Evangelio Según SAN MARCOS

CAPITULO 7

1 Los fariseos condenan a los discípulos de Jesús porque comen sin lavarse las manos; 8 sin, embargo, invalidan el mandamiento de Dios por causa de su tradición. 14 El alimento no contamina al hombre. 24 Cristo expulsa a un espíritu inmundo de la hija de una mujer sirofenicia. 31 Cura a un sordo y tartamudo.

1 SE JUNTARON a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén;
2 los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban.
3 Porque los fariseos y todos los Judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.
4 Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.
5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas?
6 Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:
Este pueblo de labios me honra,
Mas su corazón está lejos de mí.
7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.
8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.
9 Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.
10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
11 Perovosotrosdecís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte,
12 y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre,
13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.
14 Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended:
15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.
16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.
17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola.
18 El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar,
19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos.
20 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre.
21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.608
23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
24 Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse.
25 Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se postró a sus pies.
26 La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.
27 Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.
28 Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.
29 Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.
30 Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama.
31 Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis.
32 Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.
33 Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua;
34 y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto.
35 Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien.
36 Y les mandó que no lo dijesen a nadie: pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban.
37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.
COMENTARIO BÍBLICO ADVENTISTA

1.
Se juntaron.
[Disputa acerca de la tradición y la contaminación ceremonial, Mar. 7: 1-23 = Mat. 15: 1-20. Comentario principal: Marcos. Ver mapa p. 210; cf. pp. 18, 97- 101] En este punto del relato, tanto Mateo como Marcos pasan por alto el importante episodio de la sinagoga de Capernaúm, cuando después del sermón sobre el pan de vida, se volvió contra Jesús la opinión popular en Galilea (ver Juan 6: 25 a 7: 1; com. Mat. 15: 21). En contra de la costumbre, Jesús había permanecido en Galilea durante el período de la pascua (Juan 7: 1; cf. DTG 360), sin duda atendiendo calladamente las necesidades de la gente (ver com. Mar. 6: 56). Poco después de la fiesta, quizá durante la parte final de abril o principios de mayo, ocurrió este encuentro con los escribas y fariseos que habían vuelto hacía poco de, Jerusalén.
Fariseos.
Ver pp. 53-54.
Escribas.
Ver p. 57; com. cap. 1: 22.
De Jerusalén.
Los dirigentes Judíos se habían alarmado mucho por la rápida propagación del Evangelio demostrada durante el reciente tercer viaje por Galilea (ver com. Mat. 15: 21; Mar. 6: 14). Sin duda, los hombres a que aquí se hace referencia eran miembros de una delegación más o menos oficial del sanedrín, enviada con el propósito específico de buscar una excusa para poner término al ministerio de Jesús (cf. DTG 360).
2.
Los cuales, viendo.
Por supuesto, los fariseos y escribas sabían que los discípulos sencillamente estaban siguiendo la costumbre adoptada por Jesús (cf. com. Luc. 11: 38). Indirectamente, éste era un desafío personal contra Jesús. Los escribas y fariseos tenían el propósito de atribuirle menosprecio por las leyes de ellos. Al proceder indirectamente, quizá también evitarían ofender a los que tenían un buen concepto de Jesús. Los dirigentes de Jerusalén consideraban con desprecio a la gente ignorante y sencilla de Galilea, a la que generalmente hacían referencia como 'am ha'árets, literalmente, "gente de la tierra" (ver p. 57). Este encuentro se realizó ante una multitud de esos sencillos galileos.
Pan.
Literalmente, "panes", pero que aquí tal vez signifique "alimento" en general.
Inmundas.
Gr. koinós, cuyo significado original es "común"; es decir, algo compartido por mucha gente. Posteriormente, llegó a significar "vulgar" o "profano", y en este sentido usa Marcos la palabra aquí (cf. com. Hech. 10: 14).
No lavadas.
Marcos define lo que quiere decir con "inmundas", pues, evidentemente, escribe para lectores que no eran Judíos (ver p. 552), los que, sin la explicación, podrían no entender la naturaleza del desafío que ahora lanzaban los espías. Escribiendo quizá principalmente para Judíos (ver p. 267), Mateo no hace esa explicación. El lavamiento aquí referido era estrictamente ritual y no higiénico. Se dice que este rito consistía en derramar un 609poco de agua sobre los dedos y la palma primero de una mano y luego de la otra, teniendo la mano levantada de tal manera que el agua corriera desde la palma hasta la muñeca, pero no más allá (cuidando todo el tiempo para que el agua no volviera a la palma), y después frotando alternadamente una mano con la palma de la otra. La mínima cantidad de agua prescrita era la que pudiera caber en una cáscara y media de huevo. Sin embargo, parece que donde no se conseguía agua, se permitía una ablución en seco, en la cual la persona sencillamente hacía los movimientos de lavarse las manos en la forma prescrita.
3.
Tradición.
Gr. parádosis, literalmente entrega" o "transmisión"; por ende, "una tradición" que se entrega, o transmite a alguien, de viva voz o por escrito. Tal como se usa en los Evangelios, parádosis se refiere al conjunto de reglamentos orales rabínicos que se habían formado en torno de la Torah (ver com. Deut. 31: 9; Prov. 3: 1). Las tradiciones de los rabinos eran el blanco específico de los ataques de Jesús contra el sistema religioso Judío de sus días. Nuestra palabra "tradición" significa "lo que es transmitido, es decir, de maestro a alumno, o de una generación a otra".
Con el correr del tiempo, esta tradición oral, que al principio tuvo el propósito de proteger la ley escrita del AT, llegó a ser considerada como más sagrada que la ley misma (DTG 360). Se suponía que por una obediencia mecánica a los requisitos de la tradición oral, automáticamente una persona estaba guardando la ley escrita, incluso los Diez Mandamientos. En otras palabras, si una persona cumplía con la letra de la interpretación tradicional de la ley, no necesitaba preocuparse por el espíritu de la ley escrita. Este sistema legalista reducía la religión a meras formas y desterraba el espíritu de la verdadera adoración y de la obediencia, sin el cual el hombre sirve a Dios en vano (Juan 4: 23-24; cf. Mar. 7: 7). Así, un sistema de justificación obtenida por las "obras" de la ley invalidaba el plan de salvación, mediante el cual Dios tenía el propósito de que el hombre lograra la justificación por la fe (Rom. 9: 31-32; 10: 3).
Cristo procuraba restaurar a su legítimo lugar, en el pensamiento y en la vida de su pueblo, todas las instrucciones reveladas por Dios. Se esforzaba por otorgar a las palabras de Dios prioridad sobre las palabras de los hombres. Buscaba suprimir las meras formas externas de la religión y cultivar el verdadero espíritu de la religión en el corazón.
Ancianos.
Es decir, los rabinos o expositores de más edad de la ley.
Muchas veces.
La evidencia textual tiende a confirmar el texto pugmé, "con el puño" o "al puño". (La BJ traduce: "Hasta el codo".) Se ha sugerido que aquí podría significar "con un puño lleno [de agua]". Sin embargo, varios MSS dicen pukná, que se traduce "con frecuencia" o "muchas veces".
No se lavan.
Ver com. vers. 2.
4.
Plaza.
Es decir, el lugar de mercado en la calle pública, donde se compraban y vendían los alimentos (ver com. Mat. 11: 16). Para la mentalidad rabínica, una persona que se mezclaba con la multitud en el mercado inevitablemente se ponía en contacto con personas o cosas que eran ceremonialmente impuras, y por ende "contaminadoras".
Lavan.
Si bien la evidencia textual favorece la variante "lavan", algunos manuscritos dicen "purifican".
Otras muchas cosas.
Lo que quizá incluía vasijas, vestidos (Lev. 11: 32), manos y pies (cf. Exo. 30: 19-21).
Tomaron para guardar.
"Observan por tradición" (BJ). La tradición es "transmitida" por una generación y recibida "para guardar" por la siguiente. Es dada por el maestro y recibida por el alumno.
Jarros.
Gr. xést's, una medida romana (sextarius) que contenía poco más de medio litro (ver p. 52). Xést's es una de las varias palabras de origen latino que hay en el Evangelio de Marcos.
Metal.
Mejor "bronce", o "cobre".
Lechos.
Aunque la evidencia textual se inclina por retener esta palabra, varios MSS la omiten.
5.
Andan.
En sentido figurado, "viven". Comparar con la forma en que "caminó" Enoc con Dios (Gén. 5: 24). Era la forma de vida, o manera de vivir de los discípulos, lo que perturbaba a los fariseos y a los escribas.
6.
Hipócritas.
Ver com. Mat. 6: 2.
Profetizó... Isaías.
Ver com. Isa. 29: 13. Las palabras de Isaías describían a Israel en los días del profeta, como se ve por el contexto, pero también eran ciertas en el caso de los Judíos de los tiempos de Cristo (ver com. Deut. 18: 15). Por eso cuando Cristo dijo: "Profetizó de vosotros Isaías", no quiso decir que Isaías predijo algo particular y exclusivamente aplicable a los Judíos de los días de 610 Cristo, sino más bien que la descripción que Isaías hizo de Israel en los días del profeta, "bien" se aplicaba también a la gente de los días de Cristo.
Me honra.
Pretendiendo obedecer la voluntad de Dios, "los ancianos" (vers. 3) en realidad estaban "enseñando como doctrina mandamientos de hombres" (vers. 7). Era una cuestión de salvación por la fe o por las obras. Jesús afirmó que los que adoran a Dios deben hacerlo "en espíritu y en verdad" (Juan 4: 23-24). El énfasis que dio a esta verdad puso a Cristo en un acerbo conflicto con los dirigentes Judíos. El peligro de ensalzar los preceptos humanos y aun las interpretaciones humanas de los requerimientos divinos por encima de "lo más importante de la ley" (Mat. 23: 23) no es menor hoy que lo que fue entonces.
7.
Enseñando como doctrinas.
Literalmente, "enseñando [como] enseñanzas".
8.
Mandamiento de Dios.
La forma singular, como es el caso aquí, se refiere a todo lo que Dios ha ordenado: toda su voluntad revelada (ver com. Mat. 22: 37, 39). "Amplio sobremanera es tu mandamiento [de Dios]" (Sal. 119: 96); incluye "el todo del hombre" (Ecl. 12: 13). El ideal puesto ante nosotros es que seamos "perfectos", como nuestro "Padre que está en los cielos es perfecto" (Mat. 5: 48).
Tradición.
La "tradición de los hombres" resalta en contraste irreconciliable con "el mandamiento de Dios".
Los lavamientos.
La evidencia textual favorece (cf. p. 147) la omisión del resto del vers. 8, comenzando con estas palabras. Sin embargo, la declaración es incuestionablemente verdadera, pues el mismo pensamiento se expresa en los vers. 4, 13.
9.
Bien invalidáis.
"¡Qué bien violáis!" (BJ). Notar la ironía implícita en las palabras de Cristo.
10.
Moisés dijo.
La primera parte de la cita de Cristo procede del quinto mandamiento, y la segunda del código civil hebreo, también dado por Dios (Exo. 21: 17).
Muera irremisiblemente.
El griego de estas palabras es un reflejo del modismo hebreo que significa, "muera ciertamente"; literalmente, "por muerte muera" (ver com. Gén. 2: 17, "ciertamente morirás"). En otras palabras, la muerte debía ser el castigo inevitable de cualquier infracción del quinto mandamiento.
11.
Pero vosotros decís.
Jesús aquí presenta una ilustración específica de lo que quiso decir cuando declaró: "¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición!" (vers. 9, BJ). Jesús aquí sostiene el hecho de que los judíos estaban adorando a Dios en vano (cf. vers. 7). Acusaban a Cristo de violar la ley, pero él demostró que ellos, mediante su interpretación tradicional de la ley, en realidad habían hecho precisamente aquello de que falsamente lo acusaban (ver com. Mat. 5: 17-19, 21-22).
Corbán.
Gr. korbán, del Heb. qorban, "dádiva", "ofrenda", literalmente, "lo que es traído cerca". En los países del Medio Oriente, uno nunca pensaría en llegar hasta un superior, o ,"acercarse" a él, sin presentarle una "dádiva". Cualquier cosa sobre la cual un hombre pronunciaba las palabras "es corbán", quedaba de esa manera dedicada a Dios y al templo.
Mi ofrenda.
Escribiendo sin duda principalmente para lectores que no eran Judíos (ver p. 552), Marcos aquí interpreta una palabra que para ellos significaba poco o nada.
12.
No le dejáis hacer más.
Así un hombre podía defraudar a sus propios padres en nombre de la religión, con la aprobación de los sacerdotes y con el pretexto de que Dios requería eso de él. Cualquier cosa sobre la cual se había pronunciado la palabra "corbán", quedaba así dedicada para un uso sagrado, para el templo (ver com. vers. 11). No se permitía que los padres tocaran nada así "consagrado", y sin embargo se permitía que el hijo desleal lo usara mientras viviera. Eludía su deber filial profesando una piedad superior. Mediante este tortuoso proceder, los sacerdotes consentían en que sus codiciosos feligreses quedaran exentos de la solemne obligación de sostener a sus padres.
13.
Invalidando.
Es decir, invalidando en la práctica el quinto mandamiento. Jesús estaba ante la multitud reunida como el paladín de los derechos de ella, al paso que los escribas y fariseos quedaban desenmascarados como hipócritas (cf. vers. 6) y como enemigos tanto de Dios como de sus prójimos.
Muchas cosas.
El ejemplo empleado aquí por Cristo no era aislado, como bien lo sabían los mismos escribas y fariseos.
14.
Toda.
El griego dice pálin, "otra vez" (BJ). Esto implicaría que Jesús había estado dirigiéndose a la multitud cuando los escribas y fariseos lo interrumpieron con su protesta (vers. 2). Habiendo silenciado Jesús a los que lo criticaban, otra vez se dirige a la 611 gente con el propósito de aclarar la verdadera naturaleza del problema implicado en el conflicto sobre la tradición (ver com. vers. 3).
Oídme
La gente debía prestar diligente atención para poder discernir la hipocresía de sus dirigentes espirituales.
15.
Nada hay fuera.
Por lo general, los comentadores yerran en los vers. 15-23 aplicándolos al problema de las carnes limpias e inmundas, cuya diferencia se hace patente en Lev. 11. Es sumamente claro por el contexto que Jesús no estaba poniendo en duda, de ninguna manera, algún precepto del AT, sino que más bien estaba negando la validez de la tradición oral (ver com. Mar. 7: 3). En este caso específico trata de la tradición que afirmaba que el alimento comido con manos indebidamente lavadas (en un sentido ritual) se convertía en causa de impureza (ver com. vers. 2). Eran siempre y exclusivamente los "mandamientos de hombres" (vers. 7) contra los cuales protestaba Jesús, distinguiéndolos claramente del "mandamiento de Dios" (vers. 8) tal como se presenta en las Escrituras. Aplicar los vers. 15-23 al asunto de carnes limpias e inmundas es no tener en cuenta para nada el contexto. Si Jesús en esta ocasión hubiese eliminado la distinción entre carnes limpias e inmundas, es obvio que posteriormente Pedro no hubiera reaccionado como lo hizo ante la idea de comer carnes inmundas (ver com. Hech. 10: 9-18, 34; 11: 5-18).
Debiera destacarse que el problema que se debatía entre Jesús y los fariseos no tenía nada que ver con la clase de alimento que se iba a comer, sino solamente con la forma en que se debía comer, ya fuera con el lavamiento ritual de las manos o sin él (ver com. vers. 2-3). Según los reglamentos judaicos, aun la carne declarada limpia en Lev. 11 podría ser considerada inmunda debido a algún contacto con personas inmundas (ver com. Mar. 6: 43).
Lo que sale.
En los vers. 21-23 hay una lista de las cosas a las que se refiere Jesús. Aquí Cristo afirma que la contaminación moral provocada por quebrantar "el mandamiento de Dios" es de una consecuencia mucho mayor que la contaminación ritual, de un modo especial cuando esta última se basaba exclusivamente en la "tradición de los hombres" (ver com. vers. 7-8). Jesús dice que la contaminación del alma es un asunto mucho más grave que la contaminación ritual del cuerpo, ocasionada por contacto con personas o cosas que eran ceremonialmente inmundas.
Lo que contamina.
Cf. vers. 21-23. Aun en el AT Dios afirma específicamente que no le agradan las meras formas de culto ritual (Isa. 1: 11-13; Miq. 6: 6-8) practicadas como un fin en sí mismas.
16.
Si alguno tiene oídos.
La evidencia textual favorece (cf. p. 147) la omisión del vers. 16. Sin embargo, Cristo usó con frecuencia esta expresión (Mat. 11: 15; etc.), y es ciertamente apropiada en este contexto.
17.
En casa.
Tal vez la casa de Pedro en Capernaúm (ver com. cap. 1: 29; 2: 1). El resto de esta sección comprende el diálogo de Jesús con los discípulos, en privado (cap. 7: 17-23).
Sus discípulos.
Según Mateo, fue Pedro, como de costumbre, el que actuó como portavoz del grupo (ver com. Mat. 14: 28).
Parábola.
Ver pp. 193-197. Una parábola podía ser nada más que un dicho sentencioso, no importaba cuán breve. Aquí se refiere a la figura empleada en el vers. 15, acerca de las cosas que entran en un hombre y las que salen de un hombre. Si esta "parábola" había resultado un enigma aun para los discípulos, difícilmente la multitud podría haber captado todo su significado (ver com. vers. 14).
18.
¿También... sin entendimiento?
Es decir, a semejanza de la multitud a la cual había sido dirigida la "parábola". Era tan sólo razonable esperar que los discípulos estuvieran en ventaja frente al común de la gente en lo que respecta a comprender las verdades de la salvación.
19.
Su corazón.
Es decir, su mente (ver com. Mat. 5: 8). En otras palabras, comer con las manos sin lavar no tenía un efecto moral de ninguna clase sobre un hombre.
En el vientre.
Los alimentos ceremonialmente impuros (ver com. vers. 15) iban al estómago, y no había manera por la cual la impureza ceremonial que se suponía que los acompañaba pudiera ser asimilada en el organismo.
Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos.
"Así declaraba puros todos los alimentos" (BJ). Es decir, sin tener en cuenta si el que los comía había realizado o no la ablución ritual prescrita. Este era el punto que precisamente estaba en juego (ver com. vers. 2).
También debiera advertirse que la palabra griega brÇmata, traducida "alimentos", significa "lo que es comido", e incluye toda clase de alimentos; nunca significa la carne de animales diferenciándola de otra clase de alimentos. 612 Limitar las palabras "haciendo limpios todos los alimentos" a la carne de ciertos animales y llegar a la conclusión de que Cristo aquí abolió la distinción entre carnes de animales limpios e inmundos (cf. Lev. 11), es ignorar completamente el significado del griego.
Asimismo, el contexto (vers. 1-14, 20-23) no trata de una impureza biológica, sino de la impureza en que se suponía que incurrían los que omitían los lavamientos rituales (ver com. vers. 15). No se hace referencia a la clase de alimentos que comieron los discípulos (vers. 2, 5), sino sólo a la forma en que los comieron (ver com. vers. 2, 5, 15). En todo esto, el tema de Cristo es el problema del "mandamiento de Dios" en contraposición con "la tradición de los hombres" (ver com. vers. 5-15, 19). Ver com. vers. 21-23.
20.
Sale.
Ver com. vers. 15, 19.
21.
De dentro.
Jesús concluye sus consideraciones con una afirmación de lo que en realidad contamina "al hombre" (vers. 23). Afirma que la contaminación es moral y no ceremonial (ver com. vers. 15). Afecta al alma y no al cuerpo.
Malos pensamientos.
Jesús enumera 13 cosas diferentes que "contaminan" a los hombres. Comparar esta lista con las de Rom. 1: 29-31 y Gál. 5: 19-21.
Fornicaciones.
Gr. pornéia, término genérico que incluye todas las formas de relaciones sexuales ilícitas.
22.
Avaricias.
Gr. pleonexía, que significa "codicioso deseo de tener más", y, por lo tanto, "ansiedad", "codicia" o "avaricia". La idea de lograr más y más se ha convertido en una obsesión en las personas de este carácter.
Maldades.
Gr. pon'ría, maldad en general; también, más específicamente, como es probablemente el caso aquí, "malignidad".
Lascivia.
O "libertinaje" (BJ).
Envidia.
En griego dice literalmente, "un ojo malo", traducción griega de una expresión idiomática hebrea (Deut. 15: 9), que probablemente significa "envidia", "celos" o un "espíritu de mala voluntad".
Maledicencia.
Gr. blasf'mía, que significa "blasfemia" con referencia a Dios, pero "maledicencia" o "calumnia" cuando se dirige contra los hombres, como aquí. En cuanto al uso de esta palabra en el sentido de "blasfemia", ver com. Mat. 12: 31.
Insensatez.
Es decir, la tendencia a proceder "desatinadamente". Otra posible traducción podría ser "tontería".
23.
Estas maldades.
Ver com. vers. 2-4, 15, 19. En Gál. 5: 22-23 y 2 Ped. 1: 4-8 hay listas de rasgos positivos de carácter con que el cristiano debe reemplazar los rasgos negativos. En cuanto al peligro de tratar de eliminar los malos rasgos sin cultivar los buenos en su lugar, ver com. Mat. 12: 43-45.
24.
Levantándose de allí.
[Retiro a Fenicia, Mar. 7: 24-30 = Mat. 15: 21-28. Comentario principal: Mateo.]
26.
Griega.
Es decir "gentil", no necesariamente griega por raza o por nacimiento (Rom. 1: 16; DTG 365).
31.
Volviendo a salir.
[Curación de un sordomudo; milagros en Decápolis, Mar. 7: 31-37 = Mat. 15: 29-31. Comentario principal: Marcos. Ver mapa p. 211; diagrama p. 221; acerca de los milagros, pp. 198-203.] En cuanto a la región a la cual aquí se refiere Marcos y de la cual Cristo volvió "a salir", ver com. Mat. 15: 21. Mateo no dice nada de la ruta que siguió Jesús en el viaje de regreso a Fenicia.
Por Sidón.
Significa que de las proximidades de Tiro, Jesús fue hacia el norte antes de dirigirse hacia el este y luego hacia el sur en dirección de Decápolis (cf. DTG 37l).
Mar de Galilea.
Quizá yendo hacia el sur a lo largo de la orilla oriental de ese lago.
Decápolis.
Ver p. 48; com. Mat. 4: 25.
32.
Le trajeron.
Es evidente que el doliente no vino por su propia voluntad, pues no había oído nunca de Cristo. Fue la fe de los amigos del hombre la que lo llevó a Jesús. Decápolis era la región en la cual Cristo había curado a los endemoniados de Gadara, los que habían cumplido con fidelidad y fervor la orden de que hablaran acerca de Jesús a sus vecinos paganos (ver com. cap. 5: 19-20). Es muy posible que, como resultado de la obra de los que antes habían sido posesos del demonio, los amigos de este sordomudo decidieron llevarlo a Jesús.
Sordo.
Gr. kÇfós, literalmente, "embotado", "lerdo"; aquí se usa con referencia al sentido del oído (ver com. Luc. 1: 22).
Tartamudo.
"Hablaba con dificultad" (BJ). Este hombre no era completamente mudo, pues cuando fue curado "hablaba bien" (vers. 35), lo que implica que antes de ser curado podía hablar aunque no bien. Su incapacidad para hablar clara y distintamente puede haber sido resultado de su sordera.
33.
Tomándole aparte.
Así como hizo posteriormente con el ciego de Betsaida (cap. 8: 22-26). Ambos distritos estaban mayormente 613habitados por paganos (ver com. Mat. 4: 25), y por eso parece probable que este hombre fuera también gentil. Quizá Jesús llevó a un lado al sordomudo debido a que el insólito procedimiento que empleó para curarlo podría ser mal interpretado por la multitud irreflexivo, y ser entendido como una forma de magia similar a los encantamientos de los paganos milagreros.
Metió los dedos.
Se ha sugerido que mediante esta acción Jesús procuró transmitir a este doliente la idea de que él estaba interesado en su deplorable condición.
Escupiendo.
Aunque en los escritos antiguos se registran numerosos ejemplos del uso de saliva empleada por médicos y milagreros que creían que ella podía ser un vehículo para llevar curación de los cuerpos de ellos a los de sus pacientes, teniendo de esa manera propiedades curativas, no hay una razón aparente para que Jesús eligiera sanar en este caso de esa manera tan insólita para él. Algunos han sugerido la posibilidad de que este proceder fuera sencillamente una concesión ante la triste ignorancia del hombre y su embotada percepción. Pero cualquiera hubiera sido la razón, todo el procedimiento aquí seguido se parece mucho al de la curación del ciego de Betsaida (cap. 8: 22-26).
Tocó su lengua.
El hombre no sólo era sordo, sino que en la práctica era mudo (ver com. vers. 32), y Cristo tocó los dos órganos que necesitaban curación.
34.
Levantando los ojos.
Este es el único caso de curación del cual se registre que Jesús dirigió su mirada al cielo. Sin embargo, hizo lo mismo al alimentar a los 5.000 cuando bendijo los panes y los peces (cap. 6: 41), en la resurrección de Lázaro (Juan 11: 41) y cuando elevó su oración intercesora por sus discípulos (Juan 17: 1). Seguramente, en esta oportunidad el propósito de este acto fue que el sordomudo dirigiera sus pensamientos a Dios y al cielo, a fin de que le fuera claro que la curación sólo provendría del poder divino.
Gimió.
Gr. stenázÇ, "suspirar" o "gemir". Esto no era una parte del proceso de comunicación con el desvalido, sino una expresión de la propia reacción de Jesús como ser humano ante el sufrimiento y la debilidad de un hombre (ver com. Juan 1: 14). En la sordera y la tartamudez del hombre vio un cuadro patético de la sordera de los corazones humanos ante el mensaje de Cristo y de las claudicantes y vacías vidas que con tanta frecuencia viven los hombres.
Efata.
Gr. effatha; expresión aramea preservada por Marcos (ver com. cap. 5: 41) que, sin duda, es la misma palabra que empleó Jesús en esta ocasión.
Sé abierto.
Por supuesto, refiriéndose al oído del hombre y a la restauración de su audición. Marcos aquí traduce la expresión aramea para beneficio de sus lectores.
35.
Ligadura.
Gr. desmós, "vínculo" o "atadura" (BJ). Esto no significa necesariamente algún defecto en los órganos de fonación del hombre, aunque éste podría ser el significado.
Hablaba bien.
Gr. orthÇs, "correctamente" (BJ). Esto implica claramente que el hombre había podido hablar, pero en forma tan borrosa que sólo se le podía entender con dificultad.
36.
No lo dijesen a nadie.
Como Jesús con tanta frecuencia había ordenado a aquellos para quienes había efectuado extraordinarios milagros de curación (Mat. 8: 4; 9: 30; 12: 16; cf. 17: 9; Mar. 5: 43; etc.; ver com. Mar. 1: 44). En esta región predominantemente gentil, su principal razón para ordenar que se callaran puede haber sido su deseo de evitar que se despertara entre el pueblo en general la esperanza de que el ministerio -del cual para entonces habían oído tanto- había de repetirse aquí en gran escala. En general, los paganos no estaban preparados para entender y apreciar la verdadera naturaleza del mensaje de Cristo; pero donde encontraba gentiles que demostraban gran fe, Jesús parece haber aceptado esa fe.
Tanto más y más.
Esta expresión pleonástica destaca la profundísima impresión que había experimentado la multitud. Debe haberles resultado imposible mantener en silencio estos acontecimientos sumamente extraordinarios, sin precedentes en la historia de Israel. ¡Cuán abrumadora era la evidencia de la divinidad de Cristo!
37.
Bien lo ha hecho todo.
Este era el veredicto de los paganos que habían llegado a conocer algo de Jesús mediante los dos endemoniados de Gadara que habían sido curados (ver com. cap. 5: 20). Al igual que el común de la gente de Galilea, la gente pagana "le oía de buena gana" (ver com. cap. 12: 37). 614

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 DTG 360
1-23 DTG 360-364
7 PE 124; PVGM 82
9-12 DTG 361
11 DTG 362,375
13 7T 287
24-30 HAp 17
24-30 DTG 365-370
26-30 CS 569
31-33 DTG 371