Evangelio Según SAN LUCAS

CAPÍTULO 12

1Cristo enseña a sus discípulos a evitar la hipocresía de los fariseos y a no sentir temor de predicar su doctrina. 13 Amonesta a la gente contra la avaricia, por medio de la parábola del rico que aumentaba mucho sus bienes. 22 No debemos preocuparnos por las cosas materiales, 31 sino buscar el reino de Dios, 33 dar limosnas 36 y estar preparados para recibir a nuestro Señor cuando venga. 41 Los ministros de Cristo deben cumplir con su deber 49 y no sorprenderse por la persecución. 54 Todos deben aprovechar este tiempo de gracia, 58 porque es algo terrible morir sin haberse reconciliado con Dios.


1 EN ESTO, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.
2 Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.
3 Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.
4 Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.
5 Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.
6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.
7 Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.
8 Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios;
9 mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.
10 A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. 774
11 Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir;
12 porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir.
13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.
14 Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?
15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.
17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?
18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;
19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.
20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?
21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.
22 Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis.
23 La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.
24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?
25 ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?
26 Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás?
27 Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.
28 Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?
29 Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud.
30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.
31 Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.
32 No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.
33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye.
34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
35 Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas;
36 y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.
37 Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.
38 Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos.
39 Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.
40 Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.
41 Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?
42 Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración?
43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
44 En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.
45 Mas si aquel siervo dijera en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzara a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse,
46 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles.
47 Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. 775
48 Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.
49 Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?
50 De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!
51 ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión.
52 Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres.
53 Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.
54 Decía también a la multitud: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y así sucede.
55 Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor; y lo hace.
56 ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?
57 ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?
58 Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.
59 Te digo que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado aun la última blanca.

 

COMENTARIO BÍBLICO ADVENTISTA
1.
En esto.
[Advertencia contra los fariseos, Luc. 12: 112.] Estas palabras introductorias establecen una clara relación entre el discurso registrado en el cap. 12 y el episodio en la casa de un fariseo, narrado en el cap. 11. En ocasiones anteriores Jesús había presentado una gran parte de la enseñanza que aparece en el cap. 12 (ver DTG 375, 452), pero todo este capítulo parece ser un discurso presentado inmediatamente después del episodio en la casa del fariseo (ver com. cap. 11: 53-54). Todavía quedaban unos meses antes de que terminara el ministerio terrenal de Jesús (PVGM 199). Luc. 12: 2-9, 51-53 es similar a Mat. 10: 26-36; es una parte de las instrucciones dadas a los doce. Luc. 12: 22-34, 57-59 es muy parecido a Mat. 6: 25-34, 19-21; 5: 25-26. Luc. 12: 39- 46 es semejante a Mat. 24: 43-51, y Luc. 12: 54-56 es similar a Mat. 16: 2-3. El tema de todo el cap. 12 de Lucas es la sinceridad y consagración que debe caracterizar al verdadero seguidor de Jesús, en contraste con la hipocresía de los fariseos.
Por millares la multitud.
Literalmente "habiéndose reunido por miríadas la multitud". La palabra griega muriás significa literalmente "diez mil", pero aquí se emplea para describir un gran número (ver este mismo uso en Hech. 21: 20).
Se atropellaban.
Un detalle concreto para destacar cuán numerosa era la multitud.
Primeramente.
La enseñanza que sigue fue dada primero a los discípulos, pero también tenía el propósito de ser oída por los millares del pueblo. El adverbio "primeramente" debe relacionarse con la frase "comenzó a decir a sus discípulos", y no con la frase que comienza "guardaos".
Guardaos.
Ver com. Mat. 16: 5-9. En el episodio en el hogar del fariseo, los discípulos habían visto la levadura de los fariseos en acción (Luc. 11: 37-54).
Hipocresía.
Anteriormente Jesús había definido la levadura de los fariseos como la doctrina de ellos mismos (Mat. 16: 12), es decir, sus creencias y enseñanzas. La palabra "levadura" se aplica aquí en primer lugar a su manera de vivir. En la teoría ("doctrina") y en la práctica ("hipocresía") -por precepto y por ejemplo- la influencia de los fariseos apartaba a los hombres de Dios y de la verdad. En cuanto a "hipócrita", ver com. Mat. 6: 2; 23: 13.
2.
Nada hay encubierto.
Con referencia a los vers. 2-9, ver com. Mat. 10: 27-33.
3.
Aposentos.
La palabra griega se refiere a habitaciones interiores o lugares donde se guardaban cosas.
5.
Infierno.
Gr. géenna (ver com. Mat. 5: 22; Jer. 19: 2).
6.
Cinco pajarillos.
En el pasaje paralelo de Mat. 10: 29 se dice: "se venden dos pajarillos por un cuarto".
Cuartos.
Gr. assárion (ver p. 51; com. Mat. 10: 29).
8.
Confesare.
Gr. homologéÇ significa "decir lo mismo", "concordar". En este pasaje, tiene el sentido de "declarar públicamente", "reconocer", "declararse de parte de alguien".
10.
Alguna palabra contra.
Ver com. Mat. 12: 32. 776
Hijo del Hombre.
Ver com. Mat. 1: 1; Mar. 2: 10.
11.
Los magistrados y las autoridades.
Con referencia a los vers. 11-12. ver com. Mat. 10: 19-20.
13.
Le dijo uno.
[La insensatez de las riquezas, Luc. 12: 13-34. Con referencia a parábolas, ver pp. 193-197.] Era uno de la multitud (vers. 1), que había escuchado las claras acusaciones de Jesús contra los escribas y fariseos (cap. 11: 39-52; PVGM 198-199), y su consejo a los discípulos en cuanto a lo que debían hacer cuando fueran llevados ante los magistrados (cap. 12: 11; cf. PVGM 198). Este hombre suponía que si Jesús pudiera hablarle a su hermano con la misma autoridad, no se atrevería a desobedecer lo que Jesús le ordenara (PVGM 199). Pensaba que el Evangelio del reino no era más que un medio para favorecer sus propios intereses egoístas. Compárese con la actitud de Simón el Mago hacia la salvación (Hech. 8: 9-24). En cuanto a la ubicación cronológica de este episodio, ver com. vers. 1.
Di a mi hermano.
Evidentemente ambos hermanos eran codiciosos; si no hubiera sido así difícilmente hubieran estado peleando por la herencia.
Que parta conmigo la herencia.
Según la ley mosaica acerca de las herencias, el hermano mayor recibía dos porciones de los bienes de su padre, mientras que cada uno de los otros hermanos recibían sólo una porción (ver com. Deut. 21: 17). En este caso quizá fue el hermano menor quien recurrió a Jesús objetando que su hermano mayor recibiera la doble porción que la ley le asignaba (PVGM 234).
14.
Hombre.
La forma en que Jesús se dirige al que le había hecho el pedido podría sugerir cierta severidad (ver Luc. 22: 58, 60; Rom. 2: 1; 9: 20).
Juez o partidor.
El reino que Jesús había venido a proclamar no era "de este mundo" (Juan 18: 36). El nunca comisionó a sus discípulos que fueran autores de un cambio social, por muy importante que éste pudiera ser, ni tampoco en ningún momento intentó decidir judicialmente entre los hombres (Juan 8: 3-11). Jesús, como los profetas de antaño (Miq. 6: 8; etc.), expuso claramente los principios que deben gobernar las relaciones de cada uno con su prójimo (ver com. Mat. 5: 38-47; 6: 14-15; 7: 1-6, 12; 22: 39; etc.); pero dejó la administración de la justicia civil exclusivamente a las autoridades civiles debidamente constituidas. En ningún caso se apartó de esta regla, y quienes hablan en su nombre deberían seguir su ejemplo en este sentido y también en otros (PVGM 186).
15.
Avaricia.
Gr. pleonexía (ver com. Mar. 7: 22). La avaricia puede definirse como un deseo desmedido por las cosas materiales, especialmente de las que pertenecen a otro. El hombre que se dirigió a Cristo no necesitaba más riquezas; lo que necesitaba era que la avaricia le fuera quitada de su corazón para que las riquezas no le preocuparan tanto. Sin avaricia en su corazón, no habría ninguna disputa que arreglar. Jesús fue, como siempre, a la raíz de la dificultad, y propuso una solución que impediría que se levantaran problemas similares en lo futuro. No presentaba remedios pasajeros como los que propone hoy el evangelio social. Lo que más necesitan los hombres no es un sueldo mejor o mayores ganancias. Necesitan un cambio de corazón y de pensamiento que los conduzca a buscar "primeramente el reino de Dios y su justicia" para que sientan plena confianza de que las cosas indispensables para la vida les "serán añadidas" (ver com. Mat. 6: 33).
La abundancia de los bienes.
Ver com. Mat. 6: 24-34. El materialismo se encuentra en la raíz de muchos de los mayores problemas del mundo actual, y es la base de la mayor parte de las filosofías políticas y económicas, y por lo tanto es la causa de una gran parte de los conflictos entre clases y naciones que afligen a la humanidad. El descontento con lo que tenemos crea el deseo de lograr más obligando a otros a ceder todo o parte de lo que tienen. Pero, en vez de eso, todos deben trabajar honradamente. La avaricia es la causa de muchos de los problemas insolubles del mundo.
El pedido del que buscó a Jesús para que asumiera el papel de juez de la conducta de su hermano, fue motivado por el mismo espíritu de avaricia que impulsa a algunos industriales a obtener mayores ganancias sin detenerse a pensar en los medios que utilizan para obtenerlas, y que también hace que muchos trabajadores exijan salarios siempre mayores, sin considerar el valor de su propia contribución a la producción de la riqueza ni las posibilidades de su empleador de poder pagar. Es exactamente el mismo espíritu que mueve a determinados grupos e intereses a pedir leyes que les sean favorables, sin preocuparse cómo afectarán a otros grupos del 777 país; es el mismo espíritu que lleva a una nación a imponer su voluntad sobre otros pueblos, sin preocuparse por los intereses o deseos de ellos. Este es el mismo espíritu que muchas veces destruye los hogares, conduce a la delincuencia juvenil y se halla presente en numerosos crímenes.
Dios pide a todos los que quieren amarle y servirle que consideren las cosas materiales de la vida en su verdadera perspectiva, y que las subordinen a las cosas de valor eterno (ver com. Mat. 6: 24-34; Juan 6: 27). La mayoría piensa que a medida que aumentan las riquezas aumenta la felicidad; pero no es necesariamente así. La felicidad no depende de las cosas que se posee, sino de la manera de pensar y de lo que siente el corazón (ver com. Ecl. 2: 1-11).
16.
Una parábola.
En cuanto a la enseñanza de Jesús por medio de parábolas y los principios que rigen su interpretación, ver pp. 193-197. Esta parábola, narrada sólo por Lucas, ilustra el principio enunciado en el vers. 15: las cosas materiales no son lo más importante de la vida (cf. com. Mat. 19: 16-22); y bien podría titularse: "La locura de una vida consagrada a adquirir riquezas".
La heredad.
Mejor "los campos" (BJ). El hombre sepulta la semilla en la tierra y la cuida de la mejor forma posible, pero es Dios quien hace crecer la semilla (ver com. Mar. 4: 26-29). El hombre puede favorecer el proceso del crecimiento, pero es Dios quien lo da (1 Cor. 3: 6-7). El envía la luz del sol y la lluvia (ver com. Mat. 5: 45), y bendice los esfuerzos del hombre dando "tiempos fructíferos" (Hech. 14: 17). Antes de que Israel entrara en la tierra prometida, Dios le advirtió que no olvidara que era él quien da al hombre el poder de adquirir riquezas (Deut. 8: 11-18). Sin embargo, el hombre siempre se ha inclinado a atribuirse el mérito de lo que Dios le ha concedido, diciendo en su corazón: "Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza" (Deut. 8: 17). Este es un engaño fatal. Aquel cuyo corazón no está agradecido a Dios, se envanecerá en su razonamiento y "su necio corazón" será "entenebrecido" (Rom. 1: 21). Es sabio en su propia opinión, pero necio a la vista de Dios (Rom. 1: 22). Si persiste en tal conducta acabará por eliminar completamente a Dios de su pensamiento, e irá en pos de la felicidad material y del placer físico (Rom. 1: 23-32). Se convertirá en amador de placeres más que de Dios (2 Tim. 3: 4).
17.
Pensaba dentro de sí.
Consideraba el asunto desde varios puntos de vista; y después de pensarlo bien llegó, según su parecer, a una conclusión lógica.
No tengo dónde guardar.
Esta clara realidad debería haberlo inducido a pensar en los muchos que necesitan los bienes que Dios le había concedido con tanta abundancia. Pero sus intereses egoístas lo enceguecían para no ver las necesidades de sus prójimos (ver com. cap. 16: 19-31).
18.
Mis frutos.
Nótese el afán de poseer: "mis frutos", "mis graneros", "mis bienes", "mi alma" (cf. Ose. 2: 5). Todos sus pensamientos giraban sobre sí mismo. Evidentemente no comprendía que "a Jehová presta el queda al pobre" (Prov. 19: 17).
19.
Alma.
Ver com. Mat. 10: 28.
Repósate.
Este hombre ya ha amasado una fortuna y está por retirarse de sus actvidades. Se dedicará a disfrutar de las buenas cosas de la vida sin pensar más en trabajar.
Come, bebe, regocíjate.
Está seguro de que tiene más que suficiente para que le alcance durante el resto de su vida, y pasará sus días divirtiéndose como lo hizo el hijo pródigo en el país lejano, olvidando a Dios y a sus prójimos (ver com. Luc. 15: 13; cf. Ecl. 8: 15).
20.
Necio.
Ver com. cap. 11: 40. Jesús no dice que Dios le dirigió personalmente estas palabras al "necio" ni que le hizo comprender el significado del nombre que le daba, así como tampoco afirmó que la conversación entre el rico y el "padre Abraham" (cap. 16: 24-31) era realmente cierta. La conversación se añade en ambos casos para beneficio de los que están escuchando la parábola, para que puedan captar el principio divino que se ilustra con ella. Compárese con la conversación de los árboles del bosque (Juec. 9: 8-15).
Vienen a pedirte.
Algunos sugieren que esta forma impersonal es una perífrasis rabínica para evitar el empleo del nombre divino (ver com. cap. 15: 7). Otros suponen que el sujeto tácito es "los que causan la muerte" (Job 33: 22).
21.
Para sí tesoro.
Cualquiera que piensa y hace planes sólo para sí mismo, carece de buen juicio (ver com. cap. 11: 40) delante de Dios. El Evangelio del reino tiene el propósito de apartar los pensamientos de los hombres de sí mismos, y elevarlos a Dios y proyectarlos hacia sus prójimos. Con referencia al principio aquí implicado, ver com. cap. 12: 15. 778
Para con Dios.
Es decir, a la vista de Dios. El "necio" no ha hecho tesoros en el cielo (ver com. Mat. 6: 19-23).
22.
Dijo luego.
Después de responder al que había interrumpido su discurso, Jesús se dirige nuevamente a la multitud en general y a sus discípulos en particular (ver com. vers. 1, 13).
No os afanéis.
"No andéis preocupados" (BJ) o "no estéis angustiados" (ver com. Mat. 6: 25). En relación con el comentario de Luc. 12: 22-34, ver com. Mat. 6: 19-21, 25-33.
25.
Añadir a su estatura.
Ver com. Mat. 6: 27.
33.
Bolsas.
Gr. ballántion, "bolsa", especialmente la de llevar el dinero (cf. cap. 10: 4).
35.
Estén ceñidos vuestros lomos.
[El siervo vigilante, Luc. 12: 35-59. Con referencia a las parábolas, ver pp. 193-197.] Aquí se aconseja estar alerta para cualquier emergencia (ver com. Sal. 65: 6). La nota tónica de esta breve parábola es la vigilancia. Jesús enseña aquí públicamente por primera vez acerca de su segunda venida. El fin de su ministerio terrenal ya se divisa. Por lo tanto, procura preparar a sus discípulos para su ascensión y su retorno con poder y gloria. Esta parábola destaca la necesidad que tenemos de vivir correctamente porque el Maestro viene.
36.
Aguardan.
No esperan ociosamente, sino en vigilancia y diligente preparación. Compárese con la parábola de las diez vírgenes (Mat. 25: 1-12).
37.
Bienaventurados.
"Felices" o "dichosos" (BJ). Ver com. Mat. 5: 3.
De cierto.
Ver com. Mat. 5: 18.
Se ceñirá.
Ver com. Sal. 65: 6. Lo hará como premio por su fidelidad y lealtad hacia él.
38.
Segunda vigilia.
Aproximadamente entre las 9 de la noche (21 horas) y la medianoche (ver com. Mat. 14: 25).
Tercera vigilia.
Aproximadamente desde la medianoche hasta las 3 de la madrugada.
39.
El padre de familia.
Gr. oikodespót's, "dueño de casa" (ver com. cap. 2: 29).
Minar.
Parece referirse a la acción del ladrón que perfora la pared de barro de la casa para poder entrar. Cf. Eze. 12: 5, 12.
41.
Pedro le dijo.
Pedro, como de costumbre, por su propia iniciativa actúa como portavoz de los doce (ver com. Mat. 14: 28; 16: 16; 17: 4).
O también a todos.
Estaban presentes tanto los doce como la multitud (ver com. vers. 1), y Pedro evidentemente se preguntaba si la advertencia que Jesús había dado en cuanto a la necesidad de vigilar tenía especial aplicación para los discípulos como "siervos" del "padre de familia", o se aplicaba a la multitud en general.
42.
Mayordomo fiel y prudente.
Con referencia a los vers. 42-46, ver com. Mat. 24: 45-51.
47.
Conociendo la voluntad de su señor.
Ver com. Mat. 7: 21-27. Dios juzga la responsabilidad de una persona por su conocimiento del deber, lo que incluye la verdad que podría haber conocido pero que no aprovechó (Eze. 3: 18-21; 18: 2-32; 33: 12-20; Luc. 23: 34; Juan 15: 22; 1 Tim. 1: 13; Sant. 4: 17).
49.
Fuego vine a echar.
Con referencia a los vers. 49-53, ver com. Mat. 10: 34-36.
¿Y qué quiero?
El significado del resto del vers. 49 no es claro. Una posible traducción sería: "¡Cuánto desearía que ya estuviera encendido!" (BJ).
50.
Un bautismo.
Evidentemente no se trata de su bautismo por Juan tres años antes, sino del "bautismo" de su muerte (ver com. Mat. 3: 11). Cuando el verbo "bautizar" se usa figuradamente como aquí, puede significar "sumergirse en" circunstancias, someterse a algo. La frase española "bautismo de fuego" ilustra bien este significado.
54.
Cuando veis la nube.
Con referencia a los vers. 54-56, ver com. Mat. 16: 2-3.
57.
No juzgáis.
Con referencia a los vers. 57-59, ver com. Mat. 5: 25-26.
58.
Adversario.
Gr. antídikos, "el que se opone" en un pleito, por consiguiente, "enemigo", "adversario".
Alguacil.
Aquel a quien se le debía pagar la multa. El que no podía pagarla, era encarcelado. Con referencia a la antigua costumbre de encarcelar al que no pagaba una deuda, ver com. Mat. 18: 25.
59.
Blanca.
Gr. leptón, una moneda de cobre de muy poco valor (ver p. 51; cf. cap. 21: 2).


COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 DTG 375; PVGM 68
1-7 EV 176
2 MC 387
3-7 PE 27 779
6-7 4T 564
8-9 5T 437
11 FE 202
13 PVGM 198; 9T 216
13-21 PVGM 198-203
14 9T 217
14-21 PVGM 200-201
15 1JT 472; PP 530; PVGM 203; 3T 547
15-21 3T 545
15-23 2T 662
16-21 EC 33; 1JT 382; 2T 199
17-21 5T 260
18-19 PVGM 201
19 CMC 246; 3JT 75
20 CMC 149; PP 725; PVGM 278
20-21 PVGM 202
21 1JT 522; 2T 196, 233, 246, 280, 681; 3T 546; 4TS 70
22-26 Ev 176
23 CN 344; Ed 196
24 CN 57; Ed 113
27 CC 67
27-31 Ev 176
30 DMJ 84
32-34 DTG 459
33 CH 18, CMC 44, 91, 120, 132, 157; Ed 140; FE 210; 1JT 59, 68, 382; 2JT 43, 330,496; 3JT 350; MC 166; OE 442; PE 57, 95; PVGM 305, 308; 1T 169, 175, 192; 2T 242, 280, 676, 681; 3T 90, 546; 5T 259; 7T 295; 8T 35; TM 401
33-34 2JT 166; OE 356
33-40 3JT 75
35 Ev 346; FE 366; HAp 45; 2JT 403; 3JT 310-311, 352; MeM 224; OE 372
36 CS 480
36-37 PE 19, 55; 2T 195
36-38 2T 192
37 DTG 588; 3JT 434; 1T 69; 5T 485
42 DTG 588; Ev 254, 274, 317; 2JT 386; 2T 557, 642; 6T 65; TM 146
47 1JT 498; PVGM 288; SC 47; 5T 160
47-48 CMC 143; MJ 127; 8T 96
48 Ev 409; HAp 272; 1JT 372; 3JT 184; PP 445, 568; PVGM 209, 297; SR 168; 1T 170; TM 462