JEREMÍAS

CAPÍTULO 3
1 La gran misericordia de Dios a pesar de la vil prostitución de Judá. 6 Judá es peor que Israel. 12 Promesas del Evangelio para los arrepentidos. 20 Israel, reprobado y llamado por Dios, hace una solemne confesión de sus pecados.
1 DICEN:Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice Jehová.
2 Alza tus ojos a las alturas, y ve en qué lugar no te hayas prostituido. Junto a los caminos te sentabas para ellos como árabe en el desierto, y con tus fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra.
3 Por esta causa las aguas han sido detenidas, y faltó la lluvia tardía; y has tenido frente de ramera, y no quisiste tener vergüenza.
4 A lo menos desde ahora, ¿no me llamarás a mí, Padre mío, guiador de mi juventud?
5 ¿Guardará su enojo para siempre? ¿Eternamente lo guardará? He aquí que has hablado y hecho cuantas maldades pudiste.
6 Me dijo Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Ella se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y allí fornica.
7 Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió, y lo vio su hermana la rebelde Judá.
8 Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó.
9 Y sucedió que por juzgar ella cosa liviana su fornicación, la tierra fue contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño.
10 Con todo esto, su hermana la rebelde Judá no se volvió a mí de todo corazón, sino fingidamente, dice Jehová.
11 Y me dijo Jehová: Ha resultado justa la rebelde Israel en comparación con la desleal Judá.
12 Ve y clama estas palabras hacia el norte, y di: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo.
13 Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, y fornicaste con los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz, dice Jehová.
14 Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sión;
15 y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.
16 Y acontecerá que cuando os multipliquéis y crezcáis en la tierra, en esos días, dice Jehová, no se dirá más: Arca del pacto de Jehová; ni vendrá al pensamiento, ni se acordarán de ella, ni la echarán de menos, ni se hará otra.
17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón.
18 En aquellos tiempos irán de la casa de 400 Judá a la casa de Israel, y vendrán juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres.
19 Yo preguntaba: ¿Cómo os pondré por hijos, y os daré la tierra deseable, la rica heredad de las naciones? Y dije: Me llamaréis: Padre mío, y no os apartaréis de en pos de mí.
20 Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice Jehová.
21 Voz fue oída sobre las alturas, llanto de los ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido su camino, de Jehová su Dios se han olvidado.
22 Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres Jehová nuestro Dios.
23 Ciertamente vanidad son los collados, y el bullicio sobre los montes; ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salvación de Israel.
24 Confusión consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud; sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas.
25 Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre; porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día, y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.
COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA
1.
Dicen.
Literalmente, le'mor, "diciendo". Esta forma verbal no suele usarse como verbo independiente, y en este pasaje no se ve claramente su relación con el contexto. Se ha procurado explicar de varias maneras esta construcción anómala: (1) se relaciona con "Jehová desechó" (cap. 2: 37); (2) que en el original había una frase que decía: "Vino a mí palabra de Jehová, diciendo", de la cual sólo queda la última palabra; (3) que esta palabra equivale a "es decir", o "por ejemplo", lo cual sería un uso muy peculiar de esta forma verbal; (4) que hay una elipsis, y la frase completa debería decir: "Comúnmente se dice", o "podría decirse". Pero cualquiera que sea la explicación que se adopte, la interpretación de lo que sigue no se modifica. En la LXX y en las versiones siríacas nada aparece en lugar de esta forma verbal.
Dejare a su mujer.
Se hace referencia a la ley de Deut. 24: 1-4. Si este mensaje profético fue pronunciado después del descubrimiento del libro de la ley y del reavivamiento e interés que se despertó por el contenido de la ley (2 Rey. 22: 10-11), la ilustración sería más definida. Sin embargo, no se puede precisar con exactitud la fecha del mensaje. Es posible también que Jeremías se esté refiriendo al caso de su predecesor, Oseas, y a su mensaje. Para ilustrar el trato de Dios con un pueblo rebelde, Oseas había traído de nuevo a su casa a su esposa adúltera (Ose. 2: 14, 16, 19-20; 3: 1). Jeremías tenía la difícil tarea de convencer a sus contemporáneos de que Dios no los podría tomar otra vez como suyos, hasta que experimentaran un profundo cambio de corazón.
¿Volverá a ella más?
También podría traducirse "¿debería volver a ella?"
Tal tierra.
Ver com. Deut. 24: 4.
Muchos amigos.
Como los judíos habían estado unidos a Dios en la solemne relación del pacto, el que se fueran en pos de otros dioses era considerado como adulterio espiritual. No sólo eran culpables de un acto de infidelidad, sino de repetidas y persistentes andanzas siguiendo numerosos dioses.
¡Vuélvete!
Hay cierta dificultad en la traducción de la forma verbal irregular shob. Para las versiones siríacas, los tárgumes, la Vulgata y la RVR es un imperativo. En efecto, el Señor dice a Judá que a pesar de que según las leyes vigentes no debería recibirlo, que vuelva de todos modos. La exhortación a regresar es la idea fundamental de este discurso (Jer. 3: 12, 14, 22; 4: 1; Zac. 1: 3), por lo cual el imperativo no estaría fuera de lugar en este pasaje. Sin embargo, shob es un imperativo de género masculino, y Dios aquí se dirige a su pueblo bajo la figura de una mujer, por lo cual debería usarse un imperativo femenino. Por otra parte, la mayoría de los eruditos modernos, siguiendo la LXX, traducen la oración como pregunta, y dan a shob el valor de infinitivo. "¡Y vas a volver a mí!" (BJ). Así se expresa sorpresa de que Judá espere volver a Dios. Esta interpretación parece concordar mejor con el vers. 2. Ciertamente, antes de que Dios pudiera aceptar de nuevo a esos adúlteros, necesitaba tener alguna evidencia de que habían cambiado y tenían ahora un propósito serio y firme.
2.
Las alturas.
Los altos, escenario del adulterio espiritual de Judá (2 Rey. 21: 3; cf. Jer. 2: 20).
Junto a los caminos.
Como prostituta, para seducir al que pasaba (Gén. 38: 14; Prov. 7: 12; Eze. 16: 24-25).
Como árabe.
El afán de Judá de participar en los cultos que adoraban la naturaleza, se compara al del ladrón del desierto que acecha para robar a las caravanas que pasan.
3.
Han sido detenidas.
Tal como Dios lo predijo (Lev. 26: 19; ver com. Deut. 28: 23-24), se había producido la sequía como resultado de la apostasía (Jer. 14: 1-6).
Lluvia tardía.
La lluvia tardía caía en marzo y a comienzos de abril, mientras que la temprana se producía en octubre y noviembre (ver com. Deut. 11: 14; Jer. 5: 24; Joel 2: 23). Ambas lluvias eran indispensables para que se produjera una cosecha abundante.
Frente de ramera.
Esta figura implica desvergüenza, obstinación y descaro (Jer. 6: 15; 8: 12; cf. Apoc. 17: 5). La aflicción no había hecho impresión alguna en Judá.
4.
A lo menos desde ahora.
Posiblemente se aluda aquí a las reformas de Josías, las cuales comenzaron en el año 12 de su reinado, y culminaron con la celebración de la gran pascua seis años más tarde (2 Crón. 34: 3; 35: 19). Aunque el rey era ferviente, la respuesta del pueblo fue, en gran medida, sólo superficial.
¿No me llamarás?
Mejor, "¿No me has llamado?" "¿No me llamabas?" (BJ).
Guiador.
Heb. `alluf, "amigo", "confidente", "íntimo amigo". Aquí significa "esposo" (ver com. Prov. 2: 17).
5.
¿Guardará?
Al parecer, continúa el supuesto discurso comenzado en el vers. 4. El pueblo expresa confianza en que terminará la indignación de su divino Esposo, a pesar de la infidelidad de ellos.
Has hablado.
Se establece un nítido contraste entre las palabras de Judá -engañosamente hipócritas- y su conducta idólatra.
Cuantas maldades pudiste.
Judá había empleado todas sus fuerzas para hacer lo malo.
6.
Dijo Jehová.
El profeta compara las actitudes de Judá hacia la idolatría con las de Israel. Judá consideraba con desdén a las tribus del norte, las cuales habían sido llevadas cautivas por los asirios. Jeremías destaca que, en realidad, su culpa es mayor.
Días del rey Josías.
Esta frase sitúa el mensaje en los primeros años del ministerio de Jeremías (p. 21). Quizá fue presentado poco tiempo después de que Josías procurara limpiar el país de la idolatría y restablecer el culto puro del verdadero Dios.
¿Has visto?
O ¿has considerado? Israel había sido llevado al cautiverio unos 100 años antes. Se le pregunta si se "ha considerado" o 'tomado en cuenta" lo que había ocurrido entonces.
Rebelde.
Heb. meshubah, ver com. cap. 2: 19. Israel era la hermana apóstata de Judá.
Se va.
La forma verbal hebrea indica acción repetida y habitual (cf. cap. 2: 20).
7.
Su hermana la rebelde.
Compárese con Eze. 16: 46; 23: 2, 4. Israel rompió abiertamente con Jehová; Judá profesó lealtad, pero al mismo tiempo actuaba con engaño. A la vista de Dios, la evidente falta de sinceridad de Judá era peor que la manifiesta impiedad de Israel. A la deslealtad de Israel, Judá sumó engaño e hipocresía.
8.
Yo la había despedido.
El repudio al reino del norte y la desaparición de la nación de Israel, tuvieron lugar durante el exilio impuesto por los asirios (2 Rey. 17: 6, 18).
9.
Cosa liviana.
Judá no le dio importancia a su fornicación.
La tierra fue contaminada.
Ver cap. 2: 7.
Con la piedra y con el leño.
Es decir, con los ídolos (cap. 2: 27).
10.
De todo corazón.
La reforma de Josías (vers. 6) fue sólo superficial. El pueblo aún sentía en su corazón apego a sus ídolos. Después de la muerte del rey, volvió a practicar abiertamente la idolatría (2 Rey. 23: 31-32; 2 Crón. 36: 5-8).
Fingidamente.
Literalmente, "con falsedad", "con engaño". Judá representó una farsa con su fingida reforma.
11.
Ha resultado justa.
Ver com. vers. 7. La hipocresía era tan ofensiva a la vista de Dios, como lo fue la apostasía manifiesta (PP 561-562). Judá había recibido mayores privilegios, y esto aumentaba su culpabilidad. Entre las ventajas que tuvo Judá pueden nombrarse las siguientes: (1) Una sucesión ininterrumpida de reyes descendientes de la casa de David. Durante todos los años de su existencia como reino sólo hubo una dinastía, por lo cual se libró de disturbios políticos que azotaron a su vecina del norte. (2) La existencia del templo dentro de su territorio, con su manifestación visible de la presencia de Dios. (3) Dentro de sus límites estaban la mayor parte de los levitas y sacerdotes, representantes oficiales del culto de Jehová. (4) El ejemplo y la advertencia de la caída de Israel, unos cien años antes. 402
A pesar de todas estas ventajas, Judá fue desleal, hipócrita e intolerablemente orgullosa. Por esto, a pesar de su abierta apostasía, Israel era menos culpable que Judá (Eze. 16: 51-52; 23: 11; Mat. 12: 41-42; Luc. 18: 14). "Cuanto mayor sea el conocimiento de la voluntad de Dios, tanto mayor será el pecado de los que la desprecien" (PP 632).
12.
Hacia el norte.
Las provincias del norte del imperio asirio, adonde habían sido llevadas las diez tribus (2 Rey. 15: 29; 17: 6; 18: 11; Jer. 16: 15; 23: 8; 31: 8). Se invita a los exiliados a que se arrepientan y vuelvan.
Vuélvete, oh rebelde.
En hebreo se nota claramente un juego de palabras: shubah meshubah. Ver com. vers. 6; cap. 2: 19. Sin duda se presenta esta exhortación a Israel, a fin de incitar a Judá a un celo piadoso y al arrepentimiento (cf. Rom. 11: 14).
No haré caer mi ira.
Literalmente, "no haré caer mi rostro". Esta expresión idiomática aparece también en Gén. 4: 5-6, en donde la RVR traduce "decayó su semblante" (cf. Job 29: 24). Dios quitaría de ellos la condenación de su desagrado (cf. Lev. 17: 10; Sal. 34: 16).
Misericordioso soy yo.
Esta promesa condicional se basa en la misericordia de Dios. Esa misericordia es la esperanza de todos los que confían en ella (Jer. 3: 5; cf. Sal. 86: 15; 103: 8-9).
13.
Reconoce, pues, tu maldad.
El arrepentimiento y el reconocimiento del pecado deben preceder al perdón. Es necesario ser valiente y reconocer el pecado con franqueza (Sal. 51: 3; Isa. 59: 12; Jer. 14: 20). No debe guardarse nada oculto, ni deben presentarse vanas excusas por lo que se ha hecho (ver com. Prov. 28: 13).
Fornicaste con los extraños.
Literalmente, "esparciste tus caminos a los extraños". "Frecuentaste a extranjeros" (BJ). (Ver Jer. 2: 23; Eze. 16: 15, 24-25, 36.) Israel había buscado aquí y allá nuevas y extrañas formas de culto. Los "extraños" son los dioses falsos que adoraba Israel (Jer. 2: 25; Deut. 12: 2; 32: 16).
14.
Hijos.
Como el padre en la parábola del hijo pródigo, Dios daría la bienvenida a sus hijos que vagaran por países lejanos.
Yo soy vuestro esposo.
Heb. ba'al, "tomar a una mujer por esposa", o "enseñorearse de alguien". La LXX adopta esta traducción al decir: "Yo me enseñorearé de vosotros". "Yo soy vuestro Señor" (BJ). Nótese que en este versículo se emplea la metáfora de los hijos que se han ido lejos y luego la de la mujer que ha abandonado a su marido (Jer. 31: 32; cf. Isa. 54: 5; Ose. 2: 19-20).
Uno de cada ciudad.
El profeta preveía el retorno de unos pocos, nada más. Los que se arrepentirían verdaderamente serían un pequeño remanente. Dios trataría a cada persona en forma individual.
Familia.
Heb. mishpajah, "clan" o "subdivisión de una tribu". Esta palabra denota una división más grande que una ciudad, pues un clan puede formarse de varias ciudades. El que se diga que se tomaría "uno" de cada ciudad y dos de cada "familia" apoya esta interpretación (ver Gén. 10: 5; 12: 3; cf. 22: 18). En hebreo, la palabra traducida "ciudad", puede indicar cualquier conjunto de viviendas, desde una aldehuela hasta una gran ciudad.
15.
Pastores.
Ver com. cap. 2: 8.
Según mi corazón.
David era un hombre "conforme" al corazón de Dios (1 Sam. 13: 14; Sal. 89: 20; Hech. 13: 22). Se hace notar el contraste entre los pastores escogidos por Dios y los reyes de Israel, los cuales no fueron designados por Dios sino conforme a los deseos de la nación (Ose. 8: 4). Estos reyes habían llevado al pueblo a la apostasía y a la ruina.
16.
Cuando os multipliquéis.
Compárese con Jer. 23: 3; Eze. 36: 11; también ver Deut. 8: 7-20.
Arca del pacto.
El arca era el símbolo de la presencia permanente del Señor. Como tal, era objeto de gran reverencia. Sobre su propiciatorio se revelaba la gloria de Dios, símbolo visible de la presencia del Altísimo. Era el centro del servicio simbólico del antiguo Israel. Jeremías predijo que vendría el tiempo cuando Dios moraría en la tierra, y su presencia real haría que el símbolo de ella cayera en desuso. Glorioso habría sido el caso del antiguo Israel si el pueblo hubiera aceptado el plan que Dios tenía para él (ver PP. 29-32).
17.
Jerusalén: Trono de Jehová.
Si Israel hubiera acatado la luz del cielo, Jerusalén se habría constituido en la "poderosa metrópoli de la tierra" (DTG 530; ver p. 32).
Todas las naciones.
Compárese con Isa. 66: 18; Zac. 14: 16.
Dureza.
Cf. cap. 11: 8.
18.
A la casa de Israel.
Israel y Judá habrían de volver simultáneamente de la tierra de su cautiverio, y se restauraría la unidad nacional (Isa. 11: 12-13; Eze. 37: 16-17; Ose. 403 1: 11; cf. Efe. 2: 14-16; 3: 6). La antigua enemistad entre los dos pueblos desaparecería, y ambos se volverían a Dios (Jer. 30: 3, 10-11; 31: 31-33; 50: 4-5).
La tierra del norte.
Los países donde habían estado cautivos: Asiria (ver com. vers. 12) y Babilonia (ver com. cap. l: 14; cf. cap. 16: 15; 23: 8). La LXX dice "del norte y de todas las regiones de la tierra" (cf. cap. 32: 37).
19.
¿Cómo?
Probablemente deba entenderse como una exclamación y no como pregunta.
Os pondré por hijos.
Hay opiniones divergentes en cuanto al significado de esta frase. Algunos piensan que los "hijos" son las otras naciones entre las cuales Israel había de recibir su heredad; pero, el caso es que Judá aparece como la esposa de Jehová, lo que en el hebreo se nota en el género femenino y en el número singular: "te pondré". Por otra parte, resulta incongruente considerar a una esposa (vers. 20) como si fuera un hijo. Otros estiman que esta frase es paralela con la idea expresada en la primera parte del vers. 16, y que Dios dijera: "¡Cómo te estableceré con hijos!" La LXX traduce: "Te pondré entre hijos".
Tierra deseable.
Ver Sal. 106: 24; Zac. 7: 14; cf. Dan. 8: 9; 11: 16, 41.
La rica heredad de las naciones.
Literalmente, "heredarás el ornamento de los ornamentos de las naciones", o "la gloria de las glorias", es decir, una maravillosa herencia (cf. Eze. 20: 6, 15). En buena medida, la hermosura natural y la fertilidad de Palestina se han perdido.
Padre mío.
Compárese con el vers. 4.
21.
Voz fue oída.
Después de una transición repentina y dramática (vers. 21-25), el profeta representa a su pueblo arrepentido de corazón y listo para confesar sus faltas.
Sobre las alturas.
Los lugares que habían sido escenario de licenciosa idolatría son personificados: repiten el eco del llanto y las súplicas (cf. cap. 7: 29). En el antiguo Cercano Oriente se acostumbraba lamentarse públicamente en lugares elevados (Juec. 11: 37; Isa. 15: 2).
22.
Convertíos, hijos rebeldes.
Ver com. vers. 12; cf. vers. 14. El hebreo emplea el mismo verbo para dar la idea de "volver" (vers. 1) y "convertirse" (vers. 14, 22).
Sanaré.
Cf. cap. 30: 17; 33: 6.
He aquí nosotros venimos.
Esta debería haber sido la respuesta del pueblo al ofrecimiento de perdón y restauración. El Señor les dio las "palabras mismas [exactas] con las cuales podían dirigirse a él" (PR 30l).
23.
Vanidad son.
En hebreo, la primera parte de este versículo es muy breve, y por consiguiente difícil de entender. Dice literalmente: "Verdaderamente en vano [para decepción] de los cerros tumulto las montañas". En varios manuscritos hebreos aparece la frase, "tumulto de las montañas". La LXX dice: "Ciertamente para mentira eran las alturas de los montes". A pesar de las dificultades de traducción, puede interpretarse fácilmente que el pasaje se refiere a las vanas y engañosas orgías del culto idólatra, y se traza nítidamente el contraste entre este culto y la seguridad que ofrece la adoración a Jehová.
24.
Confusión.
Heb. bósheth, "vergüenza", palabra que se aplicaba también, como oprobio, a Baal (ver com. Jer. 2: 26). En hebreo, bósheth lleva artículo. La vergüenza de Israel era la idolatría (Jer. 11: 13; Ose. 9: 10).
Consumió.
Algunos comentadores piensan que se refiere al gran número de ovejas y ganado que fueron sacrificados a los dioses paganos y a los niños quemados en sacrificio en los ritos de Moloc, dios de Amón (Sal. 106: 38; Jer. 7: 31). Es más probable que sea una referencia a la ruina general causada por la apostasía de Israel.
25.
Yacemos.
El Señor deseaba que reconocieran plenamente el pecado y aceptaran el castigo, sin presentar excusas ni causas atenuantes para sus faltas. Una persona que sufre dolor o angustia con frecuencia se lanza al suelo o sobre una cama (2 Sam. 12: 16; 13: 31; 1 Rey. 21: 4), para dar mejor expresión a las abrumadoras emociones que lo oprimen.

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
4 3T 227; 4T 363
12-13 DTG 268
12-14 PR 301
13 MC 85; PVGM 143
14 DMJ 57
19 PR 301
20 CS 432
22 OE 222
22-25 PR 301 404