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CAPÍTULO 14


1 Cristo consuela a sus discípulos con la esperanza del cielo. 6 Declara que él es el camino, la verdad y la vida, y que es uno con el Padre. 13 Les asegura que las oraciones hechas en su nombre, serán respondidas. 15 Pide amor y obediencia; 16 promete el Consolador, el Espíritu Santo, 27 y deja su paz con sus discípulos.

1 NO SE turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre?
10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el 1009 Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.
12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.
16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.
20 En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
22 Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?
23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.
25 Os he dicho estas cosas estando con vosotros.
26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
28 Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo.
29 Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.
30 No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.
31 Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí.
COMENTARIO BÍBLICO ADVENTISTA
1.
No se turbe vuestro corazón.
O "vuestro corazón no se turbe más". Los discípulos estaban turbados porque Jesús había anunciado que pronto los dejaría (cap. 13: 33). Por eso les dijo que su ausencia sólo sería temporaria y que su partida sería para beneficio de ellos. El cap. 14 continúa la secuencia de la conversación comenzada en cap. 13: 31 (ver allí el comentario).
Creéis.
Gr. pistéuete, que se puede traducir de dos formas, "creéis" o "creed", como aparece en la frase siguiente. La forma verbal pistéuete puede ser imperativa (creed) o indicativa (creéis). En griego son idénticas las formas del imperativo y del indicativo en el tiempo aquí empleado; de manera que el contexto debe determinar la elección del modo verbal. Esto permite varias combinaciones
posibles:(1) Ambas formas verbales en imperativo: "Creed en Dios, creed también en mí". (2) Ambas formas verbales en indicativo: "Creéis en Dios y creéis también en mí". (3) La primera forma verbal en indicativo y la segunda en imperativo, como está en la RVR y en la BJ. (4) La primera forma en imperativo y la segunda en indicativo: "Creed en Dios y creéis en mí". Esta última combinación da lugar a una construcción algo extraña y es la menos probable de las cuatro; pero las otras tres están enteramente de acuerdo con el contexto. Cuando la primera parte se considera como imperativo, la admonición está en armonía con la instrucción dada antes, "tened fe en Dios" (Mar. 11: 22).
El discurso del cap. 14 fue presentado en el aposento alto antes de que fueran al monte de los Olivos y al Getsemaní (ver com. cap. 13: 31).
2.
Casa de mi Padre.
Una bella figura para referirse al cielo. La palabra traducida "casa" 1010 (Gr. oikía) también puede ser traducida como "hogar". La forma masculina óikos también podría traducirse como "hogar" (Mar. 5: 19; Luc. 15: 6; 1 Cor. 11: 34; 14: 35). Jesús estaba volviendo a su hogar. Finalmente se permitiría a los discípulos que se unieran con él allí.
Moradas.
Gr. mon', "lugar", "morada". En la literatura extrabíblica esta palabra a veces tiene el significado de lugares para detenerse brevemente. Debido a este concepto, Orígenes dedujo su falsa noción de que las "moradas" son a manera de posadas donde se detiene el alma en su viaje hacia Dios (De Principiis ii. 11. 6). Pero ése no es el significado bíblico de mon'. Esto queda en claro por el vers. 23, el único otro lugar donde aparece esta palabra en la Biblia. Es evidente que la morada de Cristo y del Padre con los cristianos no es algo temporario. La idea de permanencia en mon' se refleja en 1 Mac. 7: 38, el único lugar donde aparece esta palabra en la LXX.
El hecho de que haya "muchas" moradas asegura que haya suficiente lugar en la casa del Padre para todos los que escuchan su invitación.
Voy, pues.
La evidencia textual se inclina por (cf. p. 147) la presencia de la conjunción hóti ("porque", "que"). Si se la omite, el pensamiento se redondea con la frase precedente; si se la incluye, hay algunas preguntas en cuanto a la forma en que la frase que ella introduce debiera unirse con la precedente. Son posibles varias traducciones: (1) "Si así no fuera, yo os hubiera dicho que voy a preparar un lugar para vosotros". Esta traducción queda descartada porque, de acuerdo con el vers. 3, tal era uno de los propósitos del alejamiento de Jesús. (2) "Si así no fuera, ¿os hubiera dicho que voy a preparar un lugar para vosotros?" En esta traducción se supera la dificultad de la N.º 1, pero introduce un nuevo problema porque no se registra que Jesús hubiera dicho a sus discípulos que iba a preparar un lugar para ellos. Por supuesto, es posible que una afirmación tal, sencillamente hubiera quedado sin ser registrada. (3) "Hay muchas moradas (y si no fuera así, os lo habría dicho) porque voy a preparar un lugar para vosotros". (Ver C. K. Barrett, The Gospel According to St. John, com. cap. 14: 2.) De acuerdo con la evidencia textual que está en favor de retener la conjunción hóti, la última traducción parece ser la más natural. Con todo, el texto sería todavía perfectamente comprensible si se omitiera la conjunción.
Estas palabras tenían el propósito de consolar a los discípulos. Jesús estaba por dejarlos, pero no los olvidaría. Ansiosamente anticiparía su reunión con ellos en la casa del Padre. En el intervalo, prepararía la gloriosa recepción en el hogar.
3.
Si me fuere.
"Cuando haya ido" (BJ). Esta frase condicional no tenía el propósito de presentar una incertidumbre. La palabra traducida "si" (eán) aquí tiene fuerza temporal y probablemente debiera ser traducida "cuando" (BJ), como en 1 Juan 3: 2. (El mismo caso se ve en 1 Cor. 14: 16 donde "si" [eán] bendices" puede entenderse "cuando bendices".)
Vendré otra vez.
En griego se expresa esta promesa usando el tiempo presente. Este es el llamado presente futurista que hace resaltar la certidumbre del suceso. Se piensa que el acontecimiento es tan seguro como si ya se estuviera realizando. Claramente, se hace referencia al advenimiento personal de Jesús descrito vívidamente unos pocos días antes en respuesta a la pregunta: "¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?" (ver com. Mat. 24: 1-3; cf. vers. 30-31).
Os tomaré a mí mismo.
"Os tomaré conmigo" (BJ). Gr. paralambánÇ, literalmente "recibir al lado de" (ver com. Mat. 24: 40).
Donde yo estoy.
Se indicó a los discípulos el tiempo del segundo advenimiento como la ocasión cuando se reunirían con su Señor. No hay aquí ninguna insinuación que apoye la doctrina popular de que los creyentes van a estar con su Señor en el momento de su muerte, ni en ninguna otra parte de las Escrituras esta doctrina recibe apoyo. Pablo también dirigió la atención de los creyentes a la ocasión del segundo advenimiento como el momento de la magna reunión (1 Tes. 4: 16-17).
Jesús ha ido a la casa de su Padre. Está esperando con deseo anhelante la manifestación de sí mismo en su iglesia. Cuando su imagen sea perfectamente reproducida en los suyos, entonces él vendrá (PVGM 47). Tenemos el privilegio de apresurar el día del glorioso encuentro en el hogar (2 Ped. 3: 12; cf. DTG 586-588; PVGM 47).
4.
Sabéis a dónde voy.
Se les había dicho eso a los discípulos, y debieran haberlo entendido. Habían estado recibiendo las instrucciones del Salvador durante más de tres años (ver p. 183). En realidad, Jesús acababa de informarles que iba a su Padre (vers. 2), 1011 aunque ya antes les había informado (cap. 7: 33). Pero sus prejuicios hacían que fuera difícil que los discípulos captaran el significado pleno de muchas de las instrucciones de Jesús.
Sabéis el camino.
La evidencia textual se inclina (cf. p. 147) por el texto "y donde yo voy sabéis el camino". Sin embargo, esto último implica una dificultad gramatical en el griego. Sea como fuere el texto, Jesús había presentado con claridad el camino a la casa del Padre, pero la lentitud de la comprensión de los discípulos les impidió captar el significado pleno de sus palabras.
5.
Tomás.
Se describe el carácter de Tomás en com. Mar. 3: 18. En esta pregunta se revelan claramente su espíritu dubitativo y la lentitud de su corazón para creer.
No sabemos.
Los discípulos debieran haber sabido, pues se les había dicho claramente (ver com. vers. 4). Les resultaba difícil desprenderse del concepto judaico del reino mesiánico (ver com. Mat. 16: 22; Luc. 4: 19).
6.
Yo soy el camino.
Otro de los famosos "yo soy" de Jesús (ver com. cap. 6: 35; cap. 8: 12; 10: 7, 11; 11: 25).
Cristo es el camino que va de esta tierra al cielo. Con su humanidad toca esta tierra, y con su divinidad toca el cielo. El es la escalera que conecta la tierra con el cielo (cap. 1: 51; cf. PP 183). Debido a su encarnación y muerte, un "camino nuevo y vivo" ha sido dedicado para nosotros (Heb. 10: 20). No hay ningún otro medio de salvación (Hech. 4: 12; 1 Tim. 2: 5).
Verdad.
Ver com. cap. 8: 32.
Vida.
Ver com. cap. 1: 4; 8: 51; 10: 10.
7.
Si me conocieseis.
Cf. cap. 8: 19. En el texto griego, la construcción muestra que la condición aquí expresada es contraria a la realidad. Los discípulos no habían conocido a Cristo. Si lo hubieran conocido, habrían conocido a Aquel a quien Cristo vino a revelar (ver com. cap. 1: 18).
Desde ahora.
La muerte de Cristo sería un paso importante en la revelación del Padre. Las revelaciones posteriores del Espíritu Santo pondrían aún más de manifiesto el carácter divino de Dios (cap. 14: 26; 15: 26; 16: 13-14). Juan escribió acerca de los cristianos de fines del siglo I: "Habéis conocido al Padre" (1 Juan 2: 13).
8.
Felipe.
Se describe el carácter de Felipe en com. Mar. 3: 18.
Muéstranos al Padre.
Quizá Felipe esperaba una revelación de la gloria divina tal como la que le fue dada a Moisés (Exo. 33: 18-23).
9.
¿Tanto tiempo?
Le resultaba desanimador a Jesús el que sus discípulos tuvieran una comprensión tan borrosa. Sin embargo se ocupó pacientemente de su ignorancia.
Ha visto al Padre.
En cuanto a la forma en que Cristo reveló a los hombres el carácter de Dios, ver com. cap. 1: 18.
10.
En el Padre.
Ya antes Jesús había hecho resaltar que era uno con el Padre (ver com. cap. 10: 30).
Las palabras.
Tanto las palabras como las obras de Jesús daban testimonio de su divinidad. Los discípulos debieran haber creído las palabras de Jesús. Si eso les resultaba difícil, debieran haber aceptado sus palabras debido a la garantía de sus obras.
11.
Creedme.
El plural del verbo indica que Jesús no sólo se dirigía a Felipe sino a todos los discípulos.
Por las mismas obras.
Ver com. vers. 10.
12.
De cierto.
Ver com. Mat. 5: 18; Juan 1: 51.
Mayores.
Es decir, mayores en cantidad y no en calidad. La obra de Cristo sólo había abarcado una pequeña zona del mundo. Después de la ascensión, el Evangelio se esparciría por toda la tierra.
Porque yo voy.
Después de su partida, Cristo enviaría el Espíritu Santo (vers. 16; cap. 16: 7), el cual infundiría poder a los discípulos (Luc. 24: 49). Como resultado del derramamiento del Espíritu en Pentecostés y de las subsiguientes dádivas del Espíritu, el Evangelio fue proclamado con gran poder, hasta el punto de que unos 40 años más tarde Pablo pudo decir que el Evangelio se predicaba "a toda criatura bajo el cielo" (Col. 1: 23, BJ; DTG 587).
13.
Todo lo que pidiereis.
A medida que los discípulos cooperaran con el cielo en la promulgación del Evangelio, podrían estar seguros de que estaban a su disposición los recursos ilimitados de la Omnipotencia. Dios cubriría todas sus necesidades y respondería a las peticiones expuestas ante el trono en el nombre de Jesús.
En mi nombre.
En cuanto al significado de orar en el nombre de Jesús, ver DTG 620-621. Cf. cap. 14: 26; 15: 16; 16: 23-24.
Lo haré.
El hecho de que los hombres deban pedir al Padre en el nombre de Jesús, pero que Jesús es el que da la respuesta, hace resaltar que el Padre y el Hijo son uno. En 1012 otros pasajes se dice que el Padre responde a las peticiones presentadas ante él (cap. 15: 16; 16: 23).
14.
Si algo pidiereis.
"Si me pedís algo" (BJ). Este versículo, tal como está en la RVR, es una repetición enfática de la promesa del ver. 13. Sin embargo, la evidencia textual favorece la inserción del pronombre personal "me", como aparece en la BJ. Esta variante implicaría que las peticiones pueden ser dirigidas tanto a Jesús como al Padre, como lo indican otros pasajes (cap. 15: 16; 16: 23). Hay varios ejemplos en el NT de oraciones dirigidas a Jesús (Hech. 7: 59; Apoc. 22: 20).
Yo lo haré.
El pronombre "yo" es enfático en el griego, en cambio no figura en el vers. 13, donde está tácitamente en la forma verbal poi'sÇ, "haré".
15.
Si me amáis.
El amor es el móvil impelente de la obediencia. Si se quiere una definición del "amor", ver com. Mat. 5: 43-44; 1 Cor. 13: 1. La obediencia que emana de la compulsión o del temor no es la forma ideal de obediencia. Por supuesto, puede haber ocasiones cuando el móvil impelente del amor falte o sea débil. En tales circunstancias, es necesario obedecer sólo por principio. Mientras tanto, el amor debiera ser cultivado. La falta del amor requerido nunca debiera usarse como una excusa para la desobediencia. Una de las mejores ilustraciones humanas de la obediencia que emana del amor es la de los hijos para con sus padres.
Guardad mis mandamientos.
La evidencia textual se inclina (cf. p. 147) por el texto "guardaréis mis mandamientos" (BJ). Si bien el futuro puede tener la idea de un imperativo (cf. Mat. 22: 37, 39), y Jesús sin duda deseaba que sus discípulos guardasen los mandamientos, el uso del indicativo "guardaréis" hace resaltar el significativo pensamiento de que la obediencia es el resultado natural del amor. La afirmación paralela de Juan 14: 23 está en el modo indicativo y de esa manera apoya este pensamiento.
Los mandamientos de Jesús eran también los mandamientos de su Padre, pues Jesús no hablaba por sí mismo (cap. 12: 49; 14: 10). El respaldó las órdenes de carácter moral dadas al antiguo Israel (ver com. Mat. 5: 17-19) y magnificó esos mandamientos (ver com. Isa. 42: 21). Presentó sus propios requerimientos, tales como el nuevo mandamiento (Juan 13: 34), no para reemplazar alguno de los preceptos morales -que reflejaban el carácter del Dios inmutable- sino para presentar su verdadero significado y para mostrar cómo sus principios debieran ser aplicados a las diversas situaciones de la vida.
16.
Otro.
Gr. állos, "otro de la misma clase". Jesús mismo era un Consolador (ver 1 Juan 2: 1, donde se traduce "abogado" la palabra que aquí se vierte como "Consolador"; ver el comentario de "Consolador"). El dejaría a sus discípulos (Juan 13: 33), pero pediría al Padre que enviara a Aquel que era semejante a Jesús para que quedara con los discípulos no transitoriamente como él había quedado, sino "para siempre".
Consolador.
Gr. parákl'tos, palabra que únicamente Juan usa en el NT (aquí; Juan 14: 26; 15: 26; 16: 7; 1 Juan 2: 1). Está compuesta de la preposición pará, que significa ,"al lado" y el participio kl'tós, "llamado" o "uno que es llamado", por lo que el significado literal es "uno llamado al lado de". Sin embargo, la forma en que se usa esa palabra en las Escrituras parece reflejar más un sentido activo, que corresponde con el verbo parákaléÇs, "exhortar", "consolar". Por ende, "uno que exhorta" (ver Juan 16: 8). Los padres latinos tradujeron parákl'tos con la palabra advocatus, pero su sentido literal de "abogado" o "defensor" sólo se aplica a unas pocas de las escasas menciones de la palabra en la literatura anterior al cristianismo y en la no cristiana. La palabra "abogado" no es enteramente apropiada para describir la obra ni del Espíritu Santo ni de Cristo. El Padre y el Hijo obran en la más plena cooperación para la salvación del hombre (cap. 10: 30). La obra de Satanás es presentar al Padre como severo, duro y reacio a perdonar al pecador, y como dispuesto a perdonar sólo ante la intercesión del Hijo. Es cierto que la encarnación, muerte y resurrección de Cristo hicieron posible el perdón; pero tanto el Padre como el Hijo aman al pecador y obran al unísono para su salvación. En el sentido humano del término, no se necesita un abogado para que induzca al Padre a que tenga misericordia del pecador. El que desea conocer el amor y la compasión del Padre, tan sólo necesita mirar al Hijo (ver com. cap. 1: 18). En la literatura anterior al cristianismo y en la no cristiana, parákl'tos retiene el significado más general de "uno que se presenta en lugar de otro", "un mediador", "un intercesor", "un ayudador". Ver com. Mat. 5: 4.
Aunque el verbo parakaléÇ se traduce como 1013 "consolar" 23 veces en el NT, también se traduce como "exhortar" 19 veces. Llamar al Espíritu Santo "Consolador" es hacer resaltar sólo uno de los rasgos de su obra. También es un "Exhortador". En realidad, este último significado es el rasgo prominente de la obra del Espíritu tal como la bosqueja Juan. El enseñará" y "recordará todo" (cap. 14: 26). Testificará de Cristo (cap. 15:26). "Convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio" (cap. 16: 8). "Guiará a toda la verdad" y hará "saber las cosas" venideras (cap. 16: 13). Glorificará a Cristo y recibirá de él para impartir a los discípulos (cap. 16: 14).
Para siempre.
No transitoriamente, como Cristo durante su ministerio terrenal.
17.
Espíritu de verdad.
Esta expresión aparece otra vez (cap. 15: 26; 16: 13). El énfasis parece estar en que el Espíritu define, imparte y defiende la verdad. Hay una definición de la verdad en com. cap. 8: 32. El Espíritu guiaría a los discípulos "a toda la verdad" (cap. 16: 13).
Mundo.
Gr. kósmos (ver com. Mat. 4: 8).
No le ve.
Al mundo le falta percepción espiritual. "El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios" (1 Cor. 2: 14).
Ni le conoce.
Si los discípulos de Efeso, bautizados "en el bautismo de Juan" "ni siquiera" habían oído que había "Espíritu Santo" (Hech. 19: 1-3), mucho menos podría tener el mundo conocimiento alguno acerca de él. El mundo ni conocía su existencia ni reconocía su exhortación al arrepentimiento (ver Gén. 6: 3; Apoc. 22: 17).
Vosotros.
El pronombre es enfático en el griego. Se traza un gran contraste entre los discípulos y el mundo.
Con vosotros.
Es decir, con la iglesia. Las palabras "en vosotros" hacen resaltar al Espíritu que mora en lo íntimo del corazón de cada cristiano.
18.
Huérfanos.
Gr. orfanós. En el NT orfanós sólo aparece aquí y en Sant. 1: 27. En Juan 14: 18 la idea es que Jesús no dejaría a los discípulos desprovistos de su Maestro. Vendría a ellos. Aquí no se hace referencia a la segunda venida (vers. 1-3), sino a la presencia de Cristo con sus discípulos mediante el Espíritu.
19.
Un poco.
Cf. cap. 13: 33; 16: 16-22.
Pero vosotros me veréis.
Después de la crucifixión y la sepultura, la gran mayoría de los seres humanos no vería más a Jesús; pero los discípulos lo verían en su cuerpo resucitado. Sin duda las palabras también tienen un significado espiritual. Aun después de la ascensión, los discípulos continuarían viendo a Jesús con sus facultades espirituales.
Viviréis.
Tanto en el sentido espiritual como literal (cap. 6: 57).
20.
En aquel día.
Es decir, en aquel día cuando el "Consolador" viniera y permaneciera con ellos (vers. 16). Había muchas, cosas del dominio espiritual que los discípulos no entendían en ese momento. Esas cosas les serían posteriormente aclaradas.
Yo estoy en mi Padre.
Cf. vers. 11.
Vosotros en mí.
Ver com. cap. 15: 4.
21.
Tiene mis mandamientos.
Es decir, los conoce y los entiende. Pero eso no es suficiente. También es necesario guardarlos. La pronta obediencia debe seguir a la convicción del deber cristiano.
Me ama.
Esta declaración es recíproca del vers. 15. El amor se manifiesta en la obediencia; la obediencia es una demostración de amor (cf. 1 Juan 2: 3-6).
Amado por mi Padre.
Cf. cap. 16: 27. Ya resaltó el amor del Padre por el mundo (cap. 3: 16). Aquí se pone de manifiesto su amor por los suyos. Donde hay una respuesta al amor divino puede haber una mayor manifestación de ese amor. Satanás había inducido a los hombres a que consideraran a Dios como severo e implacable. Jesús había venido para cambiar ese concepto. Enseñó a los hombres que el amor de su Padre era como el suyo propio.
Me manifestaré.
Quizá principalmente sea una referencia a la revelación más plena de Cristo mediante el Espíritu.
22.
Le dijo.
El discurso del aposento alto se caracteriza por sus frecuentes interrupciones (cap. 13: 36; 14: 5, 8).
Judas.
Generalmente identificado como Lebeo (Mat. 10: 3) o Tadeo (Mar. 3: 18), aunque la identificación no es enteramente segura (ver com. Mar. 3: 18).
No el Iscariote.
Judas Iscariote había salido del aposento alto algún tiempo antes de esto (cap. 13: 30).
No al mundo.
Sin duda, Judas pensaba en una manifestación visible de gloria tal como la que se esperaba que acompañaría al advenimiento del Mesías. Es evidente que quedaba chasqueado porque la manifestación debía efectuarse sólo ante unos pocos. No captaba la referencia de Cristo al reino de la gracia que debía preceder al reino de la gloria. Al igual que sus compatriotas judíos, compartía 1014 la esperanza de que el Mesías se manifestaría castigando a los gentiles y estableciendo nuevamente la teocracia espiritual.
23.
El que me ama.
Jesús no respondió directamente a la pregunta de Judas. Llamó la atención a las condiciones para que la manifestación a la cual se refería (ver com. vers. 22) se efectuara en el creyente individual.
Palabra.
En este caso es sinónimo de "mandamientos" (vers. 15, 21).
Vendremos.
El plural hace resaltar la unidad del Padre y del Hijo. Ellos "vienen" -de acuerdo con lo que aquí dice- para morar espiritualmente en el corazón del creyente. De modo que hay unidad no sólo entre el Padre y el Hijo sino entre el Padre, el Hijo y el creyente (ver TM 528).
Morada.
Gr. mon' (ver com. vers. 2).
24.
No me ama.
Lo opuesto de la declaración del vers. 23. El mundo no podría disfrutar de la comunión que aquí se presenta. El Padre y el Hijo no obligan a nadie a aceptar su compañía.
Palabras.
En este caso, sinónimo de "mandamientos" (cf. com. vers. 23).
No es mía.
Cf. cap. 7: 16; ver com. cap. 4: 34.
25.
Estando con vosotros.
Es decir, en la carne, antes de que Cristo se fuera y viniera el "Consolador" (vers. 16). Jesús estaba limitado en cuanto a la información que podía impartirles en ese momento (cap. 16: 12).
26.
Consolador.
Gr. parákl'tos (ver com. vers. 16).
Espíritu Santo.
Aunque ésta es la forma más común en la RVR para referirse a la Tercera Persona de la Divinidad, también se hace referencia a ella con las expresiones "Espíritu de Dios", "Espíritu del Señor" o simplemente "Espíritu".
Os enseñará todas las cosas.
Una de las principales funciones del Espíritu Santo es enseñar. Jesús dedicó mucho de su obra a la enseñanza (ver com. Luc. 4: 15). Más de 50 veces Cristo es llamado "Maestro" en el NT. Durante tres años los discípulos habían estado recibiendo instrucciones del Gran Maestro, pero había todavía muchas cosas que debían aprender. No podían comprender muchas de las verdades en el estado mental en que se encontraban (Juan 16: 12). Necesitarían instrucciones adicionales, y se las daría el Espíritu Santo. El Espíritu de Dios conoce "las cosas de Dios" y "todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios" (1 Cor. 2: 10-11), y puede impartir esas "cosas" a quienes están dispuestos a ser instruidos.
Os recordará.
El Espíritu no sólo revelaría nuevas verdades; también haría recordar verdades olvidadas, de las cosas que Jesús había enseñado, o de aquellas que antes habían sido reveladas en las Escrituras de verdad. En momentos de crisis, por ejemplo cuando los discípulos fueran llevados ante los tribunales, el Espíritu pondría en su mente las ideas apropiadas (Mat. 10: 19-20). Cuando se les pida razón de la esperanza que albergan (1 Ped. 3: 15), los cristianos que han sido diligentes estudiantes de la Biblia pueden tener la confianza de que el Espíritu Santo hará que acudan a su mente pasajes adecuados para la ocasión.
27.
Paz.
Gr. eir'n', equivalente al Heb. shalom, palabra empleada como saludo en el Cercano Oriente, y que Jesús usó cuando se presentó después de su resurrección (cap. 20: 19, 21, 26). Aquí Jesús habla de la paz interior del alma, tal como la que reciben quienes son "justificados... por la fe" (Rom. 5: 1), cuyo sentimiento de culpabilidad ha sido dejado al pie de la cruz, y cuyas ansiedades en cuanto al futuro se han desvanecido ante su confianza implícita en Dios (Fil. 4: 6-7). Jesús llama "mi paz" a una paz tal. Con toda su ostentación de ciencia, el mundo no puede dar una paz de esa clase. Cf. Juan 16: 33.
Turbe.
Cf. vers. 1.
Ni tenga miedo.
Gr. deiliáÇ, "intimidarse", "acobardarse".
28.
Voy.
Cf. vers. 2-3; cap. 7: 33.
Vengo.
Cf. vers. 3, 18.
Si me amarais.
Los discípulos amaban a Jesús, pero no con la plenitud de amor con que lo habrían amado si lo hubieran entendido más plenamente a él y su misión.
Os habríais regocijado.
Si los discípulos hubiesen entendido más plenamente la humillación de Jesús en su encarnación, y también el ensalzamiento del que sería objeto después de su resurrección, y si hubiesen contemplado más plenamente la soledad de Jesús mientras estuvo separado del Padre, se hubieran regocijado ante el hecho de que volvía a su Padre. Si además hubiesen comprendido que el alejamiento de Jesús sería para provecho de ellos (cap. 16: 7), y que la ascensión de Cristo y su mediación en el santuario celestial era un paso importante en la realización del plan de salvación, se hubieran regocijado más. En ese momento sus pensamientos parecían concentrarse egoístamente en sí 1015 mismos. Tenían temor de hacer frente a los problemas de la vida sin la presencia corporal de su Maestro.
El Padre mayor es que yo.
Refiriéndose a la condición de Cristo antes de su encarnación, las Escrituras declaran que él "no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse" (Fil. 2: 6; ver com. Juan 1: 1-3). Sin embargo, "se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo" (Fil. 2: 7; cf. Heb. 2: 9; ver Nota Adicional com. Juan 1). Sin embargo, aun en su encarnación Jesús declaró que era uno con el Padre (Juan 10: 30). Cualquier atisbo de inferioridad que esta declaración (cap. 14: 28) parezca atribuir a Cristo, debiera entenderse con referencia a su encarnación, pues después de la crucifixión Dios lo ensalzó grandemente y le dio un nombre que está por encima de todo nombre (Fil. 2: 9). Era "igual al Padre" (3 JT 266). Ver también com. 1 Cor. 15: 27-28.
29.
Creáis.
Jesús sabía que los acontecimientos del futuro inmediato provocarían gran perplejidad a los discípulos, así como también las pruebas que afrontarían en su evangelismo posterior. Por eso procuró prevenirlos para que estuvieran en guardia (ver com. cap. 13: 19).
30.
Viene.
Referencia a acontecimientos que se aproximaban: Getsemaní, el arresto, el enjuiciamiento, la condenación y la crucifixión del Hijo del hombre, en los cuales el príncipe de este mundo haría un esfuerzo supremo para derrotar el plan de salvación. Pero Jesús bebió la copa hasta su amargo fin, y cuando declaró: "Consumado es" (cap. 19: 30), sonó el toque de difuntos para el príncipe de las tinieblas. Satanás no encontró nada en Jesús que respondiera a su sofistería (DTG 98).
El príncipe de este mundo.
En cuanto a este título, ver com. cap. 12: 31.
31.
Para que el mundo conozca.
Aquí hay una elipsis, y debieran añadirse palabras tales como éstas: "Estas cosas están sucediendo para que el mundo conozca, etc.". La frase que expresa propósito también podría entenderse como una cláusula que declara resultado (ver com. cap. 9: 3). Es decir, el mundo recibirá una demostración del amor de Jesús por el Padre, como resultado de los acontecimientos que estaban por suceder.
Levantaos, vamos de aquí.
Después de que Jesús y sus discípulos "hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos" (Mat. 26: 30). El himno era una parte del "aleluya" (Hallel) de la pascua (ver com. Mat. 26: 30). Muchos eruditos piensan que el discurso de Juan 15 y 16 y la oración del cap. 17 también se presentaron en el aposento alto; pero no hay necesidad de suponer una transposición en estos capítulos. Las instrucciones de estos capítulos habrían sido tan apropiadas, o aún más, entre las escenas de la naturaleza o en el camino al Getsemaní, especialmente al contemplar las vides florecientes que ilustraban la alegoría de la vid y los "pámpanos" (DTG 628). Las faldas del monte de los Olivos habían sido el escenario de una prolongada instrucción sólo dos noches antes (ver com. Mat. 24: 1).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-31 DTG 617-627
1 MB 24; MC 86
1-3 CS 346; NB 323; 8T 254
1-4 HAp 18
1-9 DTG 617
1-10 3JT 264; MC 327
2 HAd 104, 130, 260; MeM 86, 347-348; MJ 408; MM 327; OE 274; PE 18; SR 430; 8T 140
2-3 COES 87; CS 603; 2JT 328; 3JT 34; NB 56; PE 189; 1T 41; 4T 490
3 CH 213; CS 387; DTG 772; HAp 27, 427; PVGM 22; TM 127
5-8 DTG 260
6 CC 19; CE (1949) 54; COES 94; CW 120; DTG 16, 319; Ev 214; FE 239, 251, 399, 405, 466; 2JT 131; MeM 268; MM 22, 327; OE 161, 277; PVGM 22, 77, 137; 3T 193; 4T 230, 316; 5T 49; 6T 67; 7T 38; 8T 210; TM 103, 337
7 TM 121
8-9 CC 9; 2JT 335
9-10 TM 121
9-11 MC 20
10 CC 75
11-12 DTG 619
12 HAp 18; MB 313
12-14 DTG 620
13 HAp 23; 3JT 213; MeM 18; PVGM 113; 8T 177
13-14 PVGM 83
13-15 PE 29
14 CS 531; MC 172 1016
14-15 FE 399
14-21 DTG 340-346
15 DTG 621; FE 125; PVGM 109, 226
15-17 5T 432
15-19 TM 134
16 3JT 209; MC 192; TM 221, 526
16-17 HAp 39; MeM 37
16-18 DTG 622
17 CC 74; DTG 457, 624
18 3JT 209; TM 526
19 MC 187; MeM 304; TM 92
21 CMC 360; DTG 623; FE 125, 399; HAp 70; MJ 407; PVGM 109, 226; TM 65, 134
21-24 5T 432
23 PVGM 41; TM 168
23-24 FE 125; TM 134
24 PVGM 105, 226
26 CH 371, 561; CM 272, 345; COES 42, 44, 179; CS 11, 658; DTG 623; Ed 89; FE 433, 473; HAp 43; 3JT 209; MeM 46; MJ 257; PR 462; 6T 249; TM 108, 484
27 CC 126; DMJ 19; DTG 614, 626; HAp 69; MC 86, 190; MeM 79, 181
29 3JT 398
30 CRA 180; CS 681; DTG 98, 633; 5T 293, 422; Te 253