo diminutivo es "Priscila". Aquila, su esposo, era un judío del Ponto. Cuando los judíos fueron expulsados de Roma por Claudio, Priscila y Aquila fueron a Corinto, donde Pablo los encontró y donde se convirtieron (Hech. 18: 1-3). Posteriormente se trasladaron a Efeso (Hech. 18: 18-19, 26; 1 Cor. 16: 19). Cuando se escribió esta epístola ya habían regresado a Roma, pero parece que después volvieron a Efeso (2 Tim. 4: 19).
4.
Expusieron su vida.
En alguna ocasión que desconocemos, Priscila y Aquila evidentemente arriesgaron sus vidas por Pablo durante el ataque de los judíos en Corinto (Hech. 18: 6-18), o en el tumulto en Efeso (Hech. 19).
Iglesias de los gentiles.
Las que estarían especialmente agradecidas en vista de la obra de Pablo entre ellas.
5.
Iglesia de su casa.
Como los primeros cristianos no tenían templos donde reunirse, dependían de la hospitalidad de los miembros que permitían las reuniones en sus casas (cf. Hech. 12: 12; 1 Cor. 16: 19; Col. 4: 15; File. 2). Los creyentes de Roma pueden haber dispuesto de varios lugares como éstos para reunirse, según se deduce de Rom. 16: 14-15.
Epeneto.
Nombre que significa "digno de alabanza". No se sabe de él sino sólo lo que se menciona aquí.
Acaya.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto "Asia" (BJ, BC, NC). Si se retiene "Acaya", parece haber un conflicto con 1 Cor. 16: 15. Epeneto fue, sin duda, uno de los primeros conversos o "primer fruto" de los que fueron ganados en la provincia de Asia.
6.
María.
Quizá no se identifique con ninguna de las otras Marías del NT.
7.
Andrónico.
Nombre que significa "vencedor".
Junias.
O "Junia" (BJ, NC). Junia es nombre 646 de mujer; Junias, de varón. La forma acusativa del nombre no permite saber cuál es el nominativo. El que haya sido compañero de prisión sugiere un hombre.
Parientes.
Gr. suggen's, que aquí posiblemente significa "compatriotas", como en cap. 9: 3.
Compañeros de prisiones.
Literalmente "compañeros de cautiverio". Andrónico y Junias quizá fueron encarcelados con Pablo durante uno de los muchos encarcelamientos del apóstol (ver 2 Cor. 11: 23), aunque ésta puede no ser necesariamente la interpretación del pasaje. Sencillamente alguna vez pudieron haber estado en prisión así como Pablo lo estuvo por causa del Evangelio.
Estimados.
Gr. epísimos, literalmente "que lleva una señal", "distinguidos" y por lo tanto "ilustres" (BJ).
Entre los apóstoles.
El significado podría ser que eran bien conocidos por los apóstoles, o que eran apóstoles distinguidos.
Antes de mí.
Es decir, habían aceptado el cristianismo antes de la conversión de Pablo.
8.
Amplias.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el nombre "Ampliato" (BC, NC); "Amplias" es una forma abreviada de ese nombre. El nombre es latino y significa "agrandado".
Amado mío.
Es evidente que Pablo era su amigo personal.
9.
Urbano.
Nombre latino que significa "cortés".
Estaquis.
Nombre que significa "espiga de granos". La frase "amado mío" indica que Pablo lo conocía personalmente.
10.
Apeles.
Sólo se sabe de él que era "aprobado en Cristo".
Aprobado en Cristo.
Es decir, un cristiano fiel y probado.
De la casa de Aristóbulo.
Literalmente "los de Aristóbulo", expresión que podría aplicarse a sus esclavos. Pablo no aclara si Aristóbulo era cristiano o no. Varios comentadores creen que es probable que este Aristóbulo fuera nieto de Herodes el Grande.
11.
Herodión.
Judío, tal como lo indican las palabras "mi pariente" (ver com. vers. 7).
Narciso.
Quizá sea el infame favorito de Claudio, ejecutado después de que Nerón fue coronado como emperador.
Los cuales están en el Señor.
Esto implica que otros de esa casa no eran cristianos.
12.
A Trifena y a Trifosa.
Quizá dos hermanas. Nada más se sabe de ellas.
Pérsida.
Activa cristiana. No se nombra más en el NT.
13.
Rufo.
No se puede afirmar que este Rufo sea el que se menciona en Mar. 15: 21 como hijo de Simón de Cirene.
Su madre y mía.
No la verdadera madre de Pablo, sino que sin duda había sido como una madre para él.
14.
Asíncrito.
No se identifica en ninguna otra parte a las cinco personas mencionadas en este versículo, ni se da la razón para presentarlas en conjunto.
Los hermanos.
Quizá se refiera a otra congregación cristiana que se reunía en algún lugar de Roma (cf. vers. 5, 15). Muchos de los nombres de este capítulo también aparecen, con mayor o menor frecuencia, en inscripciones relacionadas con los que pertenecían a la casa de César. Es significativa la coincidencia general de nombres teniendo en cuenta la mención que hace Pablo de los santos "de la casa de César" en Fil. 4: 22.
15.
Filólogo.
Los cuatro nombres aquí mencionados no se identifican en ninguna otra parte del NT.
16.
Osculo santo.
El beso era y es saludo acostumbrado en el Medio Oriente (ver 1 Cor. 16: 20; 2 Cor. 13: 12; etc; cf. com. Mat. 26: 48).
Todas las iglesias de Cristo.
Estas palabras no aparecen en ninguna otra parte del NT.
17.
Os fijéis.
Gr. skopéÇ, "observar", "acechar", "atender a", "cuidarse de". Pablo interrumpe sus saludos para amonestar a los creyentes romanos contra los falsos maestros que podrían tratar de turbar su armonía y destruir su fe. Pablo había experimentado en Galacia y Corinto los perniciosos resultados de tales influencias.
Divisiones.
Gr. dijostasía, "disensión", "desacuerdo", "desunión". La misma palabra se ha traducido como "disensiones" en 1 Cor. 3: 3 y Gál. 5: 20, las únicas otras veces que aparece en el NT.
Tropiezos.
Gr. skándalon, "causa de tropiezo, "estorbo" (ver com. Mat. 5: 29).
Doctrina.
Gr. didaj', "enseñanza", "instrucción", aquí con referencia a las verdades fundamentales del cristianismo.
Os apartéis de ellos.
Cf. 2 Tes. 3: 14.
18.
No sirven.
Gr. douleÇ, "servir como esclavo" (ver com. cap. 1: 1; 6: 6, 18).
Sus propios vientres.
Sus motivos eran viles 647 y sus propósitos egoístas (cf. Fil. 3: 17-19; Col. 2: 20-23).
Suaves palabras.
Gr. jr'stología, "palabra o discurso bien dicho", aunque no siempre sincero.
Lisonjas.
Gr. eulogía, "elogio", aquí "adulación".
Engañan.
Gr. exapatáÇ, "engañar".
Ingenuos.
Gr. ákakos. Y, "inocentes", "sin malicia". Este término sólo aparece en un pasaje más del NT (Heb. 7: 26), donde se ha traducido "inocente".
19.
Vuestra obediencia.
Es evidente que hasta ese momento los falsos maestros sólo habían hecho poco daño, y Pablo tenía confianza en los creyentes de Roma (cf. cap. 15: 14). A pesar de todo anhelaba que se mantuvieran en guardia.
Sabios.
Compárese con el consejo de Jesús de ser "prudentes como serpientes, y sencillos como palomas" (Mat. 10: 16).
Ingenuos.
Gr. akéraios, "sin mezcla", "puro", "incontaminado", "sencillo". No es la misma palabra del vers. 18 (ver comentario respectivo).
20.
El Dios de paz.
Es apropiado que Pablo se refiera a Dios con este título, pues ha estado amonestando acerca de las influencias que ponían en peligro la paz de la iglesia (cf. com. cap. 15: 33). El "Dios de paz" es el que destruye a Satanás, pues el maligno es quien procura destruir la paz del pueblo de Dios.
Aplastará.
Pablo anticipa la victoria final predicha en Gén. 3: 15, que no está lejana. Este triunfo final sobre las fuerzas del mal se presagia en cada victoria conquistada por los creyentes cristianos sobre la tentación y el engaño. Pablo piensa en la victoria que espera que alcancen los creyentes de Roma "apartándose" (cf. vers. 17) de los falsos maestros que se esfuerzan por dividirlos y confundirlos.
Gracia.
Ver com. cap. 1: 7.
21.
Timoteo.
Pablo menciona el nombre de este converso de sus primeros esfuerzos y colaborador en todas sus otras epístolas, excepto Gálatas, Efesios y Tito. En el saludo inicial de esta epístola a los Romanos (cap. 1: 1-7), el nombre de Timoteo no está asociado con el del apóstol como en otras epístolas (ver 2 Cor. 1: 1; Fil. 1: 1; Col. 1: 1; 1 Tes. 1: 1; 2 Tes. 1: 1; File. 1). Quizá estuvo ausente cuando comenzó la carta, y vino después a unirse con Pablo en la víspera de su partida para Jerusalén (ver Hech. 20: 1-4).
Lucio.
Quizá el Lucio de Cirene mencionado en Hech. 13: 1.
Jasón.
Posiblemente el que había hospedado antes a Pablo en Tesalónica (Hech. 17: 9).
Sosípater.
Quizá sea el Sópater de Hech. 20: 4.
Parientes.
Gr. suggen's, aquí posiblemente "compatriotas" como en cap. 9: 3.
22.
Tercio.
Secretario de Pablo, a quien el apóstol permitió que enviara un saludo en su propio nombre. Parece que Pablo por lo general dictaba sus cartas a un escriba y añadía un saludo de su propia mano (ver 1 Cor. 16: 21; Col. 4: 18; 2 Tes. 3: 17; com. Gál. 6: 11).
En el Señor.
Esto indica la clase de colaboradores que Pablo buscaba. Tercio no era sólo un escriba sino un hermano en la fe, y debe haber seguido con gran interés las instrucciones de Pablo para los cristianos de Roma.
23.
Gayo.
Este nombre aparece cuatro veces más en el NT (Hech. 19: 29; 20: 4; 1 Cor. 1: 14; 3 Juan 1). El Gayo que se nombra aquí podría ser el mismo que Pablo había bautizado antes en Corinto (1 Cor. 1: 14). Se le llama "hospedador. . . de toda la iglesia", porque tal vez la iglesia se reunía en su casa.
Erasto.
Ver Hech. 19: 22.
Tesorero.
Gr. oikonómos, "ecónomo" o "administrador"; "cuestor" (BJ, BC), el nombre que daban los romanos al magistrado encargado de los asuntos financieros. Ver com. Hech, 19: 22.
El hermano.
"Nuestro hermano" (BJ), en el sentido cristiano.
Cuarto.
Sólo se lo menciona aquí.
24.
La gracia.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la omisión de este versículo. Ver com. cap. 1: 7.
25.
Al que.
Pablo termina su carta a los Romanos con la más magnífica de todas sus doxologías (cf. Fil. 4: 20; Heb. 13: 20-21).
Confirmaros.
Gr. st'rízÇ, "establecer", "fortalecer", "confirmar", "sostener", "consolidaros" (BJ). Cf. cap. 1: 11.
Según mi evangelio.
Cf. cap. 2: 16. El Evangelio de Pablo era el mensaje de salvación que le había sido confiado.
La predicación de Jesucristo.
Podría significar "lo que Jesús predicaba" o "la predicación en cuanto a Jesús". Lo segundo es lo más natural y que mejor concuerda con el contexto. Jesucristo es el tema del Evangelio 648 de Pablo (cf. Rom. 1: 3; 2: 16; 10: 8-13; Gál. 1: 6-8).
Del misterio.
Ver com. cap. 11: 25. Este misterio es el eterno propósito de Dios que anhela salvar a sus criaturas caídas (ver 1 Cor. 2: 6-7; Efe. 3: 3-10; Col. 1: 26).
Oculto.
Literalmente "en silencio" o "en secreto".
Desde tiempos eternos.
El plan de Dios para salvar al hombre por medio de la fe en Cristo había estado oculto en el silencio, pero ahora ha sido revelado. La evidencia textual (cf. p. 10) se inclina por mantener el orden de versículos que aparece en la RVR; sin embargo, hay varios MSS que ubican los vers. 25-27 después del cap. 14: 23 ó 15: 33.
26.
Ha sido manifestado ahora.
Es decir, desde la venida de Jesús (ver DTG 13-14, cf. 2 Tim. 1: 9-10; Tito 1: 2-3).
Las Escrituras.
Mediante ellas el ministerio de Dios "se ha dado a conocer a todas las gentes". El plan de Dios para salvar a los hombres por la fe en Jesucristo ha sido predicho en las enseñanzas del AT y concuerda plenamente con ellas (cf. cap. 1: 1-2; 3: 21).
Según el mandamiento.
Los mensajeros del Evangelio son llamados a su obra por iniciativa de Dios (ver Hech. 13: 2; com. 10: 15). Pablo creía que había sido comisionado directamente para predicar a los gentiles (Rom. 1: 1, 5).
Para que obedezcan a la fe.
O para producir obediencia a la fe, o para ganarlos a la obediencia que emana de la fe (ver com. cap. 1: 5).
27.
Al único y sabio Dios.
Cf. 1 Tim. 1: 17; Jud. 25. La sabiduría divina de Dios se ha manifestado especialmente en el plan que ahora ha sido revelado (cf. Rom. 11: 33-34), y que ha sido el tema de esta epístola.
Gloria.
Ver com. cap. 3: 23.
Amén.
Ver com. Mat. 5: 18; Rom. 15: 33.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-2 2JT 570
17 1T 334
17-19 8T 167
20 FV 74; 6T 52
25 DTG 13; Ed 122; HAp 129; OE 59; 8T 270 651


Cf. 1 Tim. 1: 17; Jud. 25. La sabiduría divina de Dios se ha manifestado especialmente en el plan que ahora ha sido revelado (cf. Rom. 11: 33-34), y que ha sido el tema de esta epístola.
Gloria.
Ver com. cap. 3: 23.
Amén.
Ver com. Mat. 5: 18; Rom. 15: 33.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-2 2JT 570
17 1T 334
17-19 8T 167
20 FV 74; 6T 52
25 DTG 13; Ed 122; HAp 129; OE 59; 8T 270 651