ISAÍAS

CAPÍTULO 42
1 El ministerio de Cristo se caracterizará por la humildad y la constancia. 5 Lo que Dios le promete. 10 Exhortación a alabar a Dios por su Evangelio. 17 Dios reprueba a los incrédulos.

1 HE AQUÍ mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.
4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.
5 Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:
6 Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,
7 para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.
8 Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.
9 He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.
10 Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas.
11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.
12 Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas.
13 Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos.
14 Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente.
15 Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques.
16 Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.
17 Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.
18 Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.
19 ¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehová,
20 que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?
21 Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.
22 Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y 294 escondidos en cárceles; son puestos para despojo, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituíd.
23 ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará respecto al porvenir?
24 ¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.
25 Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.
1.
Mi siervo.
Con referencia al contexto del cap. 42, ver com. cap. 40: 1. Aquí "siervo" designa a Cristo (ver com. cap. 41: 8). En Mat. 12:18 esta profecía se aplica específicamente a Cristo. En verdad, muchas expresiones de este capítulo no pueden aplicarse a ningún otro. Con frecuencia Jesús dijo que había sido enviado por su Padre para llevar a cabo una misión asignada (Juan 4: 34; 6: 38; 14: 31). Con referencia a la naturaleza de su obra, dijo que no había venido para "ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos" (Mat. 20: 28), y que estaba entre su pueblo "como el que sirve" (Luc. 22: 27). En diferentes pasajes de los capítulos que siguen, Isaías presenta el cuadro más completo del Mesías y de su obra terrenal que pueda encontrarse en el AT. En buena medida por causa de estas profecías se ha llamado a Isaías el "profeta evangélico".
Mi alma tiene contentamiento.
Ver com. Mat. 3: 17.
Sobre él mi Espíritu.
Isaías se refiere claramente a los tres miembros de la Deidad. "[Yo, el Padre] he puesto sobre él [el Siervo o Mesías] mi Espíritu [el Espíritu Santo]" (Mat. 12: 18). El Espíritu Santo descendió en forma especial sobre Cristo en el momento de su bautismo (ver com. Mat. 3: 16; Luc. 4: 18; Juan 1: 32-33; Hech. 10: 38).
Justicia.
Se destaca en esta sección del libro de Isaías la misión de Cristo a los gentiles (ver cap. 45: 22; 49: 6-7, 12, 22; 54: 3, 5; 56: 3-8; 60: 3-5; 62: 2). La verdad de que el mensaje de la gracia divina no sería exclusivamente para los Judíos, sino para toda la humanidad, es una de las verdades sobresalientes que Isaías presenta en forma singular.
2.
Ni la hará oír.
El Mesías realizaría una gran obra en silencio y modestamente, sin pompa ni ruido.
3.
La caña cascada.
Ver com. Mat. 12: 20. El Mesías ministraría tiernamente a los débiles, los lastimados y oprimidos. Sería amigo del pecador humilde y contrito y de todos los necesitados. Los que se consideran a sí mismos y también son considerados por otros, como casos desesperados, podrán hallar en él el consuelo, la fuerza y el ánimo que tanto necesitan.
Pábilo que humeare.
La "mecha mortecina" (BJ) de lino que está extinguiéndose.
4.
Justicia.
A pesar de las dificultades con las cuales tuviera que enfrentarse el Mesías, perseveraría hasta alcanzar la meta de restablecer en esta tierra la justa ley del universo.
Las costas.
Esta expresión se emplea comúnmente en el AT para designar a todos los países situados en la cuenca del Mediterráneo. Aquí equivale a "gentiles".
Esperarán su ley.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice: "Hará que posean [o, hereden] su ley". La palabra hebrea torah, traducida como "ley", incluye toda la voluntad revelada de Dios (ver com. Sal. 19: 7; Prov. 3: 1 ). En este pasaje Isaías se refiere a la conversión de los gentiles (ver pp. 30-32).
5.
Creador de los cielos.
Ver com. cap. 40: 12, 26, 28.
6.
En justicia.
El plan de salvación no es sólo un medio para rescatar a los hombres del pecado, sino también la manera de vindicar el carácter justo de Dios ante todo el universo. Ver com. Juan 17: 4, 6.
Te sostendré por la mano.
Con referencia a la manera en la cual Cristo fue dirigido día tras día en el cumplimiento del plan divino para su ministerio en la tierra, ver com. Mar. 3:13; Luc. 2: 49; DTG 178, 386. También nosotros debemos hacerlo, siguiendo sus pisadas.
Pacto.
Cristo no sería sólo el mediador del pacto, sino el pacto mismo. Era su centro y sustancia. No sólo traería paz, sino que sería "nuestra paz", a fin de que nosotros, que una vez fuimos "ajenos a los pactos de la promesa", pudiéramos acercarnos a Dios por la preciosa sangre de Cristo (Efe. 2: 12-14; Miq. 5: 5).
Luz.
Ver pp. 30-32. Los hombres sin Cristo andan a tientas, en la oscuridad; pero en Cristo, aun los más infortunados e ignorantes 295 tendrán el privilegio de hallar la luz de la vida (Isa. 49: 6; Luc. 2: 32; Juan 1: 4-9; Hech. 13: 47).
7.
Para que abras.
Ver com. Luc. 4: 18. Jesús devolvió la vista a los ciegos en varias ocasiones, con lo cual dio testimonio de que tenía el poder para impartir la vista espiritual (Juan 9: 1-9; cf. Isa. 61: 1-3).
8.
Mi nombre.
Con referencia al nombre "Jehová", ver t. I, pp. 179-181; com. Exo. 3: 14-15.
9.
Las cosas primeras.
Las predicciones hechas por Isaías y por otros profetas anteriores ya se habían cumplido. El cumplimiento de estas profecías "primeras" daba peso y valor a las notables predicciones que en estos pasajes se presentaban al pueblo (cf. Jer. 28: 9).
Antes que salgan a luz.
Las profecías son como las semillas. Cuando Isaías habló, no había la más mínima evidencia de que sus palabras alguna vez se cumplirían, pero siete siglos más tarde lo que dijo en este pasaje halló un glorioso cumplimiento en Cristo.
10.
Cantad a Jehová.
Días oscuros y de desaliento habían sobrevenido a Judá, y en el futuro habría días peores, pero Isaías proclamó un mensaje de consuelo y esperanza (cap. 40: 1-2). Siempre que el pueblo contemplara el futuro glorioso, podría regocijarse anticipadamente, y cantar y agradecer a Dios por su maravillosa misericordia y su gran amor.
11.
Cedar.
Una tribu árabe descendiente de Ismael (Gén. 25: 13; cf. Isa. 21: 13, 16; Eze. 27: 21). Vivían en tiendas negras (Cant. 1: 5) y cuidaban rebaños y camellos (Isa. 60: 7; Jer. 49: 28-29). Aquí se los menciona en relación con los "moradores de Sela", o sea de Petra (ver com. Isa. 16: 1; 2 Rey. 14: 7), como representantes de pueblos distantes que oirían el mensaje de la gracia divina y se volverían a Dios con alabanzas y cánticos (ver pp. 30-32).
12.
Las costas.
Las costas del mar Mediterráneo(ver com. vers. 4).
13.
Celo.
"Celo", "pasión", "ardor", "furia". El Señor es celoso del honor y la integridad de su nombre (ver com. vers. 8).
14.
Desde el siglo.
O sea, desde 'olam. Esta misma palabra se traduce como "eterno" (ver com. Exo. 21: 6), pero es evidente que en este contexto se refiere a un período limitado que llega a su fin.
He callado.
La hora de la venganza de Dios finalmente ha llegado. Por mucho tiempo el Señor ha permitido a los impíos que anden en sus malos caminos (Ecl. 8: 11). Ahora se propone llamarlos a cuentas. Ahora realizará su "extraña obra" (Isa. 28: 21). Ahora retribuirá a los impíos de acuerdo con sus obras.
Asolaré y devoraré.
O "resoplo y jadeo entrecortadamente" (BJ). El profeta emplea un lenguaje figurado para describir el fin de la tolerancia divina.
15.
Convertiré en soledad montañas.
Se describe con lenguaje altamente figurado la venganza divina contra los que han despreciado la misericordia. Con referencia a los cataclismos literales que sacudirán la tierra cuando Cristo regrese, ver Apoc. 6: 14-17; 16: 17-21; cf. Isa. 24: 1, 3, 5, 19-21.
16.
Los ciegos.
Es decir, los que han sido ciegos espiritualmente (ver com. vers. 7). La retribución divina caerá sobre quienes deliberadamente hayan rechazado la luz (vers. 13-15), mientras que los que son sinceros, aunque sean ignorantes, vendrán a la luz y recibirán la oportunidad de aceptar la bondadosa misericordia de Dios.
Lo escabroso en llanura.
Ver com. cap. 40: 4.
17.
En extremo confundidos.
Cuando el Señor se manifieste (vers. 14), quienes hayan confiado en dioses falsos tendrán una evidencia irrefutable de la necedad de su proceder. Sus dioses no tendrán ningún poder para salvarlos.
18.
Sordos, oíd.
Ver com. cap. 6: 9-10; 42: 7, 16. Estas palabras están dirigidas al profeso pueblo de Dios (vers. 19), muchos de cuyos miembros sufren de ceguera y sordera espirituales. Isaías exhorta a todos los que reconocen el nombre del Señor pero cuya percepción espiritual es deficiente a que abran los oídos y los ojos a fin de que puedan percibir la voluntad revelada de Dios.
19.
¿Quién es ciego, sino mi siervo?
No es enteramente claro si el "siervo" es el Mesías, como el contexto de todo el capítulo parece insinuarlo (ver vers. 1), o si es Israel, según lo sugiere el contexto más inmediato de los vers. 16, 18, 20 (ver com. cap. 41: 8). En el libro de Isaías la ceguera suele representar la ceguedad espiritual del profeso pueblo de Dios (ver com. cap. 6:9-10). Estos son los "ciegos" del cap. 42: 16. Algunos han sugerido que el vers. 19 indica que el Mesías sería ciego a los errores de sus seguidores (cf. 1T 707, donde se emplean las palabras de este pasaje para expresar otra idea). Sin embargo, 296 los vers. 18 y 20 insinúan que el siervo ciego del vers. 19 hace mal en no ver, y que Dios lo insta a que modifique su conducta. Por lo tanto, es probable que el "siervo" "sordo" y "ciego" del vers. 19 sea el pueblo de Dios (cf. Apoc. 3: 17-20).
20.
No advierte.
Ver cap. 43: 8, ver com. cap. 6: 9-10; 42: 7, 16, 18.
21.
Magnifícar la ley.
Cristo magnificó la "ley", Heb. torah (ver com. Sal. 19: 7; Prov. 3: 1), por precepto y ejemplo, demostrando que es sabia y justa. La obediencia a la voluntad revelada de Dios siempre promueve la justicia, la felicidad y la paz entre los hombres. En el Sermón del Monte, Cristo magnificó la ley mediante la aplicación de sus principios a los motivos del corazón así como a los actos externos (ver com. Mat. 5: 17, 20-21). La vida de Cristo, de perfecta obediencia a todos los requisitos de la ley, confirmó todo lo que él había proclamado acerca de ella (Juan 15: 10; 17: 4; Rom. 8: 3-4).
22.
Pueblo saqueado y pisoteado.
Dios había advertido a su pueblo que el resultado de la desobediencia sería desgracia y desastre (Deut. 28: 15-68), y estas advertencias estaban ahora cumpliéndose. Las diez tribus de Israel ya no existían; Judá estaba desolada y muchos de sus habitantes habían sido llevados cautivos por los asirios, en tanto que otros habían tenido que refugiarse en cuevas y cavernas. Una situación peor se produjo aproximadamente un siglo más tarde cuando Nabucodonosor invadió el territorio de Judá en varias oportunidades.
23.
¿Quién atenderá?
Dios había permitido que sobreviniera la tribulación a fin de que el pueblo volviera en sí y estuviera dispuesto a prestarle atención. ¿Escucharía ahora sus palabras de sabiduría y de vida? ¿O seguiría sus propios consejos, tal como lo habían hecho sus padres en generaciones pasadas?
24.
¿Quién dio a Jacob?
Dios había permitido la invasión asiria (ver com. cap. 8: 7-8; 10: 5-6). El pueblo de Judá se acarreó sufrimientos por causa de su terca desobediencia. Cuando rehusó servir al Señor, Dios retiró su mano protectora y permitió que el enemigo entrara en su país y lo devastara.
25.
No hizo caso.
Los castigos que habían sobrevenido a la nación fueron inútiles en buena medida. A pesar de su sufrimiento, el pueblo no comprendió la terrible naturaleza del pecado y la razón de la triste situación en la cual se hallaba. Esa situación presagiaba mayores tribulaciones. Los azotes de Senaquerib serían seguidos por una calamidad mucho más grave, la cual recayó sobre la nación en los días de Nabucodonosor.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 DTG 55; MC 21; PR 511
1-4 HAp 182
1-7 3JT 314
2-3 MC 20
2-4 DTG 226; PR 511
3 DTG 261,453; 2JT 172; MM 121
4 CRA 91; DTG 25, 176; Ev 222; FE 199,
281; HAp 20; 2JT 407; MC 12, 96
5 PR 234
5-7 MC 21; 9T 139
6-7 HAp 9
6-9 PR 512
7 MB 63
10-12 MC 21
16 CS 394; MC 21
16-17 PR 280
16-21 9T 138
19 1T 707
21 CS 307, 520, 557; DMJ 47; DTG 176;
Ed 72; HAp 402; 1JT 217; 3JT 18;
MeM 103; PE 215; PR 168, 512;
RC 66; 7T 104; 8T 197
21-22 TM 93
23 9T 139 297