CAPÍTULO 49
1Cristo, que ha sido enviado a los judíos, se queja de ellos. 5 Con gratas promesas es enviado a los gentiles. 13 El amor de Dios hacia sus hijos es eterno. 18 La extensa restauración de su iglesia. 24 La poderosa liberación de su cautividad.
1 OÍDME, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.
2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba;
3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.
4 Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.
5 Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza);
6 dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.
7 Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.
8 Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades;
9 para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos.
10 No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas.
11 Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.
12 He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim.
13 Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.
14 Pero Sión dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí.
15 ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
16 He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.
17 Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.
18 Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura 316 de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.
19 Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos.
20 A un los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo more.
21 Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos?
22 Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.
23 Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí.
24 ¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano?
25 Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.
26 Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.
COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA
1.
Oídme, costas.
Isaías se dirige aquí a las naciones gentiles de las costas del mar Mediterráneo. Con este versículo comienza una sección importante del libro de Isaías (cap. 49-53), en la cita] el "Siervo" de Jehová es básicamente Cristo (ver com. cap. 41: 8). El tema de esta sección es la gloriosa misión del "Siervo" de Dios y su ministerio en esta tierra. Israel será restaurado, y los gentiles, congregados. En las pp. 28-34 se presenta un estudio detallado del papel que Israel debía desempeñar en la proclamación del Evangelio.
Me llamó desde el vientre.
Desde el momento de la concepción Cristo fue apartado para un propósito: traer salvación a los hombres (Mat. 1: 20-21). El cuadro profético del Mesías y de su obra es inigualable.
2.
Como espada aguda.
Es decir, el mensaje del Mesías sería efectivo. La espada es un símbolo adecuado del poder cortante y penetrante de la Palabra de Dios (cf. Ose. 6: 5; Efe. 6: 17; 2 Tes. 2: 8; Heb. 4: 12; Apoc. 1: 16; 19: 15, 21).
Saeta.
Otro símbolo del poder rápido y penetrante de las palabras de Cristo.
En su aljaba.
Cristo fue guardado por Dios hasta que llegó el momento preciso para que cumpliera su misión (Mar. 1: 15; Gál. 4: 4). Cuando llegó el momento predicho por Daniel (ver com. Dan. 9: 25; Mar 1: 15), Cristo vino al mundo y con presteza cumplió su misión.
3.
Mi siervo eres, oh Israel.
Ver com. cap. 41: 8.
4.
Por demás he trabajado.
Aquí responde Israel, a quien se le han dirigido las palabras del versículo 3. Los fieles en Israel estaban desanimados por el infortunio que al culminar en el cautiverio babilónico, les haría pensar que era inútil seguir esperando el glorioso destino prometido a Israel (ver pp. 31-34). Les parecería entonces que los días se prolongaban y que la visión era un futuro distante (cf. Eze. 12: 22-28). Así también Cristo en algunas ocasiones sintió profundamente que su ministerio en favor de los hombres era muy poco apreciado.
5.
Ahora pues.
Habla de nuevo el Mesías.
Para congregarle a Israel.
Cristo vino para que Israel se volviera de nuevo a Dios (ver Eze. 34: 11-16; Mat. 15: 24).
6.
Luz de las naciones.
Aunque el Mesías vino como pastor para reunir las ovejas perdidas de Israel (ver com. vers. 5), tenía también "otras ovejas que no son de este redil" (Juan 10: 16). Vino para ser el Salvador, no sólo de Israel, sino también del mundo (Juan 3: 16). Las barreras nacionales habrían de ser derribadas (Efe. 2: 14), y el mensaje de esperanza de Cristo sería Proclamado hasta los confines de la tierra (Mat. 24: 14). En las pp. 27-40 se trata ampliamente acerca de la misión de Israel para el mundo.
7.
Verán reyes.
Cf. cap 52: 15. El Mesías se presentaría como "siervo" (cap. 49: 5; 52: 13; ver com. cap. 41: 8), y sería despreciado por los hombres (cap. 52: 14; 53: 2-3); pero llegaría la hora cuando los hombres más eminentes de la tierra caerían de rodillas ante él para rendirle homenaje (Sal. 72: 10-11; ver com. Isa. 45: 23; 52: 13-15; I)I). 30-32). Nunca 317 hombre alguno fue más odiado que Jesús, ni tampoco ninguno fue más amado. Y porque se humilló a sí mismo, le fue dado "un nombre que es sobre todo nombre", para que ante él "se doble toda rodilla" (Fil. 2: 8-10).
8.
En tiempo aceptable.
Heb. "en tiempo de gracia", o sea en el tiempo de la vida y el ministerio de Cristo (Isa. 61: 2; cf. Luc. 4: 19). Cristo vino al mundo para ser el mediador del nuevo pacto entre Dios y el hombre (ver Jer. 31: 31-34; Mat. 26: 28; Luc. 22: 20; Heb. 8: 6-13).
Asoladas heredades.
Un lenguaje figurado. El Mesías haría cumplir en su pueblo todas las promesas hechas a los padres. Los suyos se convertirían en "coherederos" con él (Rom. 8: 17; cf. Gál. 3: 29; Efe. 3: 6; Heb. 1: 14). La tierra espiritualmente se había tornado asolada y estéril por causa del pecado (DTG 27-28), pero cuando se cumplió el tiempo predicho, Dios envió a su Hijo al mundo (Gál. 4: 4), y por medio de él derramó "sobre el mundo tal efusión de gracia sanadora, que no se interrumpiría hasta que se cumpliese el plan de salvación" (DTG 28). La venida del Mesías dio comienzo al "año de la buena voluntad de Jehová", el cual tenía el propósito de levantar "los asolamientos primeros" y restaurar "las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones" (Isa. 61: 1-4; cf. Luc. 4: 18-19).
9.
Digas a los presos.
Ver com. cap. 42: 7.
En tinieblas.
Es decir, las tinieblas de la ignorancia y del pecado. Cristo vino a la tierra como Luz del mundo, para sacar a los hombres de la oscuridad a la gloriosa luz de su Evangelio (Juan 1: 4-5, 9; 3: 19; 8: 12; 9: 5; 12: 35-36, 46; 1 Ped. 2: 9).
10.
No tendrán hambre.
Se pinta aquí el cuadro de un rebaño atendido por sin tierno pastor. A ese rebaño no le falta ni. pasto ni agua (Sal 23; Juan 10: 11, 14).
Ni el calor.
Se refiere a un calor abrasador, como del viento solano que sopla desde el desierto.
11.
Calzadas.
Esas "calzadas" servirían para que se proclamara el Evangelio a todas las naciones, y para que los hombres viajaran a Jerusalén a fin de adorar al verdadero Dios (ver com. cap. 11: 16; 35: 8; 40: 3; 62: 10; pp. 30-31).
12.
De lejos.
De todas partes regresarían los exiliados de Israel a su patria, y los hombres se acercarían a la verdadera luz desde los confines de la tierra (ver com. vers. 11; cap. 56: 6-8).
Sinim.
Un país probablemente muy lejano, que sin duda se encontraba al sur o al oriente de Judá, puesto que ya se han mencionado el norte y el occidente. No se ha logrado determinar con precisión la verdadera ubicación de "la tierra de Sinim". La interpretación tradicional, de que dicho nombre se aplica a China, se basa en el parecido que existe entre la palabra hebrea Sinim -transliterada "Sinim" en la RVR-con Ch'in, una dinastía que reinó en China durante la última parte del siglo III a. C. Desde tiempos muy remotos hubo relaciones comerciales entre China y algunos países occidentales. En la antigua Tebas, Egipto, se han encontrado porcelanas que llevan inscripciones chinas. Parece que los judíos persas también comerciaban con los mercaderes de seda de la China. Pero no existe ninguna evidencia de que se empleara la palabra Sinim, ni tampoco Ch'in, para designar a la China, hasta varios siglos después del tiempo de Isaías. No habiendo ninguna evidencia histórica de que aquí se designe a la China, algunos eruditos han sugerido que se refiere a Sewen o Sewenim, Assuán (Syena) en el Alto Egipto. El uso arameo tiende a confirmar esta idea. El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice sewenyyim, lo cual parece también insinuar que se trata de Syena o Assuán. La LXX dice "tierra de los persas". Otros han sugerido que el lugar podría identificarse con el Sinaí, en el desierto de Sin (Exo. 16: l), con Fenicia o con el desierto del norte de Arabia.
13.
Cantad alabanzas, oh cielos.
Ver com. cap. 44: 23; cf. Sal. 96: 11-12.
Ha consolado a su pueblo.
Ver com. vers. 14-15; cap. 40: 1.
14.
Pero Sión dijo.
Dios tenía grandes planes para su pueblo, pero los suyos creían que él los había olvidado (ver com. Isa. 40: 27; 54: 6-7; cf. Sal. 137: 1-4).
15.
¿Se olvidará la mujer?
El amor más poderoso que el ser humano puede conocer es el de una madre para su hijo, y éste es el amor que Isaías emplea para ilustrar el amor de Dios para su pueblo.
16.
Te tengo esculpida.
O, "inscrita". Israel temía que Dios hubiera olvidado las promesas del pacto que había hecho con los padres (ver com. vers. 14). Podría parecer que la situación de Israel en tiempo de Isaías indicaba tal olvido. Pero Isaías afirma que su pueblo no tiene idea de la profundidad ni de la 318 perdurabilidad del amor que Dios le tiene como pueblo (ver Deut. 7: 7-8). Las huellas de los clavos en las manos de Cristo serán, por los siglos sin fin de la eternidad, un recordatorio permanente de su amor por los pecadores (ver Juan 15: 13).
Tus muros.
Los muros de Sión, símbolo de la fuerza y el bienestar de la nación.
17.
Tus edificadores.
Los judíos que regresarían del exilio para reedificar los muros de Jerusalén destruidos por Nabucodonosor (2 Rey. 25: 10).
Tus destruidores.
Los asirios, y más específicamente, los babilonios. Pero los destruidores de Jerusalén serían también destruidos.
18.
Todos éstos.
Es decir, los repatriados del exilio (ver cap. 60: 4-5), que, junto con los prosélitos gentiles, una vez más levantarían los muros de Sión (cap. 60: 3-4, 10; ver pp. 30-31).
Serás vestida.
Se representa a Sión, adornada con la persona de sus habitantes, como una novia engalanada. Los repatriados y los prosélitos serían para ella como adornos de gracia y hermosura (ver Isa. 62: 3; Mal. 3: 17).
19.
Será estrecha.
Judá sería restaurada y repoblada. Si la nación restaurada hubiera sido fiel, el aumento de la población habría sido tal que el territorio original hubiese sido demasiado pequeño (ver Isa. 54: 2- 3; Zac. 10: 10).
Serán apartados lejos.
Cf. vers. 17.
20.
Los hijos de tu orfandad.
"Los hijos de tu estado desamparado" (VM); "Los hijos de que fuiste privada" (BJ). Sión había perdido a sus hijos e hijas, y había sido rechazada por Jehová su marido. Sin embargo, volvería a tener hijos (ver cap. 54: 1).
21.
¿Quién me engendró?
Sión, como se considera abandonada y desolada (ver.com. vers. 14), queda abrumada ante su condición posterior (cap. 54: 1).
Peregrina.
Heb. "deportada". Isaías, movido por la Inspiración y anticipándose al cautiverio babilónico, oye lo que dicen los cautivos de Israel acerca de lo que experimentarán "junto a los ríos de Babilonia" (Sal. 137: 1).
22.
Las naciones.
Las naciones ayudarían a los judíos para que regresaran a su patria y restauraran a Sión después del cautiverio (ver com. Esd. 7: 15; 8: 25-27; ver pp. 31-34).
23.
Reyes serán tus ayos.
Los gobernantes de la tierra ayudarían a los judíos para que regresaran a su patria y reconstruyeran a Sión.
24.
¿Será quitado el botín?
Una pregunta retórica a la cual se da respuesta en los vers. 25 y 26.
25.
El cautivo.
En primer lugar, los cautivos hebreos, los que fueron desterrados por los asirios; después, los que habrían de ser tomados por Nabucodonosor; y finalmente, en forma figurada, todos los que hubieran sido retenidos como cautivos por Satanás.
Salvaré.
La respuesta es enfática. Dios puede salvar, y salvará. Su pueblo no tiene por qué temer. No debe fijar su atención en la fuerza de quienes lo oprimen, sino en el poder del gran Libertador.
Tus hijos.
Es decir, los hijos de Sión (vers. 14-22). Isaías se refiere específicamente a los expatriados hebreos, esparcidos en países extranjeros. En hebreo, la palabra "hijos" puede referirse a la "descendencia". Los que se oponen a Dios y a su pueblo se volverán el uno contra el otro (Eze. 38: 21; Zac. 14: 13) y se destruirán mutuamente. Los padres tienen hoy el privilegio de invocar para sus hijos la promesa que en este pasaje se le hizo al antiguo Israel, porque nuestros pequeños son el objeto del amor divino.
26.
Conocerá todo hombre.
Ver com. cap. 45: 23.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2-6 3JT 179
4-5 DTG 633
6 DTG 45,430; PR 277; 8T 57
6-10 PR 508
7 DTG 633; PVGM 149
8-9 MC 74; PR 277
8-10 DTG 633
8-11 HAp 10
10 DMJ 23
12 PR 277
13-16 HAp 10
14-16 CS 684; DMJ 108; MC 193
15 CC 55; CS 35; ECFP 123; FE 153; FV
282; MeM 306; 5T 633 15-16 5T 230
16 CS 538; DTG 445; Ev 304; FE 273;
2JT 177; PR 418,433; TM 363; 5TS 263
24 MJ 49
24-25 DTG 224; MC 62,119; PR 280
25 HAd 286; MeM 21, 363 319