CAPÍTULO 36
1 Jeremías hace que Baruc escriba su profecía, 5 y la lea públicamente. 11 Los príncipes, aconsejados por Micaías, enviaron a Jehudí a traer el rollo y leerlo. 19 Aconsejan a Jeremías y a Baruc que se escondan. 20 El rey Joacim es llamado a oír, escucha parte del rollo, y lo quema. 27 Jeremías denuncia su proceder. 32 Baruc escribe una copia nueva.
1 ACONTECIO en el cuarto año de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, que vino esta palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
2 Toma un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá, y contra todas las naciones, 512 desde el día que comencé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy.
3 Quizá oiga la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, y se arrepienta cada uno de su mal camino, y yo perdonaré su maldad y su pecado.
4 Y llamó Jeremías a Baruc hijo de Nerías, y escribió Baruc de boca de Jeremías, en un rollo de libro, todas las palabras que Jehová le había hablado.
5 Después mandó Jeremías a Baruc, diciendo: A mí se me ha prohibido entrar en la casa de Jehová.
6 Entra tú, pues, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehová a los oídos del pueblo, en la casa de Jehová, el día del ayuno; y las leerás también a oídos de todos los de Judá que vienen de sus ciudades.
7 Quizá llegue la oración de ellos a la presencia de Jehová, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira que ha expresado Jehová contra este pueblo.
8 Y Baruc hijo de Nerías hizo conforme a todas las cosas que le mandó Jeremías profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehová en la casa de Jehová.
9 Y aconteció en el año quinto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, en el mes noveno, que promulgaron ayuno en la presencia de Jehová a todo el pueblo de Jerusalén y a todo el pueblo que venía de las ciudades de Judá a Jerusalén.
10 Y Baruc leyó en el libro las palabras de Jeremías en la casa de Jehová, en el aposento de Gemarías hijo de Safán escriba, en el atrio de arriba, a la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehová, a oídos del pueblo.
11 Y Micaías hijo de Gemarías, hijo de Safán, habiendo oído del libro todas las palabras de Jehová,
12 descendió a la casa del rey, al aposento del secretario, y he aquí que todos los príncipes estaban allí sentados, esto es: Elisama secretario, Delaía hijo de Semaías, Elnatán hijo de Acbor, Gemarías hijo de Safán, Sedequías hijo de Ananías, y todos los príncipes.
13 Y les contó Micaías todas las palabras que había oído cuando Baruc leyó en el libro a oídos del pueblo.
14 Entonces enviaron todos los príncipes a Jehudí hijo de Netanías, hijo de Selemías, hijo de Cusi, para que dijese a Baruc: Toma el rollo en el que leíste a oídos del pueblo, y ven. Y Baruc hijo de Nerías tomó el rollo en su mano y vino a ellos.
15 Y le dijeron: Siéntate ahora, y léelo a nosotros. Y se lo leyó Baruc.
16 Cuando oyeron todas aquellas palabras, cada uno se volvió espantado a su compañero, y dijeron a Baruc: Sin duda contaremos al rey todas estas palabras.
17 Preguntaron luego a Baruc, diciendo: Cuéntanos ahora cómo escribiste de boca de Jeremías todas estas palabras.
18 Y Baruc les dijo: El me dictaba de su boca todas estas palabras, y yo escribía con tinta en el libro.
19 Entonces dijeron los príncipes a Baruc: Ve y escóndete, tú y Jeremías, y nadie sepa dónde estáis.
20 Y entraron a donde estaba el rey, al atrio, habiendo depositado el rollo en el aposento de Elisama secretario; y contaron a oídos del rey todas estas palabras.
21 Y envió el rey a Jehudí a que tomase el rollo, el cual lo tomó del aposento de Elisama secretario, y leyó en él Jehudí a oídos del rey, y a oídos de todos los príncipes que junto al rey estaban.
22 Y el rey estaba en la casa de invierno en el mes noveno, y había un brasero ardiendo delante de él.
23 Cuando Jehudí había leído tres o cuatro planas, lo rasgó el rey con un cortaplumas de escriba, y lo echó en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió sobre el fuego que en el brasero había.
24 Y no tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras.
25 Y aunque Elnatán y Delaía y Gemarías rogaron al rey que no quemase aquel rollo, no los quiso oír.
26 También mandó el rey a Jerameel hijo de Hamelec, a Seraías hijo de Azriel y a Selemías hijo de Abdeel, para que prendiesen a Baruc el escribiente y al profeta Jeremías; pero Jehová los escondió.
27 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, después que el rey quemó el rollo, las palabras que Baruc había escrito de boca de Jeremías, diciendo:
28 Vuelve a tomar otro rollo, y escribe en él todas las palabras primeras que estaban en el primer rollo que quemó Joacim rey de Judá. 513
29 Y dirás a Joacim rey de Judá: Así ha dicho Jehová: Tú quemaste este rollo, diciendo: ¿Por qué escribiste en él, diciendo: De cierto vendrá el rey de Babilonia, y destruirá esta tierra, y hará que no queden en ella ni hombres ni animales?
30 Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono de David; y su cuerpo será echado al calor del día y al hielo de la noche.
31Y castigaré su maldad en él, y en su descendencia y en sus siervos; y traeré sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusalén y sobre los varones de Judá, todo el mal que les he anunciado y no escucharon.
32Y tomó Jeremías otro rollo y lo dio a Baruc hijo de Nerías escriba; y escribió en él de boca de Jeremías todas las palabras del libro que quemó en el fuego Joacim rey de Judá; y aun fueron añadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes.

1.
Cuarto año de Joacim.
Es decir, aproximadamente en 604 a. C. (ver com. cap. 25: l). Después de que Jeremías presentó el claro mensaje que se registra en el cap. 19, el profeta fue detenido y encarcelado (cap. 20). Los acontecimientos registrados en el cap. 36 sucedieron durante y después de ese encarcelamiento (ver PR 318-322).
2.
Un rollo.
Sin duda se trataba de un "rollo" hecho de cuero, a veces llamado "pergamino", aunque el verdadero pergamino sólo se usó a partir del siglo II a. C. (ver t. I, PP. 34-35).
Todas las naciones.
Este versículo sintetiza en una frase todo el cap. 25.
3.
Quizá oiga.
En ese momento aún había esperanza -aunque muy tenue- de que Judá pudiera arrepentirse.
4.
Baruc.
De la identidad de Baruc se habla en la p. 379.
5.
A mí se me ha prohibido.
Jeremías aún estaba preso (ver com. vers. 1; PR 319).
6.
Entra tú... y lee.
Como Jeremías no podía ir a la "casa de Jehová", le pidió a Baruc que no sólo fuera su secretario, sino también predicador de los mensajes divinamente inspirados que el profeta había recibido.
El día del ayuno.
No se trataba de una fiesta anual regular (ver com. vers. 9), sino de una de esas ocasiones especiales que se proclamaban en tiempos de crisis nacional (2 Crón. 20: 1-3; Joel 2: 15). Era una oportunidad cuando se congregaba mucha gente, y el ánimo estaría dispuesto para escuchar la advertencia divina y la exhortación al arrepentimiento. Es posible que Joacim, por consejo de sus sacerdotes apóstatas y sus falsos profetas, hubiera proclamado ese ayuno con el propósito de suscitar en el pueblo un mayor espíritu de resistencia contra Babilonia.
9.
Año quinto.
Es decir, un año después de la orden del Señor (ver com. vers. 1).
En el mes noveno.
La lectura del rollo se hizo en invierno, en el mes que comenzaba en noviembre o diciembre. Los años de reinado de los reyes de Judá se contaban, según parece, a partir del otoño (septiembre- octubre; ver t. II, PP. 113, 143-144, 150); por lo tanto, esta lectura podría haberse efectuado apenas unos dos o tres meses después de que se comenzó a escribir el mensaje.
10.
Gemarías.
Es probable que fuera hijo de Safán, el mismo que tuvo una parte tan importante en la reconstrucción del templo durante el reinado de Josías (2 Rey. 22: 3-6), y en la proclamación del recién descubierto "libro de la ley" (2 Rey. 22; 23). Estos hechos muestran que Safán era uno de los líderes del resurgimiento del verdadero culto de Dios. No es de admirarse que sus hijos apoyaran a Jeremías. Ahicam, uno de ellos, protegió al profeta (ver com. Jer. 26: 24). Y ahora, otro de los mismos, Gemarías, permite que Baruc lea las "palabras de Jeremías" en su habitación.
La puerta nueva.
Algunos creen que esta puerta puede haber sido una parte importante de la obra de reconstrucción completada por Hilcías y Safán (2 Rey. 22: 3-6).
11.
Hijo de Gemarías.
Ver com. vers. 10.
12.
La casa del rey.
Quizá Micaías fue allí con el expreso propósito de informar al rey y a sus consejeros acerca de las palabras de Jeremías.
14.
Enviaron a . . . Jehudí.
Los príncipes evidentemente no se conformaron con escuchar indirectamente el informe acerca de algo tan importante, por lo que enviaron a Jehudí para que buscara a Baruc y lo trajera a su concilio a fin de verificar el informe de Micaías (vers. 11-13).
17.
Cómo escribiste.
Los príncipes sentían muchos deseos de saber quién era el responsable del mensaje del profeta. ¿Habría Baruc 514 empleado sus propias palabras para expresar las ideas del profeta, o se trataba de palabras textuales de éste? La respuesta de Baruc reveló que las palabras eran en verdad las de Jeremías (vers. 18).
18.
El me dictaba.
Baruc esa secretario o amanuense del profeta.
Con tinta.
Con referencia a la composición de las antiguas tintas ver t. I, p. 35.
19.
Ve y escóndete.
Para que pudiera esconderse tenía que estar libre; pero no sabemos cómo o cuándo fue liberado Jeremías (ver com. vers. l).
20.
Habiendo depositado el rollo.
Se ha sugerido que se hizo esto porque Jeremías y Baruc sólo podrían ser acusados legalmente si se presentaba la evidencia indiscutible del rollo. Evidentemente, los príncipes abrigaban la esperanza de que el rey no llegara hasta ese punto; pero sufrieron una gran decepción (vers. 23, 26).
22.
La casa de invierno.
Quizá un apartamento especial en el ala sur del patio (cf. Amós 3: 15). Como esto ocurrió en el mes de Quisleu (noviembre-diciembre, comienzos del invierno en el hemisferio norte, ver t. II, p. 119), era necesario que hubiera fuego para la calefacción.
23.
Planas.
Las hojas separadas en las cuales se escribía, generalmente se unían para formar un rollo (ver t. I, p. 35).
25.
Rogaron al rey.
Tres de los príncipes (vers. 12), Elnatán, Delaía y Gemarías, tuvieron el valor de rogar al rey que no quemara el rollo; pero no les hizo caso.
26.
Hijo de Hamelec.
O "el hijo del rey". Jerameel debe haber sido "hijo" del rey, en el sentido de que pertenecía a la casa real (cf. Est. 1:9), porque Joacim sólo tenía 25 años cuando comenzó a reinar (2 Rey. 23: 36); y en esa ocasión no podría haber tenido un hijo suficientemente grande para cumplir sus órdenes.
Jehová los escondió.
Jeremías y Baruc se ocultaron (ver com. vers. 19), pero la divina providencia fue la que impidió que el rey los hallara.
27.
Vino palabra de Jehová.
Quizá mientras el profeta y Baruc estaban ocultos (vers. 19, 26).
28.
Todas las palabras primeras.
En el segundo rollo no debía faltar nada de lo que había estado en el primero (vers. 32).
29.
Ni hombres ni animales.
Evidentemente Joacim objetaba, más que nada, esa parte del mensaje de Jeremías que predecía que la desolación de Judá, causada por el rey de Babilonia, sería tan completa que el país quedaría prácticamente sin habitantes (ver com. cap. 4: 25; 32: 43).
30.
No tendrá quien.
Ahora la predicción divina de castigo sobre Judá y Jerusalén se enfoca directamente sobre Joacim. Aunque fue sucedido por su hijo Joaquín (2 Rey 24:6), este joven sólo reinó tres meses (2 Rey. 24: 8). El siguiente rey, Sedequías, fue el tercer hijo de Josías (1 Crón. 3: 15; ver com. 2 Rey. 24: 17) y el último rey del reino del sur, de Judá.
Su cuerpo.
Ver com. cap. 22: 18-19.
32.
Fueron añadidas.
No sólo escribió otra vez el mensaje del primer rollo, sino que se añadieron otros mensajes similares en el segundo rollo.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
132 PR 319-322; 4T 176-181
2-3 4T 176
2-4 PR 319
3 PR 320; 4T 178
4-8 4T 177
5-9, 14-22 PR 319
15-25 4T 177
23-26 PR 320
26-29 4T 178
28, 30-31 PR 321
30-32 4T 179
32 PR 322 515