El Libro de JOB

CAPÍTULO 42
1 Job se somete humildemente a Dios. 7 Dios manifiesta su preferencia por Job, y hace que los amigos de éste se humillen y lo acepten. 10 Dios bendice y engrandece a Job. 16 Edad y muerte de Job.
1 RESPONDIÓ Job a Jehová, y dijo:
2 Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
3 Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
4 Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás.
5 De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.
6 Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.
7 Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job.
8 Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job.
9 Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.
10 Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.
11 Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro. 616
12 Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas,
13 y tuvo siete hijos y tres hijas.
14 Llamó el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia, y el de la tercera, Keren-hapuc.
15 Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos.
16 Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.
17 Y murió Job viejo y lleno de días.

1.
Respondió Job.
Job ha estado ascendiendo constantemente la larga escalera que eleva de la desesperación a la fe. Ha recibido una revelación de Dios como pocos seres humanos jamás la hayan experimentado. Dios le ha hablado mediante parábolas tomadas de la naturaleza. Job ha escuchado la voz de Aquel, a quien sabe ahora que puede amar y en quien puede confiar. A Job le corresponde hablar. Sus palabras se registran en los vers. 2-6.
2.
Lo puedes.
Job reconoce la omnipotencia de Dios.
Que se esconda de ti.
Job reconoce la omnisciencia de Dios (cf. Sal. 44: 2l; 139: 2).
3.
¿Quién es él?
Esta pregunta repite casi con las mismas palabras la interrogación de Dios, cap. 38: 2. No puede saberse si esa pregunta había sido formulada a Eliú o a Job (ver com. cap. 38: 2). Ahora Job se la aplica a sí mismo. Primero reconoce los límites de su sabiduría. Sus conclusiones estaban basadas en la ignorancia. Por lo tanto, a pesar de su sinceridad, estaba equivocado.
Lo que no entendía.
¡Cuán inadecuado resulta el conocimiento parcial, cuando brilla sobre él la luz de una verdad mayor! Cuando Job presentó sus quejas, su razonamiento le parecía irreprochable; creía que su actitud estaba ampliamente justificada. Pero cuando llegó a entender más plenamente a Dios, su anterior razonamiento perdió su validez. El razonamiento humano muchísimas veces ha resultado falible. Ideas que hoy pueden parecer muy sabias, mañana podrán ser verdaderas insensateces.
Es digno de alabanza que Job estuviera dispuesto a admitir su ignorancia. No procura excusarse ni defender su posición. Es tan honrado en la confesión como lo fue en el debate. Esta característica forma parte de la integridad que el relato asigna a Job desde el comienzo (cap. l: l).
4.
Hablaré.
Así como en el vers. 3 Job se refirió a la pregunta del cap. 38: 2, también repite la pregunta del cap. 38: 3. Está listo a hacer frente al desafío de Dios y preparado para hablar. Al fin sabe lo que debe decir.
5.
Mas ahora.
Job admite que su anterior conocimiento de Dios se basaba en lo que había oído. Ahora adquiere un conocimiento de primera mano. La lección más importante del libro de Job se encuentra en este texto. En esta afirmación Job revela su transición desde una experiencia religiosa formada por la tradición a una experiencia basada en la comunión personal con Dios. Según la tradición en la cual había sido criado, los justos no debían sufrir. Desde su juventud Job había oído que Dios libraría a los justos de todo mal en esta vida. Pero cuando tuvo que enfrentar el sufrimiento, quedó confundido porque eso no era lo que él había oído acerca de Dios. Su confusión aumentó con la opinión de sus amigos. Ahora Job ha visto a Dios. Sabe que Dios es infinitamente poderoso y bondadoso, y también sabe que, a pesar de que pueda sufrir, es hijo de Dios. Dios no le ha explicado por qué motivo sufre, pero Job está convencido de que, cualquiera sea la razón, no necesita tener dudas.
Su experiencia ha hecho que Job aprenda el significado de la fe. Su visión de Dios le ha inducido a rendirse a la voluntad divina. Su entrega a Dios ya no es afectada por las circunstancias. Ya no espera recibir bendiciones temporales como una señal del favor del cielo. Su relación con Dios descansa sobre una base más firme que antes. Job encontró solución a sus problemas cuando descubrió que Dios no estaba limitado por las tradiciones que los hombres habían desarrollado acerca de él. Job revela esta comprensión más amplia cuando dice: "Ahora mi ojos te ven". Esta experiencia es similar a la de la fe que se hace destacar mucho en todas las Escrituras, sobre todo en el Evangelio de Juan y en las epístolas a
los Romanos y a los Gálatas (Juan 1: 12-17; Rom. 8:1- 8; Gál. 4: 3-7).
6.
Me arrepiento.
Job quizá todavía estaba 617 sentado en las cenizas donde se había recostado cuando cayó enfermo (cap. 2: 8). Sus amigos lo habían instado a que se arrepintiera, pero esa exhortación se basaba en la suposición de que había cometido pecados. En eso estaban equivocados. Finalmente se arrepintió de su actitud equivocada con respecto a Dios. Compárese el arrepentimiento de Job con el de Pedro (Luc. 5: 8) y el de Isaías (Isa. 6: 5). En cada caso la manifestación de Dios logró lo que ningún argumento basado en tradiciones humanas podría realizar.
7.
Mi ira se encendió.
Con este versículo comienza la parte final en prosa del libro. Dios dirige su atención a los tres amigos de Job, y habla a Elifaz como el principal de los tres. Dios había reprendido a Job por su falta de comprensión, pero dice que su ira se había encendido contra los tres amigos porque no habían hablado "lo recto". Esto suscita la interesante pregunta en cuanto a la diferencia entre los errores de Job y los errores de sus amigos. Al analizar esta diferencia, se nota que Job erró por causa del sufrimiento, la presión, el desánimo y la desesperación. Era víctima de una situación angustiosa que no podía comprender. Sus afirmaciones solían ser impacientes, y algunas veces se acercaban al sacrilegio. Sin embargo, en todo momento sostuvo su confianza en Dios. Los amigos no sufrían como Job. Sus palabras equivocadas eran expresión de una filosofía falsa. Permitían que la tradición opacara su simpatía. Pensaban que su dureza se justificaba porque su concepto de Dios parecía exigir tal actitud. Elifaz y sus amigos tienen muchos equivalentes en los tiempos modernos: hombres buenos, que se sienten moralmente obligados a defender sus ideas erróneas. Job se equivocó, es verdad, pero en comparación con sus amigos habló "lo recto". Sus lastimosos clamores de desesperación eran más agradables a Dios que la fría lógica de sus amigos.
8.
Job orará.
Un ejemplo de oración intercesora (cf. Sant. 5: 16; 1 Juan 5: 16). En algunos casos Dios cree conveniente otorgar su perdón y sus bendiciones en respuesta a la oración intercesora. En este caso, la importancia de esta oración se acrecienta porque Job ora por los que no han sido ni justos ni bondadosos con él.
Trataros afrentosamente.
El hebreo dice: "A fin de no hacer yo a vosotros insensatez". Dios califica como insensatez los discursos de los amigos. ¡Cuán insensatas son delante de Dios las tradiciones y las ideas favoritas de los hombres! ¡Cuán sorprendidos deben haber estado Elifaz y sus compañeros, después de haber afirmado tanto que defendían a Dios! Los seres humanos deben aprender que la mejor forma de defender a Dios consiste en representarlo como es: un Dios de amor y misericordia.
9.
Aceptó la oración de Job.
El hombre a quien ellos habían procurado corregir se constituye en su intercesor para salvación y arrepentimiento. Este es sin contraste dramático. Dios aceptó la oración Job en favor de ellos. Sería interesante saber si esos tres hombres modificaron su filosofía de la vida y la pusieron en armonía con lo que Dios les enseñó.
10.
Quitó Jehová la aflicción.
El NT enseña que el perdón de Dios se concede en proporción con el perdón que los hombres se conceden mutuamente (Mat. 6: 12, 14, 15; 18: 32-35). En el caso de Job, parece vislumbrarse este principio. Su fortuna cambia cuando ora por sus amigos. No debe entenderse que la oración intercesora, por muy sincera que sea, garantiza prosperidad material. El libro de Job, en conjunto, niega esta suposición. Este caso maestra que Dios aprueba al hombre que está dispuesto a orar por los que lo han deshonrado.
11.
Hermanos.
Los parientes de Job lo habían olvidado y abandonado, y se habían vuelto contra él (cap. 19: 13, 14, 19). Pero después de que su situación se modificó, aparecen para celebrar con él lo ocurrido. Parece que no se atrevían a simpatizar con él hasta no tener la evidencia de que todo saldría bien. Esta característica refleja una falta común de los seres humanos.
Pieza de dinero.
Heb. qeÑitah, palabra que sólo aparece aquí, en Gén. 33: 19 y Jos. 24: 32. Es probable que fuera una medida de peso. El uso de esta palabra es una prueba de la antigüedad del libro.
Anillo.
Heb. nézem, palabra empleada para señalar varios tipos de anillos y aros o aretes (ver Gén. 24: 47; 35: 4; Juec. 8: 24, 25; Prov. 11: 22; 25: 12; Isa. 3: 21; Ose. 2: 13).
12.
Bendijo Jehová.
Los tres amigos habían predicho que si Job se arrepentía, sería bendecido (caps. 5: 18-26; 8: 20, 21; 11: 13-19). Sus predicciones se cumplieron, pero el 618 arrepentimiento de Job era muy diferente del que habían previsto. Sin duda nunca soñaron que a ellos también se les exigiría que se arrepintieran de su conducta equivocada y de sus opiniones erróneas.
16.
Vivió Job.
El que estuvo tan seguro de encontrarse al borde del sepulcro, vivió casi siglo y medio más. La vida que había parecido arruinada, floreció de nuevo con mayor brillo que antes. Las bendiciones que parecían haberse esfumado para siempre, regresan en forma más maravillosa. Job tuvo de nuevo, propiedad, familia, amigos y buena reputación. Pero aun mayor que estas bendiciones fue el recuerdo de una experiencia en la cual se había encontrado cara a cara con Dios y había aprendido lecciones de más valor que las riquezas materiales. Dios creyó conveniente, en su providencia, compartir estas lecciones con toda la humanidad. Por esto se ha conservado el libro de Job como uno de los grandes legados espirituales del pasado, y del caso de Job podemos hoy aprender lecciones de confianza y fe en Dios.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
6 CS 524; 3T 509
10-12 Ed 151
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